Las desventajas inesperadas del bipedalismo

La resolución de pararse sobre 2 pies fue entre las – si no la – mucho más influyente en el curso de nuestra evolución. Liberó nuestras manos para llevar a cabo un sinnúmero de cosas que antes no podíamos, mejorando de forma directa el ámbito para todos y cada uno de los acontecimientos de lo que conocemos como ‘historia humana’.

Asimismo es un aspecto único, en tanto que ningún otro animal, antes o después, se dió cuenta de que sencillamente caminar sobre 2 pies en vez de 4 puede desbloquear un planeta de herramientas complicadas, cerebros mucho más enormes y, ocasionalmente, una civilización complicada. Más allá de que el bipedalismo siempre y en todo momento existió de una manera u otra, desde los dinosaurios hasta los monos capaces, siempre y en todo momento fue un bipedalismo parcial. El bipedalismo total, en la medida en que caminar a 4 patas se considera algo extrañísimo en todas y cada una de las sociedades humanas, es algo de forma exclusiva humano, y no nos encontramos seguros. por qué razón lo desarrollamos primeramente.

Alguno sea la razón, estar parado cambió principalmente nuestro plan evolutivo, para toda la vida y para peor. Probablemente halla liberado nuestras manos para realizar herramientas complicadas y ofrecer sitio a la integridad de la civilización humana, pero asimismo nos condenó a una vida de inconvenientes que jamás antes habíamos tenido. Inconvenientes como …

8. Hemorroides

Está claro que caminar en 2 pies dio un impulso inmenso a nuestra salud por norma general. Debido al avance incesante de herramientas médicas complicadas durante nuestra historia, en este momento tenemos la posibilidad de tratar una pluralidad de patologías con las que no podíamos soñar antes. El hombre promedio es considerablemente más saludable que alguno de los monos capaces, lo que hay que de forma directa a nuestra resolución de caminar erguido.

No obstante, por otra parte, vino con una secuencia de problemas médicos que probablemente jamás desaparecerían. Uno son las hemorroides, que es tan común que en torno a la mitad de todas y cada una la gente tienen alguna forma en el instante en que son 50.

Más allá de que la mayor parte de ellos aceptaría que es un inconveniente evolutivo habitual, de todos modos no es así. Es un resultado directo de la anormal presión ejercida por la composición erguida del cuerpo, y es solo entre las muchas anomalías de la salud digestibles con las que debemos lidiar gracias a caminar sobre 2 pies.

7. Mal de espalda y otros inconvenientes de columna

El sistema digestivo no es la única víctima de salud de la era bípeda, si pudiésemos llamarlo de esta forma. Otro problema médico que jamás antes habíamos tenido parado es el mal de espalda.

Según ciertas estimaciones, alrededor 65 millones Se comunica que personas en USA solo experimentaron algún inconveniente de espalda últimamente. Aún mucho más asombroso es que 16 millones de ellos, cerca del 8% de la población total, sufren inconvenientes crónicos de espalda, lo que los inhabilita aun para efectuar las tareas diarias.

Aparece el interrogante: ¿en algún momento hicimos algo para merecer esto?

¿La contestación rápida? Si. La resolución evolutiva de levantarnos sobre 2 pies nos dio ciertas herramientas ireemplazables, verdaderamente, para escalar la jerarquía evolutiva, si bien asimismo logró que nuestras espaldas fuesen considerablemente más dispuestas a padecer daños. lesión, en tanto que este no es nuestro estado natural de ser. Prácticamente todos los que lean esto van a pasar por algún género de mal de espalda por lo menos una vez en la vida, y puedes agradecer al bipedalismo por este motivo.

6. Es bastante trabajo

La mayor parte de los inconvenientes socios con el bipedalismo surgen de que nuestros cuerpos sencillamente no están familiarizados al nuevo modo de vida. Más allá de que ciertos afirmarían que 4 millones de años es suficiente tiempo para amoldarse al nuevo orden, en una escala evolutiva, no es un buen tiempo.

De ahí que, caminar sobre 2 pies todavía necesita atención incesante de muchas partes esenciales de nuestro cuerpo, gastando energía que podría gastarse mejor en otra sección. Todos nuestros sentidos deben trabajar juntos para respaldar nuestra posición erguida, y los músculos se reajustan regularmente para amoldarse a la extraña distribución del peso. Toda esa información se utiliza para sostener la orientación y la estabilidad toda vez que nos ponemos parado, en tanto que nuestros cuerpos todavía no están instintivamente familiarizados a ello.

5. Perdimos nuestros dedos opuestos

Si contamos todas y cada una de las cosas pasmantes que pudimos poder gracias a nuestra resolución de sostenernos de pie, probablemente nos quedemos sin espacio prontísimo. Dejar en libertad nuestras manos para hacer herramientas dio un impulso cognitivo sin precedentes a nuestro entendimiento, en tanto que distintas tareas requerían niveles diferentes de habilidad para efectuarlas. Dejó a nuestros cuerpos desarrollar formas eficaces de utilizar la energía plus liberada de caminar a 4 patas, lo que nos hace bastante mejores para apresar y ejercer fuerza a lo largo de periodos de tiempo mucho más largos que cualquier depredador vivo. La lista continua.

