Los 10 guerreros antiguos más duros de la historia

Durante la historia hubo cientos, si no miles, de guerreros rudos que dedicaron sus vidas a golpear traseros. Tristemente, no todos son reconocidos. Aquí hay diez personas que probablemente no va a ver en un libro de artículo de historia a corto plazo, lo que es una lástima, por el hecho de que esos libros de historia serían considerablemente más excelentes si tuviesen uno o 2 productos.

10. Tlahuicole

Si bien probablemente solo tres personas que lean esto van a poder vocalizar Tlahuicole sin lastimarse, sus hazañas en la guerra solo necesitan que entiendas el término de furia desmandada.

Procedente de la tribu tlaxcalteca del mismo modo impronunciable, Tlahuicole fue un guerrero de estatura histórica. Lo mencionamos verdaderamente; el tipo era tan enorme que se rumoreaba que otros hombres inferiores no podían alzar las armas que utilizaba en la guerra.

Si bien no está claro de qué forma sucedió, Tlahuicole de alguna forma acabó viviendo con una tribu azteca y se percató de que por el momento no podía regresar a casa, en tanto que había fraternizado con el enemigo. Le solicitó al rey azteca la desaparición de un guerrero, que consiguió y algo mucho más. A Tlahuicole se le ordenó que se parara sobre una interfaz de piedra enorme mientras que 8 de los más destacados guerreros águila de los aztecas procuraban matarlo. Tlahuicole los mató a todos sin esfuerzo y también hirió a 20 hombres mucho más antes que lo matasen. Su corazón fue rápidamente cortado de su cuerpo donde, según la historia de historia legendaria que terminamos de inventar, explotó como una granada.

9. Cuauhtémoc

Monumento de Cuauhtémoc

No dejes que la narración de Tlahuicole te persuada de que los aztecas eran alguien a quien hay que olfatear. Si alguien puede sintetizar el indomable espíritu azteca, es Cuauhtémoc, su último Emperador.

Cuauhtémoc fue escogido emperador mientras que Hernán Cortés saqueaba la localidad de Tenochtitlán (¿había algo pronunciable en ese entonces?). El solo hecho de estar en la localidad en el momento en que eso sucedía requería gigantes bolas. Al asumir el control de su pueblo, Cuauhtémoc de manera rápida decidió llevar a cabo la vida de Cortés lo mucho más bien difícil viable, transformando su localidad en un “Stalingrado azteca”. Aun una vez que su localidad fue devastada por el apetito, trató de escapar al campo para hallar mucho más soldados. Aun tras ser tomado y torturado, Cuauhtémoc se negó a mencionarle nada a Cortés ni a sus hombres. Pues en el momento en que eres el último gerente de una enorme raza de guerreros, no puedes ni estremecerte ni plañir por principio.

8. Melankomas de Caria

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Melancomas de Caria era un viejo boxeador perteneciente de la región que en este momento se conoce generalmente como Turquía. Si bien no se conoce si en algún momento mantuvo una espada, lo que sí entendemos es que jamás fue tocado por un contrincante. Una hazaña increíble para un tipo cuyo trabajo es verdaderamente “recibir un puñetazo en la cara”.

Melankomas, utilizando una técnica generalmente famosa como “ser un estúpido engreído”, era el rey de los golpes deslizantes. Su táctica viraba cerca de eludir habilidosamente los golpes de sus contendientes mientras que sostenía una defensa férrea. En toda su trayectoria invicta como vencedor de boxeo olímpico, Melankomas jamás lanzó un puñetazo. Supuestamente pues no lo precisaba, en tanto que absolutamente nadie podía tocarlo de todas formas.

7. Miyamoto Musashi

Musashi ts pic

Miyamoto Mushashi es, sin duda, el más destacable espadachín que nunca haya existido. Lo que Melankomas logró con los puños, Musashi lo logró con las espadas. Durante su historia, jamás fue derrotado en combate. Llegó al punto en que Miyamoto era tan bueno dando a la multitud enemas de katana que sencillamente se levantó y dejó de utilizar espadas completamente, si bien no dejó de batallar con espadas.

Por el resto de su historia, Musashi aceptó (y derrotó tajantemente) todos y cada uno de los retos utilizando una fácil espada de madera. Esencialmente, él era como Ryu de Ninja Gaiden en el momento en que es controlado por alguien verdaderamente asombroso. Musashi abrió mucho más cabezas que una cantidad enorme de gorefests de películas de serie B, y lo logró todo mientras que era un poeta guerrero viajero. Eso es sencillamente proxenetismo.

6. William Marshal – Caballero de los Caballeros

Iglesia del templo 905

William Marshal, Asimismo popular como el conde de Pembroke, es recordado por la historia como entre los mucho más enormes caballeros que nunca haya existido. En este momento, se piensa que un caballero ejemplariza muchas características, pero la más esencial, de lejos, era la aptitud de matar-matar a un caballero enemigo y hurtar sus cosas.

