Las trampas explosivas más aterradoras jamás desplegadas

Las trampas fulminantes son quizás el género de arma mucho más vieja que conocemos. Antes que pudiésemos crear armas cuerpo a cuerpo y de proyectiles, las trampas eran la manera preferida de apresar animales. Evidentemente, una fácil trampa prehistórica de nuestros días de cazadores-colectores difícilmente podría equipararse con los elaborados y mortales mecanismos que están en las trampas fulminantes recientes, si bien la iniciativa siempre y en todo momento fué aproximadamente afín.

Naturalmente, sólo algunas de las trampas fulminantes son iguales, en tanto que, para iniciar, es una definición gran. Algo tan fácil como un cuchillo sepultado en el suelo técnicamente podría nombrarse trampa explosiva, en tanto que encaja de manera perfecta con la definición. No obstante, las trampas fulminantes sencillos no son la razón por la cual nos encontramos aquí el día de hoy. Nuestro enfoque para este sería en las trampas mucho más letales y mejor pensadas de la historia, las que se resaltan por su talento y eficiencia.

Desde los múltiples usos de las víboras en la guerra de Vietnam hasta la desarrollada y enigmática red de trampas que está bajo la tumba de Qin Shi Huang, aquí están las trampas fulminantes mucho más espantosas y funcionales nunca desplegadas.

7. Cementerio

Como la mayor parte de nosotros entendemos a esta altura, la gente en la historia fueron muy sensibles a eso que les pasa tras su muerte. Las etnias han concebido bastantes maneras de resguardar a sus fallecidos, desde sencillamente sepultarlos con un montón de oro con la promesa de que sea de curso legal adondequiera que vayan, hasta sellarlos completamente tras una serie cada vez mayor de trampas fulminantes. Más allá de que el primer género de tumbas fué saqueado en los años siguientes, ciertas últimas aún subsisten, si bien continúan desperdigadas por todo el planeta.

Tomemos como un ejemplo los cementerios de Arlington, Texas. Regreso en el siglo 18, la localidad fue golpeada por una ola de hurtos de tumbas, puesto que de pronto hubo una enorme escasez de cadáveres para presenciar. Las facultades de medicina estaban prestas a realizar cualquier cosa para hallar ciertos fallecidos, lo que paralelamente aumentó de enorme manera su demanda. Para parar eso, un conjunto de cementerios y particulares comenzaron a construir las tumbas de sus conocidos cercanos con trampas armadas con pistolas, y todavía se podían preservar ciertos de sus restos en los museos locales. Viendo el nivel de tecnología en ese entonces, es asombroso que las armas aun funcionaran, y bastante menos funcionaran suficientemente bien para sostener apartados a los enterradores. Si bien asimismo entendemos que este ensayo tuvo éxito, puesto que los hurtos cesaron justo después de que se instalaron las trampas.

6. Estacas de Punji

Si hubo un enfrentamiento en la historia que se definió por emboscadas y trampas fulminantes en vez de armas y tácticas comúnes, fue la Guerra de Vietnam. Entre los enfrentamientos mucho más enormes del siglo XX, fue una guerra que se libró prácticamente completamente desde tras las sombras, cuando menos del lado vietnamita. Asimismo tiene sentido, en tanto que ningún ejército del sudeste asiático está no cerca de igualar la capacidad de fuego de los USA de América en un campo de guerra abierto. Al saber esto, sus métodos se fundamentaban mucho más bien en trampas fulminantes ingeniosas y habilidosamente ubicadas destinadas a cultivar temor en vez de matar de manera directa. Ciertos de ellos asimismo tuvieron bastante éxito, en tanto que fueron ayudados por el extenso conocimiento de la tierra de los originarios y el temor instintivo de la fuerza invasora a aventurarse en lo irreconocible.

