Las fuerzas más poderosas del universo

Resulta que el espacio es grande. Y hasta el momento en que los humanos descubramos de qué manera desplazarnos mucho más veloz que prácticamente estar quietos, no vamos a ir a ningún lado atrayente a corto plazo. Conque tenemos la posibilidad de descartar examinar el cosmos caminando de momento. Pero lo que tenemos la posibilidad de realizar es ver. Hacemos bastante eso, de todos modos, y si bien el porcentaje del cosmos que aún no se ha explorado de forma importante es precisamente del 100%, llevar a cabo cuando menos tienes que saber que está repleto de maravillas pasmosas y también inenarrables, majestuosidad increíble, vastedad incomprensible y muchos, muchos de cosas verdaderamente enormes que te desean fallecido. Aquí existen algunos de esos …

Estrellas de neutrones

Las estrellas están aproximadamente establecidas por el tira y afloja que hay entre el empuje explosivo hacia afuera de la fusión nuclear y el tirón hacia adentro de su gravedad. No obstante, en el final todos se quedan sin comburente para sostener a raya esa gravedad y colapsan bajo su peso. La manera de cadáver estelar que adopte el núcleo de la estrella en este punto es dependiente de su masa. La enorme mayoría de las estrellas, incluido nuestro sol, sencillamente no tienen bastante masa para finiquitar como algo mucho más que una fácil enana blanca. No obstante, para estrellas mucho más masivas, tanta gravedad va a chocar hacia adentro en el final de su historia, y con una energía tan enorme, que los electrones cargados de manera negativa de sus moléculas constituyentes se estrellarán de manera directa sobre los protones cargados de forma positiva de su núcleo. anulando las cargas y dejando atrás una bola cargada neutralmente de, bueno, neutrones.

La final estrella neutrón es tan espeso que una cucharada chica de ella en la gravedad terrestre pesaría tanto como una montaña, y la masa de toda la estrella previo (tenga presente, hablamos de una estrella de 10 a 29 ocasiones mucho más masiva que el sol) se exprimiría en una esfera no mayor que, afirmemos, Filadelfia. Piense en eso: la masa (y la gravedad) de múltiples sol, todo empacado al vacío en una esfera por la que podría, por lo menos en papel, atravesar en cuestión de horas. Asimismo merece la pena indicar: la gravedad es, en múltiples órdenes de intensidad, la mucho más enclenque de las 4 fuerzas escenciales conocidas de la física. Entonces, preguntar cuánto necesitarías para abrumar a las fuerzas nucleares así es como preguntar cuántas hojas de papel deberías apilar en la cubierta de un portaviones para hundir el barco. Contestación: bastante.

Púlsares

Si en algún momento miras el cielo nocturno y ves una estrella que semeja parpadear, no es de este modo. Por lo menos, no verdaderamente. Lo que probablemente tienes es un púlsar: un tipo único de estrella de neutrones caracterizada por haces enormemente poderosos de radiación electromagnética enormemente concentrada que van disparados de sus polos imantados en el momento en que la estrella da un giro de manera rápida bajo ellos.

Ese giro, y visto que el rayo solo es aparente en el momento en que te mira de manera directa, es lo que enseña la ilusión parpadeante. Es como un faro de esa forma (salvo en un caso así, jamás, jamás tienes que continuar la luz). Resulta que los púlsares asimismo son realmente útiles para los astrónomos. Los primeros planetas extrasolares se hallaron orbitando uno, y el periodo impresionantemente regular de su rotación los transforma en gadgets espectaculares para medir el tiempo, y ciertos de ellos aun rivalizan con los relojes atómicos. Eso es hermoso. Ya conoces. De sendero, sendero de aquí.

