Las mayores trampas de la historia militar

La aptitud de sobrepasar en astucia a la oposición con frecuencia da el beneficio ganadora en el campo de guerra. Desde desinformación básica hasta subterfugios elaboradamente planeados, varios de los líderes militares mucho más esenciales de siempre han usado una secuencia de tácticas taimadas.

Si bien la pura suerte puede ser del mismo modo provechos, los ejércitos eficientes acostumbran a hallar la manera de ganar. Además de esto, sacar ingeniosas trampas lleva a la inmortalidad.

8. Operación Carne picada

En un esfuerzo por mentir a Alemania a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, el intelecto británica tramó una manera especialmente macabra de engaño que implicaba un cadáver en descomposición. La artimaña, con nombre en código Operación Carne Picada, fue desarrollado para mentir a los alemanes sobre el Invasión aliada de Sicilia.

Antes de ser ovacionado como creador de las populares novelas de espías de James Bond, el teniente comandante Ian Fleming aplicó sus talentos para contribuir a mentir al Eje. Fleming se desempeñó como asistente del contraalmirante John Godfrey (la base del jefe del MI6 de Bond, “M”) y asistió a redactar el Trout Memo, un informe que equipara el engaño militar con la pesca con mosca que implicaba la utilización de un cadáver como cebo.

En la mañana del 30 de abril de 1943, en frente de la costa suroeste de España, un pescador local descubrió a un hombre fallecido con un maletín negro encadenado a la cintura. Después reconocido como el Capitán William Martin de los Royal Marines, el cuerpo sin vida fue de manera rápida llevado a tierra y entregado a las autoridades. Un alijo de documentos en el caso descubrió proyectos misterios, especificando un ataque aliado a enorme escala en Grecia y Cerdeña. No obstante, sin que los alemanes lo supiesen, el hallazgo fue un engaño elaborado.

El ‘Capitán Smith’ era de todos modos un vagabundo galés llamado Glyndwr Michael, que había sido encontrado fallecido últimamente en Londres por un aparente suicidio. La información plantada al final aterrizó en el escritorio de Adolf Hitler, quien reaccionó de forma definitiva con desenlaces desastrosos.

La operación se transformaría en entre los episodios mucho más extraños de la guerra, salpicado con un mensaje al presidente británico Winston Churchill que afirmaba: “Se tragó carne picada. Caña, línea y plomada “. Tras la guerra, el mórbido tema se transformó en un éxito de ventas, “El hombre que jamás existió”, que asimismo produjo una película habitual.

7. Guerra del lago Trasimene

Aníbal es preferible popular por atravesar los Alpes con estruendosos elefantes de guerra a lo largo de la Segunda Guerra Púnica. No obstante, el general cartaginés asimismo se fundamentó en métodos mucho más sutiles para machacar a sus contrincantes. Tal fue la situacion en el Guerra del lago Trasimene – un plan brillantemente concebida que todavía es la emboscada mucho más grande de la historia en términos del total de hombres comprometidos.

En el mes de junio de 217 a. C., Aníbal condujo a sus hombres hacia el sur por medio de Italia hacia Roma antes de girar ásperamente hacia el este hacia el valle del lago Trasimene. Logró esto a la visión del ejército de roma buscado por 30.000 soldados dirigidos por el cónsul Cayo Flaminio, cronometrando la maniobra justo en el momento en que caía la noche.

Entonces, los invasores del norte de África usaron la cobertura de la obscuridad para esconder su situación en una ladera frondosa justo sobre las riberas del norte del lago. Asimismo encendieron cientos y cientos de fuegos en la distancia, creando la impresión de que estaban acampados considerablemente más lejos. Por la mañana siguiente, Flaminio se lanzó de manera directa a la trampa, renunciando a cualquier reconocimiento. El fallo resultó catastrófico.

A la señal de Hannibal, las tropas escondes entraron en acción, inmovilizando a las desprevenidas legiones contra el lago. Mucho más de media parta de los romanos fallecieron en una despiadado matanza, incluido Flaminius. El señalado historiador Livy escribió después que a lo largo de los salvajes combates, ninguno de los ejércitos se percató de que había ocurrido un terremoto, que “derribó enormes porciones de muchas de las ciudades de Italia, logró girar ríos y asoló montañas con un horrible estrépito”. Para los romanos, las cosas solo empeorarían en los meses venideros.

6. Guerra del río Kalka

Bajo el liderazgo de Genghis Khan, el Imperio mongol conquistó gigantes extensiones de territorio, transformándose por último en el imperio terrestre contiguo mucho más grande de la historia. La utilización efectivo de los arqueros montados sirvió como piedra angular de múltiples victorias clave de Mongolia, pero asimismo tenían una inclinación por mentir a sus contrincantes con taimadas y fingidas retiradas, una táctica ejecutada perfectamente en el Guerra de Kalka en 1223.

Tras la conquista mongola del Imperio Khwarezmian en Asia Central, se concedió permiso a los en general Subutai y Jebe para hacer una operación de reconocimiento al nordoeste con un pequeño ejército de 20.000 soldados expertos. Próximamente se hallaron con una fuerza considerablemente mayor que consistía en una coalición de príncipes rusos y el conjunto tribal de Cuman en el sureste de Ucrania. Naturalmente, los mongoles recurrieron a su probado libro de jugadas y fingieron escapar presas del pavor.

