Los 10 mejores carteles de propaganda de la Segunda Guerra Mundial

Si bien la Primera Guerra Mundial técnicamente sucedió en exactamente el mismo siglo, la Segunda Guerra Mundial fue indudablemente la guerra del siglo XX. En contraste al enfrentamiento previo, que fue la culminación de acontecimientos intensamente arraigados en el siglo XIX, la Segunda Guerra Mundial reflejó de forma plena las tendencias tecnológicas, políticas y culturales del siglo en el que sucedió. Entre los ejemplos mucho más reveladores de esto fue la publicidad. Los ministros, comisarios y publicistas en los que los gobiernos confiaban para vender su guerra emplearon todas y cada una de las técnicas modernas que lograron para seducir a ciudades de manera frecuente incrédulas de que la matanza y destrucción que llenaron sus calles y periódicos era justa, bajo control y completamente precisa.

Y más allá de que recurrieron poco a poco más a los medios tecnológicos modernos como la radio y la televisión para trasmitir sus mensajes, fue el letrero de publicidad la herramienta mucho más eficiente de los gobiernos para reportar, cautivar y engatusar a sus ciudades. En este momento, son artefactos poderosos, y con frecuencia bellos, de la última vez que todo el planeta procuró desgarrarse. Aquí están diez de los más destacados de la Segunda Guerra Mundial. avisos de publicidad.

10. “Te deseo para el ejército de EE. UU.”

Quizás entre los avisos de publicidad mucho más reconocidos de siempre, “Te deseo para el Ejército de los EE. UU.”, Fue el responsable de la Primera Guerra Mundial. Fundamentada en un letrero de reclutamiento británico del mismo modo icónico, esta imagen indeleble fue tan eficiente que asimismo se usó extensamente en la Segunda Guerra Mundial. Aun para nuestros ojos conocedores de los medios del siglo XXI, no es bien difícil ver por qué razón muchos jóvenes escucharon su llamado.

La cara severo y paternal del ícono nacional, el Tío Sam, semeja estar viendo de manera directa a tu alma, sin importar lo más mínimo de qué forma mires el póster. El llamado al honor y al deber, sin nombrar el tono tenuemente siniestro, fue bastante para seducir a incontables hombres de que se inscribieran de forma voluntaria en una da un giro por el infierno. Si esa no es una parte de publicidad eficiente, ¿cuál es?

9. “¡Ein Volk, Ein Reich, Ein Fuhrer!”

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Al paso que USA usó una figura falsa vestida con los tonos de la bandera, una gran parte de la publicidad de Alemania presentaba al muy real y vivísimo Adolf Hitler. Hitler no inventó el fascismo ni el culto a la personalidad que lo nutría, pero precisamente lo mejoró. No era un hombre especialmente atrayente aun para los estándares de su temporada y no se aproximaba al ideal ario que tan con frecuencia exaltaba. No obstante, Hitler vendió al público alemán su imagen constantemente como el símbolo inequívoco de sus esperanzas y ambiciones.

Un caso de muestra tradicional de o sea “¡Ein Volk, Ein Reich, Ein Fuhrer!” Su fácil mensaje, ‘un pueblo, un imperio, un líder’ en inglés, fue empleado en todas y cada una de las tierras conquistadas por los alemanes para inspirar lealtad y un orgullo feroz en los alemanes étnicos que radicaban allí. En contraste a la mirada penetrante del Tío Sam, aquí Hitler mira hacia un lado, hacia un futuro en el que cada alemán es dueño de todas y cada una de las tierras. Una imagen vigorosa. Y uno impresionantemente eficiente.

8. “Sostenga la tranquilidad y siga”

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Mientras que Hitler y los nazis estaban ocupados persuadiendo a los alemanes de su destino, los Gobierno britanico trataba desesperadamente de seducir a sus ciudadanos de que su nación no se encontraba a puntito de ser destruida completamente. En 1939, la mayor parte de los británicos temían que más adelante muy próximo millones de soldados alemanes desembarcarían en sus playas. El gobierno, la única enorme capacidad que se encontraba hoy día en guerra con Alemania, sabía que mientras que Alemania se encontraba persiguiendo sus otras ambiciones; transcurrido el tiempo, centraría su furia y atención en el Reino Unido.

