Los 10 tratamientos curativos más extraños

En el planeta de hoy, en el momento en que pensamos en sanar a alguien, probablemente piense en fármacos, vacunas y otras cosas recurrentes que todos y cada uno de los médicos semejan emplear. No obstante, anteriormente, antes que la medicina no fuese tan avanzada como lo es el día de hoy, se empleaban muchas técnicas extrañas para sanar o sanar a alguien.

Ahora se expone una lista de varios de los tratamientos sanadores médicos mucho más extraños que se hayan empleado. Más allá de que ciertas funcionaron, otras no, y hoy día ciertas de estas prácticas se piensan obsoletas, y ciertas aun se piensan mucho más perjudiciales que útiles. Por otra parte, ciertos de estos todavía se usan como una manera de tratar distintas enfermedades. Sólo algunas de las prácticas médicas viejas fueron descartadas.

10. Hirudoterapia

La hirudoterapia, referida con humor como “régimen que atufa”, es una técnica de curación que supone la utilización de sanguijuelas médicas de europa. Más allá de que esta terapia se ha empleado desde la antigüedad, el día de hoy se volvió muy habitual como un medio para tratar muchas enfermedades distintas. No obstante, actualmente, unicamente se usan sanguijuelas médicas en vez de las sanguijuelas que están en la naturaleza como anteriormente. Las sanguijuelas se usan para tratar enfermedades como la coagulación de la sangre, para calmar la presión venosa para achicar la hinchazón, alentar el fluído sanguíneo y asimismo para tratar algunos géneros de osteoartritis. Actualmente, la hirudoterapia se emplea en numerosos países tras su creciente popularidad tras la década de 1990.

9. Régimen farmacológico contra el paludismo

Resultado de imagen de Malaria Drug Therapy Wagner-Jauregg

Pese a su nombre, la terapia contra la malaria no se usó para tratar la malaria. En cambio, la patología se empleó para tratar la sífilis, una ETS muy popularizada. Antes de principios de la década de 1900, absolutamente nadie había concebido ningún género de régimen que pudiese emplearse para tratar una ETS. No obstante, todo lo mencionado cambió en el momento en que Wagner-Jauregg, un neurólogo vienés, decidió que podría ser útil tratar a los inficionados con sífilis usando sangre inficionada con malaria. Si bien esto semeja increíblemente arriesgado, el neurólogo pensaba que al contagiar a alguien con malaria, la fiebre alta podría remover la bacteria de la sífilis que se encontraba en el cuerpo. Entonces, ya que había un régimen para la malaria, se le administraba al tolerante quinina que suprimía los dos virus. En 1927, Wagner-Jauregg recibió el Premio Nobel por la inoculación de la malaria y su régimen fue extensamente empleado hasta el momento en que se descubrió la penicilina como régimen médico.

8. Terapia de desbridamiento de vermes

Por asqueroso que parezca, esta es otra práctica vieja que supone la utilización de insectos que últimamente ganó una popularidad creciente en el campo médico. Se emplea primordialmente para tratar lesiones que no cicatrizan. Asimismo en ocasiones llamada sencillamente terapia de larvas, este género de técnica de curación necesita la utilización de larvas de mosca desinfectadas. Las larvas se aplican a la herida y a lo largo de unos tres días se sostienen en un apósito particular que impide cualquier clase de migración. Los vermes no solo asisten a sanar una herida al apresurar la agilidad de curación, sino asimismo asisten a adecentar la herida al disolver el tejido fallecido o infectado y matar cualquier bacteria presente.

7. Conmociones inducidas

Probado por el nosólogo húngaro Ladislas von Meduna, la terapia de conmociones se empleó como un medio para tratar a quienes sufrían esquizofrenia. Llegó a esta iniciativa tras investigar los hechos y percatarse de que precisamente el 16,5% de los pacientes con epilepsia que desarrollaron síntomas psicóticos fueron aliviados de su epilepsia. Tras hallar una solución para emplear, incluyendo el aceite de alcanfor diluido en aceite, lo probó en uno de sus pacientes de 33 años que fue diagnosticado con esquizofrenia catatónica. El 23 de enero de 1934 probó la inyección de aceite de alcanfor, para inducir conmociones, en un tolerante catatónico severo de 33 años. Tras solo 5 tratamientos, la catatonia y los síntomas psicóticos desaparecieron. Al acrecentar sus pruebas a 26 pacientes, Meduna logró la restauración en 10 de ellos y la optimización en 3 mucho más (o sea, un 50% de desenlaces positivos).

