Las tribus más aisladas del mundo

El creador de ciencia ficción Arthur C. Clarke escribió cuando cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. Estas tecnologías son un espacio común para nosotros, pero aun en nuestro planeta muy moderno todavía hay un pequeño número de tribus recónditas que viven una manera de vida prácticamente sin cambios a lo largo de cientos de años.

Ciertas de estas tribus están tan recluidas que entendemos poquísimo sobre ellas; otros se clasifican como apartados.

Esto no significa siempre que ignoren completamente o que jamás se hayan encontrado con absolutamente nadie de todo el mundo exterior. Con mucha continuidad son lastimosamente siendo conscientes de nuestra vida, puesto que su territorio es invadido y su gente asesinada.

La etiqueta de no contactados sencillamente quiere decir que no tienen un contacto pacífico continuo con el planeta exterior.

Esta lista examina mucho más de cerca el número cada vez menor de tribus recluidas y no contactadas que todavía se aferran a la presencia en lo que con mucha continuidad es un planeta hostil.

8. El hombre del orificio

En lo profundo de la selva brasileira el Hombre del orificio vive entre las existencias mucho más solitarias imaginables. Ha subsistido totalmente solo a lo largo de mucho más de veinte años; Con lo que se conoce, no mencionó con otro humano en todo este tiempo.

El hombre fué monitoreado a distancia desde 1996 por FUNAI, una rama del gobierno brasileiro encargada de la protección de los pueblos indígenas, pero aún de esta forma todavía es un misterio. Su tribu no posee nombre, su idioma es irreconocible y solo fué tomado en unos cuantos fotografías granuladas y secuencias de vídeo temblorosas.

Entendemos que el Hombre del Orificio, que se estima que tiene cerca de sesenta años, cava pozos profundos para atrapar animales y sigue con vida cazando pequeñas presas con arco y flecha. Todos y cada uno de los intentos de estar comunicado con el hombre han fracasado y él ha disparado flechas a quienes procuran llevarlo a cabo.

Esta agresión es absolutamente comprensible. Se estima que el resto de su tribu fue aniquilado por granjeros en 1995, dejando al hombre del orificio como el último integrante superviviente de su tribu.

7. La tribu Piripkura

Con independencia de de qué forma se llamara la multitud del Hombre del Orificio, desgraciadamente no son la única tribu que encara una extinción inminente.

La Tribu Piripkura, populares como la multitud de las mariposas por la manera en que revolotean por el bosque, en este momento no son mucho más de tres. Una de ellas, una mujer llamada Rita, decidió dejar el modo de vida nómada y su hogar ancestral en la selva tropical. Ella tiene explicado de qué forma tomó su resolución una vez que su familia y la mayoría de su tribu fuesen asesinados.

Esto deja solo a 2 hombres, un tío y su sobrino, populares como Tamandua y Pakyi. Se tienen que realizar sacrificios para encontrar a la pareja cada un par de años para sostener su protección, pero son muy esquivos y comprensiblemente desconfiados de los forasteros.

Tienen solo unas escasas pertenencias, la más esencial de las que es su antorcha de corteza de palma. O sea tan fundamental que se mantuvo encendido de manera continua a lo largo de prácticamente veinte años. No obstante, en 2018 la llama al final se apagó.

Tamandua y Pakyi se vieron obligados a soliciar asistencia. Hicieron contacto solo a lo largo del suficiente tiempo a fin de que se volviese a prender la antorcha, antes de ocultar de nuevo en la selva tropical.

6. La tribu Kahawiva

Una vez un pueblo basto y asentado que generaba una gran parte de sus alimentos mediante cultivos agrícolas como el maíz y la batata, el Tribu Kahawiva en este momento están conminados de extinción. Su vieja forma de vida fué destruida, y los últimos sobrevivientes viven a duras penas una vida nómada y insuficiente en la selva amazónica de Brasil.

La selva tropical en sí no posee precio, pero sus elementos en salvaje valen cientos de millones. Los madereros, ganaderos y mineros se han movido todo el tiempo para ocupar el territorio de la tribu Kahawiva. No obstante, en 1988 Brasil decretó que cualquier tierra ocupada por tribus indígenas pertenecía a esa tribu.

En ciertos puntos, esta era una buena nueva, pero las novedosas leyes con mucha continuidad no brindaban a las tribus indias ninguna protección real y traían secuelas no deseadas. Varios indios sencillamente fueron aniquilados por las fuerzas invasoras de la civilización. Si los indios no estuviesen allí, no podrían tener ningún derecho sobre la tierra.

En este momento quedan entre veinte y cincuenta integrantes de la tribu Kahawiva. Los asentamientos y jardines donde en algún momento cultivaron sus alimentos fueron dejados. En este momento hay como cazadores colectores, moviéndose de un espacio a otro. Esto ha concepto cambiar su forma de vida clásico, pero su movilidad les ofrece una mejor ocasión de escapar de forma rápida hacia las profundidades del bosque a la primera señal de riesgo.

