Los 10 sustantivos colectivos más ofensivos

El idioma inglés no es indiferente a oraciones y expresiones de interesante origen. Pero, ¿nos hemos sentado en algún momento y nos hemos preguntado por qué razón? Hay sustantivos colectivos para prácticamente todo. Ciertos extensamente populares, otros no. Ciertas exactas, otras no. Ciertas importantes y otras claramente ofensivas. Por servirnos de un ejemplo, un Mayflower of Americans tiene sentido. Asimismo lo realiza una armonía de arpistas. Pero, ¿qué sucede con los extraños?

Si bien las entradas de la próxima lista nos semejan bastante ofensivas, eran de manera extraña apropiadas y exactas en la Edad Media y antes. Hay alguna ligereza y extravagancia en los sustantivos colectivos que se hablan de ahora. Varios tienen un tono sarcástico, pero comprenden visto que inicialmente estaban premeditados a educar a los señores y las damas de la temporada. Entonces, para no ofenderse, léalos tal y como si fuera uno de la aristocracia esnob.

10. Una manada de putas

La palabra “ramera” procede de la palabra francesa vieja, “arlot” o “herlot”, que significa vagabundo. Próximamente, se transformó en una palabra poco halagadora para una prostituta. Si bien se encontraba mal vista, la prostitución era un mal popular ineludible y excusado. Eminentemente una institución urbana, existía pero se encontraba limitada. Los burdeles entretenían a hombres de todas y cada una de las clases sociales. Las mujeres que ingresaron a la profesión lo hicieron por situaciones económicas, para ganarse la vida. Las mujeres, que no podían ganar bastante dinero con su profesión primordial, recurrieron a la prostitución para conseguir capital auxiliares.

¿Qué mucho más?

Las leyes suntuarias medievales forzaba a las rameras a vestirse de forma acorde con la profesión. De forma frecuente, se les forzaba a llevar una faja de colores o una capucha a rayas para distinguirlos del respetable “conjunto”. Fueron referidos como una manada para marcar su inferioridad y mostrarles su situación en la jerarquía popular.

9. Una obediencia de siervos

servicio

Esto ilustra aún mucho más la jerarquía popular de la temporada. Los criados, en general campesinos, acostumbraban a usarse en hogares aristocráticos para cocinar, adecentar y llevar a cabo recados. De forma frecuente tenían vidas muy rigurosos, inspeccionando la vida de los señores y las damas. Los hogares de clase alta promedio tenían en torno a 100 a 200 sirvientes. Cada labor tenía un sirviente asignado y había un orden jerárquico para todo el plantel. Sí, muy similar a Downton Abbey.

¿Qué mucho más?

La desobediencia fue tratada con dureza. Los sirvientes que infringían las reglas o se portaban mal se encaraban a un recorte salarial o una paliza en casos mucho más graves. Los sirvientes que procuraron huír del servicio podían ser juzgados por la ley. Sí, muy semejante a Kunta Kinte-Roots.

8. Una superfluidad de monjas

monjas

A lo largo de la edad mediael número de conventos aumentó sensiblemente. Cualquier mujer, rica o pobre, noble o campesina podía transformarse en monja. Próximamente, hubo bastantes. Entonces, uno puede comprender por qué razón la multitud se encontraba agotada de ver a estas monjas. Estaban en todas y cada una partes y eran un genio para su modo de vida períodico y hedonista.

¿Qué mucho más?

Transcurrido un tiempo, la multitud comenzó a cuestionar el sentido de todo. Con las reformas de la iglesia y el advenimiento del protestantismo, la multitud empezó a preguntarse si el monasterio y el convento eran en este momento, bueno, ¡innecesarios!

7. Una vista abominable de los frailes

monjes

Esto revela precisamente la opinión pública de la temporada hacia los hombres de lona. Eran hombres que dedicaron su historia a la religión. Se les prohibió casarse o tener características. Pero, ¿qué sucede con el eventual sueño americano? ¡Aargh!

¿Qué mucho más?

A lo largo de la Edad MediaSi bien en teoría caritativos, los propios frailes llevaban una vida bastante cómoda, en contraste al público por norma general. Esto próximamente se transformó en resentimiento por las permanentes plagas y hambrunas que devastaban las sociedades medievales. Al paso que la población por norma general pasaba apetito, el número cada vez mayor de frailes en teoría llevaba una vida cómoda y bien alimentada. ¡Imagínense tal espectáculo! Indudablemente abominable.

6. Un granuja / rubor de chicos

delincuentes

Se refería a una banda o conjunto de criminales juveniles que golpeaban a la sociedad medieval. Si bien eran agitadores comunes, no se los consideraba una amenaza que justificara una observación incesante. Compartieron el substantivo con el cervatillo de ciervo. Tampoco se estimó que los corzos jóvenes fuesen dignos del esfuerzo de la caza.

¿Qué mucho más?

El “rubor” no hace referencia al repentino enrojecimiento de la cara de los chicos hormonales, tal y como si estuviese abochornado o abochornada de una chavala bonita que pasaba por allí. Mucho más bien, hace referencia al enrojecimiento tras ser azotado por ser un transgresor problemático. No, entonces no existían los servicios sociales.

5. Una pelea de mendigos

mendigos

Si bien la oración trae a la cabeza una imagen de múltiples mendigos peleando por una moneda casual, la palabra “fighting” o “fyton” en inglés medio implicaba deshonesto o patraña. En contraste a el día de hoy, no había suficientes cobijos para personas sin hogar, provecho por desempleo y discapacidad en la temporada medieval. Además de esto, la multitud no en todos los casos fue dadivosa.