Tome Punji Stakes como el perfecto ejemplo, puesto que eran, con bastante, las mucho más viles y temidas de todas y cada una de las trampas fulminantes encontradas por las fuerzas estadounidenses. Estas estacas, de manera frecuente afiladas en un nivel poco verdadera, se usaron de distintas formas, mucho más generalmente con apariencia de pozos camuflados de estacas con agentes biológicos enormemente infecciosos como excrementos humanos y veneno de víboras. Como es natural, estarían cubiertos con lo que parecería tierra sólida, que era todo lo opuesto; una entendimiento que se percató de las víctimas tan rápido como tropezaron. Tuvieron tanto éxito que precisamente 2% de todos y cada uno de los heridos socios a lo largo de la guerra procedieron de ellos, y desde ese momento se han usado en muchas otras campañas de guerrilla en el mundo entero.

5. Tumba de Qin Shi Huang

Las tumbas viejas repletas de riquezas y encerradas tras una serie desarrollada y creciente de trampas fulminantes fueron una parte de nuestra ficción habitual en el transcurso de un tiempo, si bien es prácticamente irrealizable entrar a alguno de ellas (o lo habríamos hecho). Indiana Jones provoca que parezca simple, si bien el solo hecho de que estas tumbas estén selladas aun tras milenios de excavación de tumbas y expediciones arqueológicas nos comunica que, tras todo, posiblemente no sean tan alcanzables.

Quizás el mucho más popular de todos es la tumba del primer emperador de China: Qin Shi Huang. Para esos que están familiarizados con él, este es exactamente el mismo complejo que aloja el popular Ejército de Terracota de tamaño natural, y fué una atracción turística mundial desde el momento en que se descubrió por vez primera. No obstante, según los estudiosos que trabajan en ello, ahí es donde acaba la celebración, en tanto que aventurarse mucho más lejos probablemente no sea la idea más clara.

Descubrimientos recientes proponen que hay considerablemente más cosas por conocer bajo el complejo, si bien absolutamente nadie desea ingresar primero gracias a las trampas fulminantes fatales descritas en los contenidos escritos viejos. Más allá de que no nos encontramos seguros de si las trampas están ahí, los contenidos escritos son atinados más que nada lo demás en el compuesto, conque haz de eso cuanto quieras.

4. Víboras

Para los soldados estadounidenses que lucharon en la guerra de Vietnam, fue una fuente bastante diversa de inconvenientes inmejorables para escoger, que van desde combatir contra un enemigo invisible que supuestamente jamás duerme hasta los distintos virus y bacterias tropicales que llaman hogar a las selvas de Vietnam. Si las trampas o los soldados contrincantes no los cogían, la malaria lo haría, en tanto que la jungla se encontraba llena de anomalías de la salud contra las que los estadounidenses no tenían inmunidad natural.

No obstante, un inconveniente que proseguía reapareciendo en distintas formas era el de la víboras, algo de lo que solo puedes observar la gravedad en el momento en que visitas Vietnam. Aparte de ser un país bien difícil de atravesar gracias a su lote, Vietnam asimismo aloja muchas de las víboras mucho más letales de todo el mundo; un hecho que los originarios conocían bastante bien y usaron en su máxima virtud a lo largo de todo el enfrentamiento.

Los pozos de víboras, afines a las estacas punji de arriba, solo que con víboras venenosas en vez de estacas, fueron quizás las mucho más temibles de todas y cada una de las trampas fundamentadas en víboras, si bien no fueron las únicas. Las víboras se utilizaban de distintas formas, la mucho más fácil era sencillamente ponerlas en mochilas y dejarlas cerca de asentamientos dejados, aguardando a que alguien suficientemente imbécil para procurarlos en pos de recursos.

3. Marcos de fotografías

Más allá de que es verdad que las trampas fulminantes desplegadas a lo largo de la guerra tienen la posibilidad de ser fatales y psicológicamente perjudiciales, sus efectos se limitan a los rangos inferiores de la mayor parte de los ejércitos. Los oficiales expertos son muchos capaces para enamorarse, afirmemos, de los costosos chocolates alemanes que están por ahí, lo que provoca que sea impresionantemente bien difícil diseñar trampas fulminantes para ellos. Los nazis comprendieron esto y se les ocurrió una forma de atraerlos por medio de otras formas, como el arte. Como puede acertar por el tema de esta lista, asimismo tuvieron bastante éxito.

