Los 10 experimentos mentales más famosos

Los ensayos mentales son conceptos o hipótesis mentales, de manera frecuente similares a interrogantes, que los pensadores y científicos usan como formas sencillos de alumbrar lo que tienden a ser ideas muy espesas. La mayor parte de las ocasiones, se usan en campos mucho más abstractos como la filosofía y la física teorética, donde los ensayos físicos no son probables. Sirven como un abundante alimento para el pensamiento, pero dado su tema complejo, no es excepcional que aun el ensayo mental en sí sea prácticamente incomprensible. Con esto en cabeza, aquí están diez de los ensayos mentales mucho más conocidos, adjuntado con explicaciones de las ideas filosóficas, científicas y morales que trabajan para argumentar:

10. El inconveniente del carro

Entre los ensayos mentales mucho más populares en el campo de la ética es el “Inconveniente del tranvía”, que afirma algo de esta forma: un ido ha atado a cinco personas inocentes a una vía de tranvía. Un tranvía fuera de control se dirige hacia ellos y está a unos instantes de atropellarlos. A dios gracias, puede tirar de una palanca y desviar el carro a otra vía. El único inconveniente es que el ido asimismo ha atado a solo una persona a esa pista. Sabiendo las situaciones, ¿debería tirar de la palanca?

Lo que significa:

El inconveniente del carro fue propuesto por vez primera por la filósofa Philippa Foot como un medio de criticar las primordiales teorías de la filosofía ética, particularmente el utilitarismo, el sistema que ofrece que la resolución mucho más ética es siempre y en todo momento la que da “el mayor bien para el mayor número de personas”. . ” Desde un criterio utilitario, la opción obvia es tirar de la palanca, socorrer a cinco y solo matar a uno. Pero los críticos de esta teoría afirmarían que al tirar de la palanca te transformas en cómplice de lo que es precisamente un acto inmoral: en este momento eres relativamente responsable de la desaparición de la única persona en el otro sendero. Otros, hasta entonces, sostienen que su pura presencia en la situación pide que actúe, y que no llevar a cabo nada sería del mismo modo inmoral. Resumiendo, no hay una acción completamente ética, y este es el punto. Varios pensadores han usado el inconveniente del tranvía como un caso de muestra de las formas en que las ocasiones de todo el mundo real de manera frecuente fuerzan a los individuos a poner en una situación comprometedora sus códigos morales, y que hay instantes en los que no hay un curso de acción completamente ética.

9. La vaca en el campo

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Uno de los más importantes ensayos mentales en epistemología (el campo de la filosofía que se encarga del conocimiento) es lo que se conoce como “La vaca en el campo”. Hablamos de un granjero al que le preocupa que su vaca premiada se haya perdido. En el momento en que el lechero llega a la finca, le afirma al granjero que no se preocupe, pues vió que la vaca está en un campo próximo. Si bien está prácticamente seguro de que el hombre lleva razón, el granjero echa una ojeada por sí solo, ve la manera familiar en blanco y negro de su vaca y está satisfecho de comprender que la vaca está allí. Después, el lechero pasa por el campo para contrastar. En verdad, la vaca está allí, pero está oculta en un bosquecillo de árboles. Asimismo hay una enorme hoja de papel blanco y negro atrapada en un árbol, y obviamente el granjero la confundió con su vaca. El interrogante, entonces: si bien la vaca se encontraba en el campo, ¿llevaba razón el granjero en el momento en que mencionó que sabía que se encontraba allí?

Lo que significa:

La vaca en el campo fue usada por vez primera por Edmund Gettier como una crítica de la definición habitual de conocimiento como “creencia verídica justificada”, o sea, que algo se transforma en conocimiento en el momento en que un individuo lo cree; es en verdad cierto; y tienen una justificación verificable para su creencia. En el ensayo, la creencia del granjero de que la vaca se encontraba allí fue justificada por el testimonio del lechero y su verificación de un elemento blanco y negro sentado en el campo. Asimismo resultó ser cierto, como confirmó después el lechero. Pero pese a todo lo mencionado, el granjero no sabía verdaderamente que la vaca se encontraba allí, pues su razonamiento para opinar que se encontraba apoyado en premisas falsas. Gettier usó este ensayo, adjuntado con ciertos otros ejemplos, como prueba de su razonamiento de que la definición de conocimiento como creencia verídica justificada precisaba ser enmendada.

