Los 10 monstruos marinos prehistóricos más terroríficos

El océano moderno es un espacio espantoso, lleno de barracudas, tiburones, supercalamares y probablemente Cthulhu. No obstante, da igual lo que hallemos en las profundidades estos días, ninguno de ellos semeja arrimarse a los terrores colosales que deambulaban por los mares anteriormente de la Tierra; lagartos marinos colosales, tiburones horripilantes e inclusive ballenas “hipercarnívoras”. Para la mayor parte de estas cosas, los humanos solamente calificarían como bocadillos.

Aquí están 10 de los mucho más espantosos monstruos marinos prehistóricos para en algún momento llamar hogar al océano en la prehistoria.

10. Megalodon

Megalodon es probablemente la criatura mucho más famosa de la lista; es bien difícil sostener la iniciativa de un tiburón del tamaño de un autobús escolar fuera de la civilización pop. Además de esto, las fuentes de diversión científicas como Discovery Channel adoran a las criaturas que podrían pasar por un monstruo de películas. Pese a la iniciativa habitual de que Megalodon coexistió con los dinosaurios, vivieron hace entre 25 y 1,5 millones de años, lo que quiere decir que, en el más destacable de las situaciones, se perdieron el último dinosaurio por 40 millones de años. Por otra parte, esto quería decir que podrían haber existido todavía para los primeros humanos. Eek.

Los megalodones nadaron en los océanos cálidos que aparecieron hasta la última edad de hielo en el Pleistoceno temprano, lo que puede haberlos robado sus sitios de reproducción y comida. En ocasiones, semeja que la naturaleza nos respalda.

9. Liopleurodon

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Si Jurassic Park tuviese una escena de acuario, y de todos modos presentase mucho más animales del periodo Jurásico, liopleurodon probablemente habría estado en él. Más allá de que se cuestiona la longitud real de estas bestias (ciertos científicos han afirmado que tienen una longitud mayor a los 50 ‘), la mayor parte está en concordancia en que medía cerca de 20 pies de largo, y un quinto completa de eso es una cabeza puntiaguda. En el momento en que la boca de la estimación “mucho más pequeña” todavía es suficientemente grande para devorarte entero, pienso que es a la perfección suficientemente grande.

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Los científicos han probado el diseño de la paleta de estas criaturas en pequeños robots bañistas y descubrieron que, si bien no habrían sido impresionantemente veloces, eran impresionantemente diligentes. Asimismo habrían podido efectuar asaltos de racha cortos y veloces como los cocodrilos, lo que en modo alguno los hace menos intimidantes.

8. Basilosaurus

Pese al nombre y el aspecto, ese no es un reptil, sino más bien una ballena (¡y no la mucho más alarmante de la lista!) Los basilosaurios eran ancestros ​​predadores de las ballenas modernas, ¡y podían medir de 50 a 85 pies de largo! Se detalla como lo mucho más cerca que una ballena estuvo de ser una serpiente gracias a lo extendida y sinuosa que era. Imagínese nadando en el océano con un caimán-serpiente-ballena de sobra de 80 pies de largo. En este momento piensa tener temor aun de regresar a bañarte.

La prueba física recomienda que el basilosaurio no tenía la aptitud cognitiva de las ballenas modernas, ni la aptitud de ecolocalización, y solo podía andar en 2 dimensiones (con lo que no había buceos profundos o brechas). Conque por lo menos esta ballena monstruosa era mucho más imbécil que una bolsa de martillos prehistóricos y no podría perseguirte si te zambullías o te lanzabas a tierra estable, probablemente para toda la vida.

7. Jaekelopterus rhenaniae

Jaekelopterus rhenaniae

Nada en las expresiones “escorpión marino” es reconfortante para iniciar, con lo que esto no debería parecer bastante horrible: este fue entre los 2 artrópodos mucho más enormes que nunca haya existido, alcanzando una longitud de sobra de 8 pies de horror con garras blindadas. La mayor parte de nosotros nos asustamos frente a la iniciativa de hormigas de una pulgada de largo y arañas de un pie de ancho, con lo que es simple imaginarse chillando como una pequeña pequeña si en algún momento te topas con una viva de estas.

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En el lado positivo, los escorpiones marinos (Euripterids) se han extinguido desde antes de los dinosaurios, habiendo sido aniquilados en el acontecimiento de extinción del Triásico Pérmico (que mató al 90% de siempre en la tierra) y solo subsisten, hasta un punto, por herradura. cangrejos, que son aun menos excelentes que los cangrejos normales. No hay prueba de que ningún escorpión marino fuera verdaderamente venenoso, pero la composición de su cola es afín a la de un escorpión moderno, con lo que podría haberlo sido.

6. Mauisaurus

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Mauisaurus transporta el nombre del dios maorí Maui, que sacó las islas de Novedosa Zelanda del fondo del mar con un anzuelo, conque ya conoces que esto será colosal. El cuello de Mauisaurus medía hasta 49 pies de largo; el cuello mucho más largo entregado (y verdaderamente, “real”) de cualquier ser vivo además de ciertos dinosaurios saurópodos. Su longitud total era de unos 20 metros y ese cuello absurdamente largo tenía muchas vértebras, lo que implicaba que era maleable. Piensa una serpiente atravesada por una tortuga marina sin caparazón y tienes un concepto aproximada de de qué manera era esta cosa.

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Vivió en la era del Cretácico, lo que quiere decir que las criaturas que brincaban al agua evitaban a los Velociraptores y los Tiranosaurios debían confrontar a ellos; el jurado está deliberando sobre cuál es peor. Con lo que la ciencia puede decir, Mauisaurus se limitó al área de Novedosa Zelanda, lo que revela que el área que cualquier día se transformaría en Australia y sus vecinos fue siempre y en todo momento una tierra de terror.

