Las cosas más extrañas que la gente solía creer

Los humanos hemos creído toda clase de cosas extrañas durante nuestro corto tiempo en este mundo. Esto hay que, en parte, a que los humanos (y nuestros antepasados evolutivos) adoran las historias. Nos reunimos cerca de hogueras y también ideamos medios, industrias y tecnologías enteras para asistir en su narración. Pero, por otra parte, los humanos siempre y en todo momento tuvieron una profunda necesidad de entender el planeta en el que habitamos, y la combinación de estas características puede conducir a personas muy desinformadas a opinar cosas muy extrañas.

Desde estrellas frías, energía de exitación, derramamiento de sangre y mucho más, aquí hay 10 cosas extrañas en las que la multitud acostumbraba a opinar.

10. El sol es verdaderamente muy frío

Más allá de que el sol es indudablemente una enorme razón por la que hay vida en la Tierra, la área del sol terminantemente no es un espacio donde la vida puede progresar. Pero en 1795, un astrónomo sobresaliente (y el hombre que halló a Urano) llamado William Herschel presentó una teoría insensata de que el Dom es solo un mundo enorme. Herschel argumentó que, ya que el resto del sistema del sol se encontraba lleno de vida (una creencia habitual en ese instante), entonces debe existir sido cierto que el sol asimismo cobijaba organismos y personas que estaban adaptadas a las condiciones singularmente refulgentes del mundo. “mundo.”

Pensaba que el Dom no se encontraba ardiente, que de todos modos se encontraba muy frío, pero que sus capas exteriores eran de un material lumínico, o un océano increíblemente reflectante. El hallazgo de las máculas solares lo logró tambalear con probables ideas, lo que recomienda que tenía que ver con atisbos momentáneos de la área bajo la atmósfera o enormes picos de montañas que eran expuestos por las mareas de un extendido océano.

Por supuesto, estas teorías fueron objeto de risa en los círculos científicos por un sinnúmero de eruditos, y las ideas de Herschel jamás tuvieron éxito. El sol no está frío y esas máculas solares son producidas por el campo imantado del sol.

9. La Biblia pronostica el futuro

Isaac Newton ha podido ser popular por sus hazañas científicas, pero asimismo se encontraba completamente ofuscado con la alquimia, llegando aun a crear sus hornos para generar ensayos alquímicos. Escribió sobre estas cosas extensamente, utilizando código para esconder sus teorías de miradas indiscretas, pensando que cualquier cosa podría transformarse en otra cosa (algo que entendemos en este momento está muy mal). Si estos contenidos escritos fuesen vistos por alguien de los tiempos modernos, serían vistos como tratados espiritistas o religiosos. Se encontraba tan ofuscado con la Alquimia y lo sobrehumano que podría considerarse que su interés por la ciencia era su auténtico pasatiempo.

A Newton, la piedra filosofal era una cosa real, que se encontraba todo el tiempo intentando encontrar.

Newton asimismo fue ferozmente espiritual y pensaba que la Biblia debía tomarse verdaderamente. Pasó una gran parte de su tiempo tratando conocer un código misterio desarrollado por los autores de la Biblia, algo dejado por Dios que redimiría a la raza humana antes de Su ineludible regreso.

Tras estudiar extensamente los contenidos escritos bíblicos, concluyó que el planeta como lo conocemos acabaría en 2060 y que sería antecedido por un apocalipsis.

Si solo pudiese ver 2020.

8. Derramamiento de sangre

Hasta principios de la década de 1900, la práctica de utilizar sanguijuelas o recortar unas partes del cuerpo de un individuo para drenarles la sangre no solo era común, era una industria próspera. La práctica procede de la creencia equivocada de que toda patología procede de que el cuerpo tiene mucha sangre y que para sanar esa patología, el tolerante debe drenar el exceso de sangre.

O sea, naturalmente, falso, y si bien la práctica de flebotomía cayó y subió durante la historia, quizás jamás fue mucho más habitual que en el siglo XIX. Era un práctica común a fin de que se importen sanguijuelas con este fin, y se calcula que solo en Francia se importaron 42 millones de sanguijuelas de año en año. Estas sanguijuelas se utilizaban para drenar la sangre de los pacientes, atendidos por barberos (sí, leíste eso apropiadamente). A un tolerante se le tienen la posibilidad de utilizar hasta 100 sanguijuelas. Los barberos y los cuidadores cubrían la una parte del cuerpo a la que querían utilizar la sanguijuela con agua azucarada, leche o sangre para captar las pequeñas criaturas a que comenzaran a chupetear. Esta industria logró que las sanguijuelas escasearan bastante, lo que elevó su valor en un 300% y forzó a los “cuidadores” a hallar formas ingeniosas de prolongar la vida de una sanguijuela.

