Las 10 principales figuras religiosas y fundadores religiosos de la historia

Al paso que los mandatarios políticos y militares van y vienen, las figuras religiosas semejan perdurar durante los siglos, razón por la que miles de individuos todavía los adoran cientos o aun una cantidad enorme de años tras su muerte. No obstante, lo que varias personas podrían conseguir esclarecedor entender es que no todos y cada uno de los causantes de comenzar una religión se plantearon llevarlo a cabo. En verdad, la mayor parte no lo logró y, con frecuencia, el lugar de una composición de fe estructurada fundamentada en sus enseñanzas se causó bastante una vez que habían descuidado el ámbito mundial, con lo que difícilmente tienen la posibilidad de ser considerados absolutamente causantes de lo que sus fieles acabaron realizando con sus enseñanzas. En todo caso, creí que sería atrayente tener un concepto de quiénes eran estas personas y de qué manera brotó una religión como producto de sus enseñanzas, si solo pudiésemos comprender de dónde vienen estas cosas.

El mayor inconveniente que encaré al construir esta lista fue entender de qué forma clasificar estas cantidades. ¿Los enumero cronológicamente o por número de adherentes? ¿Incluyo subgrupos o lo sostengo mucho más general? ¿Y qué hay de esas religiones que semejan no tener un principal creador concreto pero que tienen decenas y decenas de millones de seguidores? En el final, decidí clasificar cada figura según con su encontronazo en la historia y el papel que prosiguen desempeñando hoy en dia. Una lista de esta forma va a ser indudablemente de naturaleza algo subjetiva, como es natural, y probablemente con la capacidad de ocasionar emociones intensas en esos que sienten que he menospreciado o, peor aún, ignorado, a su héroe particularmente. Por consiguiente, me disculpo desde el comienzo si alguien halla mis mini biografías bastante seculares, bastante incompletas o sencillamente bastante irreverentes para sus deseos, pero he hecho todo lo que resulta posible.

10. Mary Baker Eddy (1821-1910)

Si bien la creadora de la Ciencia Cristiana ahora no posee muchos seguidores (solo cerca de 30,000 aproximadamente en los últimos tiempos), su encontronazo en las opiniones religiosas estadounidenses en el siglo XIX no puede subestimarse. Sus discutidas perspectivas más que nada, desde la naturaleza ilusoria de todo el mundo material hasta su rechazo de hecho de un Dios personal y el término del infierno, finalmente la ponen un tanto fuera de lo que normalmente se conoce como “ortodoxia”, si bien muchas de sus ideas subsisten y todavía se puede conseguir en varias iglesias de la Novedosa Era y otras tradiciones metafísicas y místicas de el día de hoy. Para ser justos, una gran parte de la teología de Baker no se produjo con ella, pero semeja ser un refrito de las opiniones inherentes a los viejos nósticos, una rama mística del cristianismo que ocasionó escandalo a lo largo de los primeros siglos d.C. antes de ser conducida a la clandestinidad por los nósticos. la iglesia mucho más grande y vigorosa de Roma.

Ella asimismo refleja una gran parte de la inclinación teológica del popular teólogo y místico del siglo XIV Meister Eckhart (1260-1327), quien el día de hoy está medrando de manera rápida en popularidad entre bastante gente con inclinaciones espirituales. El día de hoy sus fieles son mucho más populares por negarse a recibir

régimen en la creencia de que la patología y la patología, que son una parte del “planeta material ilusorio”, tienen la posibilidad de tratarse puramente con oración, lo que resultó en una secuencia de solicitudes durante los años, puesto que los progenitores de la Ciencia Cristiana entraron en enfrentamiento con las autoridades por negarse a ofrecer régimen a sus hijos. . Por norma general, no obstante, habría de ser recordada por su intención de retar las opiniones habituales de su temporada y como una feminista temprana por sus puntos de vista sobre el voto femenino.

