Las 10 mejores películas de Kurosawa

Hay algunas oraciones que se lanzan con mucha continuidad en el planeta de hoy, con lo que pierden su encontronazo original. En el momento en que diríase que alguien es el “mucho más grande de siempre” o el “mucho más influyente”, en la mayoría de los casos lo tomamos con un grano de sal. Pero hay instantes en que semejantes oraciones no solo son válidas y admisibles, sino más bien críticas y primordiales para sintetizar el encontronazo que un solo sujeto tuvo en el planeta. Una de estas personas es Akira Kurosawa (23 de marzo de 1910 – 6 de septiembre de 1998).

Es, verdaderamente, entre los cineastas mucho más esenciales y también predominantes de siempre. Su trabajo englobó toda clase de géneros, incluyendo el drama, las epopeyas samuráis, la ficción histórica, el cine negro, el detective y la acción / aventura. Amoldó historias de fuentes tan vastas como Shakespeare para guardar novelas pulp estadounidenses. Pero asimismo fue de los mejores argumentistas de la crónica de El país nipón. Actuando muchas veces como productor, directivo, escritor de guiones y editor de sus películas, todas y cada una son maravillas artísticas consumadas de entre los expertos mucho más en compromiso del campo. Inspiraría a incontables cineastas, como George Lucas, Francis Ford Coppola, Sam Peckinpah, Steven Spielberg, Martin Scorsese, Spike Lee y John Woo entre sus acólitos. Federico Fellini probablemente resumió mejor a Kurosawa diciendo que él era “el más destacable ejemplo vivo de lo que habría de ser un creador de cine”. La única forma de ver realmente el encontronazo de Kurosawa es valorar y investigar su trabajo.

Para realizar esto, he recopilado una lista de las diez mejores películas de Kurosawa. Intentar clasificarlos en orden de calidad sería como intentar clasificar las piezas maestras de Miguel Ángel, con lo que se han anunciado cronológicamente. Todo apasionado del cine que se precie hay que a sí mismo buscar y ver todos estos obsequios cinematográficos de de los mejores artistas de todo el mundo.

10. Rashomon (1951)

Entre las primeras piezas maestras de Kurosawa, Rashomon es quien se encarga de presentarlo al público occidental. Fundamentada en 2 historias de Ryunosuke Akutagawa, es un jalón en la narración no lineal. Se enfoca en tres hombres, un leñador, un sacerdote y un plebeyo, contando una historia curiosa que escucharon. Hablamos de un bandido (interpretado por un feroz Toshiro Mifune) que aniquila a un samurái que halla en el sendero y viola a su mujer. El inconveniente es que absolutamente nadie sabe precisamente de qué manera sucedió. Se dan 4 cuentos distintas desde los puntos de vista de la mujer, el samurái fallecido (con el apoyo de un espiritista), el bandido y el leñador. Son mutuamente contradictorios y es dependiente del espectador conocer quién afirma la realidad y quién engaña. Aparte de ganar el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia y un Premio Honorario de la Academia en los 24 Premios de la Academia, inspiró a incontables imitadores y se convirtió en incontables películas y programas de televisión. Su procedimiento de narración dio sitio al término “Efecto Rashomon”, que se usa para detallar ocasiones en las que se dan múltiples cuentos contradictorios pero mutuamente plausibles de un acontecimiento. Rodado con un empleo hipnotizador de luces y sombras, Rashomon te dejará en trance con mucho más cuestiones que respuestas y ganas de regresar a verlo.

9. Ikiru (1952)

Considerada la mejor película de Kurosawa de Roger Ebert, Ikiru (el verbo japonés para vivir) es una meditación devastadoramente vigorosa sobre la vida de un hombre y su búsqueda de concepto. Centrándose en un burócrata de Tokyo de bajo nivel llamado Kanji Watanabe (interpretado por Takashi Shimura, entre los actores mucho más usados por Kurosawa), la película se atreve a preguntarse qué harías si descubrieras que tu vida carece de sentido verdaderamente. Esta es la situación donde está Watanabe una vez que le diagnostican un cáncer de estómago insanable. Se percata de que en los treinta años que transporta como burócrata, no hizo nada con su historia. Esta dura entendimiento lo manda a la misión de poder cuando menos una cosa esencial con su historia. Él hace de la causa de un conjunto de mamás que desean transformar una cloaca local en un parque infantil su cruzada personal. Con entre los planos finales mucho más verdaderamente poderosos del cine, Ikiru es un triunfo humanista que va a hacer que aun el espectador mucho más cínico reevalúe su historia y su encontronazo en la gente que lo cubren.

