Los 10 propagandistas más famosos de la historia

El diccionario define la publicidad como la difusión deliberada de información, ideas o comentarios en un esfuerzo por asistir o dañar a un individuo, conjunto, movimiento, institución o nación. La publicidad se usa con una mayor frecuencia en el campo político. No obstante, puede ser útil para seducir a otros de que adopten una situación científica, ambiental, religiosa o aun ética particularmente, transformándola en una parte de prácticamente todos los puntos de la vida.

Lamentablemente, el término normalmente se asocia con patrañas o medias verdades, pero no en todos los casos es de esta manera; en verdad, una parte de la publicidad mucho más triunfadora se apoya en la realidad, si bien esa verdad puede estar oculta tras la inclinación o estilo de distribución especial del propagandista. En la mayor parte de las situaciones, no obstante, el papel del propagandista es seducir a un elevado número de personas a fin de que piensen de determinada forma, transformándolo en una herramienta vigorosa, singularmente en las manos equivocadas. Naturalmente, tener críticas firmes o ser singularmente dogmático sobre las propias opiniones no lo transforma de manera automática en un propagandista.

Lo que define a un propagandista es alguien que se gana la vida tratando persuadir a otros de su causa, visión o percepciones y se niega a estimar perspectivas o puntos de vista contrarios como válidos o dignos de cuenta. Como tal, y como la aptitud para realizar esto raras veces es un trabajo retribuido, los auténticos propagandistas son extraños (si bien, por alguna razón, semejan estar medrando en número recientemente).

Durante la historia hubo una secuencia de personas que semejan tener un don para semejantes tácticas. De manera frecuente, esta aptitud de perseguir a un elevado número de personas fué en menoscabo de la paz y la independencia humana, si bien en ocasiones asimismo se ha usado para objetivos mucho más positivos. Además de esto, debe recordarse que el propagandista de un hombre es la “voz de la razón” de otro, lo que hace aún mucho más bien difícil saber con seguridad quiénes son los propagandistas.

No obstante, hay varias personas en las que la historia está en concordancia en que ha usado, o prosigue usando, el arte de la persuasión para sus objetivos con una habilidad igualada por pocos de sus contemporáneos. Entonces, ¿quiénes son estos profesores manipuladores de la percepción pública y qué tan efectivos fueron durante la historia para ofrecer forma a la manera en que observamos el planeta que nos circunda? Sin más ni más preámbulos, aquí está mi lista de los diez propagandistas mucho más triunfantes, poderosos o populares que nunca hayan subido a un podio, un micrófono o una página redactada.

10. Dr. Walter Martin

Es una apuesta segura que la mayor parte de los que leen jamás han oído charlar de este hombre, lo que no es increíble en tanto que sus fieles estaban recluídos prácticamente completamente al ala fundamentalista del cristianismo evangélico de finales del siglo XX. No obstante, en el transcurso de un tiempo, este con pasión ministro / creador nativo de la localidad de Novedosa York fue entre los mucho más populares y vociferantes contrincantes de las sectas y otros sistemas de opiniones religiosas en el planeta. Popular por su trabajo peleando contra los cultos no cristianos, que definió como cualquier sistema de opiniones religiosas en conflicto con la corriente primordial, el cristianismo evangélico y los principios básicos de la ortodoxia, como la resurrección, el nacimiento virginal, la expiación, la inerrancia de las escrituras y otras enseñanzas habituales de la Fe: en los años 70 y 80 llenaba auditorios hasta rebosar de multitudes enganchadas por su oratoria grandilocuente, talento sutil y seguridad dogmática. No obstante, lo que lo logró mucho más efectivo fue su base de conocimiento sobre lo que enseñaban otras religiones, tal como su conocimiento prácticamente enciclopédico de la Biblia (que podía refererir en múltiples lenguajes bíblicos). Popular por sus situaciones inflexibles y duras y la de manera frecuente febril. debates en los que participó y fomentó al confrontar a quienes, desde su visión, estaban “fuera del campo de la ortodoxia”, sus propósitos incluían el mormonismo, los presentes de Jehová, la cienciología, la ciencia cristiana, las opiniones de la Novedosa Era y, en el transcurso de un tiempo, aun Adventismo del Séptimo Día (si bien después cambió de opinión sobre ellos). No es asombroso que asimismo ensartara a los darwinistas (y la creencia en la evolución generalmente), humanistas seculares, ateos, gays y la extrema izquierda. Su legado prosigue vivo hasta hoy, bastante tras su muerte en 1989, por medio de sus escritos (Martin fue un creador prolífico con mucho más de un par de docenas de libros en su haber, varios de los que continúan impresos) y a través del trabajo del Christian Research Institute. —Una organización que Martin estableció en 1960 desarrollada para formar cristianos en el arte de la apologética y la evangelización. Como resultado, hoy día hay verdaderamente decenas y decenas de ministerios sobre cultos y apologética, todos por ahí sacrificándose para cerciorarse de que la “luz de la realidad” no sea aniquilada por la obra del demonio (o Tom Cruise y Shirley McLain y los de su calaña). .) Juan Calvino (uno de sus héroes) se habría sentido orgulloso.