5. La multitud de Dani

Con 309,000 millas cuadradas, la isla de Novedosa Guinea es la segunda isla mucho más grande de todo el mundo. Había sido descubierto por navegadores portugueses en 1527, pero en el corazón de su interior boscoso el Gente Dani había vivido prácticamente completamente sin ser detectado desde hace tiempo. Eso fue hasta el momento en que fueron vistos por un antropólogo con ojos de águila llamado Richard Archbold mientras que volaba sobre ellos en 1938.

La manera de vida de la multitud de Dani se fundamentaba en la agricultura, la caza y la recolección. Sus herramientas fueron construídas de madera, piedra y hueso, y todos los hombres llevaba poco mucho más que una calabaza de pene. Las mujeres hicieron la mayoría del trabajo, como proteger las cosechas y cuidar de los pequeños, y los cerdos eran la medida con la que se medía la riqueza de un hombre

En el momento en que Richard Archbold publicó su relato sobre la multitud de Dani, y lo que describió como su paraíso en la Tierra, ocasionó algo de sensación.

Quizás, a dios gracias para la multitud de Dani, el resto de todo el mundo se distraería con la Segunda Guerra Mundial a lo largo de los próximos años, y se han quedado con sus gadgets en el transcurso de un poco mucho más de tiempo. No obstante, las hostilidades al final llegaron a su fin y no se había olvidado a la enigmática tribu de Novedosa Guinea.

Los misioneros descendieron a la isla, todos ellos con la intención de civilizar y transformar al Pueblo Dani.

Estas personas que en algún momento estuvieron recluidas en este momento se convirtieron en una suerte de atracción turística. No obstante, aun en este momento hay un puñado de aldeas desperdigadas donde la vida sigue para el Pueblo Dani prácticamente absolutamente intacto por el planeta exterior. Su número está reduciendo velozmente conforme sus jóvenes abandonan poco a poco más la vieja forma de vida, y queda por ver hasta qué punto tienen la posibilidad de subsistir sus tradiciones en el siglo XXI.

4. La tribu Korubo

Sydney Possuelo es un explorador brasileiro que probablemente hizo mucho más que absolutamente nadie en la historia para conocer y resguardar a las tribus mucho más recluidas de América del Sur. Ha dedicado su historia a batallar por los derechos de los pueblos indígenas y, con razón, se le considera el primordial especialista mundial en tribus indígenas recónditas.

Realizar el primer contacto puede ser probablemente arriesgado, y este fue precisamente la situacion en 1996 en el momento en que dirigió una expedición en pos de la tribu Korubo.

Como muchas otras tribus amazónicas, los korubo sospechan de los forasteros. Varios de ellos habían fallecido en combates con ganaderos, madereros y otros colonos. No obstante, la tribu Korubo, asimismo famosa como la multitud del club en reconocimiento a su arma preferida, se defendió ferozmente y ellos mismos mataron a varios forasteros que invadieron su territorio.

Possuelo se aproximó con precaución, acomodándose delicadamente dejando obsequios como hachas y cuchillos a fin de que los encontrase la tribu Korubo.

Este enfoque despacio y despacio resultó exitoso, y Possuelo logró seducir a la tribu de que no representaba ninguna amenaza. La tribu mantenerse increíblemente apartado y legítimamente desconfiado de los forasteros; lo poco que entendemos de ellos hay que en parte importante a Sydney Possuelo.

3. El Ayoreo-Totobiegosode

En el mundo entero, algo en la zona de 31.000 millas cuadradas de bosque se destroza todos los años. Esto se traduce en un área precisamente del tamaño de Austria.

En ninguna parte esta deforestación ocurre mucho más veloz que en Paraguay. Bosque Enorme Chaco, donde se talan hasta 14 millones de árboles cada mes. Este ecosistema en rápida disminución es la vivienda de la última tribu apartada de América del Sur fuera de la cuenca del Amazonas.

El pueblo ayoreo está compuesto por varios subgrupos, siendo el mucho más apartado el totobiegosode, que en nuestro idioma sería el pueblo de la tierra de los cerdos salvajes. A lo largo de generaciones, los totobiegosode han vivido del bosque, cultivando ciertos cultivos y cazando tortugas y cerdos salvajes. No obstante, las fuerzas destructoras de la civilización se están aproximando poco a poco más.

Cubierto por todas partes, con sus tierras ancestrales siendo asoladas para dejar paso para los ranchos ganaderos y las plantaciones de soja, ciertos totobiegosode han salido del bosque para soliciar asistencia. Otros fueron secuestrados y obligados a ser esclavos. Conforme el planeta exterior se aproxima, trae anomalías de la salud a las que la tribu no posee inmunidad amontonada. En los últimos tiempos un epidemia de tuberculosis ha atravesado la red social y ha costado muchas vidas.