Como es natural, asimismo debimos abandonar bastantes capacidades excelentes para lograr decir eso, eminentemente nuestro dedo contrario. De esta manera es, exactamente la misma los pulgares oponibles, los prehumanos y los macacos tenían oponibles dedos de los pies, asimismo. Evidentemente, todavía no eran contrincante para las funcionalidades absurdamente polivalentes de los pulgares oponibles, pero aun de este modo nos dieron ciertas capacidades espectaculares, como escalar árboles de manera fácil. Conforme perdimos nuestra aptitud, y nuestra intención, de caminar sobre 4 extremidades, los dedos opuestos se volvieron gradualmente obsoletos y, al final, desaparecieron completamente de nuestra clase.

4. Nos logró mucho más simples de advertir por predadores

Evidentemente, no es una novedad de última hora que el bipedalismo haya probado ser un trato bueno para nosotros, dado todo cuanto hemos logrado como clase desde ese instante. Se han escrito libros enteros sobre por qué razón fue un punto de cambio insustituible en el curso de nuestra evolución, y asimismo apropiadamente. No obstante, el inconveniente es que solo tenemos la posibilidad de decir todo eso en retrospectiva. Más allá de que entendemos que el bipedalismo demostró ser en general bueno para nosotros transcurrido el tiempo, sus virtudes repentinas para los primeros humanos no son tan visibles.

El mas deslumbrante retirarse de caminar sobre 2 pies en un planeta lleno de predadores es que te hace innecesariamente aparente sobre la yerba, lo que semeja ser una clara desventaja. Habría hecho a los humanos primitivos considerablemente más susceptibles a los asaltos de animales, proponiendo una pregunta general sobre por qué razón desarrollamos esta capacidad.

3. Nos logró mucho más propensos a las lesiones en los pies

De la misma nuestra espalda, nuestros pies asimismo son especialmente propensos a lesionarse, como lo revela lo simple que es torcer nuestros tobillos al realizar cosas normales y diarias. Te hace preguntarte: ¿los animales asimismo pasan por ello? ¿Los macacos asimismo están siempre y en todo momento virando los pies mientras que andan por la jungla, como nosotros?

Más allá de que precisaríamos datos para decir terminantemente que no es de esta manera, la ciencia recomienda que no es un inconveniente para ningún otro animal, y hay una aceptable razón para esto. Mientras que renunciamos a nuestro modo de vida de 4 patas, nuestro pies no lograron superar tan veloz y aún poseen vestigios de músculos y tendones flexibles de esa temporada. Salvo que en este momento, la función de los pies se restringe a ser una base de soporte recia para la composición pesada del cuerpo. Por supuesto, falla de forma regular en eso, en tanto que todavía es una extremidad maleable y ágil que puede girar y girar de formas que no requiere.

¿En algún momento miró el reino animal y apreció una diferencia peculiar pero visible? Los animales que están a puntito de ofrecer a luz no semejan tener ningún mal o malestar en lo más mínimo, salvo en el momento en que el parto no sale según lo premeditado. En la mayoría de los casos, la mayor parte de los animales dan a luz bebés tal y como si fuera una sección habitual de su día, si bien no es exactamente lo mismo para nosotros. Pregúntele a cualquier persona que haya pasado por todo el desarrollo y le afirmarán todo sobre de qué manera pertence a los peores géneros de mal que puede atravesar. Entonces, ¿qué sucede?

Como habrás adivinado, la contestación es bipedalismo. El mal extraordinariamente profundo por el que pasamos a lo largo del parto es un resultado directo de nuestra resolución evolutiva de ponernos parado sobre 2 pies, en tanto que requirió que nuestras pelvis se estrecharan mucho más para acomodarlo. Más allá de que eso es útil de múltiples formas, asimismo provoca que el parto sea considerablemente más bien difícil para nuestras mujeres.

1. Nos logró mucho más pausados

Tratándose de agilidad, a los humanos les va peor que a la mayor parte de los animales que conocemos. Aun los herbívoros mucho más obedientes que nos cubren tienen la capacidad de correr mucho más veloz que nosotros, aun si se piensa que somos la mejor clase del mundo. Más allá de que estar parado sobre 2 pies nos ofreció muchas herramientas para dirigir nuestra energía de forma eficaz, como la excepcional aptitud de enfriarnos a lo largo de el ahínco físico, lo logró al hacernos abandonar la pura agilidad y agilidad.

Merced a eso, los humanos son quizás entre los mamíferos mucho más pausados del mundo. Evidentemente, absolutamente nadie puede argumentar que los humanos modernos no necesitan agilidad para acrecentar las opciones de nuestra supervivencia, si bien es imposible decir lo mismo de los primeros humanos bípedos. En aquel momento, la agilidad mucho más baja habría sido una clara desventaja, puesto que poder escapar de predadores peligrosos era todavía entre las escasas formas en que podíamos subsistir y reproducirnos.

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