9. Madalyn Murray O’Hair

Madalyn Murray O'Hair

Lo que Walter Martin fue para el cristianismo, este activista de Pittsburgh de temperamento candente y siempre y en todo momento indignante lo fue para el ateísmo. Una personalidad mordaz que gozaba de una aceptable riña siempre y cuando podía reparar una, en especial contra cualquier católico con el que entraba en contacto, O’Hair se transformó en entre las mujeres mucho más odiadas estadounidense al conseguir que la Corte Suprema proscribiera la oración prácticamente sin asistencia de absolutamente nadie. en las academias públicas. (De todos modos, O’Hair fue una de los múltiples demandantes que presentaron impugnaciones afines en ese instante; supuestamente, la de ella sencillamente fue la primera en presentarse frente al expediente). Transformó su inmediata y también inopinada popularidad como producto de la aún discutida resolución de 1963 en una interfaz de lanzamiento para transformarse en entre las defensoras mucho más candentes de la separación de la iglesia y el estado y entre las mayores contrincantes de la religión en los tiempos modernos. Abrasiva tanto públicamente como en privado, con puntos de vista que la ponían en conflicto con prácticamente todo el planeta, lo que la hacía no solo discutida sino más bien, a ojos de bastante gente, maligna asimismo eran sus críticas respecto a la sexualidad (por poner un ejemplo, se autodenominaba sexual “Libertario” que condonó la experimentación sexual por la parte de pequeños de hasta 12 años). Más allá de que esto podría ser un inconveniente para la mayor parte de la gente, de todos modos parecía gozar de la notoriedad que le trajo (si bien probablemente su estilo grandilocuente y de confrontación haya lastimado su lado mucho más de lo que asistió e inclusive ha podido haber contribuido a la creación del término ateo una mala palabra en el léxico de muchas personas el día de hoy.) Su historia privada parecía ser tan tempestuosa como su personalidad pública, con múltiples matrimonios, múltiples aventuras sórdidas y una proporción de hijos nacidos de distintas progenitores, tal como varios con la policía (lo que de manera frecuente le atraía aún mucho más la atención y los sucesos). No obstante, todo llegó a un final violento no inesperadamente en 1995, en el momento en que ella, adjuntado con su hijo y una nieta adoptiva, fueron asesinados por uno de sus usados en un complot de extorsión que salió mal. Para colmo de males, uno de sus otros hijos de un matrimonio previo, William Murray, se transformó, lo adivinaste, en un predicador bautista.

