Los 10 mejores comediantes del cine mudo

Actualmente, en el momento en que la mayor parte de la multitud escucha las expresiones “comedia muda”, probablemente opínan en cosas como el contorno de Charlie Chaplin encuadrada en la puesta de sol o la música de un piano parpadeante sobre imágenes granulosas solamente descifrables y, quizás, gente a la que le patean el trasero. Bastante.

No obstante, tras la música y las tomas de la cámara con manivela hay algo absolutamente diferente, para esos que estén prestos a echar una ojeada. Es un planeta de magia, como describió el novelista Paul Auster en El libro de las ilusiones diciendo que las películas son “como poemas, como representaciones de sueños, como una complicada coreografía del espíritu”.

Aquí están los diez mejores comediantes de la temporada, ciertos muy conocidos, otros virtualmente olvidados, todos prestos a poner en riesgo sus cuerpos, traseros y, en algún caso, vidas, todo por una aceptable risa:

10. Ben Turpin

Turpin, nativo de 1869 en Novedosa Orleans, fue entre los semblantes mucho más propios de la temporada. Esto tuvo bastante que ver con sus ojos de manera permanente bizcos.

Como la mayor parte de las estrellas de la temporada, empezó su trayectoria en el ámbito del vodevil construyendo un acto rudo y caído que dependía de la mezcla frecuente de pratfall y slapstick y se resaltó por su atletismo. En el momento en que el cine cobró vida tranquilamente, logró trabajo en los estudios Essanay en 1907 como actor… y conserje.

A los pocos años había dejado atrás su escoba empujando días. Se transformó en una estrella establecida del día, de forma frecuente actuando como un complemento de Chaplin, quien se unió a la compañía en 1915.

Y tras todo se encontraba sus ojos bizcos.

Turpin no era una máquina de comedia como Chaplin y Keaton, a quienes de forma frecuente se les ocurrían sus rechistes. Sabía que la mayor parte de sus risas procedían de su fachada; su personaje tomaría una posición valeroso contra algo en una película y lo socavaría todo con su ojo derecho bizco. Su fachada fue tan esencial para su acto que la estrella supuestamente tenía sus ojos asegurados por $ 25,000, si bien esto indudablemente fue mucho más un truco promocional que un miedo auténtico por su visión cruzada.

En el momento en que Essanay colapsó, Turpin pasó a trabajar con Mack Sennett en payasadas y parodias típicamente poco sutiles y crudas como The Shriek, que parodiaba el enorme éxito de Rudolph Valentino, The Sheik.

Cuando el sonido empezó a matar a la mayor parte de las estrellas mucho más enormes de la era, Turpin decidió retirarse, si bien todavía logró una aparición extraña o un cameo a lo largo de los años treinta. La película de Laurel y Hardy Saps at Sea en 1940 sería su última aparición en la pantalla. Murió de un ataque de calor el 1 de julio de ese año.

9. Larry Semon

https://www.youtube.com/watch?v=L2WFVpSeIfA

Entre las estrellas mucho más olvidadas de la temporada es Larry Semon. En su día fue escritor, productor, directivo y personaje principal de varias comedias mudas e inclusive apareció en la primera versión en pantalla grande de El mago de Oz.

Nativo de West Point Mississippi en 1889, tenía un trabajo de dibujante de periódicos en el momento en que Vitagraph se le aproximó para redactar y regentar ciertas películas para la compañía nuevo.

Tras tres meses los protagonizó, en tanto que había ganado experiencia en el ámbito mediante su padre mago Zera el Grande. Un actor y directivo talentoso, aparecería en sus películas como un sombrero derby de rostro blanco con torpeza que tropezaría con una escena y ocasionaría toda clase de caos.

En el momento en que sus películas tuvieron éxito, se le dio brida suelta para hacerlas de la manera que quisiese. No obstante, su ambición, como la de varios cineastas que le prosiguieron, resultaría una suerte de nudo para el talentoso cómic. Se realizó popular por sus elaborados rechistes y costosos FXs, de manera frecuente insistiendo en crear sus decorados desde el princípio en vez de emplear los fondos estándar libres. Vitagraph no se encontraba contento y también insistió en que respaldara sus películas.

En 1926, el reconocimiento de Semon había empezado a decaer y volvió a realizar cortos. En 1928 se declaró en quiebra y en el mes de octubre de ese año se encontraba fallecido.

8. Mary Pickford

Mary Pickford fue la novia de la pantalla original estadounidense. Nacida como Gladys Marie Smith en 1892, fue la primera superestrella del cine femenino y podía defenderse con alguno en la pantalla o fuera de ella.