La Iglesia cobró un impuesto del 10 por ciento sobre la producción de forma anual. Pero conforme aumentaba la pobreza, la solución torcida del movimiento franciscano conducía a una mayor desnutrición y pavor. Los franciscanos hurtaron eminentemente los trabajos y la comida premeditados al indigente. Entonces, los mendigos debieron improvisar y conseguir métodos ingeniosos para conseguir dinero. Entonces, varios de ellos fingieron patologías o minusvalías con la intención de persuadir a la multitud a ofrecer limosna. Los tribunales de justicia de manera frecuente debieron entorpecer para cortar semejantes prácticas.

¿Qué mucho más?

En uno de esos accidentes, 2 hombres procuraron conseguir limosnas fingiendo ser mercaderes a los que teóricos predadores les cortaron la lengua. Después, fueron descubiertos y castigados por su fabricación. No obstante, no semeja tan ofensivo, ¿verdad? “Una riña de mendigos” suena mucho más correspondiente teniendo en cuenta la temporada medieval.

En todas y cada una de las sociedades, modernas o medievales, la mendicidad fué históricamente considerada un mal popular. A pesar de que los ricos están gastando enormes proporciones de dinero, todavía hay personas a lo que nos rodea que recogen cambio, amontonan modelos no fundamentales y duermen en cajas de cartón. Ciertas etnias abogan por ofrecer dádivas al tiempo que otras abogan por el principio, “si deseas dinero, logra un maldito trabajo”.

4. Un conjunto de mujeres / conjunto de damas

chisme

Charla sobre el chovinismo masculino. Esto suena como algo que se les ocurrió a los lingüistas ingleses de la temporada en el transcurso de un juego de bebida en la noche de póker.

¿Qué mucho más?

Raramente, las mujeres y los chimentos asimismo distribuyen un nombre común: un conjunto de mujeres. Una pandilla de chimentos. Gaggle, exactamente la misma los gansos, por supuesto es una referencia al sonido de la charla entre las mujeres. Si bien no todas y cada una, ciertas mujeres ejercitaron el poder. Merced a la ofensa a la intimidad en ese instante, las mujeres con fuentes de información podían ocasionar varios inconvenientes. Podrían eliminar la reputación y hacer importantes cambios en la estabilidad de poder en la sociedad.

3. Una impaciencia de esposas

esposas

No obstante, lo jocoso es que exactamente los mismos hombres que glorificaron la naturaleza etérea de las mujeres jóvenes en este momento encaran a sus esposas. Tenga presente que es un conjunto de mujeres. No obstante, la impaciencia de las esposas. Exactamente las mismas “damas” que compartían un nombre con el tierno y dócil cisne y ciervo, fueron horriblemente renombradas tras el matrimonio.

¿Qué mucho más?

La mayor parte de las mujeres de la Edad Media, con independencia de la coyuntura económica de su familia, tenían 2 opciones: casarse o transformarse en monja. Las mujeres que se casaban se transformaban en propiedad lícita de sus maridos tan venerables Si bien de manera frecuente asistían a sus maridos con una extensa pluralidad de trabajos, sus primordiales responsabilidades incluían aguardar pacientemente (si era viable) a que sus estimados maridos viniesen y plantaran su semilla tras un duro día de trabajo. Hmm, uno se pregunta por qué razón se impacientaron.

2. La infelicidad de los maridos

marido

Oh, pobres maridos medievales. ¿Infelices con la impaciencia de sus esposas, suponemos? Es bastante cómico de qué forma los sustantivos para esposos y esposas son bastante negativos. Es prácticamente tal y como si los hombres y mujeres de la temporada no estuviesen contentísimos con toda la institución del matrimonio. Las mujeres quizás se impacientaron por la negativa de sus maridos a reconocerlas y los hombres se fatigaron y se sintieron infelices por las protestas de sus esposas. ¿Poseemos la etimología adecuada?

¿Qué mucho más?

En una sociedad medieval por supuesto patriarcal, los hombres eran los primordiales sostenes de la familia. Las mujeres sumisas existían sencillamente para agradar a los hombres. Los hombres eran admirados y respetados en la sociedad. Culpadas por la expulsión del hombre del paraíso, las mujeres no eran especialmente respetadas en la sociedad medieval. En verdad, el arte medieval acostumbraba a representar a la serpiente con cabeza de mujer. Generalmente, se creía que las mujeres eran inferiores a los hombres y mucho más falibles éticamente. No obstante, es una infelicidad de los maridos. ¡Hmmm! Atrayente “lógica” allí.

1. Un desprecio de los escoceses

escocés

Entre las rivalidades mucho más viejas de la historia, los ingleses y los escoceses se estuvieron confrontando ya hace un buen tiempo. No obstante, este substantivo horriblemente ofensivo es solo entre las muchas formas en que los ingleses han cabreado a los escoceses. ¡Qué mejor forma de detallar su hostilidad que mediante una película! Aquí está Ewan McGregor, actor escocés en Trainspotting, una película del directivo inglés Danny Boyle.

¿Qué mucho más?

Desde la invasión de Escocia por Guillermo de Normandía en 1072, los ingleses no fueron los vecinos mucho más especiales. Al final, ciertos escoceses se fatigaron tanto que desearon separarse del Reino Unido. De transformarse en la oposición oficial en 1999, el Partido Nacional Escocés medró en el poder para transformarse ocasionalmente en el gobierno de la mayor parte en 2011. En 2014, en el momento en que hubo un referéndum de independencia, la mayor parte de los votantes optaron por olvidar la crónica de ofensas de English Quédate en esta relación desmesurada. Debo dárselo a los escoceses, son tenaces al estimar que esta relación ande. Quizás esta carta de disculpa de los ingleses funcionó pero se olvidaron de añadir el fundamento número 77 antes citado.

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