Los 10 espías de agente doble más brillantes de la historia

Donde hay rivalidades, hay agentes dobles. Estas rivalidades tienen la posibilidad de darse entre compañías corporativas, cárteles de la sustancia, países o aun civilizaciones. Por una parte, los agentes dobles se transforman en héroes, pero por el otro son el peor género de traidores… ¡ratas!

En comparación con algún otro trabajo, los agentes dobles trabajan en las situaciones mucho más peligrosas. Este riesgo es lo que provoca que este trabajo sea tan enternecedora y tan bien retribuido. No obstante, no todos y cada uno de los agentes dobles persiguen el dinero. Existen muchos que lo hacen por amor a su país, o por fundamentos ideológicos.

El carácter de un agente doble es tan enternecedora que se usa con frecuencia en la literatura. No obstante, en la literatura, el dinero no impulsa al personaje. En cambio, es típicamente pasión. Entre los individuos de agente doble mucho más refulgentes de la literatura actualizada es Severus Snape de la serie Harry Potter. La autora JK Rowling interpretó al agente doble especial. Continúa en prominente peligro y, de manera frecuente, se desconfía de él. Está solo y es devoto. Es listo y difícil. Pero más que nada, hace el trabajo. Prácticamente todos los agentes dobles refulgentes tienen estas peculiaridades en común.

La narración de los agentes dobles se remonta a la vieja China, pero su empleo alcanzó su nivel mucho más prominente a lo largo de la Segunda Guerra Mundial y la posterior Guerra Fría. Aun el día de hoy, los agentes dobles juegan un papel escencial en la guerra contra el terror, de forma frecuente entrenado por la CIA.

10. Dusan Popov

Encantado su sendero por medio de los rangos máximos de Abwehr. Espiado a lo largo de cinco años terminados de la Segunda Guerra Mundial, no fue tomado. Recibió la Orden del Imperio Británico.

Dusan Popov, nombre en clave “Triciclo”, era un James Bond de la vida real: guapo, culto y seguro. Fue un letrado de enorme éxito en Yugoslavia. Popov era habitual entre las damas. Lo amaban y él asimismo los amaba. Era amigo de Ian Fleming, con lo que muchas personas piensa que pertence a las inspiraciones de la vida real para Bond.

Pese a charlar alemán con fluidez y tener varios amigos alemanes, en misterio detestaba a Hitler. Entonces, en el momento en que los alemanes se aproximaron a él para transformarse en un agente doble para ellos, Popov rápidamente se puso en contacto con el MI6 y le ofreció sus servicios.

Naturalmente, el intelecto británica no confió en él inmediatamente, pero en el momento en que les ha dicho el nombre del oficial alemán (Johann Jebsen) que lo contactó se ganó su seguridad, pues el oficial alemán era un agente doble que trabajaba para el MI6. Los británicos han comenzado a darle información esmeradamente desarrollada, que entregó a Abwehr y recibió ofertas. En unos meses, los alemanes comenzaron a considerarlo un activo apreciado.

Tricycle se transformó en entre los agentes clave de el intelecto británica. Se comunicó por medio de tinta invisible, códigos de micropuntos, inalámbricos y múltiples otras técnicas. Continuó haciendo un trabajo aun en el momento en que los alemanes capturaron a su manejador Jebsen.

Popov fue enviado a los USA en 1941 por los alemanes. Le brindaron un cuestionario de tres páginas sobre los sistemas de defensa estadounidenses. Su misión era localizar respuestas a todas y cada una esas cuestiones. De esas tres páginas, una página completa consistía en cuestiones detalladas sobre los sistemas de defensa de Pearl Harbor. Popov ha dicho en una entrevista retransmitida por televisión que se había puesto en contacto con el jefe del FBI, J. Edgar Hoover, y le notificó sobre el interés alemán en la isla hawaiana, pero Hoover no lo notificó a sus superiores. ¿Por qué razón? Eso todavía es un secreto. Quizás el playboy yugoslavo de charla alemana no parecía digno de seguridad.

9. Elizabeth Van Lew

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Asistió a los presos a huír de la prisión de Libby. A cargo de un anillo de espías. Primera persona en volar Stars and Stripes en Richmond tras la Guerra Civil.

