Las 10 principales controversias sobre inventos y descubrimientos

Los libros de historia de manera frecuente lo van a llevar a opinar que los enormes inventos y descubrimientos de todo el mundo fueron obra de solo una persona con un destello de genio, pero la verdad raras veces es tan fácil. En la mayor parte de las situaciones, fue solo tras años de trabajo y aportes de incontables inventores que al final se creó algo. Aún de este modo, existen muchos casos en los que la prisa por atribuir el mérito de un hallazgo particularmente llevó a una disputa a enorme escala, y no era excepcional que estos razonamientos tomaran giros personales y, de manera frecuente, ilegales. Aquí hay diez de los ejemplos mucho más conocidos:

10. La invención del limpiaparabrisas intermitente

Por fuente, Empleo justo, Link

Los primeros limpiaparabrisas tenían únicamente una agilidad, y esto los transformaba en distractores e inclusive peligrosos en algunas condiciones. El limpiaparabrisas intermitente resolvió este inconveniente al dejar que los conductores ajustaran la agilidad de sus escobillas del limpiaparabrisas, lo que dejó un tiempo de retardo y una acción mucho más lenta al conducir con lluvia rápida. El inventor estadounidense Robert Kearns presentó una patente para el limpiaparabrisas intermitente en 1964. Adquirió su nuevo proyecto con los desarrolladores de vehículos de los “Tres Enormes”, pero no tuvo suerte en hallar que lo licenciaran como producto. Unos años después, no obstante, una manera de limpiaparabrisas intermitente prácticamente idéntica al prototipo de Kearns empezó a manifestarse como característica estándar en la mayor parte de sus coches. Kearns demandó a Ford por infracción de patente en 1978 y llevó a Chrysler a los tribunales 4 años después. Las compañías arguyeron que el limpiaparabrisas intermitente era evidente y no tenía elementos nuevos y, en consecuencia, no cumplía con los estándares de ser una invención novedosa y patentable. Kearns no estuvo en concordancia y ocasionalmente gastaría prácticamente 15 años y mucho más de $ 10 millones en honorarios legales en su pelea por ser compensado.

¿Quién merece el crédito?

Según el sistema judicial estadounidense, Kearns merece el mérito de haber inventado el limpiaparabrisas intermitente. Alcanzó un acuerdo fuera de la justicia con Ford por 10 millones de dólares americanos a inicios de los noventa. Hasta entonces, la situacion Chrysler se transformó en una demanda de prominente perfil, que Kearns ganó en 1995 por una suma de $ 30 millones en compensación retrasada. Kearns murió en 2005, pero su riña con los enormes desarrolladores de vehículos todavía es entre los casos de infracción de patentes mucho más conocidos en la historia estadounidense, y su crónica aun se transformó en una película llamada Destello de genio en 2008.

9. El primero en el Polo Norte

Robert Peary (1856-1920) Autorretrato, Cabo Sheridan, Canadá, 1909, impresión en gelatina de plata

La primera persona en llevar a cabo un reclamo al llegar al Polo Norte fue el aventurero estadounidense Frederick Albert Cook, quien en 1909 mencionó que había hecho el viaje con 2 compañeros inuit en el mes de abril de 1908. Según Cook, las duras condiciones climáticas habían hecho un regresar bastante arriesgado, y se había visto obligado a pasar el invierno en el Ártico. Pero Cook ha podido enseñar escasas pruebas de su logro, y ciertos lo consideraron inmediatamente un estafa. Quizás su crítico mucho más severo fue el explorador y también ingeniero naval Robert Peary, quien apareció solo cinco días después con la afirmación de que terminaba de regresar de una triunfadora expedición polar en el mes de abril de 1909. Peary era un profesor en el trabajo de los medios, y él y sus Los incondicionales próximamente han comenzado a cuestionar la afirmación de Cook. La discusión se volvió personal una vez que los dos hombres vendieron sus historias de expedición a periódicos oponentes, y lo que prosiguió fue un caos en una escala épica. Peary y compañía han comenzado a investigar todos y cada uno de los logros precedentes de Cook, incluyendo una cima del monte. McKinley unos años antes, e inclusive cuestionaron su cordura. Cook al final abandonó el país, un acto que fue visto por varios como una admisión de responsabilidad, y el Sociedad Geográfica Nacional más tarde le dio a Peary el crédito por ser el primero en llegar al Polo Norte.

¿Quién merece el crédito?