8. Glenn Beck

https://www.youtube.com/watch?v=6Y también66BWWcn68

Lo que Rush Limbaugh es para la radio, Glenn Beck, un ex–DJ de Everett, Washington de 40 y muchos años, lo es para la televisión. Popular como un “paleoconservador”, sus seguidores lo alaban como un incondicional constitucional que protege infatigablemente los valores estadounidenses habituales del progresismo secular mientras que es culpado al ostracismo por sus críticos como un teorético de la conspiración que utiliza una oratoria incendiaria para acrecentar los índices de audiencia. El católico transformado en alcohólico en restauración transformado en mormón probablemente tiene mucho más predominación en el electorado estadounidense, solo superado quizás por Rush Limbaugh, que cualquier hombre de esta época. En verdad, posiblemente desempeñó un papel esencial en la dinamización de la derecha a lo largo de las selecciones de 2010, lo que logró que cambiara la estabilidad de poder en el Congreso (más allá de que no se considera republicano). Una mezcla de conservadurismo político intransigente, valores familiares estadounidenses fáciles, moralidad religiosa pro-vida candente, anticomunismo fanático y conspiracionismo anti-George Soro, Beck lo transforma en un divertido, si bien en ocasiones fuera de lo normal e inclusive anfitrión absurdo limítrofe. No obstante, si bien su naturaleza por norma general entretenida e inclusive excelente lo realiza parecer inofensivo, sus sacrificios por mostrar la naturaleza de extrema izquierda e inclusive las simpatías marxistas de varios de los aconsejes y socios mucho más próximos del presidente Obama lo transforman en un fin esencial de la izquierda. Sus intranquilidades sobre el inminente colapso del sistema capital estadounidense asimismo tienden a atemorizar a su audiencia y tienen la posibilidad de parecer un tanto falsas para un hombre que gana decenas y decenas de millones de dólares americanos por año, pero eso no impide que la multitud lo vea.

7. Rush Limbaugh

Quizás ningún hombre en el planeta está mejor listo para sentarse tras un micrófono a lo largo de quince horas por semana pontificando más que nada, desde “feminazis” (su término denigrante para las feministas) hasta los “medios” drive-by “(su término para los primordiales stream media popular por sus asaltos contra los conservadores), todo por unos miserables 50 millones de dólares americanos por año. Cerca de los 60 años de edad, Limbaugh, con frecuencia casado, no exhibe signos de desaceleración a corto plazo e inclusive semeja ser revitalizado por la administración Obama de una forma que no lo hizo desde Bill. Clinton se encontraba en la Casa Blanca. Un republicano candente, su acompañamiento al movimiento del “Tea Party” en las selecciones de 2010 indudablemente tuvo un enorme encontronazo en los logros de los republicanos, singularmente en la Cámara y entre las gobernaciones, transformándolo de manera fácil en entre las primordiales fuerzas promotoras del conservadurismo moderno hoy en dia. Aseverando tener “talento prestado por Dios”, Limbaugh es escuchado por entre 14 millones y hasta 30 millones de oyentes cada día (en dependencia de la fuente que consulte) en mucho más de 600 estaciones, lo que lo transforma en el presentador de radio de charla mucho más grande estadounidense. (o el planeta, para la situacion). ¿Qué tan exitoso es un propagandista? Considere que tiene tanto éxito que es la fuerza impulsora tras los sacrificios de la izquierda para reintroducir la Doctrina de la Igualdad desarrollada para, si no silenciar la voz sonora de la derecha, cuando menos para silenciarla un tanto.

6. Al Gore

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El vicepresidente de Bill Clinton a lo largo de ocho años y, excepto ciertos chads colgantes en Florida, cerca del presidente de los USA en 2000, Albert Arnold Gore, Jr. pasó desde ese momento a cosas mucho más enormes y mejores; en un caso así, peleando contra el flagelo del calentamiento global. Si bien no era un climatólogo ni un científico ambiental (la educación de Gore fue como periodista, si bien pasó la mayoría de su historia como miembro del congreso y senador del enorme estado de Tennessee), no obstante, escogió proteger la noble causa del ahorro. la Tierra de la imprudencia de la raza humana. Un “demócrata verde” de siempre y ferviente partidario de los Pactos de Kioto (que habrían impuesto severas limitaciones a la proporción de gases de efecto invernadero que cada nación industrializada podía generar), pasó a codirigir el premiado reportaje An Inconvenient Truth en 2006, un esfuerzo sensacionalista desarrollado para educar al público sobre los riesgos del calentamiento global. Más allá de que el reportaje fue bien recibido, los inconvenientes siguientes con la ciencia tras él desprestigiaron su causa, al paso que su única entendimiento superficial de las complejidades del cambio climático global lo hizo tropezar reiteradamente como representante del movimiento. Pese a eso, todavía es entre los defensores mucho más vocales del ambientalismo en el planeta y un entusiasta partidario de las tecnologías ecológicas, pese al hecho de que muchas de sus resoluciones al flagelo del calentamiento global tienen la posibilidad de ser mucho más catastróficas para la sociedad que las en teoría deplorables. secuelas amenaza el calentamiento global.