Elizabeth Van Lew era una mujer de 43 años que vivía con su madre solitaria en el momento en que reventó la Guerra Civil. Lew se encontraba en oposición a la esclavitud pero ella aceptó la identidad de un confederado leal. Se percató de sus deberes tan rápido como reventó la guerra y empezó a trabajar en el arriesgado trabajo por puro patriotismo, no por una paga.

Lew era integrante de la élite de Richmond, Virginia, y su estatus popular fue útil. Por servirnos de un ejemplo, se le dejó entrar a la prisión de Libby. Ella trajo materiales (supuestamente) inofensivos, como comida y ropa para los presos, pero asimismo trajo información y orientación para asistirlos a huír. Ella se encontraba naturalmente dotada para el espionaje. Trasfirió múltiples reportes de sabiduría críticos a Ulysses S. Grant, el comandante general del ejército de la Unión. Estos reportes se mandaron en huevos huecos.

Ella no trabajó sola, sino estableció un círculo de espías. En verdad, aun logró que uno de sus espías entrara en la Casa Blanca de la Confederación. Tras la guerra, Grant mencionó que Van Lew fue la fuente de sabiduría mucho más crítica a lo largo de los 2 últimos años del enfrentamiento.

En el momento en que Richmond cayó frente a las fuerzas de la Unión, ella fue la primera persona en enarbolar la bandera de EE. UU. en su casa. Fue esta acción la que descubrió de qué lado se encontraba verdaderamente … y la transformó en una villana entre la red social local. La detestaban tanto que los progenitores vecinos les afirmaron a sus hijos que era una hechicera.

En el momento en que Grant se transformó en el decimoctavo presidente de los USA, la nombró Directiva de Correos de Richmond. Contrató a múltiples afroamericanos para su personal. Las cosas mejoraban, pero entonces el presidente Rutherford Hayes llegó al poder y la despidió. Tras eso, vivió una vida pobre, si bien recibió subsidios de varios de los ex- presos a los que asistió a huír de la prisión de Libby.

8. Oleg Penkovsky

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Evitó una guerra nuclear.

Oleg Penkovsky, nombre en clave “Héroe”, es el hombre que impidió la Guerra Fría de transformarse en uno ardiente. Fue coronel de la Sabiduría Militar Soviética y fue la persona que notificó al presidente John F. Kennedy que la Rusia soviética iba a disponer un sistema de misiles intercontinentales en Cuba. Él asimismo dio prueba crítica probando que el armamento soviético era bastante menos con la capacidad de lo que suponía la CIA. Esta esencial información evitó una guerra nuclear entre USA y la Unión Soviética.

Además de este tema vital, no dio ninguna otra información de sabiduría a USA. Por tal razón, Peter Wright, un científico que trabaja para el MI5, piensa que los soviéticos pusieron a Penkovsky para eludir la guerra. Según Registros de la CIAPenkovsky fue secuestrado en una carretera en Moscú, acusado de traición y ejecutado. Wright piensa que no fue ejecutado, sino se le asignó un puesto fuera de los límites con una identidad cambiada a fin de que los estadounidenses o los británicos jamás lo encontraran. Wright cree esto pues no había ninguna razón a fin de que Penkovsky se quedara en Moscú en el momento en que sabía que lo atraparían. Ha podido haber huido hacia el oeste.

7. Eddie Chapman

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Un criminal, transformado en agente alemán, transformado en agente doble británico. Único inglés en recibir la Cruz de Hierro.

Edward A. Chapman, nombre en clave “Zigzag”, era un especialista en explosivos. No obstante, en contraste a otros en esta lista, no se encontraba utilizando su talento para nada bueno; él era robando joyerías. Asimismo fue un profesor en romper cerraduras.

En 1939, fue asombrado con las manos en la masa intentando de hurtar un club nocturno. La policía de Jersey lo recluyó en las Islas del Canal. Se suponía que solo cumpliría un par de años, pero la policía se encontraba presentando un caso en contra suya para cumplir otros 14 en la prisión continental. No obstante, el destino había decidido otra cosa.

En 1940, el ejército nazi ocupó las Islas del Canal. No liberaron a los presos, pero han comenzado a buscar a alguien útil. Evidentemente, Chapman se resaltó. En el momento en que cumplió su condena de un par de años, se había transformado en agente alemán. Lo llevaron a París y lo adiestraron aún mucho más en explosivos, radiocomunicación y paracaidismo. Los alemanes le asignaron la labor de volar la factoría de aeroplanos de Havilland en Hatfield. Un bombardero alemán lo cargó sobre Inglaterra y brincó.