Magnetares

En el caso de que aún no lo haya comprendido, no visite las estrellas de neutrones. Singularmente no magnetares, definido por los campos imantados impresionantemente poderosos que tienen. Para poner en visión qué poderosos son esos campos, considere esto: el campo imantado de la Tierra se registra en 1 gauss (es así como medimos gauss). ¿El sol? Increíblemente, no es considerablemente más profundo, con un máximo de en torno a 100 gauss. Una resonancia imantada tiene 10,000, y los campos imantados mucho más fuertes conformados por humanos por norma general no sobrepasan el millón de gauss, en tanto que aún no disponemos instrumentos suficientemente complejos para aguantar escenarios de intensidad alén de eso. ¿Estrellas de neutrones? Ni un millón. No mil millones. Prueba con 1 billón de gauss. Esto es, por decirlo delicadamente, bastante irrealizable de detallar apropiadamente.

Los magnetares son aún mucho más locos, con campos imantados superiores a 1 cuatrillón de gauss, en comparación con el 1 de la Tierra. Esa es bastante intensidad imantada para atomizarte completamente si te aproximas a múltiples cientos y cientos de millas de esta cosa (ten presente que la cosa en sí es pequeñísimo). Y no se detiene ahí. En el momento en que esos campos imantados degeneran, toda clase de radiación mortal se arroja al cosmos, desde rayos X hasta rachas de radiación gamma perversamente mortales. En el caso de que se lo pregunte, no, los estallidos de rayos gamma no lo transformarán en el Increíble Hulk tanto como transformarán su mundo en un infierno chamuscado. Y aquí está el asesino: las estrellas de neutrones de cualquier clase son solo la segunda cosa mucho más desquiciada donde las estrellas tienen la posibilidad de finalizar tras fallecer. Para las estrellas aun mucho más masivas que las que se transforman en estas, la fuerza de su colapso gravitacional en el final de su historia es tan enorme que revienta justo alén del límite de Chandrasekhar manteniendo enanas blancas, mucho más allí aun del límite de degeneración de Tolman-Oppenheimer-Volkoff. presión por estrellas de neutrones sostenibles, y hasta …

Orificios negros

… No lo entendemos, precisamente. Y cualquier persona que te afirme que verdaderamente comprende dónde acaba el colapso gravitacional de las estrellas supermasivas, o qué existe en el centro de la final calabozo, te está mintiendo. Si introduce los números en las ecuaciones que ya están, conseguirá ‘infinito’ como contestación. Muchas personas toma eso y corre con él, chillando a todas y cada una partes que el colapso gravitacional de estrellas bastante masivas es tan poderoso que dan como resultado un elemento interminablemente pequeño y también interminablemente espeso con gravedad sin limites famosa como singularidad gravitacional. El inconveniente es que, más allá de que ‘infinito’ es buena contestación matemática, es tristemente indebida en el momento en que procuras detallar fenómenos físicos reales (tras todo, decir que algo es ‘interminablemente pequeño’ es exactamente lo mismo que decir ‘este objeto no existe’). Entonces, lo que verdaderamente dice con esa contestación es, ‘tus matemáticas están mal’.

Y lo es: nuestras ecuaciones recientes sencillamente no son suficientemente complejas para detallar lo que verdaderamente está en el centro de algo tan radical, arriesgado y poderoso como un orificio negro. Y tampoco es tal y como si pudiésemos sacar una foto de su interior, pues son, por definición, invisibles. Si tuvieses un deseo de muerte, precisamente podrías aventurarte alén del horizonte de acontecimientos (el punto sin retorno, alén del como no la luz puede huír), pero eso aún no sería suficientemente bueno. Pues aun si de alguna forma evitó ser estirado en una cadena de átomos particulares (o, como los científicos lo llaman verdaderamente, ‘espaguetizado’) el suficiente tiempo para plantar su globo ocular en lo que sea el centro del orificio negro real (no lleve a cabo esto), usted todavía no podría ver nada por el hecho de que toda la luz corre hacia este objeto, y ninguna se distancia de él.

