Las 10 fugas de prisión más increíbles

De año en año, una cantidad enorme de presos escapan de las prisiones de todo el planeta. De estos, la mayor parte sencillamente se distancia de las instalaciones correccionales de mínima seguridad, pero otros presos incorporan esquemas complejos, ingeniosos y, de forma frecuente, violentos para huír. Así sea obra de forajidos conocidos, soldados de la Segunda Guerra Mundial o escritores del siglo XVIII, las próximas son las 10 fugas de prisión mucho más pasmantes.

10. Escape de la Torre de Londres de Gerard

Archivo: John Gerard.  Grabado de línea por T. Berry según Payne, 1633. Wellcome M0009490.jpg

John Gerard fue un sacerdote jesuita del siglo XVI que es recordado como entre las únicas personas que escapó de la conocida Torre de Londres. Gerard fue puesto en la Torre para hacer sus metas religiosas a lo largo de una temporada donde la Iglesia Católica se encontraba bajo persecución en la Inglaterra isabelina. Padeció usuales interrogatorios y, más allá de que jamás logró romper no bajo tortura, al final fue culpado a muerte. Gerard rápidamente empezó a planear una fuga y ha podido estar comunicado con los socios en el exterior mediante notas de contrabando escritas con una tinta invisible llevada a cabo de jugo de naranja. Tras un intento fallido, Gerard ha podido huír en el momento en que ciertos cómplices remaron en un bote hacia el foso de la Torre y consiguieron aproximarle una cuerda. Gerard prácticamente se cae a la desaparición por el hecho de que sus manos estaban muy lesiones por la tortura, pero logró bajar al bote y fue sacado de contrabando de Inglaterra para vivir el resto de su historia en Roma.

9. Escape de la prisión del condado de Dillinger

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El legendario forajido de los 30, John Dillinger, estuvo implicado en una sucesión de fugas de prisión de manera frecuente violentas. En 1933, él y su pandilla diseñaron una audaz fuga de una prisión en Lima, Ohio, una vez que usaron rifles de contrabando para disparar a 2 guardas. Pero la fuga mucho más conocida de Dillinger se causó en 1934, una vez que fue detenido tras múltiples hurtos a bancos conocidos. Dillinger fue puesto en la Prisión del Condado de Lake “a prueba de fugas”, una prisión que se encontraba protegida por un ejército de policías y tropas de la Guarda Nacional. En lo que se convirtió en una suerte de historia de historia legendaria, diríase que Dillinger fabricó una pistola falsa con una barra de jabón y la usó para salir de la prisión por fuerza. Con su habitual estilo descarado, entonces robó el nuevo Ford del Sheriff y se escapó a Illinois. Irónicamente, fue este movimiento, conducir un vehículo robado por medio de las fronteras estatales, lo que logró que el FBI lo prosiguiera y, al final, lo llevó a su muerte.

8. La fuga de la prisión de Libby

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La prisión Libby de Richmond, Virginia, fue entre las prisiones mucho más viles de la Guerra Civil, pero asimismo es el sitio de entre las fugas mucho más atrevidas del enfrentamiento. En 1864, un conjunto de 15 soldados de la Unión bajo la dirección del Coronel Thomas Y también. Rose y el Mayor AG Hamilton consiguieron atravesar el sótano de la prisión hasta un lote baldío próximo. No fue una labor simple, en tanto que el sótano de Libby era un sótano obscuro y también plagado de fieras popular por los hombres como “el infierno de las ratas”, pero tras diecisiete días de excavación, llegaron a un cobertizo de tabaco próximo. Desde aquí, 109 soldados consiguieron huír a la localidad de Richmond y correr hacia las líneas próximas de la Unión. 48 de los hombres fueron apresados y 2 se ahogaron en un río próximo, pero 59 consiguieron llegar a la seguridad del ejército federal. Su fuga todavía es la fuga de prisión mucho más triunfadora de la Guerra Civil.