8. Siete samuráis (1954)

No es exagerado que Seven Samurai sea entre las películas mucho más queridas y también predominantes nunca efectuadas. Con cierta frecuencia votada como entre las diez mejores películas de siempre por la gaceta británica Sight and Sound, Seven Samurai verdaderamente estableció las reglas básicas sobre de qué forma redactar, filmar y modificar películas de acción / aventuras. La trama en resumen es que un conjunto de siete samuráis se unen para resguardar una aldea agrícola pobre de los delincuentes. Eso es verdaderamente facilitar bastante las cosas, pues la película dura mucho más de tres horas y se toma el tiempo para desarrollar el personaje de cada samurái. Pero lo increíble es que, pese a su duración, la película pasa volando y semeja que acaba bastante próximamente. Fue entre las primeras películas en emplear la fórmula de reclutar y reunir a un equipo de individuos concretos para conseguir un fin común, presagiando películas como The Guns of Navarone, Ocean’s Eleven, The Dirty Dozen y su novedosa versión occidental The Magnificent Seven. . Varios de los samuráis particulares inspirarían arquetipos de individuos que en este momento son recurrentes en las películas, como el pícaro salvaje, el profesor espadachín discreto y el estratega mayor que reúne y organiza el equipo. La predominación de esta película se hizo eco durante los siglos. Con individuos contundentes, una historia emocionante, ciertas mejores situaciones de pelea en la historia del cine y ciertas mejores filmas nunca capturadas en celuloide, Seven Samurai es un jalón eterno en la evolución de la realización cinematográfica.

7. Trono de sangre (1957)

Extensamente considerada como de las mejores adaptaciones cinematográficas de Macbeth de Shakespeare, Kurosawa transportó la infame catástrofe al El país nipón feudal. Toshiro Mifune interpreta al personaje de Macbeth, aquí llamado Washizu Taketoki. Aniquila a su profesor, Lord Tzuzuki, frente a la insistencia de su mujer Asaji (Lady Macbeth). Esta versión del cuento tradicional es un tanto diferente por el hecho de que Washizu no es retratado como un personaje intrínsecamente maligno. En cambio, es prácticamente una suerte de víctima de las situaciones derivadas del asesinato que se cometió a instancias de su mujer. No obstante, estos puntos son poco relevantes, por el hecho de que El trono de sangre es un drama tan poderoso como uno aguardaría de Shakespeare. La mejor escena, y de lejos la mucho más inolvidable, es en el momento en que las tropas de Washizu se sublevan contra él en el final y lo matan. Washizu sortea incontables flechas antes de por último recibir un tiro en el cuello. Lo que es increíble es que el temor de Toshiro Mifune en esta escena es verdadera, puesto que Kurosawa contrató arqueros a fin de que le disparasen flechas vivas. Cualquier ocasión, Toshiro Mifune podría ser golpeado y ejecutado. Es una enternecedora conclusión de una magistral adaptación de entre las mayores desgracias de todo el mundo.

6. La fortaleza esconde (1958)

En The Hidden Fortress, un general escolta a la princesa de una familia real destruida a través del territorio enemigo adjuntado con los restos de la riqueza de su familia. En el sendero, están con 2 mendigos que aproximadamente les ponen las cosas bien difíciles. Juntos, tienen que sostener a la princesa seguro del imperio malvado que la desea. ¿Suena familiar? Si afirmaste que esto recuerda a Star Wars, estarías en la verdad. The Hidden Fortress fue entre las mayores influencias de la carrera de George Lucas. La princesa inspiraría a la princesa Leia, al general Han Solo y a los 2 campesinos R2-D2 y C-3PO. Pero The Hidden Fortress no es esencial solo por el hecho de que inspiró entre las franquicias mucho más enormes de la narración de la raza humana. Asimismo es una película espléndida por derecho propio. Entre las primordiales causas es que la historia marcha en 2 escenarios. La primera es que la historia en sí es convincente y ver al conjunto de pasajeros sobrepasar los óbices es una alegría. Pero el segundo nivel en el que marcha esta película es de qué forma interaccionan los individuos entre sí. No actúan como individuos recurrentes, sino más bien como personas reales envueltas en una situación agobiada. Media diversión de esta película es ver a los 2 mendigos ocasionar muchos inconvenientes a la princesa y al general. Con una trama emocionante y individuos auténticamente recordables, The Hidden Fortress pertence a las películas mucho más satisfactorias de Kurosawa.