Para sostener la ética, el Ministerio de Información británico encargó una sucesión de avisos para rememorar a los ciudadanos su carácter nacional. El mucho más icónico de estos fue “Keep Calm and Carry On”. Un mensaje fácil en negrita bajo una imagen de la corona, atrapó el núcleo de la identidad británica. Raramente, más allá de que se imprimieron millones de copias, jamás se mostró extensamente a lo largo de la guerra. Últimamente fue redescubierto y popularizado. Todavía es un caso de muestra asombroso de de qué forma unas escasas expresiones y una fácil imagen tienen la posibilidad de atrapar el espíritu de una nación.

7. “Patria te está llamando”

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En el momento en que los rusos entraron en la guerra, generaron un letrero de reclutamiento propio que rivalizaba con el llamado del Tío Sam a los soldados en popularidad y eficiencia. En vez de emplear una figura paterna de ojos acerados para reclutar soldados para su deber patriótico, los rusos usaron a una mujer. Con una observación tan penetrante como la del Tío Sam, la Madre Rusia miró el alma de los jóvenes rusos y les recordó a las mamás, abuelas, esposas y hermanas que habían perdido en la despiadado invasión alemana de su tierra natal. Al apelar al profundo amor por el país que compartían la mayor parte de los rusos, este letrero galvanizó el deseo de venganza que sentían los hombres rusos. Y los sostuvo calientes en el momento en que han comenzado su salvaje contraataque hacia el oeste.

6. “Rise of Asia”

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Para el estadounidense, británico o ruso promedio que lo veía crear velozmente su imperio en expansión en Asia, El país nipón no era mucho más que una raza maligna empeñada en subyugar a cualquier persona que se atreviese a interponerse en el sendero de su ambición. Los nipones, no obstante, se veían a sí mismos y a sus conquistas de forma muy distinta. Para ellos, sus invasiones de Corea, Taiwán, China, Filipinas y las cadenas de islas del Pacífico Sur fueron un intento de calmar la predominación externa de la zona y hacer una “Esfera de Co-Prosperidad” dirigida por Asia.

Para fomentar esta iniciativa, y para seducir a la multitud de sus novedosas colonias de que aceptaran la verdad del dominio japonés, hicieron el letrero “El ascenso de Asia”. Representando a un soldado japonés de aspecto noble que se deshace de las cadenas del dominio europeo y se alza sobre representaciones en dibujo derrotadas de Enorme Bretaña y los USA, se encontraba designado a apuntar que un nuevo orden se levantaba para dejar en libertad a los pueblos de Asia a lo largo de un buen tiempo oprimidos. Lamentablemente para los nipones, sus acciones sobre el lote no persuadieron a absolutamente nadie y se confrontaron a una sanguinolenta resistencia en prácticamente todos los países que procuraron envolver en su imperio.

5. “Este es el enemigo”

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Entre las peculiaridades clave de la publicidad a lo largo de la guerra es su búsqueda de apelar a las conmuevas y también especiales humanos mucho más básicos, así sean nobles deseos humanos como la justicia y la independencia, o menos nobles como el odio y el temor. Entre las herramientas mucho más funcionales para despertar estos pensamientos desalmados y apretar a la población a fin de que apoye una guerra es el racismo bueno y pasado de tendencia. Usada por los ejércitos desde los tiempos de los tiempos, la técnica marcha por el hecho de que proyecta a los contrincantes como algo menos que humanos; un flagelo que precisa ser erradicado antes que destroce todo cuanto amamos y apreciamos.

Hay incontables ejemplos de avisos de publicidad racista de la Segunda Guerra Mundial, pero de los mejores ejemplos fue el letrero estadounidense “This is the Enemy”. Deslumbrante para los estándares recientes, exhibe una caricatura sonriente de un soldado japonés con ojos rasgados y brazos simiescos que se transporta a una mujer blanca desviste mientras que otros se balancean del cuello en el fondo en llamas. Es una imagen obscura y desconcertante. Quizás lo mucho más espantoso del letrero es que no se usó para hacer una imagen de los nipones, sino más bien para remarcar una que era extensamente y también incuestionablemente sostenida por la multitud común y corriente.