A cargo de Mstislav III de Kiev y Mstislav el Temerario de Galich, los rusos persiguieron al ejército mucho más pequeño a lo largo de nueve días antes que los mongoles por último se diesen la vuelta para confrontar al enemigo en las riberas del río Kalka. La guerra se transformó de manera rápida en una galería de tiro en el momento en que la caballería mongola rodeó al enemigo, aniquilando a los de europa con un inexorable bombardeo de flechas.

Si bien no se adquirieron de manera oficial tierras auxiliares, la primera incursión de los mongoles en Europa se considera entre las incursiones mucho más trascendentales de la historia y sirvió como un avance para conquistas futuras.

5. Guerra de Chancellorsville

Cuándo Stephen Crane escribió “The Red Badge of Courage”, una novela extensamente considerada como entre las representaciones mucho más realistas de la Guerra Civil Estadounidense, el creador fundamentó los acontecimientos cerca de la Guerra de Chancellorsville. Y por una aceptable razón. La improbable victoria confederada mostró tanto la horrible naturaleza de la guerra como las tráficas acciones tomadas por Robert Y también. Lee, lo que resultó en una aplastante derrota de la Unión y (resumidamente) la guerra mucho más sanguinolenta en la historia estadounidense.

El presidente Abraham Lincoln en un inicio le había brindado a Lee el mando del ejército estadounidense al principio de la guerra. Tras todo, era un derecho de nacimiento del soldado de carrera. 2 de sus tíos eran firmantes de la Declaración de Independencia, y su padre, “Light-Horse Harry” Lee, había luchado al lado de George Washington a lo largo de la Guerra Revolucionaria. Pero en el final, el virginiano dueño de esclavos rechazó la asignación y declaró: “No puedo alzar la mano contra mi rincón de nacimiento, mi hogar, mis hijos”.

En la primavera de 1863, Lincoln se había sentido poco a poco más fallido por sus ineficaces líderes militares. Entonces instaló Puta del general “Fighting Joe” para dirigir el Ejército del Potomac con la promesa de cambiar el rumbo. No fue de este modo. Pese a ser superado en número por prácticamente 2 a 1, Lee escogió una maniobra osada y muy excepcional. Dividió sus fuerzas mucho más pequeñas, no una, sino más bien 2, para confrontar al ejército de Hooker de 115.000 hombres.

El combate – solamente 60 millas para Washington DC – incluyó una intrépida incursión del compañero virginiano Thomas “Stonewall” Jackson que tomó por sorpresa el flanco derecho del general de la Unión. Hooker próximamente reculó a situaciones protectoras antes de por último retirarse a través del río Rappahannock.

La victoria de los rebeldes, no obstante, tuvo un prominente valor. Mientras que retornaba al campamento el 2 de mayo de 1863, Jackson recibió un tiro accidental de sus hombres. El venerado general murió después a causa de las adversidades de un brazo amputado, dando un golpe aplastante a la causa confederada.

4. El hundimiento de UB-4

La utilización de colores falsos para esconder la auténtica identidad de un barco fué una práctica de extendida data tanto de las naciones oponentes como de los piratas delincuentes. Pero disfrazar un barco y su tripulación presentó una manera radicalmente novedosa de engaño furtivo a lo largo de la Primera Guerra Mundial.

Popular como Q-navíos (“Q” se refería al primordial puerto base de los navíos en Queenstown, Irlanda), estos reclamos británicos escondían armamento pesado en navíos que iban desde navíos mercantes hasta pescadores. La artimaña fue desarrollada eminentemente para captar los submarinos alemanes a la área a corta distancia. Los farsantes (varios de los cuales aun se vestían de travesti) abrían fuego de repente o lanzaban cargas de hondura.

Al principio de la Primera Guerra Mundial, Alemania marcó el comienzo de entre las tecnologías de guerra modernas mucho más mortales con una pasmante flota de Submarinos (unterseeboots). La temida “Amenaza submarina” representaba una grave amenaza para los civiles y los marineros, aparte de eliminar una cantidad enorme de toneladas de abastecimientos vitales. En contestación, el Almirantazgo lanzó en un inicio una mixtura de los llamados “navíos enigmáticos”, incluyendo el Inverlyon, un arrastrero de pesca reconvertido de la región portuaria inglesa de Lowestoft.

El velero sin motor pasaría a nombrarse después. HM Armed Smack Inverlyony pertrechado con un pequeño cañón de tres libras (47 mm). El 15 de agosto de 1915, el bote de madera capturó su mayor atrapa hundimiento UB-4 cerca de Great Yarmouth. La tripulación de la Royal Navy de Inverlyon compartió la recompensa ofrecida por los submarinos alemanes, y su comandante, Ernest Martin Jehan, recibió la Cruz de Servicio Distinguido. Por último, el infame Q-ship volvió a pescar, pero no subsistió a la guerra tras ser hundido por el U-55 el 1 de febrero de 1917.

