Las 10 mejores bellezas del siglo XIX

Tendemos a meditar en el siglo XIX como una temporada primitiva, en el momento en que la primordial forma de diversión era sentarse y aguardar a que se inventase Internet. Bueno, eso y un racismo desenfrenado, naturalmente. Pero la multitud de la era victoriana era como tú y yo; ellos asimismo gozaban de las cosas buenas de la vida, como ver mujeres lindas siendo lindas. Y hace 2 siglos, absolutamente nadie se consideraba mucho más hábil en el arte de no parecer que se moría de forma lenta de apetito y / o una infección horrible (el término de 1800 para “bonita”) que las próximas bellezas:

10. Lillian Russell

Lillian Russell, o “5-L” como estoy segura de que le agradaría que la llamen el día de hoy, fue probablemente la primera celebridad femenina actualizada en USA, un título que de todos modos se ganó merced a su talento y no a una aversión patológica a la ropa. y vergüenza.

A lo largo de varios años, Russell fue homónimo de operetas estadounidenses, que son como las óperas normales, solo que es mucho más posible que integren rechistes sobre pedos. Asimismo apareció en espectáculos de vodevil y music hall donde bailó, actuó y cantó para la diversión de miles, capturando los corazones de las audiencias de teatro en todo el país. Si bien, con su fachada, podría haberse parado en el ámbito y arreglarse las uñas, y la multitud todavía la habría amado en trozos.

Aparte de una conocida actriz y artista, Russell asimismo fue una feminista incondicional y un ícono de la tendencia, cuya decisión de ropa y críticas fueron consecutivas de cerca por la prensa en todo instante. Si paparachi

existía en ese entonces, probablemente haya fotografías de ella exponiendo, como, TODO su tobillo desvisto mientras que baja de un carruaje de caballos.

9. Fanny Kemble

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Para bastantes alumnos de inglés, Fanny Kemble podría ser solo la dama que escribió ese libro contra la esclavitud que debieron leer a lo largo del primer año. Pero antes que ella la publicara Períodico de una vivienda en una plantación georgiana en 1838-1839 en la mitad de la Guerra Civil, Kemble era una actriz de Shakespeare consumada y célebre.

Su hermosura era obvia para todos, pero asimismo era considerada una actriz con bastante talento. Varios especulan si su enorme presencia en el ámbito tuvo algo que ver con sus fuertes críticas abolicionistas, que expresó en su períodico condenando la esclavitud. Y sabiendo el instante en que lo publicó, bien podría haberlo que se titula “¡Sí, ven a abrasar mi casa! ¡¿Qué eres, pollo ?! “

Para resumir, Kemble tenía tanto fachada como huevos, y no varias cosas se ven mucho más sensuales en una mujer que un sólido par de huevos. Espera … eso salió mal …

8. Lotta Crabtree

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Lotta Crabtree era esencialmente un Leonardo da Vinci de finales del siglo XIX con el que desearías tener sexo (a propósito, eres mucho más que bienvenido para esa imagen mental).

Su personalidad coqueta y su fachada deslumbrante, terminantemente se atribuyen a su temprano éxito como actriz, pero siempre y en todo momento hubo una cabeza aguda oculta tras esa cara bonita. Según los reportes, Crabtree tenía afinidad por las finanzas y las inversiones, sin nombrar los lenguajes extranjeros, las pinturas y los paseos a caballo. Todo eso se hace aún mucho más increíble en tanto que, en ese entonces, cualquier género de ambición femenina se consideraba una manera de esquizofrenia combativa.

Asimismo pone sus capital de precisamente $ 5,000 a la semana (o precisamente el PIB de Libia en dinero de el día de hoy) en una visión que induce a la envidia.

7. Mary Anderson

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Mary Anderson fue una triunfadora actriz sureña que apareció en muchas proyectos de Shakespeare, influyó en mucho más de un dramaturgo y pasó a la historia como entre los nombres mucho más esenciales de los círculos sociales británicos.

El éxito de Anderson en el ámbito se debió a 2 cosas: su hermosura tradicional (que la transformaba en una parte idónea para proyectos tradicionales como Pigmalión y Galatea,) y su talento natural para la actuación. La única educación actoral profesional de Anderson fueron 10 enseñanzas con el actor George Vanderhoff, pero su personalidad eléctrica y su atrayente sexual fueron mucho más que suficientes para transformarla en entre las preferidas del público en 2 continentes.

6. Anne Sutherland

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Como he citado antes, la mayor catástrofe del siglo XIX (además de la injusticia popular, la crueldad y la carencia de entendimientos médicos) fue la inexistencia de Internet y, consecuentemente, la incapacidad de buscar fotografías de mujeres lindas en múltiples etapas de la desnudez. Si bien, para ser justos, la multitud de la era victoriana tenía algo prácticamente tan bueno: tabaco. Dejame argumentar:

A fines del siglo XIX, varios packs de tabaco incluían fotografías de postales de mujeres bellas, como tarjetas de béisbol con el muslo y el escote considerablemente más expuestos. Las fotografías de tabaco coleccionables eran algo atrevidas para su temporada, y Anne Sutherland fue una de sus modelos mucho más reconocidas, luciendo ropa extravagante que en ocasiones solamente cubría completamente la manera natural de su cuerpo. Qué vagabundo.

Naturalmente, la mejor forma a fin de que los auténticos caballeros sacaran esas fotografías picantes de las calles era comprándolas todas y cada una y manteniéndolas bajo la cama, sacándolas solo esporádicamente en el momento en que no había absolutamente nadie mucho más en el hogar para … ¿evaluar su fuerza de intención? Sí, hayamos ido con eso.