El primer médico no se pronunció en oposición a la sangría hasta 1828.

7. Los corderos nacieron en los árboles

A lo largo de la Edad Media, era una creencia común que el algodón que se importaba de la India procedía de una verdura que había un cordero unido a él por umbilical. Esta inexactitud fue informado por Sir John Mandeville en el 1300. Mandeville escribió que en Tartaria (la una parte del mapa que conocemos como Rusia y Mongolia hoy en día) una extraña planta que generaba calabazas que contenían corderos enanos era algo común.

Resulta que una gran parte de lo que escribió Mandeville sobre sus viajes fueron patrañas o se apoyaron en notas de otros pasajeros.

Otra versión de este mito recomienda que estos corderos vegetales morirían en el momento en que se quedaran sin comida cerca de su manada si no fuesen asesinados por su depredador natural (los lobos).

Otros escritores seguirían aseverando haber visto estos corderos vegetales, y la creencia no empezaría a derrumbarse hasta el siglo XVII.

6. Los clímax de las mujeres eran un signo de disparidad

Todavía a inicios del siglo XX, se pensaba que las mujeres no experimentaban deseo sexual y que el orgasmo femenino era algo que precisaba ser resuelto, en vez de algo que pudiese ser bueno para la salud física y mental de la mujer.

Sigmund Freud fue entre los médicos que ha propuesto la iniciativa de que estimulación del clítoris podría conducir a la psicosis en las mujeres, una “teoría” que vio a bastantes mujeres institucionalizadas como resultado. Las mujeres que tenían adversidades o no podían tener un orgasmo vaginal fueron etiquetadas como lesbianas (que asimismo se creía que era una patología mental), desequilibradas y masculinas.

La historia tuvo la mala práctica de satanizar el orgasmo femenino. El vibrador se inventó inicialmente a fin de que los médicos tengan la posibilidad de calmar “histeria(Popular como frustración sexual hoy día) en las mujeres, y normalmente no se pensaba que las mujeres fuesen capaces de presenciar el deseo sexual y fuesen sencillamente receptáculos para la anatomía masculina.

El día de hoy entendemos que el orgasmo femenino es bueno no solo para la salud psicológica de la mujer, sino más bien asimismo para su salud física.

5. Teoría del hielo cósmico

En 1912, Hanns Hörbiger procuró retar a la red social científica al enseñar una discutida teoría que sugería que la raza humana, las estrellas y los planetas estaban hechos de … hielo. Hanns y su colega, Philip Fauth, arguyeron que la capacitación de la Vía Láctea fue ocasionada por la colisión de una estrella masiva con una estrella fallecida llena de agua. Esta colisión resultó en la capacitación de la Vía Láctea y de docenas de otros sistemas solares, todos hechos de hielo producido por la colisión. En el momento en que estas ideas fueron desafiadas por no tener ningún sentido matemático y por no haber ninguna prueba física para esto, Hanns ha dicho: “El cálculo solo puede llevarte por mal sendero” y, “O crees en mí y aprendes, o vas a ser tratado como el enemigo.”

Suena perturbadoramente familiar, ¿no?

Este absurdo teoría no se puso cada día con la ciencia usual en ese instante, por lo menos no hasta la conclusión de la Primera Guerra Mundial, en el momento en que Hanns decidió llevar sus teorías a la esfera pública, donde podrían apreciarse mejor.

Su razón primordial era que si el público generalmente llegaba a admitir la teoría de que de todos modos estaban hechos de hielo, entonces la red social científica asimismo debería admitirla (esto es, ¿no es tal como marcha la ciencia?). Más allá de que los científicos serios no admitieron su teoría, varios pensadores socialistas de la temporada lo hicieron, concluyendo que era mayor a las teorías inventadas por los judíos.

Y probablemente esté adivinando a dónde conduce esto. Hitler, Himmler y sus compinches asimismo adoptó estas ideas asimismo, adjuntado con un montón de otras cosas horripilantes.

4. Los médicos no precisaban lavarse las manos

Antes del advenimiento de la teoría de los gérmenes, los expertos médicos pasaban de investigar cadáveres a efectuar partos vivos de mamás, lo que, como posiblemente imagines, provocaba toda clase de infecciones y una alta tasa de mortalidad entre los pacientes que atendían. No fue hasta 1840, en el momento en que Ignaz Semmelweis, un médico húngaro del siglo XIX, observó que uno de sus compañeros cirujanos murió tras cortarse el dedo a lo largo de una autopsia.