5. Yojimbo (1961)

Para entender verdaderamente qué influyente fué el trabajo de Kurosawa, no es requisito ver alén de su tradicional Yojimbo. Inspirado en parte importante en el tradicional del cine negro The Glass Key, que fue en sí una adaptación de la novela de Dashiell Hammett de 1931, cuenta la narración de un ronin (samurái sin profesor) que se pregunta. Llega a un pequeño pueblo gobernado por 2 señores del delito en rivalidad. Cada lado procura reclutarlo en su pelea entre ellos. Pero juega a los dos lados el uno contra el otro de forma tan refulgente que se borran entre sí, restaurando de este modo la paz. El estilo visual y los temas de la película se inspiraron en buena medida en westerns, en especial los de John Ford, el directivo que Kurosawa procuró emular durante toda su trayectoria. Entonces, en esencia, Yojimbo es un equipo occidental en el El país nipón feudal. Pero no acaba ahí. En Yojimbo Kurosawa crea entre los primeros individuos de “Hombre sin nombre” en la historia del cine. Este personaje después sería amoldado por Sergio Leone en su Trilogía Dollars (Un puñado de dólares americanos, Por unos pocos dólares americanos mucho más y El bueno, el malo y el feo) con Clint Eastwood como personaje principal. En verdad, A Fistful of Dollars es una adaptación directa de Yojimbo. Permítanme sintetizar: Yojimbo es una película de Japón que se inspiró en los westerns estadounidenses que, por su parte, inspiraron a una exclusiva generación de westerns. Por ende, es imposible ignorar el encontronazo de Yojimbo y sus temas y modelos de individuos inherentes.

4. Prominente y bajo (1963)

Fundamentada en un trámite policial del distrito 87 de Ed McBain, High and Low cuenta la narración de Kingo Gondo, de nuevo interpretado por Toshiro Mifune (¿ahora ves un patrón?). Es un poderoso ejecutivo de una compañía llamada National Shoes. Al principio de la película, ha hipotecado todo cuanto tiene para obtener la compañía a los otros ejecutivos que desean achicar gastos fabricando zapatos de menor calidad. Con todo ahora en juego, las cosas empeoran en el momento en que le comentan que su hijo está secuestrado. En una resolución osado como directiva, Kurosawa proporciona el mayor giro de la película cerca del comienzo de la película en vez de en el final en el momento en que se declara que los secuestradores raptaron de manera accidental al hijo de su chófer. Entonces, la película entra en modo de trámite policial mientras que las autoridades procuran saber quiénes son los secuestradores y de qué manera salvar al niño. El creador Dennis Lehane escribió en el momento en que el genuino corazón del cine negro es la catástrofe de la clase trabajadora representada para las apuestas de Shakespeare. Si esto es verdad, entonces la construcción narrativa de Kurosawa y la vigorosa actuación de Mifune hacen de High and Low un digno sustituto de sus raíces del cine negro. Más allá de que es posible que no sea tan influyente como las otras películas de esta lista, exhibe a Kurosawa en la cima de su juego y es una alegría delirante para los entusiastas del enorme cine.