Da la al azar de que la mayor parte de los cargos de Peary contra Cook estaban justificados en buena medida. No hay prueba histórica de que Cook haya llegado al Polo, y el día de hoy la mayor parte de los historiadores dejaron de lado esta afirmación. No obstante, lo asombroso es que se logre decir lo mismo de Peary. Los estudiosos modernos han encontrado incontables lagunas en su crónica, el primordial de ellos es que su conjunto no contenía ningún navegante suficientemente preparado para llevarlos al Polo, y todos y cada uno de los intentos de recreación de su viaje han encontrado que muchas de sus declaraciones sobre la velocidad con que progresó son totalmente inmotivadas. . Hubo otros muchos reclamos desde ese momento, pero increíblemente absolutamente nadie ha podido llegar incuestionablemente al Polo por una ruta terrestre hasta 1968, en el momento en que un conjunto dirigido por Ralph Plaisted logró el viaje en motocicletas de nieve.

8. La invención del cálculo

GodfreyKneller-IsaacNewton-1689

A inicios del siglo XVIII, el cálculo estuvo en el centro de una disputa que duró años y que encolerizó a 2 de los matemáticos mucho más conocidos de todo el mundo: Isaac Newton y Gottfried Leibniz. Los dos hombres habían estado ensayando con la novedosa rama de las matemáticas a lo largo de una gran parte del siglo XVII. Leibniz fue el primero en difundir un producto oficial sobre el tema en 1684 (Newton tardaría hasta 1693), pero amigos y socios de Newton se apuraron a indicar que los cuadernos de Newton hacían referencia al cálculo desde 1666. Además de esto, arguyeron que Leibniz se encontraba alerta de los primeros trabajos de Newton, y ciertos aun lo acusaron de plagio. Leibniz y sus incondicionales arguyeron que su hallazgo del cálculo se causó con independencia de cualquier trabajo de Newton. Pese a estas manifestaciones, la opinión mayoritaria siempre y en todo momento estuvo del lado de Newton. En el más destacable de las situaciones, se atribuyó a Leibniz el haber inventado una manera opción alternativa (si bien superior, en varios puntos) de notación para el hallazgo de Newton.

¿Quién merece el crédito?

Una revisión de 1713 de la Royal Society halló que Newton llevaba razón, y fue extensamente considerado como el inventor del cálculo a lo largo de los próximos 100 años. El día de hoy, no obstante, se cree extensamente que los dos hombres contribuyeron con distintas piezas del puzzles de manera sin dependencia. Newton se considera el principal creador del cálculo infinitesimal, al paso que Leibniz se considera el padre del cálculo integral y diferencial.

7. El hallazgo de Neptuno

Urbain Le Verrier

El mundo Neptuno fue visto por vez primera a inicios del siglo XVII por Galileo, quien propuso la hipótesis de que podría ser una estrella. Pero no fue hasta la década de 1800 que empezó una búsqueda seria, una vez que los científicos apreciaron que la órbita de Urano parecía estar perjudicada por una fuerza gravitacional externa. El matemático británico John Couch Adams fue el primero en proponer la hipótesis de que este objeto podría ser un nuevo mundo, y en 1843 logró los primeros cálculos de su viable órbita y tamaño. Unos cuantos años después, el astrónomo francés Urbain Le Verrier hizo exactamente la misma investigación con independencia de Adams y efectuó cálculos afines. Los dos hombres tuvieron inconvenientes para lograr que sus colegas se interesasen en la búsqueda, con lo que Le Verrier escribió una carta a un observatorio en Berlín pidiéndoles que usaran su telescopio para buscar en los cielos su hipotético mundo. La carta de Le Verrier llegó el 23 de septiembre de 1846 y, usando sus cálculos, un estudiante del observatorio descubrió Neptuno esa noche. Prácticamente inmediatamente, hubo una disputa sobre quién, Adams o Le Verrier, podría reclamar el hallazgo como de el. La rivalidad por último adquirió connotaciones nacionalistas, y tanto los franceses como los británicos aseguraron que su científico era responsable de localizar a Neptuno.

¿Quién merece el crédito?

Tras ciertas discusiones entre conjuntos oponentes, se decidió que Adams y Le Verrier compartirían el mérito de haber descubierto a Neptuno. Pero pese a este consenso, toda la prueba apunta a Le Verrier como el mucho más merecedor de los 2. No solo incitó la búsqueda que halló el mundo, sino asimismo fueron sus cálculos los que lo hicieron viable, puesto que estaban en un nivel de la localización real del mundo. Adams, hasta entonces, se encontraba desviado hasta 12 grados.