Entonces, hasta el momento en que tengamos la posibilidad conocer de qué manera unificar la Relatividad General (física del panorama general, el manejo de estrellas, la gravedad y los elementos supermasivos, entre muchas otras cosas) y la Física Cuántica (imágenes pequeñas, cosas de escala atómica y subatómica como lo que probablemente el centro de un orificio negro es), jamás vamos a llegar en el fondo de esto. Esperemos alguien lo realice cualquier día, ¡y quizás aun seas tú! Pero no tenga dentro la respiración: la incapacidad de juntar nuestras 2 teorías mucho más esenciales dejó perplejos a los físicos a lo largo de décadas, llevándonos a ciertos orificios matemáticos matemáticamente bellos pero, en último término, inviábles de revisar, como M o la teoría de cuerdas (que necesita la presencia de 11 dimensiones para lograr que ámbas teorías funcionen bien entre sí). Aun nuestro Einstein, el hombre que agrupó el espacio y el tiempo, y la materia y la energía, murió tratando y sin conseguir unificar su relatividad (que llevó al hallazgo de los orificios negros para comenzar) y las conclusiones emergentes de la física cuántica. Conque… buena suerte con todo eso. Hasta entonces, manténgase distanciado de los orificios negros.

Orificios negros supermasivos

Hay un razonamiento que hay que llevar a cabo para integrar esto en la última sección, pero orificios negros supermasivos son considerablemente más peligrosos, sorprendentes y, bueno, masivos, que los estelares estándar (que no son desanimados en sí mismos) que meritan su mención. En este momento, los científicos son de forma plena siendo conscientes de que los orificios negros supermasivos, que tienen la posibilidad de tener masas millones o verdaderamente una cantidad enorme de millones de ocasiones la del sol, no podrían haberse formado desde un solo colapso estelar. Aún se conoce el veredicto sobre de qué manera llegaron a existir, pero probablemente las cosas hayan tenido suficiente tiempo para comer desaforadamente muchas estrellas ricas, nebulosas y todo lo demás en su sendero, y fusionarse con otros orificios negros.

Además de esto, cada galaxia tiene un orificio negro supermasivo en su centro (la Vía Láctea es Sagitario A *), lo que la pone en las inmediaciones de lo que solo puede describirse como un bufé cósmico. Dale bastante tiempo en un ambiente de esta manera, y probablemente vas a tener un orificio negro supermasivo en algún instante. Nota ajeno atrayente: la desaparición de todos modos vendría mucho más de forma lenta para ti si tuvieses la mala suerte de tropezarte con uno de estos colosales, en contraste a sus primos mucho más pequeños. Eso es por el hecho de que son tan incomprensiblemente vastas que podrían pasar horas, días o probablemente mucho más tras pasar el horizonte de acontecimientos antes que te des cuenta de que algo anda mal. Todavía no hay escapatoria, lamentablemente, y todavía dolerá como el infierno en el momento en que llegue el instante, pero ¡oye! Vas a tener cuando menos algo de tiempo plus para quedarte boquiabierto frente la manera increíble donde andas a puntito de ser arrastrado a tus quarks particulares. ¡Que te diviertas!

Cuásares

Es bien difícil hallar expresiones en cualquier idioma que logren detallar apropiadamente la iluminación, la masa y el asombroso poder que ejercita. por quásares. Para tener un concepto de lo que es un quásar, piensa un orificio negro supermasivo desde la última entrada, pero con un chorro titánico astrofísico de gas sobrecalentado que se dispara hacia el cosmos desde los dos extremos (no muy distinta a un púlsar, pero enormemente mucho más grande), por norma general perpendicular. al chato de acreción gaseosa que lo nutre.

Estos viejos colosales tienen la posibilidad de eclipsar con bastante sencillez a sus galaxias anfitrionas, y las mucho más lumínicas tienen la posibilidad de llevarlo a cabo cientos de ocasiones. No obstante, si le preocupa la desaparición por quásar, no lo esté. El mucho más próximo, a 730 millones de años luz de distancia, es sencillamente un susurro de una bestia fallecida hace bastante tiempo. El activo mucho más próximo (por lo menos, claramente activo, si bien probablemente ahora esté fallecido hace bastante tiempo) es 3C 273, un 1.7 muy cerca. mil millones años luz de distancia. Pero prosigamos de esta manera, por favor, y ojalá un espacio bien ganado en la parte de arriba de nuestra lista sea bastante para apaciguarlos.

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