Al comienzo se persuadió a sí de trabajar con DW Griffith y apareció en varios one-relers para el directivo. En 1913, Adolph Zukor la había contratado con quinientos dólares americanos por semana. Tres años después, ganaba diez mil.

Su popularidad se fundamentó en su percepción de inocencia. Interpretó a los jovenes hasta bien entrada su edad avanzada. Por poner un ejemplo, interpretó a una joven que lidera una tropa de pequeños por medio de un pantano en The Sparrow de 1926 (en ese instante tenía treinta y muchos años).

En la década de 1920 se creía que era la mujer mucho más conocida de todo el mundo, en parte gracias a que su matrimonio con Douglas Fairbanks, que provocó chimentos, duró hasta 1936. Con frecuencia provocaban altercados en el momento en que aparecían juntos.

En 1919 formó United Artists con Fairbanks, Chaplin y DW Griffith y acabó su trayectoria en el momento en que los talkies penetraron bulliciosamente y al final se retiró en 1933.

7. Mabel Normond

Si Pickford era la dulce y también inocente muchacha de al costado, Mabel Normond era quizás la otra cara de la moneda. El escritor, directivo, productor y personaje principal Normand se deshizo por el escándalo y la adicción a las drogas.

Se cortó los dientes con Charlie Chaplin y Roscoe “Fatty” Arbuckle en Keystone mientras que asimismo tenía una suerte de tórrido romance con el directivo del estudio, Mack Sennett.

En verdad, jugó un papel primordial en el avance de la carrera de Chaplin. En el momento en que la futura mega estrella llegó a los estudios, tuvo inconvenientes para amoldarse del ámbito a la pantalla y daba la sensación de que su permanencia en Keystone sería corta. Fue Normond quien defendió al joven cómico inglés y persuadió a Mack Sennett a fin de que lo contratara.

El personaje de Chaplin’s Tramp asimismo logró su primera aparición en el vehículo comandado por Normond Mabel’s Strange Predicament en 1914, si bien sería la segunda película de Tramp estrenada.

No obstante, a inicios de los años veinte, se estaban gestando inconvenientes. Tras drogarse, se vio implicada en el enigmático asesinato de su amigo próximo William Desmond Taylor, siendo la última persona famosa que lo vio con vida. Proseguiría realizando ciertas películas mucho más a lo largo de los años veinte, si bien el deterioro de su salud y la tuberculosis la llevaron a la desaparición en 1930.

6. Fatty Arbuckle

Quizás no haya payaso mucho más trágico en la historia del cine que Roscoe Arbuckle. El comediante rotundo que siempre y en todo momento sería popular como Fatty fue el primer cómic esencial de la pantalla. Solo Chaplin podía estar a su lado en concepto de capital de taquilla y popularidad mundial. El ascenso de asistente de plomero a estrella de cine de un millón de dólares estadounidenses por año fue meteórico, no obstante, la caída sería igualmente fuerte.

Roscoe jamás fue tan ambicioso como Chaplin y siempre y en todo momento sintió que hay que apelar al mínimo común denominador en las películas en vez del mucho más prominente (era una fuente incesante de conflicto entre él y su buen amigo Buster Keaton) y sus películas estaban destinadas a desencajarse ocasionalmente. al lado de Charlie, Buster y otros, así sea que el escándalo se apodere de él o no. Aún de esta manera, era un cómic muy elegante y acrobático para un hombre tan enorme y una gran parte del caos de sus cortos anteriores al escándalo aún perviven, particularmente los que muestran al joven Keaton.

De todas formas, es imposible ignorar su predominación en el planeta de la comedia. Fue Arbuckle quien le dio a Buster Keaton tanto su ocasión en el cine como su educación en el equipo. Asimismo fue guía de Charlie Chaplin.

Mientras que se encontraba en la cima de su juego y a puntito de entrar al planeta de los films, el escándalo de Virginia Rappe golpeó. La joven actriz murió poco tras una celebración estructurada por Arbuckle en San Francisco, con Roscoe acusado de violarla. Los medios deseaban apresar a la industria cinematográfica no regulada y Arbuckle sería su primer mártir. Prosiguieron tres juicios antes que la estrella fuera al final exculpada y el jurado llegó aun a decir: “La absolución no basta para Roscoe Arbuckle. Sentimos que se le ha cometido una enorme injusticia ”.