6. La invención de la cámara de cine

Quién inventó una tecnología particularmente de manera frecuente cambia según el sitio de todo el mundo en el que esté, y la cámara de cine es un perfecto ejemplo. En los USA, exactamente la misma con varios inventos, el mérito siempre y en todo momento fué para Thomas Edison, quien efectuó por vez primera películas en movimiento a inicios de la década de 1890. En el Reino Unido, el honor es para William Friese-Greene, quien emitió entre las primeras patentes de cámara en 1889. En Francia, se cree que los progenitores del cine son Louis y Auguste Lumiere, quienes idearon el cinematógrafo y han comenzado a filmar y exhibiendo películas en 1895. Sobre todas y cada una ellas se cierne Louis Le Prince, un francés en parte importante olvidado que diseñó una cámara de cine y un sistema de proyección en 1888 antes de ocultar sin dejar indicio. Quién merece mucho más crédito en medio de estos inventores siempre y en todo momento fué objeto de disputa. Las polémicas sobre patentes sobran, singularmente en la situacion de Le Prince, a quien se le negó la patente de una cámara de un solo propósito en los EE. UU., Solo a fin de que Edison recibiese una patente claramente afín unos años después. Además de esto, todavía hay un enfrentamiento sobre lo que verdaderamente forma una “cámara de imágenes en movimiento”. Las películas modernas se ejecutan a 24 fotogramas por segundo, pero la mayor parte de estas protopelículas tuvieron la fortuna de conseguir un tasa la mitad de veloz. Esto fué con cierta frecuencia una fuente de críticas contra Friese-Greene, cuya cámara solo corrió a diez cuadros por segundo, que es una tasa tan baja que ciertos han argumentado que no califica.

¿Quién merece el crédito?

La enigmática desaparición de Louis Le Prince significó que no ha podido exhibir su proyecto tanto como el resto, con lo que jamás se ganó exactamente la misma reputación que personas como Edison o los Lumière. Aún de esta manera, conforme se revela mucho más información, semeja que los historiadores del cine se están moviendo de forma continua hacia Le Prince como el auténtico inventor de la cámara de cine. Su patente de 1888 fue la primera de todos estos inventores. Hasta entonces, la película superviviente mucho más vieja de todo el mundo, Roundhay Garden Scene de 2 segundos, fue grabada con su cámara. Está claro que los otros inventores meritan algo de crédito, en especial los hermanos Lumiere, que fueron vanguardistas en el perfeccionamiento de los sistemas de proyección de películas modernos. Pero en el momento en que se charla de quién inventó verdaderamente la primera cámara de cine, la prueba apunta a Louis Le Prince.

5. La invención de la radio

Hubo múltiples científicos que jugaron un papel vital en la carrera para trasmitir y recibir señales de radio, pero la primordial disputa sobre la invención siempre y en todo momento se ha basado en el popular inventor serbio-croata Nikola Tesla y el italiano Guglielmo Marconi. Ahora en 1891, Tesla daba alegatos sobre los probables usos prácticos de las ondas de radio en la comunicación de masas, e inclusive se mencionó que había probado un sistema inalámbrico en 1893. Pero Tesla, siempre y en todo momento obstaculizado por un pobre sentido comercial, no ha podido capitalizar la radio como una herramienta comercializable, y si bien aseveró haber hecho transmisiones de radio de 50 millas ahora en 1895, jamás se comprobó ninguna. Hasta entonces, Marconi solicitó una patente para un sistema de radio ahora en 1896. En 1897, formó su compañía inalámbrica y se transformó en el primer hombre en comercializar la radio. Asimismo fue el primero en llevar a cabo una transmisión de radio transatlántica en 1901, si bien esta afirmación fué cuestionada. Además de esto, se estima que Marconi fundamentó la mayor parte de sus diseños de radio en ideas que habían sido extensamente descritas por Tesla y otro inventor llamado Oliver Lodge. Tesla fue el primero de los 2 en recibir una patente para su transmisor de radio, pero esta fue entonces cancelada en una discutida resolución y entregada a Marconi. Mucho más de 40 años después, esta resolución fue anulada por la Corte Suprema de los USA tras incontables retos legales. Tesla había fallecido solo unos meses antes.

¿Quién merece el crédito?

Ofrecer crédito único a alguno de estos hombres es una enorme generalización, pero de los 2, Tesla precisamente semeja la figura más esencial. Está claro que Marconi era el mucho más especialista en negocios de los 2 inventores, y su implementación práctica de la radio terminantemente lo transforma en un actor esencial en su creación. Pero fue Tesla quien fue el mayor responsable de las ideas y la experiencia técnica que verdaderamente hicieron viable la transmisión de radio, y si alguien merece el título de “el padre de la radio”, es él.