5. Evelyn Nesbit

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Sombría, sombría, de expresión obscura, de manera frecuente exponiendo varios de sus pechos. Esas son las expresiones que mejor describen a la modelo de finales del siglo XIX y principios del XX, Evelyn Nesbit.

En sus días, la cara y el cuerpo de Nesbit adornaban prácticamente todos los medios probables, desde pinturas hasta fotografías, naipes y postales. Como era de aguardar, todos ellos eran tan apropiados para los pequeños como un manual de normas de asistencia marital. Con la proporción de piel que exhibió Nesbit en su trabajo de modelaje, ciertos la piensan la primera muchacha pin-up actualizada.

Si solo estuviese viva para oír esto el día de hoy, apuesto que reaccionaría precisamente del mismo modo en que reaccionó siendo retratada: una mezcla de aburrimiento, desprecio y falta de duda de que ella es cualquier cosa mucho más que impresionantemente bella. Entonces nos dejaría para filmar otra película de Crepúsculo.

4. Isadora Duncan

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Isadora Duncan fue una artista de arte apasionada y también influyente, y una bella mujer que diríase que inventó la danza actualizada.

Si, en algún instante de su historia, tuvo algún género de contacto con la danza que no sea el ballet, probablemente deba darle las gracias a Isadora Duncan. Ella fue la primera que ha propuesto que el baile podría ser mucho más que formas memorizadas, de manera perfecta ejecutadas en una manera coreografiada. Creía en la independencia de expresión y conmuevas en el baile que, para la multitud de su temporada, debió sonar como la iniciativa de añadir excrementos de animales a sus cenas navideñas.

Por fortuna, su fuerte personalidad y fachada deslumbrante le abrieron las puertas suficientes a fin de que Duncan pudiese instruir su filosofía sobre el baile y enseñar esas espléndidas piernas mientras que lo hacía. Con todo, fue un beneficio mutuo para todos.

3. Billie Barlow

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De la misma Lillian Russell, Barlow se transformó en el centro de atención del público actuando en operetas, espectáculos de vodevil y otros sitios que estaban de esta manera de cerca de ser stripteases.

A lo largo de su trayectoria, Barlow viajó por el planeta y también interpretó canciones, proyectos de teatro y actos de pantomima, al tiempo que la mayor parte de los hombres de la audiencia probablemente la pensaban en poses poquísimo dignas. No se podía denegar su talento, pero Barlow sabía que, para vencer en el planeta del espectáculo, debía accionar de manera capaz. Y en el momento en que digo “hazlo de forma capaz”, naturalmente quiero decir que “mostrar sus piernas con medias mucho más ajustadas que ajustadas tan de forma frecuente como resulte posible”.

Podría haber sido bueno para Barlow si primero la hubiesen reconocido como una artista talentosa, y después como una ayudante masturbatoria, pero ¿qué harás? Fue una temporada diferente. Afortunadamente, hoy día, solo damos el título de “celebridad” a quienes se lo han ganado con su talento y bastante trabajo.

Vaya, en verdad me las arreglé para redactar eso con una cara seria.

2. Helene Anna Held

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Helene Anna Held fue otra artista teatral del siglo XIX cuya personalidad fuerte y vivaz, y la intención de enseñar algo le brindaron una enorme popularidad hace muchos años. Y si andas comenzando a aburrirte de mujeres de esta forma, entonces … por supuesto tienes un inconveniente grave. Sugiero el alcohol.

De forma frecuente interpretaba papeles audaces, lo que le dejaba enseñar su talento de “ser bella con una piel magnífica y, Dios santo, esos ojos …” Esto de manera rápida la asistió a transformarse en entre las celebridades mucho más reconocidas de Broadway. Próximamente amasó una fortuna pero, pese a la oportunidad de retirarse a una de sus muchas viviendas con un ejército de juguetes para pequeños enamorados a su predisposición, Held decidió realizar una da un giro por Francia a lo largo de la Primera Guerra Mundial y accionar para las tropas francesas. Ya conoces, para recordarles por qué razón están peleando. No es que ninguno de ellos tuviese una ocasión con ella, pero aun de esta forma … fue un bonito ademán.

1. Lillie Langtry

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Hasta la actualidad hablamos de mujeres que eran lindas, mujeres capaces, mujeres que tenían talento y pasión, y mujeres que habían influido en la historia a su forma. Lillie Langtry fue todo en un bulto impresionante, aparte de una prueba de que el éxito en la vida necesita un mínimo de 4 L a su nombre.

Langtry fue una actriz de teatro a la que convenció para ingresar en el negocio de la actuación por el popular escritor / poeta / aficionado a las capas, Oscar Wilde. Conforme su popularidad medró, mucho más personas han comenzado a gravitar hacia Langtry, gracias a su carisma y hermosura indiscutible. Siempre y cuando entraba a la habitación en una celebración, todos y cada uno de los ojos estaban puestos en ella. Sin siquiera soliciar permiso, la multitud dibujaba y pintaba retratos de Langtry, que velozmente se transformaron en los preferidos de las postales.

Pero a Langtry le logró falta algo mucho más que miradas para llamar la atención de Albert Edward, el Príncipe de Gales y después Rey del Reino Unido. Cerca de 1877, Langtry se transformó en la apasionado semioficial del Príncipe por el hecho de que, en ese entonces, sucedían ese género de cosas. Como es natural, ella no era solo un dulce para los brazos, y de forma frecuente, según los reportes, entablaba diálogos importantes con Albert y lo recreaba con su talento. Aún mucho más asombroso, diríase que tuvo una relación bastante buena con la mujer del Príncipe.

El siglo XIX fue una temporada atrayente …

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