El MI5 conocía los proyectos alemanes. Estaban descifrando mensajes codificados en alemán, con lo que sabían dónde y cuándo aterrizaría Chapman. Poco tras arribar en el suelo, fue cazado. A lo largo del interrogatorio, mostró su intención de transformarse en un agente doble. El MI5 le creyó y decidió asistirlo.

Las autoridades británicas diseñaron entre las operaciones de engaño mucho más refulgentes de la Segunda Guerra Mundial: una falso sabotaje de la factoría de Havilland. Funcionó. En verdad, funcionó tan bien que aun varios de los trabajadores creyeron que su factoría había sido destruida.

En el momento en que Chapman regresó, los alemanes lo consideraron un héroe que merecía la Cruz de Hierro. Chapman todavía es el único británico que lo ha recibido.

6. Dr. Humam Khalil Al-Balawi

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El triple agente que hizo el ataque mucho más mortífero contra la CIA en Afganistán.

No todo el que afirma ser tu amigo es de todos modos tu amigo, y la CIA aprendió esta lección por las malas. Humam al-Balawi estudiaba medicina en Estambul, Turquía, en el momento en que un servicio de sabiduría local La agencia lo halló inclinado hacia los exagerados. Fue tomado y la CIA se encargó de su caso. Le ofrecieron la posibilidad de transformarse en un agente doble para ellos y él estuvo en concordancia. No obstante, ser solo un agente doble no era bastante para él. Deseaba ser un triple agente.

La CIA había estado corriendo programas para hacer agentes dobles. Humam al-Balawi parecía un candidato ideal. Era un hombre educado, un médico. Era mucho más posible que adaptara la escuela de pensamiento moderada actualizada. Al-Balawi fue enviado a Afganistán y asignado para reportar sobre las ocupaciones de Al-Qaida. Notificó lo bastante para ganarse la seguridad de la CIA. En el momento en que logró eso, logró lo que siempre y en todo momento deseó realizar.

Un día, anunció que tenía una información fundamental sobre Ayman al-Zawahiri, el presente número uno de Al-Qaida. Mencionó que precisaba trasmitir la información solo a los oficiales superiores, con lo que fue llamado a la Oficina de mando de la CIA. Como llegó tarde y los altos gobernantes de la CIA estaban aguardando ansiosamente su información, absolutamente nadie se incordió en verificarlo por cautelas de seguridad. Entró de manera directa. Una vez en la oficina, se inmoló, matando a siete oficiales de la CIA y 2 militares. Este fue el ataque mucho más mortífero contra la CIA en mucho más de 25 años.

5. James Rivington

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Espiado para George Washington, dirigía un periódico leal británico.

Nació en Enorme Bretaña, pero era mucho más un patriota estadounidense que absolutamente nadie. Él era James Rivington. En 1773, inició una periódico ecuánime, The New York Gazetteer. En un año, se transformó en un ‘leal’. En 1775, logró transformarse en el periodista mucho más detestado entre los patriotas. En verdad, la situación se volvió tan crítica que en el mes de mayo de 1775, integrantes de los Hijos de la Independencia asaltaron la vivienda y la prensa de Rivington, haciéndolo escapar a Inglaterra.

En 1777, Enorme Bretaña había ocupado absolutamente la localidad, con lo que regresó. En esta ocasión fue de manera oficial el Impresora del rey para Novedosa York. Esto lo transformó en la última persona sospechosa de haber hecho algo contra la corona; no obstante, ese era su plan exacto.

Era integrante del Anillo de espías de Culper. El iniciador de ese anillo, Samuel Culper, Jr. (nombre real Robert Townsend) era el colega discreto de Rivington en su cafetería, que era el último rincón del que se sospechaba de ocupaciones antigubernamentales. Bajo Rivington y Culper, la red de espías entregó información crítica al general George Washington. Por último, en 1783, en el momento en que se evacuó Novedosa York, Rivington continuó en la localidad.