Podría ser inocente a los ojos de este jurado, pero su trayectoria se encontraba en ruinas y se transformó en un hombre solitario y amargado a lo largo de los años siguientes, hasta el momento en que al final la estrella olvidada tuvo la posibilidad de regresar.

En 1932 apareció en unos cuantos sólidos 2 carretes y, supuestamente perdonado por el público, se encontraba listo para llevar a cabo una reaparición en toda regla. Warner le dio su ocasión y el 23 de junio de 1933 firmó un contrato que le dejaría efectuar films para la compañía. Fue, ha dicho, el más destacable día de su historia. Esa noche murió de un infarto.

5. Harold Lloyd

Harold Lloyd fue entre las estrellas mucho más enormes del día, reemplazó a Arbuckle como la única estrella que podía desafiar a Chaplin y en su mejor instante eclipsó a personas como Keaton y Laurel y Hardy.

Logró su reposo haciendo un trabajo con Hal Roach en 1913 y se transformó en su cómic de mayor éxito. De 1915 a 1917 apareció en mucho más de sesenta comedias de un carrete.

En 1918 inventó las “lentes” personaje, un ambicioso ilusionado que pelea todo el tiempo por el éxito. Mientras que grababa algo de propaganda para el estudio, un accesorio explosivo le costó el pulgar y el índice de su mano derecha, como el personaje que logró popular, no permitió que esto lo detuviese.

Su papel mucho más popular estaría en Safety Last. Lanzado en 1923, consagraría para toda la vida al completamente estadounidense de rostro fresco en la cabeza del público. La película vio a Lloyd escalar el costado de un edificio en un intento por atraer personas a la tienda general donde trabajaba y conseguir los mil dólares americanos que se proponen por llevarlo a cabo. La escena inspiraría a todos los otros cómics. Chaplin creó la vivienda tambaleándose al filo de una escena de barranco en La fiebre del oro gracias a eso y Keaton fue empujado a acrobacias aún mucho más enormes y locas como resultado.

Las películas que prosiguieron, como Girl Shy, The Freshman y Speedy, tendrían un enorme éxito y dejarían a Lloyd como un hombre riquísimo. En el momento en que llegaron las películas, pasó a un background en la industria del cine. A lo largo de la era de la depresión de los años treinta, el optimismo que una vez lo transformó en una estrella en este momento irritaba al público y su popularidad rechazó. Recibió un premio de la Academia a la Trayectoria en 1953 y murió de cáncer de próstata en 1971.

4. Oliver Hardy

https://www.youtube.com/watch?v=videoseries

Ollie Hardy, medio primer enorme dúo cómico de la pantalla, quedó fascinado con el cine desde una edad temprana. En verdad, trabajó como proyeccionista, taquillador, conserje y gerente de su nickelodeon local en Georgia.

La primera película de sus muchas visualizaciones en el cine llegó con apariencia de Burlar a papá en 1914 y a lo largo de la próxima década haría mucho más de doscientos cortos, de manera frecuente con Larry Semon antes que por último se uniera a Stan Laurel en 1927.

El dúo causó los cortos a un ritmo colosal con cosas como La guerra del siglo que muestra probablemente la riña de pasteles mucho más exagerada en la historia del cine, Another Fenezca Mess (que quizás consagró el eslogan de Ollie en la imaginación del público, si bien de todos modos siempre y en todo momento afirmaba “ese es otro buen lío”) y el tradicional Big Business.

Hardy y su compañero asimismo fueron 2 de los pocos comediantes de la temporada que verdaderamente brindaron el salto exitoso al sonido, con lo que sus películas probablemente hayan sido vistas por mucho más personas desde ese momento en comparación con cualquier otra persona en esta lista.

3. Stan Laurel

https://www.youtube.com/watch?v=sVI-HO0BSRU

Stan siempre y en todo momento fue el chivo expiatorio del dúo en la pantalla. Fuera de la pantalla, él era el cerebro tras la pareja.

Como Chaplin, nació en Inglaterra en 1880. Se unió a la compañía de actores de Fred Karno en 1910 adjuntado con un joven Hables Chaplin y fue suplente de Chaplin en un instante.

En 1926, se unió al estudio Hal Roach y empezó a regentar sus películas con la intención de trabajar eminentemente como escritor y directivo. Las cosas modificaron en el momento en que conoció a Oliver Hardy en 1927. Hal Roach apreció la química con bastante velocidad y los 2 se transformaron en estrellas.

Más allá de que su popularidad se extendió alén de la era del cine mudo y fueron mucho más conocidos tras la llegada del sonido, las películas mudas del dúo se sostienen mejor hoy en dia. No obstante, con independencia de la tontería de la idea, la pareja siempre y en todo momento fue una vista bienvenida en la pantalla.