8. La bomba de tiempo que hace tic-tac

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Si ha prestado atención al alegato político a lo largo de los últimos años, o si en algún momento vió una película de acción, está claro que está familiarizado con el ensayo mental de la “bomba de relojería en marcha”. Te solicita que imagines que una bomba u otra arma de destrucción masiva está esconde en tu localidad, y el temporizador próximamente va a llegar a cero. Tiene bajo su custodia a un hombre que sabe dónde se encuentra puesto el dispositivo. ¿Recurre a la tortura para hallar que otorgue la información?

Lo que significa:

Exactamente la misma el inconveniente del tranvía, el ámbito de la bomba de tiempo es un inconveniente ético que ordena a seleccionar entre 2 actos éticamente controvertibles. Se utiliza con una mayor frecuencia como contraargumento para todos los que aseguran que la utilización de la tortura es imperdonable en cualquier situación. Asimismo se usa como un caso de muestra de la manera en que las leyes, como las que tiene USA contra la tortura de presos, siempre y en todo momento se van a dejar de lado en situaciones extremas. Merced a su empleo ficcional en programas de televisión como 24, adjuntado con su situación incesante en los debates políticos, el ámbito de la bomba de relojería se convirtió en entre los ensayos mentales mucho más repetidos. Una versión aún mucho más extrema del inconveniente se presentó en un producto de novedades británico a inicios del año en curso. Esa versión ofrece que el terrorista en cuestión no responderá a la tortura y pregunta si uno estaría presto a recurrir a torturar a la mujer y los hijos del hombre como un medio para extraerle la información.

7. Rayo de luz de Einstein

Es un hecho poco popular que el popular trabajo de Albert Einstein sobre la relatividad particular fue impulsado por un ensayo mental que efectuó en el momento en que solo tenía 16 años. En su libro Autobiographical Aprecies, Einstein recuerda de qué forma una vez soñó despierto con perseguir un rayo de luz mientras que viajaba por el espacio. Razonó que si pudiese desplazarse al lado de él a la agilidad de la luz, debería poder ver la luz congelada en el espacio como “un campo electromagnético en reposo si bien fluctuando espacialmente”. Para Einstein, este ensayo mental probó que para su espectador imaginario “todo debería ocurrir según con exactamente las mismas leyes que para un espectador que, con relación a la Tierra, se encontraba en reposo”.

Lo que significa:

De verdad, absolutamente nadie lo sabe con seguridad. Los científicos han debatido a lo largo de bastante tiempo de qué manera este ensayo mental engañosamente fácil asistió a Einstein a ofrecer el salto teorético masivo requerido para llegar a la teoría de la relatividad particular. En ese instante, las ideas del ensayo contradecían la creencia en este momento desacreditada en el “éter”, un campo invisible a través del que se pensaba que viajaba la luz. Pasarían años antes que pudiese probar que llevaba razón, pero este ensayo mental fue de alguna forma el “germen”, como él lo llamó, de la teoría de la relatividad particular de Einstein, entre las ideas que lo establecieron por vez primera como una figura señalada en la física teorética. .

6. El barco de Teseo

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Entre los ensayos mentales mucho más viejos es la paradoja famosa como el Barco de Teseo, que se produjo en los escritos de Plutarco. Detalla un barco que continuó en condiciones de andar a lo largo de cientos y cientos de años merced a las permanentes reparaciones urgentes y piezas de repuesto. Tan rápido como una tabla envejeciera y se pudriera, sería sustituida, y de este modo consecutivamente hasta el momento en que todas y cada una de las partes funcionales del barco por el momento no fuesen auténticos. El interrogante es si este resultado definitivo todavía es exactamente el mismo Barco de Teseo o algo totalmente nuevo y diferente. Si no es de esta manera, ¿exactamente en qué instante dejó de ser exactamente el mismo barco? El pensador Thomas Hobbes después llevaría el inconveniente aún mucho más lejos: si uno tomara todas y cada una de las piezas viejas extraídas del Barco de Teseo y edificara un nuevo barco desde ellas, ¿cuál de los 2 navíos es el auténtico Barco de Teseo?

Lo que significa:

Para los pensadores, la historia del Barco de Teseo se emplea como un medio para examinar la naturaleza de la identidad, particularmente la cuestión de si los elementos son algo mucho más que la suma de sus partes. Un caso de muestra mucho más moderno sería una banda que había evolucionado durante los años hasta el punto de que quedaban pocos o ningún integrante original en la alineación. Esta noción asimismo es aplicable a todo, desde las compañías, que podrían preservar exactamente el mismo nombre pese a las fusiones y los cambios en el liderazgo, hasta el cuerpo humano, que se regenera y vuelve a construir todo el tiempo. En el fondo, el ensayo ordena a uno a cuestionar la iniciativa común de que la identidad está contenida únicamente en elementos y fenómenos físicos.