Tras 1783, procuró seguir con su negocio editorial, pero había desempeñado bastante bien su papel de agente doble. La multitud no pensó que él estuviese de su lado en todo momento. El odio del público provocó una disminución de los que leen y, al final, el negocio cesó. El resto de su historia la pasó en pobreza profunda.

4. Arthur Owens

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El único agente doble que traicionó a las dos partes.

Arthur Owens, nombre en clave “Snow”, era un nacionalista galés y tenía poca lealtad hacia el Reino Unido. El era un ingeniero naval que fabricaba baterías para navíos. Antes de la guerra, fue contratista tanto de la Marina Real Británica como de la Marina Alemana. En el momento en que la Segunda Guerra Mundial parecía visible, los alemanes contrataron los servicios de Owens y le preguntaron datos sobre la flota británica. Les ha dicho todo cuanto sabía.

Después, viajó a Munich, se reunió con los oficiales de Abwehr y se unió de manera oficial a ellos. ¿Y por qué razón no iba a llevarlo a cabo? Le daban lo que mucho más deseaba: dinero y mujeres. En especial mujeres, mujeres jóvenes y bellas. Este era el punto enclenque de Owens. No obstante, al regresar al Reino Unido, tuvo un concepto ida: se transformaría en agente doble.

Se puso en contacto con las autoridades del MI5 y lo admitieron, transformándolo en el primer agente doble de la Segunda Guerra Mundial. Owens logró cosas visibles por las fuerzas aliadas. Él descubrió una red de no menos de 120 espías alemanes que trabajaban en el Reino Unido, lo que asistió al MI5 y al MI6 a proveer información falsa a los alemanes.

No obstante, en 1941 los alemanes llamaron a 2 agentes dobles británicos: Owens y otro hombre llamado Hables Dicketts. Los dos fueron a Lisboa para hallarse con el mando de la Abwehr. Dicketts fue detenido, llevado a Hamburgo, interrogado y ejecutado. No obstante, no le pasó nada a Owens. En consecuencia, los británicos se percataron de que Owens no se encontraba verdaderamente haciendo un trabajo para los británicos, se encontraba haciendo un trabajo para si mismo, beneficiándose de los dos lados. El MI5 lo recluyó en un hospital hasta el desenlace de la guerra.

Tras la guerra, demandó que los británicos le pagaran una alguna proporción de dinero por su arresto “injusto”, o en caso contrario iba a divulgar sus memorias. Los británicos lo adquirieron y pasó el resto de su historia en silencio. Su hija Patricia Owens se transformó en una estrella de cine, mucho más famosa por la película de 1958 The Fly.

3. Aldrich Ames

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¡El hombre que le ganó al polígrafo un par de veces!

Merced a la exageración de los medios, Aldrich Ames se transformó en un nombre familiar en los EE. UU. A lo largo de la década de 1990. Ames se encuentra dentro de las primeras personas en romper un polígrafo, y lo logró en más de una ocasión. Aparte de eso, lo logró contra quizás la mejor agencia de sabiduría de todo el mundo.

Ames no era un agente muy agradable en el momento en que se encontraba haciendo un trabajo en la CIA. Los inconvenientes con la bebida, las aventuras extramatrimoniales, las discusiones estruendosas en las fiestas y los fallos de temperamento tontos dejaron en claro que no iba a ser una historia de historia legendaria del espionaje. No obstante, de alguna forma, se transformó precisamente en eso … solo por las causas equivocadas.

Con enormes deudas y recién divorciado, Ames precisaba hallar algo de dinero en efectivo. La Embajada de la Unión Soviética se encontraba preparada para proporcionarlo. Por suerte para él, fue incluido en el equipo que valoraba a los gobernantes de la embajada soviética como probables agentes dobles. En vez de transformarlos en agentes dobles, Ames se transformó en uno.

En el transcurso de un período temporal, Ames entregó información crítica a los rusos por $ 4.6 millones. Asimismo descubrió cuando menos diez de las fuentes de la CIA en la KGB. Todos fueron ejecutados. Por último, la CIA lo capturó. Él apareció en su radar gracias a su lujoso modo de vida, que se encontraba bastante alén del alcance de un individuo con un salario de $ 60,000. Él era cargado, culpado y pasa el resto de sus días en prisión.

2. Kim Philby de Cambridge Five

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El espía soviético mucho más refulgente de la era de la Guerra Fría. Receptor de la Orden del Imperio Británico.