Sus carreras han comenzado a decaer tras la década de 1940, en el momento en que a Stan Laurel le diagnosticaron diabetes y los problemas médicos que los perseguirían hasta la desaparición de Ollie en 1957. Stan Laurel, su viejo amigo, lo proseguiría en el mes de enero de 1965.

2. Charlie Chaplin

Absolutamente nadie es mucho más homónimo de la era del cine mudo y la comedia cinematográfica en sí que Hables Chaplin. Personas de todo el planeta que jamás vieron una película muda conocen el contorno de Chaplin, el traje raído, el bombín.

Su predominación es notable. Hasta el momento en que llegó el vagabundo, los cómics cinematográficos se fundamentaban firmemente en el reino de las payasadas caricaturescas. Fatty Arbuckle podría recibir un golpe en la cabeza con una sartén y regresar a ponerse parado segundos después sin daño duradero.

El genio cinematográfico y los instintos narrativos de Chaplin cambiarían todo eso. Tomemos la película El vagabundo, estrenada en 1915. Ve al poco afortunado vagabundo recibiendo un tiro por fallo mientras que espanta a unos ladrones, cae al suelo y pasamos a la próxima escena. El público en ese instante habría aguardado que estuviese bien; no obstante, el Vagabundo no volvió a ponerse parado, sino está en cama cuidando sus lesiones.

En el momento en que dio el salto a los films, se volvería aún mucho más ambicioso.

Películas como The Kid y Modern Times mezclaron comedia y patetismo de una forma que pocas veces se había visto en la pantalla antes, al paso que sus talentos como narrador y actor son igualados por escasos en la historia del cine. Su sentimentalismo quizás esté sutilmente en conflicto con el cinismo de la industria de hoy, pero su producción todavía es tan atemporal y fría como el día de su publicación.

1. Buster Keaton

Keaton consigue el puesto número uno. Si bien de todos modos las diferencias entre él y Chaplin son bastante insignificantes, el estilo de Keaton era muy distinta. Donde el vagabundo de Chaplin apelaba al atrayente sentimental y sensible de Keaton era considerablemente más cerebral.

Nació en 1895 en una familia de vodevilianos pasajeros. Popular por su invencibilidad, logró su educación en el ámbito a través de su padre Joe, quien lo utilizaría sin liturgias como un trapeador humano o lo lanzaría al foso de la orquesta, desde cerca de los cinco años.

Fue Arbuckle quien le mostró el sendero en el cine, si bien sabía que podía llevarlo a cabo mejor que los cortos simplistas y toscos de su amigo. En el momento en que salió por su cuenta en 1920, jamás miró hacia atrás.

The Great Stoneface no solo fue un enorme cómico, asimismo fue de los mejores expertos de todo el mundo. Películas como The General y Our Hospitality, donde Keaton prácticamente se ahoga, establecieron el estándar, si bien fue absolutamente superado por la escena final en Steamboat Bill Jnr. Muestra a Keaton perdido en un huracán a lo largo del como el frente de una vivienda cae de manera directa sobre él. Una ventana abierta en el techo de la vivienda lo salva.

No es, por si acaso te lo andas preguntando, una pared falsa, ni hay trucos de cámara. Keaton marcó su rincón y se paró en él, tenía exactamente 2 pulgadas de espacio sobre su cabeza y hombros. Cualquier desviación, afirmemos una racha de viento perdida y las tres mil libras de muro indudablemente lo paralizarían, en el más destacable de las situaciones.

Una gran parte de la tripulación no ha podido ver mientras que nuestro Keaton recuerda estar parado allí y sin importarle si lo golpeó o no. Subsistió, evidentemente, si bien este sería el último enorme, y mucho más grande, truco que haría.

Una parte de la razón por la cual tomó la fotografía fue que le habían dicho que MGM se encontraba comprando su contrato y que perdería la independencia total que había gozado previamente. Trabajar en el sistema de estudio mató la carrera de Keaton, y asimismo su espíritu, se transformó en alcohólico y jamás recobró sus glorias pasadas.

No obstante, viviría para poder ver sus películas ovacionadas y jaleadas nuevamente en los años sesenta, consiguiendo al final el crédito que su trabajo demandaba, aun si toda la atención llegó unas décadas bastante tarde. Murió de cáncer de pulmón el 1 de febrero de 1966.

Lea nuestra lista sobre por qué razón Buster Keaton fue un auténtico rudo.

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