O sea algo que logró William, una y otra y otra y otra vez. En su lecho de muerte, el Conde apreció a los que estaban cerca que había vencido por lo menos a otros 500 caballeros en combate uno contra uno. En este momento probablemente estés suponiendo que indudablemente podría haber mentido sobre eso. Lo que es buen punto, pero recuerde que esto sucedió en una temporada en que la multitud creía que engañar hacía que su pene se cayese, con lo que probablemente sea seguro asumir que no lo se encontraba. Además de esto, probablemente cuestionar su poder le dé una enorme bofetada en la boca en el momento en que se transforme en un espectro, conque no se moleste.

5. Príncipe Rupert del Rin

Rupert del Rin

Pese a haber nacido con una cuchara de plata en la boca, mucho más dinero del que podrías obligar a un sirviente a menear un palo y un corte de pelo que no se vería fuera de sitio en una estrella del porno, Inglaterra. Príncipe Rupert solo tenía un sueño: alistarme en el ejército.

Lo que logró, a los 14 años. Sí, a una edad donde la mayor parte de nosotros todavía estábamos intentando de conocer de qué manera vencer a True Ogre en Tekken 3, Rupert daba vueltas por Europa, aniquilando cabezas redondas y capturando cualquier una parte de Inglaterra que sintiese realmente bien. como. En verdad, pateó tanto traseros que sus contrincantes pensaron que tenía poderes sobrenaturales, en el momento en que se encontraba bastante claro que verdaderamente le agradaba el homicidio.

4. Dulla Bhatti

Dulla Bhatti era un guerrero punjabi rajput de estatura prácticamente histórica. Al conocer que un maligno Emperador había matado a su padre y le había llenado la piel de heno, Dulla juró venganza. Esencialmente, su historia fue una película de Disney con clasificación R.

Desde el instante en que se enteró del destino de su padre, Dulla se embarcó en una búsqueda para toda la vida para socavar al Emperador. Pasó años asaltando el infierno de sus ciudades y distribuyó todas y cada una de las riquezas que robó entre los pobres. En el momento en que el Emperador al final logró acorralarlo, debió mandar refuerzos por vez primera, por el hecho de que la resistencia de los lugareños era bastante grande. En el momento en que Dulla fue ejecutada, se negó a vocalizar una palabra, pues el emperador se jode.

3. Aristodemo

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Aristodemo era entre los géneros de la película 300. En la película, fue rebautizado como Dilios, y fue el tipo que perdió el ojo y volvió a reunir heroicamente al resto del ejército espartano. De todos modos, fue rechazado por negarse a fallecer en la guerra como un hombre, en el momento en que perdió el ojo gracias a una infección paralizante. Conque la película lo logró bien a medias.

No obstante, ser deshonrado encendió un fuego en el vientre de Aristodemo que solo podía apagarse con la materia pulmonar y cerebral de sus contrincantes. En la guerra de Platea, Aristodemo se transformó en un auténtico torbellino de muerte en el momento en que se embarcó en una carga suicida afín a un berserker tan ferozmente rudo que los cabezotas espartanos eligieron disculparlo póstumamente y ofrecerle un entierro conveniente. Nada mal para un chaval con un ojo y nada que perder.

2. Flamma

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Flamma, AKA “The Flame”, era un viejo gladiador de roma, que conocía la relevancia de un nombre artístico de puta, una cantidad enorme de años antes que un tipo llamado Dwayne decidiese que sería mejor nombrarse a sí mismo The Rock.

En este momento, el sueño de prácticamente todos los luchadores de la historia era ganarse la independencia, retirarse y arrojar piedras a los pobres. Nótese la utilización de la palabra “prácticamente” allí, en tanto que a Flamma solo le importaba una cosa: la popularidad. ¡Flamma ganó su independencia 4 ocasiones! No obstante, se negó con vehemencia a admitirlo, sencillamente para lograr continuar apuñalando a la multitud en el torso. De cualquier forma que se mire, se precisan enormes huevos para escoger probablemente ser apuñalado hasta la desaparición en vez de jubilarse. Felicidades, Flamma.

1. Galvarino

Galvarino
Galvarino, en resumen, era una versión chilena de Wolverine, si Wolverine se encontraba alimentado por solamente que un odio profundo hacia todos y cada uno de los que no tenían el estómago lleno de lesiones de cuchillo y que amarraban espadas a los muñones donde acostumbraban a estar sus manos. .

Oh, sí, Galvarino logró eso completamente. Quizás. Va a ver, en el momento en que fue tomado por los españoles, le ordenaron que le cortaran las manos a fin de que pudiese ser un caso de muestra para su pueblo. Una vez que Galvarino aguantó la tortura sin decir una palabra, fue enviado de regreso con su gente. Aquí es donde la historia se regresa confusa; se rumorea que entonces anudó cuchillos a los muñones y empezó a pegar a los tontos con cuchillos en la garganta tal y como si no hubiese un mañana. No obstante, más allá de que o sea precisamente lo mucho más asombroso en la crónica de la raza humana, ese hecho es impresionantemente bien difícil de conseguir en cualquier archivo oficial relacionado con su crónica.

No obstante, este era un tipo que se las arregló a fin de que le cortaran ámbas manos y, en el momento en que se le preguntó qué deseaba llevar a cabo sobre esto, respondió: “desgarrarlas con los dientes”. Manos de cuchillo o no, esa todavía es de las mejores oraciones nunca pronunciadas.

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