5. Dunkleosteus

Dunkleosteus era un tanque carnívoro de 30 pies de largo. Los tiburones subsistieron, pero estoy convencido de que es un pequeño consuelo para la pluralidad de criaturas que comió esta bestia. En vez de dientes, tenía crestas óseas, como una tortuga. Se ha calculado que tenían una fuerza de mordida de 8,000 libras por pulgada cuadrada, lo que la pone a la par con los cocodrilos y T-Rex en concepto de ser los mordedores mucho más fuertes de la historia. Asimismo creen, basado en la prueba en el cráneo respecto a su musculatura, que podría haber abierto la boca en una quincuagésima una parte de un segundo, lo que quiere decir que aspiró la comida en la guillotina de la boca.

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Las placas que formaban los “dientes” modificaron conforme el pez avejentaba de una mandíbula sólida y recia a segmentos que le dejaban mantener presas mucho más de manera fácil y lo hacían mucho más efectivo para morder la armadura de placas óseas de otros peces con armadura. En la carrera armamentista que fue el océano prehistórico, Dunleosteus era un súper tanque depredador.

4. Kronosaurus

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Kronosaurus es otro pliosaurio de cuello corto (como Liopleurodon en el número 9), y como Liopleurodon, su longitud total fué cuestionada. Tenía unos “puros” 30 pies de largo y los dientes mucho más largos de su colosal boca medían hasta 11 pulgadas de largo. De ahí que fue nombrado en honor a Cronos, el rey de los viejos colosos helenos. ¿Adivina dónde vivía? Si adivinó “Australia”, entonces estuvo prestando atención a la vida (y lleva razón). La cabeza medía hasta 9 pies de largo. Podrían comerse entero a un hombre moderno y aún quedaría espacio para la mitad de otro. Asimismo se ha sugerido que, ya que sus aletas son tan afines en diseño a las de las tortugas marinas modernas, posiblemente se hayan arrastrado hasta la tierra para poner huevos. Puede estar seguro de que absolutamente nadie se encontraba desenterrando los nidos de estas cosas para capturar los huevos.

3. Helicoprión

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Estos tiburones nacieron hasta medir unos 15 pies de largo y tenían una mandíbula inferior que se encontraba formada por una “exhala de dientes”. Semeja un cruce entre una sierra circular y un tiburón, y en el momento en que se intercalan predadores ápice con herramientas eléctricas, el planeta se estremece de temor.

Los dientes de Helicoprion estaban aserrados, lo que supone que terminantemente eran carnívoros, pero existe cierto enfrentamiento sobre si sus dientes estaban en la parte frontal de la boca, como se expone en la imagen, o si estaban mucho más atrás, lo que sugeriría una dieta mucho más despacio. como medusas. Con independencia de de qué forma se dispusiese, precisamente funcionó; Helicoprion subsistió a la extinción del Triásico Pérmico, lo que quiere decir que tienen la posibilidad de ser suficientemente capaces para hacer cobijos antiaéreos. O quizás sencillamente vivían en las profundidades del mar.

2. Livyatan melvillei

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¿Recuerdas que menté las ballenas “hipercarnívoras”? Bueno, aquí está. Piensa un cruce entre una orca y un cachalote. Livyatan melvillei era una ballena que se comía a otras ballenas. Tenía los dientes mucho más enormes de cualquier animal que nunca haya utilizado sus dientes para comer (los colmillos de elefante son mayores, pero se ven increíbles y los asisten a machacar cosas; no comen con ellos) superando los 1.18 pies. Vivían en exactamente los mismos océanos y comían exactamente la misma comida que el Megalodon, con lo que esta ballena debió desafiar a el tiburón depredador mucho más grande de la historia.

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Sin nombrar que su cabeza medía 10 pies de largo y tenía exactamente el mismo equipo de ubicación de eco que las ballenas dentadas modernas, lo que las hace considerablemente más funcionales en aguas turbias. En el caso de que no fuese evidente, esta bestia recibió su nombre del leviatán, un monstruo marino enorme de la Biblia, y de Herman Melville, quien escribió Moby Dick. Si la enorme ballena blanca podría haber sido una de estas, se habría comido al Pequot ahora todos y cada uno de los que estaban dentro como bocadillo.

1. Stingray enorme

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¿Qué medró 17 pies de ancho, tenía un pico de veneno de 10 pulgadas en su cola y era suficientemente fuerte para arrastrar un bote lleno de gente? En un caso así, un súper pez prehistórico que todavía avizora en aguas dulces y salobres desde el río Mekong hasta el norte de Australia. Las mantarrayas han existido desde unos pocos millones de años tras la extinción de los dinosaurios, y demostraron ser un diseño exitoso, exactamente la misma los tiburones de los que descienden.

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Las mantarrayas colosales utilizan ese diseño viejo probado y verdadero, pero de alguna forma se las han arreglado para subsistir a las edades de hielo e inclusive al catastrófico acontecimiento de Toba. Fueron presentados en River Monsters de Animal Planet, y pese a la inclinación del anfitrión a exagerar prácticamente todo, es impresionantemente arriesgado jugar con ellos, aun si no tienes idea que andas jugando con uno. Son populares por poner su pico cubierto de neurotoxinas absolutamente por medio de las extremidades. Sospecho que, en el lado positivo, si hay uno, cuando menos estos monstruos marinos prehistóricos no procurarán comerte.

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