Los 10 mejores artistas ahora famosos que murieron pobres y desconocidos

Pocos reales artistas persiguen su pasión con la meta de ser conocidos; no obstante, la relevancia de que su trabajo sea leído o experimentado por el público es de suma importancia. Cuanto mayor sea el público al que llegue la obra, mayor encontronazo tiene la posibilidad de tener el artista en el pensamiento y la opinión del público. Los artistas seminales tienen la aptitud de evocar las conmuevas y los sentimientos del resto y, en ocasiones, aun cambiar la manera en que ven el planeta. Tener el trabajo de uno popular y experimentado es de máxima importancia para un artista, y por esa razón su relativo anonimato de nuestra lista de artistas antes de su muerte es desgarrador. Aquí está nuestra lista de los diez mejores artistas que fallecieron subestimados y pobres.

10. El Greco

Domenikos Theotokopoulos fue apodado “El Greco” tras trabajar como pintor de iconos en la tradición ortodoxa oriental en Italia y España. Su alias procede de sus orígenes, nativo de la isla de Creta. El Greco dejó su tierra natal para estudiar pintura de estilo occidental en Venecia. Allí fue bajo la influencia por “individuos como Tiziano y Tintoretto que adoptaron su estilo de colores ricos y una manera de colorear libre y esquemática”. Otra enorme predominación fueron las proyectos de Miguel Angel quien ingresó y desarrolló un estilo manierista en el que las representaciones realistas de todo el mundo físico fueron ignoradas a favor de una visión mucho más subjetiva. Pese a la clara predominación de Michalengelo en su obra, El Greco afirmaría: “Miguel Ángel era un óptimo hombre, pero no sabía colorear.”Sus críticas desdeñosas sobre el ícono italiano causarían inconvenientes a El Greco en Roma. No ha podido ganar ninguna comisión esencial en Italia y se vio obligado a mudarse de nuevo a España. Fue la localidad central de Toledo, España, donde El Greco causó sus proyectos mucho más reconocidas. No obstante, aun su éxito en España vendría con adversidades. El Greco ganó múltiples pedidos en Toledo: la Alegoría de la Liga Santa y el Calvario de San Mauricio. No obstante, al rey no le agradaron estas proyectos y puso el retablo de San Mauricio en la salón capitular en vez de la capilla sosprechada. No le dio mucho más pedidos a El Greco, y si bien las causas precisas del descontento del rey prosiguen sin estar visibles, ciertos eruditos sostienen que a Felipe no le agradaba la incorporación de personas vivas en una escena religiosa. Otros aseguran que las proyectos de El Greco violaron una regla básica de la Contrarreforma: la imagen en el contenido era indispensable mucho más que el estilo. No murió pobre de ninguna forma, pero su legado tras su muerte fue de enorme desdén por la parte de los críticos. No fue hasta el siglo XVIII, en el momento en que su trabajo fue absolutamente reexaminado, que empezó a recibir el crédito que se merecía.

9. Emily Dickinson

Archivo: Fotografía en blanco y negro de Emily Dickinson (Restaurada) .jpg

Un caso de muestra de la naturaleza reaccionaria del tiempo que lastima a un artista es la situacion de Emily Dickinson. Si bien Dickinson causó un sinnúmero de proyectos en privado, menos de doce sus prácticamente 1.800 poemas se han publicado a lo largo de su historia. Además de esto, los poemas que se han publicado a lo largo de su historia fueron perturbados de manera significativa por los editores para ajustarse a las reglas poéticas comúnes de la temporada.

Famosa como una excéntrica, ciertos proponen que fue por su intención que sus grandes compilaciones de poemas se sostuvieron apartados del público hasta tras su muerte. Dickinson era famosa por su renuencia a saludar a los convidados o aun a salir de su dormitorio. Llegó al punto en que muchas de sus amistades prosiguieron sencillamente por correo. No obstante, es imposible denegar su enorme talento y tampoco su estilo reciente.