Absolutamente nadie puede estar seguro de cuántos de los totobiegosode subsisten aún en las profundidades del bosque del Enorme Chaco o qué les depara el futuro. No obstante, hubo buenas novedades en 1996 en el momento en que se dieron al pueblo ayoreo los derechos sobre la tierra de 100.000 hectáreas del bosque del Enorme Chaco. No obstante, piensan que o sea menos de la mitad de lo que puede ser preciso para garantizar la supervivencia de sus familiares mucho más apartados en el bosque.

La pelea por la tierra prosigue, y tras una dura y prolongada guerra, el gobierno aseguró los derechos legales sobre otras 18.000 hectáreas en 2019.

2. La tribu Yanomami

La Tribu Yanomami son otra de las tribus recluidas que viven en la selva amazónica. No obstante, su cultura es bastante diferente a la de la mayor parte del resto. O sea mucho más visible pues no tienen líderes. En vez de recibir órdenes de un jefe, la tribu se reúne para debatir cualquier resolución esencial que deba tomarse. El resultado unicamente se escoge en el momento en que se consigue el consenso del conjunto.

Cerca del 20% de la dieta de la tribu Yanomami está compuesta por monos, pájaros, armadillos y corzos que cazan con arcos y flechas. No obstante, nuestro cazador jamás va a comer nada que haya atrapado en lo personal. En cambio, se reparte entre otros muchos.

Más allá de que la caza la efectúan prácticamente de forma exclusiva los hombres, las mujeres usan su extenso conocimiento del bosque para juntar bayas y también insectos comibles. Se estima que usan con regularidad mucho más de 500 tipos distintas de plantas con las que proveer fármacos, pinturas anatómicos, tintes, venenos e inclusive drogas psicotrópicas.

Según un cazador colector modo de vida, una jornada de trabajo propia de solo 4 horas basta para proveer a los yanomami todo cuanto precisan para subsistir y progresar.

Hasta la actualidad, a los yanomami les fué mejor que a muchas de las tribus recluidas de América del Sur, y se estima que todavía hay en torno a 35.000 de ellos viviendo en hasta 250 aldeas desperdigadas en Brasil y Venezuela.

1. Los sentineleses

North Sentinel Island es un pedazo de tierra que cubre solamente mucho más de 23 millas cuadradas. Se puede conseguir en la Bahía de Bengala, a solo unos cientos y cientos de millas de India, el segundo país mucho más poblado de todo el mundo. Pese a esto, North Sentinel Island pertence a los sitios mucho más recónditos y enigmáticos del mundo.

Solo un puñado de forasteros puso un pie en la isla, y aún menos han logrado salir con vida. Es la vivienda de la Tribu Sentinelese, probablemente la tribu mucho más apartada de cualquier sitio de la Tierra y, paradójicamente, asimismo entre las mucho más reconocidas.

Se conoce poquísimo del Sentinelese personas. No poseemos un concepto clara de cuántos de ellos hay, con estimaciones que fluctúan entre 15 y 500 individuos.

Su hogar en la isla está bajo la protección del gobierno indio, que periódicamente procura efectuar un censo desde el aire. O sea todo cuanto se puede procurar; las autoridades indias han contraindicado poner un pie en la isla sin permiso y prácticamente jamás se otorga permiso para visitarla.

La ley está desarrollada no solo para resguardar a los isleños, que no tienen inmunidad natural a muchas anomalías de la salud recurrentes, sino más bien asimismo para la seguridad de los probables navegadores. Los Sentinelese enseñaron poco deseo de interaccionar con el resto de todo el mundo, son hábiles arqueros y en el momento en que se sienten conminados están dispuestos para defenderse con la fuerza.

En 2018, esta tribu recóndita se transformó en novedad de primera plana en el mundo entero. Un misionero estadounidense llamado John Chau pagó a los pescadores locales a fin de que lo transportaran ilegalmente a la isla, donde tenía la intención de transformar a los lugareños al cristianismo.

Más allá de que no cabe duda de que sus acciones fueron bien intencionadas, se puso tanto a sí mismo como a la multitud de Sentinelese en un riesgo horrible.

La entrada del períodico de Chau registra que ofreció regalos, solo a fin de que un niño disparase una flecha que golpeó su Biblia impermeable. El joven estadounidense se retiró pero lamentablemente no prestó atención a eso que era una observación clarísima. Su períodico registra que decidió realizar otro intento de arrimarse a los sentineleses.

Tristemente, su determinación le costó la vida. Las autoridades indias concluyeron que sería bastante riesgoso procurar recobrar su cuerpo.

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