4. La primera máquina voladora

Una réplica del planeador George Cayley en el Yorkshire Air MuseumEn ocasiones, la disputa no es solo sobre quién inventó una cierta tecnología, sino más bien sobre qué fue lo que idearon. Tal es la situacion de la llamada “primera máquina voladora”, cuya definición precisa jamás se ha acordado. Ciertos afirmarían que cualquier nave que despegara debería considerarse una máquina voladora, incluyendo los globos aerostáticos y las aeronaves. Sobre esta base, el auténtico padre del vuelo sería Jean-Francois Pilatre de Rozier, quien se transformó en la primera persona en efectuar un vuelo en globo tripulado en 1783. Otros sostienen que una auténtica máquina voladora ha de ser mucho más pesada que el aire, lo que descalificaría a los globos. Según estos términos, el honor probablemente recaería en la lengua inglesa George Cayley, quien voló un planeador por vez primera en 1853. Aún de esta manera, la definición más frecuente de una máquina voladora real es cualquier avión tripulado que esté impulsado y controlado por mecánicos dentro, en tal caso Orville y Wilbur Wright normalmente reciben el crédito por su vuelo de 1903 en Carolina del Norte. Pero aun entonces hay espacio para el enfrentamiento. Los alemanes Karl Jatho y Gustave Whitehead y el neozelandés Richard Pearse hicieron sus vuelos tripulados a inicios del siglo XX, todos antes que los hermanos Wright.

¿Quién merece el crédito?

Según la definición actualizada de “máquina voladora”, daría la sensación de que los hermanos Wright son apropiadamente considerados los auténticos vanguardistas del vuelo. Es posible que no hayan sido “los primeros en vuelo”, como les agrada proclamar a las placas de matrícula de Carolina del Norte, pero mejoraron una gran parte de la tecnología que todavía se usa en la aviación hoy en dia. Lo que en último término los distingue del resto es lo controlados y extendidos que fueron sus vuelos. Richard Pearse despegó antes que los hermanos Wright, pero su avión se estrelló contra un seto. Hasta entonces, el avión de Jatho unicamente se elevó a tres metros del suelo, y las declaraciones de Whitehead, si bien atrayentes, carecen en buena medida de fundamento. Si alguien merece comunicar una parte del honor con los Wright es el conduzco de planeador británico Cayley, quien descubrió muchas fuerzas clave de la aviación como la resistencia y el empuje, y a quien de manera frecuente se le ha llamado el anónimo “padre de la aviación”.

3. El hallazgo del VIH

PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TÉCNICA 2000

A inicios de la década de 1980, el SIDA ahora se reconocía como una epidemia grave y próximamente se formaron equipos de investigación para intentar aislar el virus especial que lo ocasionó. De estos, 2 conjuntos, uno comandado por el científico francés Luc Montagnier y el otro por el estadounidense Robert Gallo, han publicado productos prácticamente simultáneamente en 1983-4 describiendo el virus que en este momento conocemos como VIH. Próximamente reventó una disputa en la red social científica sobre qué conjunto tenía mucho más derecho al hallazgo. El conjunto de Montagnier había anunciado primero, pero la descripción de Gallo era mucho más descriptiva y vinculaba particularmente al virus con el SIDA. El furor por la propiedad del hallazgo se centró en algo mucho más que en el prestigio, puesto que el país responsable podría reclamar la patente de una prueba de SIDA. Próximamente, tanto el gobierno francés como el estadounidense se vieron envueltos en lo que de manera frecuente era una amarga disputa. Aun hubo chillidos de juego sucio, puesto que Gallo y compañía fueron acusados ​​y después exculpados de haber “correspondiente inadecuadamente” una exhibe del virus que han recibido del centro Montagnier.

¿Quién merece el crédito?

Hoy día, hay un consenso popularizado de que las dos partes hicieron esenciales contribuciones al hallazgo del VIH. El conjunto de Montagnier publicó primero y, como tal, se considera generalmente que fue el primero en aislar el virus, pero a Gallo se le asigna el avance de una gran parte de la investigación y la tecnología que lo relacionó con el SIDA. Los 2 científicos están en este momento en términos amistosos y han trabajado juntos frecuentemente durante los años. No obstante, esto no ha impedido que los comités de premios escojan preferidos: en 2008, solo Montagnier recibió el Premio Nobel por su trabajo en el hallazgo del VIH, un honor que aun él apuntó que debería ser compartido con Gallo.