3. Guerra de Cannas

Tras una secuencia de derrotas humillantes por la parte de las fuerzas cartaginesas (ver n. ° 7), las legiones romanas procuraron reagruparse cerca del pueblo de Cannas en el sureste de Italia. Deberían haberse quedado en el hogar y soliciar pizza en su sitio. Pese a confrontar a un ejército sensiblemente mucho más grande, Hannibal probó de nuevo su valía como un estratega refulgente y desciende justamente en esta lista por segunda vez.

Dirigidos por los cónsules Lucius Aemilius Paullus y Gaius Terentius Varro, los romanos procuraron abrumar a los 50.000 invasores juntando precisamente 80.000 soldados en 2 de agosto de 216 a. C.. El plan de guerra requería un ataque de adelante usual, poniendo a la infantería pesada en la capacitación central para atravesar al ejército cartaginés.

Hannibal anticipó esta línea de ataque y desplegó a su hermano Asdrúbal y su sobrino Hanno en los flancos romanos mientras que dejaba que su situación media colapsase. La maniobra de doble envoltura dejó a la caballería de veloz movimiento, incluyendo los expertos jinetes númidas y celtas, acorralar y capturar al enemigo.

En el momento en que el polvo se asentó, el campo de guerra se había transformado en un cementerio de legionarios fallecidos. Solo 15.000 hombres del bando perdedor escaparían con vida, sobrevivientes del peor solo día de derramamiento de sangre en la historia romana.

2. Guerra del río Hydaspes

En el extenso film de 1988, Fallecer duro, el archi-villano Hans Gruber (Alan Rickman) afirma con altivez: “Y en el momento en que Alejandro vio la amplitud de sus dominios, lloró, pues no había mucho más mundos que apoderarse”. El terrorista erudito y bien vestido tiene relación, como es natural, a Alejandro Magno, cuya victoria en el Guerra del río Hydaspes en 326 a. C. afianzó su legado como líder militar extraordinariamente listo.

A lo largo de su invasión del presente Pakistán en el 326 a. C., el invicto macedonio halló su avance negado por un río crecido y también irrealizable de vadear. No hay inconveniente. Sencillamente usó el problema para mentir a una fuerza deseosa de 34,000 indios bajo el rey Porus, que lo aguardaban del otro lado.

A lo largo de semanas, Alejandro logró circular comentarios de que no tenía la intención de publicar un ataque hasta una vez que terminara la temporada de monzones, e inclusive amontonó enormes cargamentos de grano para hacer el aspecto de un campamento prolongado. La trampa se encontraba tendida, y Porus próximamente probaría no ser contrincante para el grande.

Los macedonios se sumaron a la artimaña fingiendo cargar sus navíos tal y como si se prepararan para zarpar a través del río. Hasta entonces, Alejandro distanció en misterio a mucho más de la mitad de su ejército del campamento y cruzó el Hydaspes unas 20 millas río arriba. Porus el No Tan Grande fue tomado por sorpresa en el momento en que por último llegó el ataque, lo que resultó en su atrapa y matanza del ejército indio.

1. Día D

El 6 de junio de 1944, las fuerzas aliadas lanzaron “Operación Overlord, ”La mayor invasión anfibia de la historia. La logística solo fueron extraordinarios y también implicaron una fuerza combinada de sobra de 156,000 tropas estadounidenses, británicas y canadienses, 6,939 navíos y embarcaciones de desembarco, 2,395 aeroplanos con motor y 867 planeadores que entregaron tropas aerotransportadas. Sin embargo, todavía se precisaba una decisión correcta de artimañas para garantizar la victoria y proveer un punto de cambio crítico en la Segunda Guerra Mundial.

Los alemanes habían adelantado tal ataque y pasaron tres años creando el “Muro atlántico“- una defensa ribereña de 2,000 millas de largo fortificada con minas terrestres, búnkeres de preciso y emplazamientos de armas. En contestación a esta barricada nazi supuestamente inexpugnable, los Socios inventaron un plan elaboradamente complejo para mentir a los defensores sobre la localización precisa y la fecha de la publicación.

La artimaña dependía de mentir a Hitler a fin de que creyera que la incursión se generaría en Pas-de-Calais, la costa francesa mucho más próxima a Inglaterra. Los socios usaron un sinnúmero de trucos, como transmisiones de radio falsas, agentes dobles e inclusive un “ejército espectro”. Una flota de camiones y tanques inflables, aeroplanos falsos y lanchas de desembarco se pusieron cerca de los probables puntos de embarque, encabezados por los siempre y en todo momento belicosos General “Ol ‘Blood and Guts” Patton. El plan superaría todas y cada una de las esperanzas.

Bajo el Comandante Supremo Aliado, General Dwight D. Eisenhower, las cabezas de playa de Normandía al final se aseguraron durante un tramo de 80 millas en el norte de Francia. El engaño funcionó tan bien que los alemanes sostuvieron una fuerza notable en el Paso de Calais a lo largo de múltiples semanas, persuadidos de que el ataque primordial aún ocurriría allí. El fallo resultó garrafal, dando permiso a los socios barrer Francia antes del empujón final a Berlín.

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