3. Dersu Uzala (1975)

Fundamentada en las memorias de 1923 del mismo nombre del explorador ruso Vladimir Arsenyev, Dersu Uzala es sencillamente entre las películas mucho más preciosas de Kurosawa. Una colaboración soviético-de Japón, Dersu Uzala ganaría el Enorme Premio en el Festival de Cine de Moscú y el Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera. Cuenta la narración de Arsenyev de su exploración de la zona de Sikhote-Alin de Siberia y la amistad que entabla con un integrante de una tribu nativa llamado Dersu Uzala, quien admite ser su guía. Exactamente la misma The Hidden Fortress, esta película marcha en 2 escenarios distintas. Primero, es desgarradoramente precioso. Kurosawa hace lo que podría ser la película de 70 mm mucho más minuciosamente compuesta desde Lawrence de Arabia. Verdaderamente, cada toma se siente tal y como si Kurosawa pasara días preparándola. El mucho más inolvidable probablemente sería en el momento en que Arsenyev y Dersu Uzala miran el cielo sobre una cresta y ven un extraño ejemplo de la luna al costado del sol. Pero el corazón de esta película es la relación entre los 2 individuos primordiales. Aquí es donde verdaderamente reluce la película. Capta con perfección de qué manera su relación evoluciona desde la pura dependencia hasta el respeto y el aprecio mutuos. Ver a estos 2 hombres de orígenes tan distintas, uno de todo el mundo industrializado y otro del salvaje indómito, es una experiencia emocionante. Con Dersu Uzala, Kurosawa revela que la realidad no solo es mucho más extraña que la ficción, sino asimismo puede ser mucho más envolvente y vigorosa.

2. Kagemusha (1980)

De todas y cada una de las piezas maestras de Kurosawa, Kagemusha es la única que ganó la Palma de Oro. ¡Conque podría ser una sorpresa que prácticamente no finalize! Fue solo una vez que George Lucas y Francis Ford Coppola intervinieron como productores ejecutivos que 20th Century Fox tosió el dinero para llenar entre los últimos triunfos de Kurosawa. El título Kagemusha significa “guerrero de las sombras” en japonés. Es un término que tiene relación a un imitador. En esta película, el guerrero de las sombras es un criminal de clase baja que se salva de la ejecución a condición de que se transforme en el doble de un poderoso señor de la guerra llamado Shingen. En el momento en que Shingen es ejecutado una noche por un francotirador, el criminal se ve obligado a asumir su identidad a fin de que los otros señores de la guerra no lo invadan. Transcurrido un tiempo, el criminal mejora su papel de Shingen, llegando aun a mentir a la familia y amigos de Shingen. Pero al final se revela por medio de un incidente de equitación. Al percatarse de que es falso, los otros señores de la guerra invaden en entre las secuencias finales mucho más capaces de Kurosawa. No es una película especial por el hecho de que una gran parte de la historia se editó después, lo que en ocasiones la hace parecer inconexa. Pero su poder todavía es entre las últimas enormes epopeyas de Kurosawa. Lo que transporta a…

1. Ran (1985)

Esta es, en varios sentidos, la culminación de la carrera de Kurosawa. No sería su última película, pero sería la última vez que Kurosawa trabajó a una escala tan enorme y contó una historia de semejante intensidad. Efectuada con un presupuesto de $ 12 millones (en ese instante, la película de Japón mucho más cara nunca producida) llevó a Kurosawa a una estratosfera que jamás antes había alcanzado. Un recuento japonés del Rey Lear de Shakespeare, Ran (en japonés para “caos” o “revuelta”) tiene que ver con un adulto mayor señor de la guerra llamado Hidetora Ichimonji. Un día escoge abdicar como gobernante de uno de sus tres hijos. Pero, según el destino, los tres hijos empiezan a luchar por quién regirá. Conforme el poder y el control de su reino se derrumba, asimismo lo realiza su cordura. Tantas cosas hacen de esta película entre las mucho más enormes de Kurosawa: la actuación (muy inspirada en el teatro japonés Noh), la escala (se usaron cerca de 1.400 plus y 200 caballos), los decorados (rodados cerca del monte Aso y los viejos castillos de Kumamoto y también Himeji). ), la música (una partitura perturbadoramente alucinante inspirada en Gustav Mahler), el vestuario (que ganó un premio de la Academia) y, como es natural, la historia. Aparte de ser una de sus mejores, asimismo fue entre las películas mucho más personales de Kurosawa. Kurosawa ha dicho cuando “Hidetora soy yo”. En verdad, en varios sentidos, la película puede interpretarse como un comentario sobre la vida de Kurosawa. Más allá de que fue entre los directivos mucho más conocidos de El país nipón al comienzo de su trayectoria, en el momento en que se realizó Ran, solamente podía conseguir fondos para su trabajo. Se encontraba tan deprimido en ese instante que aun procuró suicidarse. Pero por fortuna subsistió y logró regentar esta última obra de genio cinematográfico. El planeta siempre y en todo momento va a estar en deuda con él.

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