9. José Smith, Jr. (1805-1844)

De forma fácil entre las figuras mucho más discutidas de la primera mitad del siglo XIX, es bien difícil imaginar de qué manera un hombre, convencido de que era un profeta de Dios, ha podido comenzar una religión: la Iglesia de Jesucristo de los Beatos de los Últimos Días (de manera oficial la Iglesia de los Santurrones de los Últimos Días, pero generalmente famosa como la iglesia mormona), prácticamente sin asistencia de absolutamente nadie, que cualquier día llegaría a tener mucho más de catorce millones de seguidores en el mundo entero. Nada mal para un hombre con educación limitada, un ministerio bastante corto y una inclinación por la crueldad. Una figura discutida por derecho propio, su poligamia (por el momento no practicada por la mayor parte de los mormones modernos) y su insistencia en que él era un profeta enviado para volver a poner la iglesia de la apostasía donde, según Dios, había caído, de forma frecuente lo ponían en conflicto con sus vecinos no mormones, una enemistad que habitualmente resultó en crueldad y al final acabó en su calvario no esperado a manos de sus conciudadanos menos ilustrados en el transcurso de un tiroteo en una prisión de Illinois en 1844. Naturalmente, su lugarteniente, Brigham Young, es preferible popular como el hombre que, tras la desaparición de Smith, dirigió a los pocos cientos y cientos de mormones que continuaron en un duro viaje hasta el presente Utah y estableció en buena medida la iglesia que conocemos el día de hoy, pero fue Smith quien sentó las bases escribiendo (o , mucho más precisamente, “traducir”) el Libro de Mormón de las planchas de oro que le dio el ángel Moroni. Asimismo escribió múltiples otros contenidos escritos “inspirados” que servirían como base del mormonismo, transformándolo en la fuerza impulsora tras la principiante denominación. Precisamente, sin su inclinación literaria, la iglesia SUD habría tenido poca base sobre la que crear tras su muerte, lo que lo logró tan esencial para el protestantismo occidental como lo fue Lutero (ver el número 7 ahora) para el catolicismo de roma. Como tal, es venerado por los mormones de todo el planeta y actualmente se lo considera su profeta primordial, cuyo estatus probablemente se expandirá conforme la iglesia siga medrando a un ritmo exponencial.

8. Moisés (circa 1391-1271 a. C.)

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Más allá de que la historia del judaísmo está llena de profetas y líderes conocidos, desde los reyes David y Salomón hasta los profetas Elías y Ezequiel, ningún hombre tuvo mucho más encontronazo que Moisés, sin cuya guía y liderazgo no existiría la religión judía actualizada. Algo de un peso pesado político en el momento en que era joven (habiendo crecido en la vivienda del Faraón e inclusive siendo considerado un candidato para subir al trono cualquier día) Moisés supuestamente abandonó todo eso y, siendo él mismo un hebreo, decidió proteger a su pueblo. en una búsqueda por tener su nación. Esto lo llevó a una suerte de odisea de 40 años, a lo largo de los que lideró, según ciertas estimaciones, hasta quinientos mil de hombres, mujeres y pequeños (si bien esos números tienen la posibilidad de estar mal traducidos o exagerados), en un viaje despiadado a no solo subsistir a la dura vida del desierto, sino más bien volver a poner a los judíos a la tierra de Canaán. En teoría responsable de redactar la Torá (el mucho más venerado de todos y cada uno de los escritos judíos y la base de los primeros cinco libros del Viejo Testamento), mientras que Moisés murió, a la edad de 120 años, nada menos, antes que pudiese poner un pie en el tierra prometida, fue él quien les dio a los judíos las bases morales y morales que formarían los próximos mil años del pensamiento judío. En forma de ejemplo de lo esencial que fue, y hasta un punto lo todavía es el día de hoy, para la religión y la filosofía occidentales es que sus diez mandamientos (de todos modos, había considerablemente más de diez, pero quién está contando) prosiguen siendo la piedra angular de las opiniones religiosas occidentales hasta hoy. .

7. Martín Lutero (1483-1546)

Más allá de que el cristianismo se forjó con docenas de personas que desempeñaron un papel esencial en la capacitación de sus doctrinas y en transformarlo en la composición de fe que es el día de hoy, pocos hombres tuvieron un mayor encontronazo en la iglesia por norma general que este candente teólogo alemán de Eisleben. En un inicio un sacerdote católico dedicado, Lutero por último se desencantó con los abusos que vio ocurriendo en el papado de roma y por último llamó a la Iglesia al clavar sus 95 proposición (puntos de discusiones doctrinales) en la puerta de la iglesia de Wittenberg el 31 de octubre. , 1517. Al llevarlo a cabo, inició un enfrentamiento que ocasionalmente se transformó en el movimiento de reforma que dividió a la iglesia en 2 y también inició 4 siglos de luchas religiosas y, en ocasiones, conflictos bélicos, que prosigue reverberando en todo el cristianismo hasta hoy. Su mayor contribución al cristianismo moderno fue su insistencia en que la salvación procedía de la fe en Cristo y no de la obediencia al Papa, lo que cambió todo y también logró que la salvación fuera mucho más accesible, empezando de este modo un periodo de desarrollo de la iglesia sin paralelo. Si bien el movimiento que inició sin saberlo (Lutero no tenía la intención de hacer un cisma en la iglesia, sino más bien sencillamente reformar el catolicismo) iba a fracturarse en conjuntos mucho más pequeños, de ahí la preponderancia de las designaciones que observamos el día de hoy, es bien difícil argumentar que sin Lutero el La iglesia y la narración de la civilización occidental se verían muy dispares de lo que son el día de hoy.