Los poemas de Dickinson contenían líneas cortas al tiempo que de manera frecuente emplea rima inclinada, tal como mayúsculas y puntuación no comúnes. En sus cartas a los amigos, los temas de la desaparición y la inmortalidad ocurrían regularmente, lo que parecía traducirse en sus poemas. Emily Dickinson murió en 1886 una vez que una sucesión de muertes sacudieran a su familia.

No debe existir sido una sorpresa para los amigos que mejor la conocían, en el momento en que en 1886 Lavinia, la hermana menor de Dickinson, descubrió su compilación de poemas que revelaban al público la considerable suma de proyectos.

La primera compilación de poesía de Emily Dickinson se publicó en 1890 y, tras recibir críticas en un inicio, sus proyectos la ubican firmemente entre los más destacados versistas estadounidenses.

8. Claude Monet

Archivo: Claude Monet 1899 Nadar.jpg

Entre los casos mucho más trágicos de nuestra lista es el del principal creador del impresionismo francés: Claude Monet. Las considerables proyectos que en este momento se ponen en corredores y repisas de chimeneas en el mundo entero fueron consideradas en un inicio como “sin forma, inconclusas y feas”. Como resultado, Monet y su familia se vieron obligados a presenciar una pobreza extrema a lo largo de una gran parte de sus vidas.

La manera y la técnica que desarrolló hicieron una sensación de luz atmosférica con sus representaciones de situaciones de panoramas en un instante especial. Proseguiría diciendo: “un paisaje no existe por derecho propio, puesto que su fachada cambia en todos y cada instante; Pero el ambiente, la atmósfera circundante, le da vida.. ” Su obra primordial “Impresión, amanecer” acuñó la novedosa escuela, pero no fue hasta la década de 1880 que sus proyectos han comenzado a venderse, prácticamente una década tras hacer sus mejores proyectos. Aun el éxito mínimo llegó con opositores, puesto que varios pintores lo acusaron de comercialismo. Claude Monet ocasionalmente se quedaría medianamente ciego con sus pinturas que consistían en enormes detonaciones de color sin forma especial.

7. Johann Sebastian Bach

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Entre los casos mucho más singulares de nuestra lista muestra una situación donde un artista fue recibido por un talento pero no por otro. Aun el contrincante mucho más ferviente de la música tradicional estaría en apuros para decir que Johann Sebastian Bach no era cuando menos un compositor talentoso. No obstante, a lo largo de su historia, Bach tuvo éxito como organista, al paso que sus trabajos como compositor fueron extensamente ignorados. Nativo de una familia alemana de músicos, Bach aprendió múltiples instrumentos con su hermano sirviendo como un enorme guía y guía tras la temprana muerte de sus progenitores.

Bach ganaría múltiples nombramientos como organista y estuvo íntimamente implicado en la escena musical, aun ganando encomios por su trabajo, pero de alguna forma su trabajo como compositor continuó sin ser reconocido. Bach moriría como un enorme organista y no fue hasta un resurgimiento del interés por el periodo barroco a inicios del siglo XIX que sus creaciones musicales por último salieron a la luz. Su legado en este momento le acredita el haber llevado la música barroca a su pináculo amoldando el estilo y haciéndolo de el. Bach logró traer elementos musicales de Italia y Francia enriqueciendo su estilo alemán. Más allá de que tomó cierto tiempo, Johann Sebastian Bach en este momento ha escuchado su trabajo en todos y cada uno de los rincones del mundo, que es en último término lo que todo artista desea.

6. Franz Kafka

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“Tengo el auténtico sentimiento de mí solo en el momento en que me siento de forma intolerable infeliz”.

Franz Kafka tenía una manera realmente única de ver y presenciar el planeta de adentro y de afuera. Como varios artistas, la escritura de Kafka fue en parte importante el resultado de sus vivencias. Kafka tuvo una relación bien difícil con su padre dominante y riguroso, y su madre trabajó largas horas, lo que dejó al joven Kafka solo con sirvientes y doncellas a lo largo de una gran parte de su juventud. Logró tener éxito en la escuela, aprendiendo leyes, pero al final se estableció como oficial de seguros. Las largas horas fastidiaron bastante a Kafka y dejó su trabajo para ocuparse mucho más tiempo a redactar. Para abochornar aún mucho más a su padre, Kafka aceptó de manera rápida un trabajo en la investigación de las consultas de compensación de trabajadores y próximamente moriría a la temprana edad de 40 años. Franz Kafka moriría totalmente irreconocible (sin un solo trabajo anunciado), y si no fuese por ciertos buena suerte, ha podido haberse quedado en uno.