Kim Philby fue para el MI6 lo que Aldrich Ames fue para la CIA. Philby era el comunista mole mucho más grande del oeste, y la figura primordial de los conocidos Cinco de Cambridge (un anillo de espías soviéticos).

Los Cinco de Cambridge eran un conjunto de (lo adivinaste) cinco espías que se hicieron marxistas a lo largo de sus años de alumnos en la Facultad de Cambridge. Los cinco integrantes trabajaron en los Servicios Misterios Británicos. Se han localizado 4 de esos integrantes, al tiempo que el quinto todavía es un secreto. No obstante, una cosa es segura: Philby era la figura central de todo en el conjunto.

Philby fue contratado para el servicio misterio por Guy Burgess, un agente doble soviético y integrante de los Cinco de Cambridge. En contraste a Aldrich Ames, Philby fue un enorme éxito. Trabajaba de todo corazón y realizando un trabajo refulgente para los británicos, pero en todo momento asimismo estuvo transladar información y mensajes a los soviéticos, tanto a lo largo de la Segunda Guerra Mundial como a lo largo de sus metas en Austria, España, Turquía, USA, Líbano y, como es natural, el Reino Unido.

Por sus excelentes servicios, el gobierno le dio el mérito mucho más prominente, La Orden del Imperio Británico. Fueron precisos ocho años de investigación para percatarse de que Philby era en verdad un agente doble, pero aún de este modo no podía ser tomado. Se encontraba sirviendo en una misión en el Líbano, lugar desde donde escapó a Moscú y radicó allí como héroe nacional por el resto de su historia.

No logró todo lo mencionado por dinero, mujeres ni nada parecido. En verdad, su primera mujer, el cariño de su historia, lo dejó por el hecho de que creyó que simpatizaba con los ‘capitalistas déspotas chupadores de sangre’, sin saber lo leal que era a la hoz y el martillo. Logró todo lo mencionado por algo en lo que creía: el comunismo. Quizás sea bueno que muriera un año antes de la desaparición de su amado sistema social y económico. En caso contrario, le habría roto el corazón, haciéndole percatarse de que sus sacrificios fueron en balde.

1. Juan Pujol García

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La única persona en la historia en recibir los mucho más altos premios civiles militares tanto de los nazis como de los británicos.

Fue entre los espías mucho más legendarios de la historia, y de los mejores estafadores que en algún momento caminó por la Tierra. Era Juan Pujol García, nombre en clave “Garbo”.

En contraste a la mayor parte de los héroes de ficción que nacen enormes, García tuvo un inicio muy humilde. A los 32 años, el español había fracasado en prácticamente todos los campos de la vida: estudios, negocios e inclusive su matrimonio se se encontraba derrumbando. Era un fracaso caminando en forma humana, pero entonces reventó la Segunda Guerra Mundial y las mesas estaban a puntito de derrumbarse. turno.

Sabía que tenía un talento, uno que podía cambiar todo el ámbito de la guerra. Se encontraba listo para igualar el talento con las psiques mucho más refulgentes del Tercer Reich. No obstante, precisaba asistencia de los británicos o de los USA pues España, su país de origen, había decidido mantenerse (parcialmente) neutral en la guerra. Se puso en contacto con el MI5 y el intelecto estadounidense. Los dos rechazaron su oferta. Creyeron que un individuo que había fracasado en la cría de pollos sería inútil con misterios militares a lo largo de la guerra. No podrían estar mucho más equivocados.

Sin inmutarse por el rechazo, García se volvió hacia los alemanes y les logró opinar que era un auténtico simpatizante del gobierno fascista. Entonces, los alemanes lo asignaron a Londres. García no tenía los elementos para proceder a Londres y no charlaba inglés. Entonces, ¿qué logró? Salió a Lisboa, Portugal.

García compendió postales del Big Ben y otros sitios conocidos de Londres y las envió a Alemania. Empezó a mandar reportes de espionaje inventados, con algo de asistencia de novedades de radio y periódicos. Como es natural, asimismo se quejó del tiempo de Londres, puesto que se encontraba … ejem … completamente allí. Fue tan convincente que Alemania prosiguió comprando las historias.