6. Zoroastro (Irreconocible. En cualquier sitio entre los siglos XVIII y VI a. C.)

Zoroastro, asimismo llamado Zaratustra, fue un viejo profeta persa que creó la primera religión mundial históricamente conocida famosa, como era de aguardar, como zoroastrismo. Según el Zend Avesta, el libro sagrado del zoroastrismo, Zoroastro nació en el norte de Persia, probablemente en el siglo VII a. C., si bien ciertos eruditos ponen la fecha de su nacimiento bastante antes. Diríase que recibió una visión donde se percató de que se se encontraba librando una enorme guerra galáctica entre Ahura Mazda, el Dios de la Luz, y Ahriman, el principio del mal. Según el profeta, al hombre se le había dado el poder de seleccionar entre el bien y el mal, y era este dualismo lo que se transformó en la fuerza impulsora tras el monoteísmo en el Medio Oriente, al paso que la enseñanza de Zoroastro se transformó en la luz guía de la civilización persa. Además de esto, elementos de la filosofía zoroástrica entraron en Occidente a través del judaísmo y el platonismo e inclusive se ha reconocido como entre los primeros acontecimientos clave en el avance de la filosofía. (Entre los enormes pensadores helenos, con frecuencia diríase que Heráclito se inspiró en las ideas de Zoroastro). La religión empezó a extinguirse una vez que Alejandro el Grande conquistó Persia, pero sigue con vida hasta hoy en la India, donde sirve como base para la Fe parsi.

5. Confucio (551-479 a. C.)

Confucio (la versión latinizada de su nombre chino, Kong Zi) no era un líder espiritual en sí, sino un pensador cuyas enseñanzas sobre la moralidad personal y del gobierno, la justicia y la honestidad influyeron intensamente en el pensamiento y la vida de los chinos, coreanos, nipones y vietnamitas. . Sus ideas ocasionalmente se transformaron en un sistema de filosofía popular como confucianismo, que fue introducido en Europa por el jesuita italiano Matteo Ricci en el siglo XVI, y desde ese momento se ha popularizado en Occidente. Ya que ninguno de los escritos del hombre sigue con vida, sus enseñanzas fueron contadas por sus alumnos varios años tras su muerte, los académicos prosiguen discutiendo si hubo un individuo real de carne y hueso llamada Confucio o si el confucianismo no es solo un término para una compilación. de viejas enseñanzas de múltiples fuentes, todas y cada una reunidas bajo solo una construcción filosófica. En todo caso, fue el primero en expresar el principio muy conocido, “No hagas a el resto lo que no deseas que te hagan a ti”, una versión temprana de la Regla de Oro, conque quienquiera (o lo que sea) que fuera, se encontraba en algo grande.

4. Krishna (circa 3228-3102 a. C.)

Exactamente la misma el Buda, en ocasiones es bien difícil distinguir entre hechos históricos y metáforas tratándose de ciertas figuras religiosas mucho más viejas. O sea singularmente cierto en la situacion de Krishna, que semeja ser en parte hombre y en parte entidad sobrehumano capaz de todo género de cosas visibles (como se aguardaría de la encarnación mucho más vigorosa de Vishnu, la divinidad de la Trinidad hindú de deidades). Lo que se admite por norma general es que semeja haber un individuo real tras la mitología, un sobrino del detestado rey Kamsa de Mathura (en el norte de la India), que vivió, según la mayor parte de los cuentos, una vida algo libre de intranquilidades (era en especial adepto a la flauta), si bien uno marcado por toda clase de acontecimientos expepcionales. Por servirnos de un ejemplo, en el momento en que era niño en teoría mató a varios diablos y también logró cosas como purificar las aguas sagradas envenenadas del río Yamuna. Si bien de todos modos no halló la religión actualizada del hinduismo (sus principios básicos ahora estaban actuales antes de su llegada) entre todos y cada uno de los avatares de Vishnu, es el mucho más habitual y el mucho más próximo al corazón de la multitud, que es por qué razón todavía es tan venerado cinco mil años después.