Muriendo de apetito causada por la tuberculosis, un enclenque Kafka le solicitó a su amigo próximo que quemase sus proyectos en el momento en que muriera. La negativa de su amigo nos ha regalado enormes proyectos como “El juicio” y llevó a la creación del término “Kafkiano”.

5. Henry David Thoreau

Archivo: Henry David Thoreau - Dunshee ambrotpe 1861.jpg

Más allá de que Henry David Thoreau precisamente se encontraba bastante ocupado con sus medites para prestar mucha atención a la opinión del público sobre él, es desilusionante que un pensador y también influenciador tan enorme como Martin Luther King Jr. y Gandhi fuera tan mal recibido. Sería un eufemismo decir que Thoreau no era bien conocido ni leído a lo largo de su temporada. La naturaleza de sus proyectos y su activismo popular lo transformó en un forastero en la mayor parte de las comunidades. Eso no le importaba a Thoreau, quien gozaba mucho más de la compañía de la naturaleza, que era el tema de la obra en este momento extensamente leída: Walden. No obstante, la vida fue bien difícil para el escritor, puesto que no ha podido conseguir un editor para muchas de estas proyectos, y en un caso sacó dinero de su bolsillo para divulgar, por último vendiendo únicamente una fracción de las que imprimió.

Thoreau murió habiendo anunciado solo 2 de sus proyectos que no fueron bien recibidas por el público por norma general. A lo largo de toda su historia Henry David Thoreau fue un irreconocible en el planeta literario y en este momento es un titán con proyectos como “Desobediencia civil” sirviendo de inspiración para enormes líderes, al tiempo que sus meditaciones sobre la naturaleza llaman a artistas y pensadores a reevaluar la relevancia de la naturaleza y las cosas fáciles de la vida.

4. Johannes Vermeer

Versión recortada de Jan Vermeer van Delft 002.jpg

El artista de nuestra lista que debió aguardar mucho más tiempo tras su muerte a fin de que su trabajo fuera reconocido fue Johannes Vermeer. Nativo de Holanda, poco se sabía ya hace cierto tiempo de los primeros años de vida de Johannes Vermeer. Fue bautizado en 1632 y era hijo de un marchante de arte. En el momento en que murió el padre de Vermeer, se encargó del negocio de arte familiar. No se sabe si fue aprendiz de artista o si sencillamente su experiencia en el negocio le dejó estudiar las técnicas y formas del resto. Sin embargo, Vermeer empezó a generar su trabajo, pero jamás fue comisionado por la iglesia o la nobleza. En cambio, el género de pintura de Vermeer se encontraba dirigido a la clase media provincial y, consecuentemente, en 1675 Vermeer solicitó dinero prestado en Amsterdam, usando a su suegra como codeudor. Ciertamente, no ha podido abonar el préstamo gracias a la carencia de ventas y dejó a su familia endeudada.

Los historiadores del arte pasaron por prominente las pinturas de Johann Vermeer a lo largo de 2 siglos tras su muerte. Y si bien un selecto número de conocedores de los Países Bajos apreciaron su trabajo, desgraciadamente muchas de sus proyectos fueron atribuidas equivocadamente. a artistas mucho más populares como Metsu o Mieris. Si no fuese por el directivo del museo alemán Gustav Waagen, que vio “El arte de la pintura” en la galería Czernin, Vermeer jamás habría recibido el crédito por su trabajo. La pintura respectiva se había atribuido a Pieter de Hoch en ese instante, lo que llevó a efectuar mucho más indagaciones y a la creación de un catálogo de su obra. Vermeer seguiría inspirando a otros muchos pintores y artistas con gente como Salvador Dalí pintando sus ediciones de la obra de Vermeer.