Semmelweis supuso que gracias a que varios de los médicos en su hospital de forma frecuente operaban cadáveres antes de tratar a pacientes vivos, estaban extendiendo inadvertidamente “materia cadavérica”. Y en el momento en que instauró la política de que sus médicos debían lavarse las manos entre pacientes, la tasa de mortalidad en su hospital se redujo drásticamente. Naturalmente, deseaba dar a conocer este hallazgo con el resto de todo el mundo médico.

Hubo bastante resistencia a esta iniciativa, no obstante, más que nada por el hecho de que la publicación de Semmelweis sobre el tema era solamente congruente, y el lavado de manos no sería poderosamente defendido hasta 1860 por la conocida enfermera Florence Nightingale. Y no sería hasta el hallazgo de la teoría de los gérmenes que lavarse las manos se transformaría en un factor básico en los centros de salud de todo el planeta.

3. La energía sexual controla el cosmos

Wilhelm Reich pasó de ser el enemigo de la Europa fascista a ser el enemigo del gobierno estadounidense, de psicoanalista a principal creador de la independencia sexual en Occidente. Reich pensaba que los clímax eran ocasionados ​​por una energía enigmática en la atmósfera llamada “orgón” y que esta energía penetraba y movía el cosmos entero. Sugirió que un óptimo orgasmo podría dejar en libertad a un hombre o una mujer, y un mal orgasmo podría transformarlos en presos.

La liberación sexual no se encontraba precisamente de tendencia en la Alemania de Hitler en ese instante, con lo que Reich se vio obligado a escapar a Novedosa York, donde sus ideas serían acogidas por la izquierda privada de sus derechos. Reich aun “inventó” un dispositivo que, según él, podía “energizar” a un individuo con orgón. El dispositivo, llamado “Acumulador de energía orgónica, ”Fue inquietante por los conservadores y reverenciado por la gente de izquierda, y ciertos aun juran por su poder el día de hoy. Las ideas de Reich lo etiquetaron como un adepto comunista en los años 50 y, por último, la FDA lo perseguiría por vender sus acumuladores de orgón, demandando que fuesen destrozados adjuntado con toda la literatura relacionada con ellos.

Reich sería detenido por violar esta orden y enviado a la prisión federal, donde moriría solo en 1957.

2. Los cuerpos de las mujeres no fueron diseñados para aguantar viajes en tren

La resistencia que vemos al surgimiento de la IA (inteligencia artificial) y la Internet 5G no es nada nuevo, es viejo. En el momento en que se dio a entender la primera locomotora, los hombres temían que su enorme agilidad (la agilidad máxima llegaba a 50 millas por hora, u 80 km por hora) ocasionaría el útero de una mujer para volar de su cuerpo.

Un compañero de este temor era que el cuerpo humano, masculino o femenino, podría fundirse si se lo llevaba a velocidades afines.

La antropóloga cultural Genevieve Bell recomienda que esta repugnancia por las tecnologías novedosas y desarrollandose resulta de una suerte de “pavor ética” que experimenta una sociedad en el momento en que una invención amenaza con modificar la manera en que percibimos el tiempo y el espacio. En resumen, los humanos detestamos los cambios en el status quo, y patearemos y gritaremos hasta el momento en que ese cambio desaparezca o nos demos cuenta de que, tras todo, no es tan malo.

1. La Tierra era el centro del sistema del sol

Hasta finales del siglo II d.C., se creía que la Tierra era el centro del cosmos. Si bien esta noción es absurda para la enorme mayoría de nosotros que admitimos el modelo heliocéntrico precisamente superior (que quiere que todos y cada uno de los cuerpos del sistema del sol viran cerca del sol), para los humanos que observaban los cielos en el siglo II, sí daba la sensación de que el sol , estrellas y la luna viraban alrededor la tierra.

Alén de los pensadores helenos conocidos como Aristóteles y Ptolomeo, el cristianismo primitivo enseñó que Dios había puesto a la Tierra en el centro del cosmos, haciéndolo único.

Si bien últimamente, los teóricos de la conspiración comenzaron un movimiento que bordea las des de culto insinuando que el modelo heliocéntrico es un enorme engaño perpetrado por los gobiernos de todo el mundo y que la Tierra es verdaderamente plana, no debemos decirles que esto son bueyes, ¿no? ¿nosotros?

los Modelo geocéntrico del cosmos fue tan omnipresente en la narración de la raza humana, que proseguiría siendo la regla científica hasta ser invalidada en el siglo XVI d. C.

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