2. La invención de la lámpara

Warren de la Rue, (1815-1889)Thomas Edison estadounidense es popularmente considerado como el vanguardista de la lámpara incandescente, pero la lista de otros probables contricantes es extendida y se remonta a mucho más de 70 años antes de su patente de 1879. Diríase que el inventor británico Humphry Davy creó una ramplona luz eléctrica en 1802, y en 1840 inventores como Warren De la Rue ahora utilizaban cilindros de vacío y experimentaban con diversos tipos de filamentos. Siempre y en todo momento fué bien difícil decir quién de estos vanguardistas merece ser llamado el padre de la lámpara. Desde 1840-1880, se presentaron patentes para múltiples prototipos distintas. De estos, los mucho más conocidos forman parte indudablemente a Edison y al inglés Joseph Wilson Swann, quien empezó a investigar la lámpara en la década de 1870. Swann ocasionó revuelo en 1878, una vez que se demostrara su prototipo de lámpara en Newcastle, y tiene el honor de ser dueño de la primera casa alumbrada con luces eléctricas. Hasta entonces, Edison no empezó a emprender la cuestión de inventar una lámpara hasta 1878, pero en el momento en que lo logró, próximamente había logrado enormes adelantos. El primordial de ellos fue su hallazgo de un filamento mucho más duradero, primero hecho de carbono y después de bambú carbonizado. Fue entonces en el momento en que las lámparas pasaron de perdurar horas a días e inclusive meses.

¿Quién merece el crédito?

Los descubrimientos de Edison sin lugar a dudas llevaron a lámparas de luz mucho más modernas y eficaces, pero mentarlo como su único inventor es una gran exageración. Aun sus patentes describen su proyecto como sencillamente una “optimización en las luces eléctricas”. La suya fue la primera lámpara fiable, pero en el momento en que se charla de quién inventó la primera lámpara, el mérito ha de ser para Warren de la Rue de Inglaterra, quien fue el primero en realizar pasar electricidad a través del filamento en un tubo sellado al vacío, una hazaña que logró ciertos. 38 años antes de Edison en 1840.

1. La invención del teléfono

Antonio Meucci (1808-1889)Posiblemente su profesor de escuela principal le haya dicho que Alexander Graham Bell inventó el teléfono en 1876, pero la auténtica historia es considerablemente más dificultosa y se erige como la mucho más conocida de todas y cada una estas polémicas. Existen varios inventores comprometidos en la mezcla, entre ellos el italiano Innocenzo Manzetti, de quien ciertos comentan que podría haber construido un prototipo de teléfono en la década de 1860, y Johann Philipp Reis, quien fabricó entre los primeros micrófonos que podían trasmitir sonido llamado “Teléfono Reis”. ”En 1861. Pero la primordial rivalidad siempre y en todo momento fué entre Bell de Escocia, un inventor italiano llamado Antonio Meucci, y el estadounidense Elisha Gray. Meucci inventó un dispositivo de comunicación en la década de 1850, y su patente de 1871 pertence a las primeras para cualquier clase de transmisor de voz.

La auténtica disputa, no obstante, siempre y en todo momento fué entre Bell y Gray, quienes presentaron las patentes para un teléfono el mismo día en 1876. Los críticos de Bell de manera frecuente lo catalogan como un listo hombre de negocios (que indudablemente lo fue) que robó múltiples Gray, e inclusive se ha argumentado que Bell sobornó a un usado de la oficina de patentes y añadió múltiples partes clave a sus inventos días una vez que lo presentó por vez primera. Estas declaraciones se justificaron en parte en la década de 1880, en el momento en que un oficial de patentes atestiguó frente al tribunal que Bell le había comprado para poder ver los proyectos de Gray.

¿Quién merece el crédito?

Hoy día, la opinión habitual sobre quién inventó verdaderamente el teléfono es dependiente de dónde y a quién le preguntes. En los USA, es Gray o Bell; en Italia, es Meucci. La disputa ocasionalmente condujo a juicios, y todavía se se encontraba opinando tan últimamente como en 2002, en el momento en que la Cámara de Representantes de los USA aprobó una resolución reconociendo las contribuciones de Meucci en la invención del teléfono, una resolución que fue contrarrestada solo días después en el momento en que la El gobierno canadiense reconoció de manera oficial a Bell. En el final, este es otro caso en el que múltiples inventores meritan un crédito parcial. Bell fue el hábil hombre de negocios que fue con la capacidad de perfeccionar y comercializar lo que se transformaría en un proyecto que cambiaría el planeta, pero no cabe duda de que Gray y Meucci meritan ser reconocidos con él como los auténticos inventores del teléfono.

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