3. Edgar Allan Poe

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La naturaleza obscura de la mayor parte de los cuentos y la poesía de Edgar Allan Poe es realmente un reflejo de su tribulada y dolorosa vida. Nativo de 1809 de Elizabeth y David Poe, actores itinerantes, el joven Poe vería a su padre dejar a la familia y a su madre fallecer de tuberculosis. Poco después, su padre asimismo moriría. La desaparición pareció proseguir a Poe, y la desaparición de su hermano sirvió como catalizador de su trayectoria como escritor. No obstante, le resultó increíblemente bien difícil subsistir como escritor sin la ley en todo el mundo de derechos de creador. Otra causa de mal en su historia vendría por el matrimonio de su prima, Virginia. Edgar Allan Poe tenía 26 años y ella solo 13, pero moriría solamente 4 años después, asimismo de tuberculosis. Su muerte pareció tener un profundo efecto en el escritor. Su mal y angustia fueron evidentes en el exitoso poema “El cuervo”, que cuenta la enigmática visita de un cuervo parlante a un apasionado angustiado, tras la caída del hombre en la disparidad. Pese al éxito del poema, a Poe unicamente se le pagó $ 9 por su publicación.

Edgar Allan Poe moriría tras intentos inútiles de empezar un períodico, y sus inconvenientes y inconvenientes con el alcohol se volverían absolutamente evidentes para todos los que lo conocían. Lo hallarían inconsciente en una cuneta de Baltimore y lo declararían fallecido por causas ignotas.

2. Herman Melville

Archivo: Herman Melville 1860.jpg

El creador de entre los libros mucho más estimados del siglo XX vio un fracaso tras otro tras el éxito inicial de su trabajo debut. Irónicamente, fue solo su primer libro “Typee”, inspirado en sus vivencias en las islas polinesias, que pareció producir cierto atrayente entre sus contemporáneos mientras que sus mejores proyectos languidecían juntando polvo. “Moby Dick” de Herman Melville se encontraba fatigado en el instante de su muerte y sus otras novelas no han recibido geniales críticas ni dieron seguridad financiera. Tristemente, Melville se vio obligado a formar parte en el circuito de charlas, que fue lucrativo en ese instante, mientras que aún conseguía proseguir su escritura por medio de la manera poética. Melville murió en su casa en la localidad de Novedosa York con ciertos cuentos que señalaban que el obituario había escrito mal su nombre. Con el redescubrimiento de sus proyectos, el nombre de Herman Melville va a vivir para toda la vida.

1. Vincent Van Gogh

Archivo: John Peter Russell, Vincent van Gogh, 1886.jpg

Es asombroso que un nombre que en este momento es homónimo de arte solo haya vendido una pintura a lo largo de su historia. No entendemos cuáles fueron los orígenes de la patología mental de Van Gogh, pero las luchas y las presiones de hacer un enorme trabajo que al final jamás se vendería tienen que haber tenido un encontronazo en su psique.

Vincent Van Gogh, nativo de 1853 en los Países Bajos, fue el hijo mayor sobreviviente de Anna y Theodorus van Gogh, un ministro rehabilitado. Van Gogh logró presenciar otras etnias con sus viajes a Londres y París. Fue en París donde descubrió el impresionismo francés, que tendría un encontronazo tan profundo en su obra de arte. Tras mudarse al sur de Francia, las pinturas de Van Gogh han comenzado a volverse mucho más refulgentes, en tanto que parecía inspirado por el fuerte color y la luz del sol de la zona, un marcado contraste con lo que se consideraría una de sus primeras proyectos seminales, “The Potato Eaters”. A lo largo de su estancia en el sur de Francia, Van Gogh causó mucho más de 2.100 maravillas artísticas, 860 de las que eran pinturas al óleo. Vincent Van Gogh se suicidaría a la temprana edad de 37 años. Es bien difícil elucubrar sobre qué lo llevó a su resolución, pero es indudable que el planeta perdió a uno de sus mucho más enormes artistas.

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