3. Gautama Buddha (circa 563-483 a. C.)

Tendemos a emplear el término “Buda” como una metáfora de la iluminación espiritual o la sabiduría, pero había un individuo real de carne y hueso tras la mitología. Siddhartha Gautama (siendo “Buda” un título conseguido más tarde) fue un príncipe que pasó los primeros 29 años de su historia en un lujo opulento antes de abandonar todo y viajar en una búsqueda de entendimiento. Al transformarse en un asceta incondicional que subsistía con un puñado de nueces cada día, tras múltiples años de vivir en completa pobreza, se percató de que eso asimismo era inútil como medio para llegar a la “conciencia”. Un día, mientras que se encontraba sentado bajo un árbol bodhi teniendo en cuenta su problema, de pronto se percató de que la clave para la iluminación era la supresión de todo deseo, que es lo que le logró viable lograr la iluminación o, mucho más exactamente, un estado de Nirvana. Atrayendo velozmente a una legión de acólitos, sus enseñanzas sentaron las bases para una de las considerables construcciones religiosas orientales de todo el mundo, el budismo, que en el instante de redactar este producto tiene prácticamente 400 millones de seguidores en el mundo entero.

2. Mohammed of Mecca (571-632 CE)

Es bien difícil menospreciar el encontronazo que este mercader de mediana edad transformado en místico transformado en líder espiritual transformado en dirigente militar tuvo en la historia y el papel que prosigue desempeñando en la vida de prácticamente mil miles de individuos en todo el mundo. Considerado por una sexta una parte de la población mundial como el último y mucho más grande de todos y cada uno de los profetas, es preferible recordado como el hombre que escribió el Corán, entre los escritos sagrados mucho más populares y mucho más leídos de todo el mundo. (Evidentemente, de todos modos no lo escribió él mismo. Según la historia de historia legendaria, los escritos le fueron entregados por el ángel Gabriel por medio de una secuencia de visiones en el transcurso de un periodo de veinte años, que por último se asentaron y codificaron en el libro que conocemos el día de hoy. .) En todo caso, al registrar estos escritos místicos, instauró entre las religiones mucho más estridentemente monoteístas de todo el mundo y sentó las bases para la rápida expansión del Islam por todo el planeta popular en ese instante.

1. Jesús de Nazaret (cerca del año 7 a. C.-36 d. C.)

Con mucho más de mil millones de seguidores en el mundo entero, el cristianismo todavía es la religión individual mucho más grande de la Tierra, con lo que esta es una decisión simple. Aun si no fuese la religión mucho más grande, no obstante, está alén de un enfrentamiento serio el encontronazo que este rabino itinerante de Galilea tuvo en el mundo. Lo que es singularmente destacable de o sea que su ministerio público duró poco mucho más de un par de años, jamás tuvo mucho más de unos pocos una cantidad enorme de seguidores a lo largo de su historia, no dejó escritos personales, e inclusive fue ejecutado por sedición por las autoridades romanas, todos ellos. lo que debería haberlo transformado en poco mucho más que una nota caminando de página en la historia. En cambio, en la actualidad es venerado no solo como un enorme profeta y profesor ética, sino varios piensan que fue la manifestación física y así de Dios en la Tierra, un estado que probó al en teoría resucitar de entre los fallecidos tres días tras su muerte. Asimismo se estima que entonces ascendió al cielo, razón por la que cientos y cientos de millones de cristianos el día de hoy aguardan ansiosamente su regreso prometido y el advenimiento de mil años de paz. (Y te preguntaste por qué razón la serie de novelas Left Behind funcionó tan bien).
Mientes honoríficas: Lao-Tzu (enorme pensador chino y escritor del Tao Te Ching), Isaías (siglo VIII a. C., esencial profeta del Viejo Testamento), Pablo de Tarso (circa 5-67 d. C., fuerza impulsora del cristianismo del siglo I y creador de una gran parte de la Nuevo Testamento), Hables Taze Russell (1852-1916, principal creador de los Presentes de Jehová), Helena Blavatsky (1831-1891, creadora del movimiento de teosofía), L.Ronald Hubbard (1911-1986, principal creador de Scientology) y Bahá ‘ u’lláh (1817-1892, inspiración tras la Fe Bahai).

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