7. El escape de Casanova de los conductores

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El escritor y aventurero veneciano Giacomo Casanova es preferible recordado por ser un mujeriego, pero asimismo es quien se encarga de una de las considerables fugas de prisión de siempre. En 1753, tras ganarse la reputación de libertinaje y adulterio, Casanova fue detenido y recluído en la prisión de Leads, llamada de este modo pues se encontraba pertrechada con un techo de plomo desarrollado para promover el calor agobiante y lograr que la fuga fuera irrealizable. Tras ingresar de contrabando una punta de metal en su celda, Casanova y un sacerdote renegado recluído cerca consiguieron atravesar el techo de sus celdas. En el momento en que pasaron, abrieron las placas de plomo del techo y entraron en otra habitación por medio de una buhardilla. Empleando una combinación de escaleras y cuerdas, el dúo logró llegar a la planta baja, y tras romper una cerradura y escabullirse por los corredores de la prisión, escaparon en góndola a la red de ríos de la región. Casanova escribiría después sobre la fuga en unas memorias populares, y si bien varios han especulado que la historia puede estar embellecida, la prueba de la escena de la fuga semeja asegurar su relato.

6. Escapes en helicóptero de Pascal Payet

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Muchas prisiones de europa tienen patios de ejercicio en sus techos, una característica que el criminal francés Pascal Payet ha empleado reiteradamente en su favor. Payet fue inicialmente encarcelado por un asesinato que ocurrió en el transcurso de un hurto fallido en una camioneta de seguridad y fue sentenciado a treinta años en la prisión francesa de Luynes. En 2001, logró huír audazmente en el momento en que un cómplice sencillamente lo recogió del techo de la prisión con un helicóptero secuestrado. Payet aun regresó a la prisión un par de años después con otro helicóptero y procedió a contribuir a otros tres presos a huír, pero los 4 hombres fueron apresados nuevamente y Payet recibió otra sentencia de siete años por su papel en la fuga. Increíblemente, en 2007 Payet volvió a huír en helicóptero, en esta ocasión de la prisión de Grasse en el sureste de Francia. Fue levantado del techo por 4 cómplices enmascarados que habían secuestrado un helicóptero de un campo de aviación próximo conminando con matar al conduzco. Tras arribar cerca del mar Mediterráneo, el conduzco fue liberado y Payet y sus cómplices han desaparecido.

5. Escape del campo de presos de Dieter Dengler

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Dieter Dengler era un conduzco de la Armada germano-estadounidense que logró un popular escape de un campo de presos en la jungla a lo largo de la Guerra de Vietnam. A inicios de 1966, el avión de Dengler fue derruido por fuego antiaéreo sobre Laos, y fue tomado y enviado a un campo de presos comandado por Pathet Lao, un conjunto de simpatizantes norvietnamitas. Dengler se había ganado una reputación por su impactante capacidad para huír de los campos de presos de guerra simulados a lo largo de su entrenamiento militar, y también rápidamente contribuyó a un plan que los presos tenían para huír. El 29 de junio de 1966, él y otros seis presos consiguieron huír de sus ataduras de manos y pies y tomar las armas del guarda. Tras disparar a tres guardas, Dengler escapó al espeso bosque. Ocasionalmente pasaría 23 días en la jungla aguantando un calor radical, insectos, sanguijuelas, parásitos y también inanición antes de ser salvado por un helicóptero estadounidense. Solo entre los otros presos, un contratista tailandés, subsistió a la fuga. El resto fallecieron o desaparecieron en la jungla. Dengler se transformaría en un exitoso conduzco de pruebas en sus últimos años, y hasta hoy se le acredita como el único soldado estadounidense que escapó de manera exitosa de un campo de presos a lo largo de la Guerra de Vietnam.

4. Escape de Alcatraz

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En 1962, Frank Morris, Clarence y John Anglin usaron meses de minuciosa planificación para realizar lo que se convirtió en el prototipo de fuga de la prisión. El trío se encontraba recluido en la infame prisión de la isla de Alcatraz en San Francisco, que se encontraba reservada para los delincuentes mucho más duros y considerada entre las cárceles mucho más a prueba de fugas nunca construidas. Los hombres emplearon una sucesión de herramientas, incluyendo un taladro construído con el motor de una aspiradora, para eliminar el preciso avejentado en sus celdas y llegar a un conducto de ventilación próximo. Entonces bajaron por una chimenea hasta la playa, donde velozmente armaron una balsa llevada a cabo a mano y escaparon a la bahía de San Francisco. Su fuga no se percató hasta la mañana siguiente, puesto que los hombres habían hecho ciertas cabezas de muñeco con jabón, pelo humano y papel del váter a fin de que se ve que estaban dormidos en sus camas. Jamás mucho más se supo de los hombres y la mayor parte de las pruebas proponen que se ahogaron en la bahía, pero jamás se hallaron cuerpos.