Si fueses un oficial que recuperara los territorios controlados por los alemanes a lo largo de las etapas finales de la Segunda Guerra Mundial, probablemente te hubieses encontrado con bastantes maravillas artísticas, en especial en las partes mucho más prósperas de las ciudades. Los mirarías e inclusive podrías lamentarte por la catástrofe de algo tan precioso que hay en la mitad de algo tan destructivo. Es absolutamente comprensible, si bien si en algún momento vio uno que se encontraba inclinado en su sitio en la pared, va a ser mejor que se distancie lo mucho más que logre. Es prácticamente terminantemente una trampa explosiva.

En el momento en que los alemanes se retiraban de las ciudades de Europa, se aseguraron de poner maravillas artísticas caras en las paredes con explosivos configurados para activarse con el menor movimiento, dejándolos solo un tanto inclinados en el momento en que acabaron. Fueron diseñados particularmente para remover a los superiores de las fuerzas aliadas, puesto que los alemanes sospechaban (con precisión) que solo los oficiales superiores se preocuparían por una pintura suficientemente sesgada para enderezarla.

2. Trampa de cartucho

En el momento en que charlamos de balas y cartuchos, aceptamos que están premeditados a ser disparados con armas. En verdad, además de las partes recuperables, las balas son totalmente inútiles sin ellas, un hecho que no sentó realmente bien a las fuerzas locales en Vietnam del Norte a lo largo de la Guerra de Vietnam. Para retar la iniciativa, se les ocurrió la trampa de cartucho: una trampa bastante capaz que transformaba el suelo en un arma que disparaba hacia arriba tan rápido como lo pisas.

El cartucho se encajonaría en un pequeño trozo de bambú y se pondría encima de un percutor, con una pequeña tabla de madera actuando como base persistente y toda la configuración camuflada bajo un trozo de bambú. lama. Como era de aguardar, cualquier víctima desprevenida suficientemente poco afortunada para pisar la cosa sería recibida con un orificio ancho y colosal en su pie, que asimismo bajaría instantaneamente la ética de toda la unidad.

Para cualquier persona que crea que recibir un tiro en el pie es bastante superior que fallecer, es intencional. Exactamente la misma todas las otras trampas fulminantes desplegadas por las fuerzas norvietnamitas en la guerra, esta asimismo se encontraba destinada a inutilizar y no matar, puesto que es considerablemente más caro tratar a un soldado herido que sepultarlo.

1. La mortal ‘trampa doble’

A esta altura, es obvio que ciertas trampas fulminantes usadas en la historia asimismo fueron ciertas mejores y mucho más funcionales armas que hemos fabricado, aun si son mucho más correctas para un estilo de pelea irregular que las guerras comúnes. Más allá de que es muy discutible si en algún momento podrían igualar la capacidad de fuego de, afirmemos, un rifle de ataque, su herramienta es mucho más sicológica que física. Las trampas usadas en Vietnam, por poner un ejemplo, consiguieron infundir una sensación de horror intensamente arraigada en todos y cada esquina entre las fuerzas aliadas, obligándolas a retirarse por último.

No obstante, las trampas fulminantes mucho más funcionales son las de doble cara; los diseñados sabiendo la conciencia del enemigo de las trampas fulminantes precedentes. Por servirnos de un ejemplo, un hecho anecdótico de la Segunda Guerra Mundial cuenta la crónica de un oficial que, al localizar un arma costosa y dudar que era una trampa, brincó a una trinchera próxima para salvarse. Sin que él lo supiese, los soldados alemanes ahora habían adelantado esta reacción, y en verdad habían manipulado el trincheras con explosivos.

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