5. Ensayo de gravedad de Galileo

Entre los primeros ensayos mentales se produjo con el físico y astrónomo Galileo. Con el objetivo de contradecir la afirmación de Aristóteles de que la agilidad de un elemento que cae es dictada por su masa, Galileo inventó un caso de muestra mental fácil: según la lógica aristotélica, si un elemento rápido y un elemento pesado se unían y se dejaban caer de una torre, entonces el El objeto mucho más pesado caería mucho más veloz, y la cuerda entre los 2 ponerse tenso. Esto dejaría que el objeto mucho más rápido cree arrastre y ralentice el pesado. Pero Galileo razonó que cuando esto sucede, el peso de los 2 elementos juntos habría de ser mucho más pesado que el peso de alguno de ellos por sí solo, con lo que el sistema en su grupo cae mucho más veloz. Que esto sea una contradicción probó que la hipótesis de Aristóteles se encontraba equivocada.

Lo que significa:

Entre las historias mucho más reconocidas sobre Galileo es que una vez dejó caer 2 bolas de metal de la Torre Inclinada de Pisa para probar que los elementos mucho más pesados ​​no caen mucho más veloz que los mucho más ligeros. De todos modos, esta historia probablemente sea únicamente una historia de historia legendaria; en cambio, fue este muy elegante ensayo mental el que asistió a evaluar una teoría fundamental sobre la gravedad: sin importar un mínimo su masa, todos y cada uno de los elementos caen a exactamente la misma agilidad.

4. Monos y máquinas de redactar

Otro ensayo mental que se juega bastante en la civilización habitual es lo que se conoce como el “teorema del mono infinito”. Asimismo popular como el ensayo de “monos y máquinas de redactar”, el teorema establece que si a un número infinito de monos se les dejara apretar teclas a la suerte en un número infinito de máquinas de redactar en el transcurso de un tiempo infinito, entonces en algún instante lo harían “prácticamente de manera segura” generar las proyectos terminadas de Shakespeare. La iniciativa de los monos y las máquinas de redactar fue famosa a inicios del siglo XX por el matemático francés Emile Borel, pero su iniciativa básica —que los agentes infinitos y el tiempo infinito generarán cualquier cosa y todo a la suerte— se remonta a Aristóteles.

Lo que significa:

En resumen, el teorema de los “monos y máquinas de redactar” es de las mejores maneras de ilustrar la naturaleza del infinito. La cabeza humana tiene adversidades para imaginar un cosmos sin fin ni tiempo que jamás cesará, y los monos infinitos asisten a ilustrar la enorme amplitud de opciones que crean estos conceptos. La iniciativa de que un mono logre redactar Hamlet por incidente semeja contradictoria, pero en verdad es matemáticamente demostrable en el momento en que se piensan las posibilidades. El teorema en sí es realmente difícil de recrear en el planeta real, pero eso no ha impedido que ciertos lo procuren: en 2003, alumnos de ciencias en un zoológico en el Reino Unido “probaron” el teorema del mono infinito en el momento en que pusieron una PC y un teclado en un recinto de primates. Lamentablemente, los monos jamás llegaron a crear sonetos. Según los estudiosos, todo cuanto consiguieron generar fueron cinco páginas que consistían prácticamente en su integridad en la letra “s”.

3. La habitación china

The Chinese Room es un popular ensayo mental propuesto por vez primera a inicios de la década de 1980 por John Searle, un señalado pensador estadounidense. El ensayo te solicita que imagines que un hombre de charla inglesa fué puesto en una habitación que está absolutamente sellada, salvo por una pequeña ranura para correo en la puerta de la cámara. Transporta consigo una copia impresa en inglés de un programa informático que traduce el idioma chino. Asimismo tiene un montón de papel boceto, lapiceros y archivadores de recambio. Entonces, se deslizan por la ranura de la puerta trozos de papel que poseen letras y números chinos. Según Searle, el hombre debería poder utilizar su libro para traducirlos y después mandar su contestación en chino. Si bien no charla ni una palabra del idioma, Searle arguye que por medio de este desarrollo, el hombre en la habitación podría seducir a alguno en el exterior de que charlaba chino con fluidez.