5. Michael Moore

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Toda visión política tiene sus propagandistas y eso no es menos cierto para la izquierda que para la derecha. Mientras que Rush Limbaugh, Glenn Beck y Sean Hannity tocan aplicadamente el tambor del conservadurismo, es dependiente del productor de los cincuenta y muchos de Flint, Michigan, realizar sonar la acusación por el liberalismo (o, como lo reconocen hoy día, el progresismo). Un ferviente izquierdista que se remonta a sus primeros años haciendo un trabajo para la gaceta ultraliberal Mother Jones (a quien demandó por despido injustificado en 1987, lo que le dio los elementos para efectuar el primero de nueve de sus reportajes) desde ese momento. se realizó un nombre por sí solo como cineasta que emplea la sátira y las entrevistas increíblemente unilaterales para satirizar, insultar o ridiculizar todo, desde las considerables corporaciones hasta la administración Bush y la propiedad de armas. Si bien no es un hombre especialmente refulgente, su capacidad para combinar el humor con los comentarios políticos lo transforma en un defensor singularmente efectivo de la izquierda y una espina en el costado de varios conservadores, si bien no está claro precisamente cuántas psiques consigue cambiar con sus películas. (Como la mayor parte de los propagandistas, tiende a predicar a los que están transformados, con lo que no se sabe precisamente cuánta predominación real tiene). No obstante, tiene su audiencia que, indudablemente, seguirá apoyándose en él mientras que prosiga brindándoles munición para emplear contra esos que amenazarían su visión utópica de todo el mundo.

4. Joseph Goebbels

Quizás ningún hombre en la historia usó el poder de la publicidad con un éxito mucho más horrible que el aspirante a novelista / poeta transformado en jefe de publicidad Joseph Goebbels, ministro de Publicidad de la Alemania nazi y primordial perro de ataque de Hitler de 1933 a 1945. Un hombre cuyo agudo intelecto y talentos de oratoria estaban a la par con los del Führer a quien tanto amaba, al supervisar todos y cada uno de los puntos de las comunicaciones en Alemania a lo largo de la guerra, Goebbels metódicamente pero de manera exitosa logró transformar a una nación en antisemitas y anticomunistas violentos y militaristas, realizando que el holocausto y las probables brutalidades en general de la Segunda Guerra Mundial. Podría decirse que sin las capacidades de Goebbels, el Partido Nazi jamás habría llegado al poder (fue Goebbels quien organizó los sensacionales desfiles con antorchas y los magníficos acontecimientos del Partido) o haber tenido exactamente el mismo éxito en transformar a muchos alemanes en monstruos, ciertos de ellos. se transformaría. No obstante, Goebbels no fue sencillamente un representante del nacionalsocialismo, sino más bien uno de sus reales fieles que prosiguió siendo una sección leal del círculo íntimo de Hitler bastante tras Goering y Himmler—Adjuntado con la mayor parte de los otros altos nazis— había abandonado del Führer en los últimos días de la guerra. En verdad, continuó tan fanáticamente destinado a Hitler, a quien veía como una suerte de semi-deidad, que escogió fallecer al lado de él en su búnker bajo Berlín en el mes de abril de 1945 en vez de huír de la región (pero no antes de organizar el médico de familia para envenenar a sus seis hijos mientras que él y su mujer, Magna, se han quedado ajeno y después se sacaron la vida).