García estudió esmeradamente el país donde jamás había estado y cuyo idioma no charlaba, donde en teoría espiaba y compendiando información para los nazis. Escuchó de forma continua las novedades, leyó mapas, diarios de viajes y periódicos, adjuntado con cualquier otra cosa que pudiese tener en sus manos, que describía Londres.

Empezó con cosas mucho más sencillos, como reportar sobre movimientos de tropas. Tras ganar seguridad, llevó el juego a un nivel totalmente nuevo: inventó un anillo de espías. Su red de espías incluía un censor británico en el Ministerio de Información, un usado de la oficina del gabinete, un soldado estadounidense en Enorme Bretaña, una auxiliar de compañía aérea de holanda, un galés que simpatizaba con el fascismo y 22 mucho más como estos… todos falsos. No obstante, de alguna forma, fue tan convincente que los alemanes dieron fondos y elementos para todos en su “red de espías”.

García se se encontraba volviendo enormemente habitual entre la Abwehr, con lo que un topo británico del servicio misterio alemán notificó al MI5 sobre esta red de espías. Las autoridades del Reino Unido prácticamente pierden la cabeza. Un círculo de espías, haciendo un trabajo en el corazón de Inglaterra, y no sabían nada de ellos. Este fue el instante en que García se aproximó de nuevo al MI5. Les contó todo. Con ojos sorprendidos, entretenidos y también impresionados, los británicos lo contrataron.

En este momento, las mejores psiques de el intelecto británica lo respaldaban y tenía todos y cada uno de los elementos que podía requerir. No había nada que lo detuviese en este punto. Entregó reportes de espionaje supuestamente increíbles, trágicos, pero de todos modos inútiles. La información llegó un tanto tarde, un tanto inútil o ahora se conocía. Pero él y su conjunto de 27 “agentes” trabajaban día y noche, y los alemanes respetaban sus sacrificios y valentía.

En el primer mes del verano de 1944, García se había transformado en entre los mayores activos alemanes en el Reino Unido, o eso pensaban. Fue García quien salvó a una cantidad enorme de soldados que desembarcaron el Día D. Envió telegramas explicados al propio Hitler de que la invasión de Normandía era solo un engaño y que las divisiones Panzer alemanas de reserva debían mantenerse en Bélgica. Esos tanques alemanes ahora estaban en sendero para llegar a Normandía en el momento en que llegaron las órdenes de que debían quedarse donde estaban.

En este momento, pensaría que semejantes telegramas tienen que haber revelado su auténtica identidad y fundamentos, y los alemanes tienen que haberlo perseguido y ejecutado.

No. En cambio, le dieron la Cruz de Hierro por sus valientes servicios al Tercer Reich. Esto sucedió en el mes de julio de 1944, solo un mes tras el Día D. García logró mentir a los alemanes merced a las falsas medidas tomadas por las Fuerzas Aliadas. Lo que sucedió fue que los británicos y estadounidenses en teoría habían desplegado 11 divisiones que consistían en 150.000 hombres con tanques, la Fuerza Aérea y toda la parafernalia al sur de Inglaterra. De todos modos, no había 11 divisiones, solamente había siete. Varios de esos “tanques” eran globos inflables. Fue un farol. García notificó que estas divisiones destacables lanzarían el ataque definitivo. Entonces, las fuerzas de Hitler continuaron en sus situaciones y el Día D se transformó en un enorme éxito aliado.

En el mes de noviembre de 1944, unos tres meses tras la guerra, recibió la Orden del Imperio Británico de manos de la Reina. Es asombroso estimar que alguien logre engañar y mentir de forma tan convincente a un dictador tan monstruoso como Hitler, y vivir para contarlo. Asimismo es la única persona en la historia que ha recibido los mucho más altos premios civiles militares de Alemania y Enorme Bretaña.

En 1945 representó su muerte, fue a Venezuela y abrió una librería. Vivió una vida de bajo perfil a lo largo de otros 40 años. En 1984, en la celebración de los 40 años de día D, ciertos veteranos se juntaron en la playa de Omaha, y allí se encontraba. Un soldado lo agarró de la mano y lo presentó a la multitud como “el hombre que nos salvó la vida”.

Biografía del creador

Tayyub es un documentalista de estudio. En ocasiones redacta por dinero. Dile hola en Fb, le chifla realizar amigos.

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