3. La fuga de la prisión de Maze

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Entre las fugas de prisión mucho más violentas de siempre, la fuga de Maze Prison sucedió en 1983, en el momento en que 35 presos escaparon tras tomar el control de la prisión por la fuerza. El Laberinto se encontraba guardado para los combatientes paramilitares y terroristas del Ejército Republicano Irlandés, y se consideraba entre las prisiones mucho más inevitables de toda Europa. Pero tras múltiples meses de planificación, un conjunto de presos encabezados por los integrantes del IRA Gerry Kelly y Bobby Storey han tomado el control de un bloque de celdas utilizando pistolas que habían sido introducidas de contrabando en la prisión. Tras herir a múltiples de los guardas y hurtar sus uniformes, los presos raptaron un automóvil y han tomado un puesto de guarda próximo, pero en el momento en que no lograron pasar la puerta primordial, los hombres brincaron la cerca y corrieron hacia ella caminando. En conjunto, 35 hombres escaparon de la prisión, dieciséis de los que fueron recapturados poco después, y veinte guardas terminaron lesionados.

2. El escape de Billy Hayes de la prisión turca

Billy Hayes era un estudiante estadounidense que fue detenido en 1970 en el momento en que trató de contrabandear 2 libras de hachís en un avión en Turquía. Tras ser tomado, fue sentenciado a treinta años en el severo sistema carcelario turco. Hayes trabajó duro en la prisión de Sagmilicar a lo largo de cinco años, pero al final fue movido a una prisión en una isla en el mar de Mármara, y fue aquí donde empezó a planear con seriedad su escape. La isla no tenía navíos, pero un puerto próximo se llenaba frecuentemente de pequeños navíos de pesca toda vez que había una fuerte tormenta. Hayes pasó días escondido en un contenedor de preciso, y en el momento en que llegó el instante conveniente, nadó hasta el puerto y robó un pequeño bote. Desde aquí, ha podido llegar a Grecia y, por último, viajó en el medio de todo el mundo antes de regresar seguro a los USA. Después, Hayes escribió un libro sobre su horrible experiencia llamado Midnight Express, que fue amoldado a una película de ficción del mismo nombre.

1. La enorme evasión

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Por pura planificación, peligro y escala, las fugas de la prisión no se vuelven considerablemente más complicadas que la fuga en 1944 de 76 soldados socios de Stalag Luft III, una prisión alemana que funcionó a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. La fuga fue la culminación de sobra de un año de trabajo de unos 600 presos. Los hombres cavaron tres túneles (apodados “Tom”, “Dick” y “Harry”) 30 pies bajo la área de la prisión con el plan de realizar un túnel alén de la cerca primordial y salir a la área en el bosque próximo. Esto requirió un complejo desarrollo de construcción que incluyó la utilización de bloques de madera como soporte, una secuencia de lámparas e inclusive una bomba para cerciorarse de que los soldados que excavaban tuviesen bastante aire para respirar. Después de reunir una compilación de ropa de civil y pasaportes, el 24 de marzo de 1944 los soldados han comenzado a huír. Lamentablemente, el túnel se había quedado corto del bosque y, en el momento en que los hombres salieron a la área, los guardas los vieron precisamente. 76 hombres consiguieron huír, pero el 77 fue visto y el túnel fue cerrado. Los nazis se interesaron singularmente por los presos fugitivos, y todos menos tres fueron al final apresados. Aún de esta manera, merced a el reconocimiento de la conocida película fundamentada en ella, tal como a su enorme escala y audacia, “The Great Escape” todavía es entre las fugas de prisión mucho más conocidas de siempre.

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