3. Friedrich Nietzsche

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Quizás entre las voces mucho más predominantes del siglo XIX fue la del pensador alemán Nietzsche, cuyos fecundos escritos sobre religión, moralidad, cultura moderna, filosofía y ciencia influyeron en muchas de las considerables revoluciones políticas y sociales del siglo XX. Asimismo era un ateo candente y amoralista, cuyas ideas estaban totalmente en conflicto con la ética judeo / cristiana de su temporada y llevaron a varios, entonces y en este momento, a considerarlo el padre del secularismo e inclusive del ateísmo. Más allá de que es bien difícil saber con precisión a qué sitio del fantasma político forma parte Nietzsche, en su día fue un contrincante vociferante que arremetió contra ciertas psiques mucho más enormes de su temporada, entre ellas Immanuel Kant y Baruch Spinoza, de manera frecuente con enorme éxito. Más allá de que no era un propagandista en el sentido real de la palabra, su dogmatismo era contagioso hasta el punto de ser abrumador, lo que lo transformó en entre las fuerzas promotoras tras las filosofías y sistemas políticos principales del siglo XIX, incluido, entre ellos, el fascismo. y el nazismo (los dos poderosamente influidos por los escritos de Nietzsche). No está claro hasta qué punto ciertas de sus ideas siguientes tienen la posibilidad de estar influidas por el deterioro de la salud psicológica (probablemente como producto de haber conseguido sífilis años antes), pero muchas de sus ideas todavía son protegidas por varios intelectuales de izquierda hasta hoy, lo que garantiza que su las percepciones proseguirán encontrando audiencia hasta bien entrado el siglo XXI y, quizás, mucho más allí.

2. Karl Marx

Está claro que pocos hombres tuvieron tanto encontronazo en la historia del siglo XX como el pensador y innovador alemán Karl Marx, cuya obra literaria más esencial, Das Kapital, fue sentar las bases de un sistema político: el comunismo. Eso haría arder el siglo. Un propagandista de primer orden, las teorías de Marx que solicitan la supresión de la propiedad privada y sus solicitudes de que el capitalismo, que él considera entre las mayores fuerzas opresoras de la raza humana, sea sustituido por un género de utopismo sin clases y sin estado. Si bien sus ideas demostraron reiteradamente ser inaccesibles y también inaccesibles en el momento en que se usan como base para un sistema económico y el comunismo ha causado la desaparición de verdaderamente cientos y cientos de millones a lo largo del último siglo en el momento en que dictadores y déspotas de distintas tendencias han intentado imponerlas, sus ideas sirvieron. como un canto de cisne para bastantes y que sigue desempeñando un papel en la vida de sobra de mil miles de individuos en el mundo el día de hoy. En verdad, es bien difícil imaginar de qué manera sería el planeta de el día de hoy si no hubiese aparecido Marx, o qué horrores podría haber eludido el siglo XX si hubiese seguido la ley en vez de la filosofía, como su padre había esperado.

1. Joseph McCarthy

Si bien no es un propagandista de profesión, pocos tienen la posibilidad de denegar el poder que ejercitó el senador de Wisconsin a inicios de los años cincuenta en el momento en que reiteradamente aseveró que había un elevado número de marxistas y espías y simpatizantes soviéticos en el gobierno federal de los USA y en otros sitios. Al acusar de que los marxistas se habían infiltrado en el Departamento de Estado, la administración Truman, Voice of America e inclusive el Ejército de los USA, en el transcurso de un tiempo sus acusaciones hicieron bastante para dañar o eliminar las carreras de múltiples políticos y otra gente, tanto dentro como fuera estadounidense. Gobierno. Al final, su incapacidad para enseñar pruebas que respaldaran sus declaraciones le quitó brillo a su trayectoria y el Senado acabó censurándolo en 1954, poniendo fin de forma eficaz a su reinado de terror. Moriría solo tres años después de hepatitis exacerbada por el alcoholismo, pero su nombre y el término macartismo proseguirían siendo sinónimos para toda la vida de la táctica de realizar acusaciones irresponsables y sin fundamento contra los contrincantes diseñadas para retar su carácter o patriotismo para conseguir provecho políticos. Según todas y cada una de las cuentas, no es buen tipo.

Mientes honoríficas: Sean Hannity (amable e inclusive simpático ultraconservador; una suerte de Limbaugh-Lite); Bill O’Reilly (¡no un auténtico propagandista, pero terminantemente un semidiós que está “cuidando de ti”!); Oliver Stone (productor de películas que, por sí mismo, convirtió las teorías de la conspiración en diversión de enorme éxito); Ann Coultier / Laura Ingraham (2 mujeres de extrema derecha que verdaderamente precisan un trabajo períodico); y Barbase Streisand / Jane Fonda (2 mujeres de izquierda que tienen bastante momento de libertad).

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