Lo que significa:

Searle concibió el ensayo mental de la Habitación China para contradecir el razonamiento de que las PCs y otras inteligencias artificiales podían verdaderamente meditar y entender. El hombre de la habitación no charla chino; no puede meditar en el idioma. Pero ya que tiene algunas herramientas a su predisposición, podría seducir aun a un hablante originario de que lo charla con fluidez. Según Searle, las PCs hacen lo mismo. Jamás entienden verdaderamente la información que se les da, pero tienen la posibilidad de realizar un programa, entrar a la información y ofrecer una impresión clara de el intelecto humana.

2. El gato de Schrodinger

El gato de Schrödinger es una paradoja relacionada con la mecánica cuántica que fue iniciativa por vez primera por el físico Erwin Schrödinger. Hablamos de un gato que está sellado en una caja a lo largo de una hora adjuntado con un factor radiactivo y un frasco de veneno mortal. Hay una posibilidad del 50/50 de que el elemento radiactivo se descomponga en el lapso de una hora. Si lo realiza, un martillo conectado a un contador Geiger se activará, va a romper el vial, liberará el veneno y matará al gato. Dado que hay exactamente la misma oportunidad de que esto ocurra o no, Schrödinger argumentó que antes que se abra la caja, el gato está al tiempo vivo y fallecido.

Lo que significa:

Para resumir, la meta del ensayo es que ya que no hay ninguna persona alrededor para presenciar lo ocurrido, el gato existía en sus estados probables (en un caso así vivo o fallecido) simultáneamente. Esta noción es afín a la vieja “si un árbol cae en el bosque y no hay ninguna persona allí para escucharlo, ¿emite algún sonido?” misterio. Schrödinger concibió inicialmente su gato teorético en contestación a un producto que discutía la naturaleza de las superposiciones cuánticas, una teoría que define todos y cada uno de los estados probables en los que puede existir un elemento. El gato de Schrödinger asimismo asistió a ilustrar qué extrañas eran verdaderamente las reglas de la mecánica cuántica. El ensayo mental es popular por su dificultad, que ha fomentado una amplia y extensa pluralidad de interpretaciones. Entre las mucho más extrañas es la hipótesis de los “varios mundos”, que establece que el gato está vivo y fallecido, y que los dos gatos hay en mundos distintas que jamás se superpondrán entre sí.

1. Cerebro en una tina

Resultado de imagen para cerebro en un experimento mental de tina

No hubo un ensayo mental mucho más influyente que la hipótesis del llamado “cerebro en una cubeta”, que ha penetrado todo, desde la ciencia cognitiva y la filosofía hasta la civilización habitual. El ensayo te solicita que imagines que un científico ido ha quitado tu cerebro de tu cuerpo y lo ha puesto en una tina con algún género de fluido escencial. Se han conectado electrodos a su cerebro y estos están conectados a una PC que crea imágenes y experiencias. Ya que su información sobre el planeta se filtra a través del cerebro, esta PC tendría la aptitud de emular su experiencia día tras día. Si esto fuera verdaderamente viable, ¿de qué forma podrías evaluar verdaderamente que el planeta que te circunda es verdadera y no únicamente una simulación generada por una PC?

Lo que significa:

Si piensas que todo lo mencionado suena un tanto a Matrix, tienes razón. Esa película, junto con múltiples otras historias y películas de ciencia ficción, estuvo poderosamente influida por el cerebro en un ensayo mental de tina. En esencia, el ejercicio le solicita que cuestione la naturaleza de la experiencia y que considere lo que verdaderamente significa humano. La iniciativa del ensayo, que fue popularizado por Hilary Putnam, se remonta al pensador del siglo XVII René Descartes. En sus Meditaciones sobre la primera filosofía, Descartes cuestionó si en algún momento podría evaluar realmente que sus experiencias eran verdaderamente suyas, y no únicamente una ilusión ocasionada por un “demonio malvado”. Descartes explicó este inconveniente con su máxima tradicional “cogito luego sum” (“Pienso, entonces existo”). Lamentablemente, el ensayo del cerebro en una cubeta asimismo complica este razonamiento, puesto que un cerebro conectado a electrodos todavía podría meditar. El ensayo del cerebro en una cubeta fué extensamente discutido entre los pensadores, y se han planteado muchas objeciones sobre su idea, pero todavía no hay una aceptable refutación a su pregunta central: ¿de qué forma se conoce verdaderamente lo que es verdadera?

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