4. “Asegúrese de tener el tiempo acertado”

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Los avisos racistas no solamente se emplearon para avivar el odio en el hogar. El letrero estadounidense “Asegúrese de tener el tiempo acertado” emplea imágenes racistas afines para rememorar a los soldados el valor operativo de sostener sus relojes cargados mientras que están en el campo. Con sus ediciones de dibujos animados descaradamente ofensivas de Hitler, Mussolini y Tojo, charla del odio que todos y cada uno de los soldados sienten por sus contrincantes y de los extremos a los que ellos y sus superiores llegaron para deshumanizar a los hombres que tenían la labor de matar.

La animosidad es simple en el momento en que un conjunto procura matarte a ti y a tus amigos, y las fuerzas armadas lo sabían. Cada ocasión que tenían, aun en sencillos avisos instructivos, les recordaba a los hombres que lucharon por ellos que el enemigo eran monstruos que no merecían solamente que un desprecio salvaje.

3. “Los labios sueltos se hunden en los navíos”

El racismo, como es natural, no fue la única forma eficiente de rememorar a los integrantes de las fuerzas armadas que debían sostener la especialidad en todo instante. El letrero británico “Loose Lips Sink Ships” toma una rima fácil, una imagen icónica y una barra de color colorado obscuro para avisar a los soldados de los riesgos de charlar fuera de sitio sobre las acciones que estaban a puntito de arrancar. Los soldados y marineros de forma frecuente hacen en frente de los largos periodos de inacción que acompañan a la vida militar siendo conocidos cotilleos. Lamentablemente, la mayor parte de los proyectos militares se fundamentan en misterio.

Considere esto dado que las primordiales potencias de la Segunda Guerra Mundial estaban planificando y realizando varios de los sacrificios militares mucho más complejos nunca intentados en la narración de la raza humana, y se hace visible cuánto daño podría llevar a cabo un soldado locuaz. De ahí la prevalencia de este letrero y miles mucho más como él.

2. “Tenemos la posibilidad de llevarlo a cabo”

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Aparte de la necesidad muy real de seducir a los ciudadanos a fin de que se anoten en el servicio militar, los gobiernos asimismo debieron seducir a quienes se han quedado atrás de la relevancia de sus sacrificios bélicos. En los EE. UU., Que se halló en la necesidad de una cantidad increíble de trabajadores calificados para generar los materiales que él, el Reino Unido y Rusia precisaban para combatir contra el Eje, varios de los avisos de publicidad mucho más recordables estaban liderados a la población civil. El mucho más icónico fue “We Perro Do It”.

Un fácil póster de una mujer trabajadora (apoyado en el personaje que existe de “Rosie the Riveter”) flexionando sus músculos, encapsulaba el nuevo poder encontrado de las mujeres en todo USA. Presionadas para el servicio en factorías de todo el país, estas mujeres fueron una sección escencial del esfuerzo de guerra estadounidense y, por vez primera en la crónica de la nación, se transformaron en una fuerza económica a tomar en consideración. Si bien las cosas modificaron cuando acabó la guerra, el letrero todavía se utiliza como símbolo del poder femenino. Un poder, solo despertado por la necesidad, que cambiaría la faz del país para las generaciones venideras.

1. “Recuerda el 7 de diciembre”

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Antes del 7 de diciembre de 1941, pocos estadounidenses sentían que su país pertenecía a la guerra. El aislacionismo era un sentimiento habitual en el panorama político, y la nación había continuado prácticamente totalmente indemne de la carnicería que ocurría del otro lado del Atlántico y el Pacífico. USA se encontraba feliz de rentar enormes proporciones de material de guerra a sus socios, pero eso era lo mucho más lejos que la mayor parte de la multitud se encontraba preparada para llegar. Entonces El país nipón atacó Pearl Harbor.

Más allá de que fue un golpe prácticamente mortal para la flota del Pacífico de los EE. UU., Fue para probar entre los fallos mucho más costosos que El país nipón podría cometer. El enorme dormido se había despertado y la entrada total estadounidense en la guerra era una conclusión ineludible. Para galvanizar la íra que sintieron los estadounidenses, el gobierno causó entre los avisos de publicidad mucho más enternecedores nunca hechos, “Recuerda el 7 de diciembre”.

Una imagen inquietante de una bandera estadounidense llevada a cabo jirones balanceándose decididamente contra un cielo negro candente, atrapó de manera perfecta la emoción de su audiencia sosprechada. Y lo que es más esencial, inspiró a mucho más de un hombre preparado a conocer la oficina de contratación local.

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