6. Régimen electroconvulsivo (TEC)

En 1938, el régimen electroconvulsivo se dio a entender una vez que Ugo Cerletti, un psiquiatra italiano, creyera que gracias a que los cerdos estaban inconscientes con descargas para hacer más simple su sacrificio, esto se reflejaría de forma afín en el momento en que tenía que ver con tratar a los enfermos mentales. Varios piensan que el régimen electroconvulsivo marcha pues deja que el cerebro se desvíe por sí solo. La TEC se emplea con una mayor frecuencia como régimen para la depresión mayor grave que no respondió a otros tratamientos, y asimismo se emplea en el régimen de la manía (con frecuencia en el trastorno bipolar), catatonia y esquizofrenia. Anteriormente, se probó que era algo eficiente y se usó a lo largo de varios años. Desde 2007, este género de régimen por el momento no está regulado de manera oficial en los EE. UU. Actualmente, el régimen todavía se utiliza en el mundo entero, pero se considera un régimen de último recurso.

5. Ventosas de fuego

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La cata de fuego no necesita mucha explicación, puesto que es precisamente lo que creerías que es por el nombre. Esta técnica existió a lo largo de un buen tiempo, puesto que los arqueólogos han encontrado prueba de su empleo que se remonta por año 1000 a.C. Esta técnica de curación supone la utilización de un vacío desarrollado por aire ardiente que se excita con fuego que entonces se pone en un tazón de vidrio y sostenido contra la piel del tolerante. Las tazas por norma general tienen forma de campana y se tienen la posibilidad de emplear hasta 12 al unísono. Normalmente se dejan sobre la piel a lo largo de unos 20 minutos. Las ventosas de fuego en general unicamente se utilizan en las etnias medicinales chinas y con frecuencia se emplean para tratar el mal, la artritis reumatoide y la congestión. Asimismo se puede usar para achicar la hinchazón y las afecciones musculoesqueléticas y calmar la depresión. No hay prueba que respalde el poder curativo de esta técnica, pero varios piensan que genera una sensación de relajación.


4. Trepanación

La trepanación pertence a las escasas técnicas en esta lista que en ocasiones todavía se emplea, pero el día de hoy es considerablemente más segura, fiable y eficaz. La trepanación radica en frotar o perforar un orificio en el cráneo para mostrar la duramadre. El propósito de o sea calmar la presión y tratar enfermedades como anomalías de la salud intracraneales. Diríase que esta técnica se ha empleado desde el Neolítico para sanar jaquecas, asaltos epilépticos y varios trastornos mentales. En tiempos pasados, se pensaba que esta técnica curativa podía sanar cualquier patología, puesto que el misticismo era muy habitual en esos tiempos, y varios pensaban que el orificio dejaría huír a los diablos o espíritus malvados. La trepanación asimismo se usó como un género de cirugía para liberarse de extractos de hueso fracturados tras una herida o herida en la cabeza. Hoy día, este trámite, con frecuencia llamado craneotomía, se utiliza para tratar hematomas epidurales y subdurales, tal como una manera de entrar al cerebro para métodos neurológicos.

3. Derramamiento de sangre

El derramamiento de sangre, en ocasiones popular como “sangrado”, se encuentra dentro de las técnicas de curación mucho más viejas y extensamente usadas en el planeta. Esta técnica fue usada por los mesopotámicos, helenos, egipcios, aztecas, mayas y muchas otras etnias de todo el mundo viejo. Implicaba la extracción de un sinnúmero de sangre por norma general para impedir o sanar una cierta patología o dolencia. Fue extensamente empleado hasta precisamente el siglo XIX, lo que le da un transcurso de tiempo de precisamente 2.000 años. Si bien varios aseguraron que el derramamiento de sangre funcionó, puesto que suprimió la “sangre contaminada” y restituyó la estabilidad de los 4 humores, de manera frecuente dañaba a quienes se sometían al trámite. La teoría de este género de curación se fundamentó en la regla, en tanto que varios vieron este acontecimiento como un acto en el que una mujer pierde su “mal humor”. Actualmente, la práctica pocas veces se utiliza salvo para ciertas enfermedades particulares y fué sustituida por transfusiones de sangre.

2. Moxibustión

La moxibustión, que se emplea con frecuencia en sitios asiáticos como Vietnam, Corea, El país nipón, China, Mongolia y el Tíbet, necesita la utilización de yerba artemisa, con frecuencia llamada moxa. Se encuentra dentro de los géneros de técnicas habituales mucho más usados. La moxa se puede usar directamente o indirecta. La moxibustión indirecta supone moler la yerba hasta transformarla en pelusa y después emplearla mientras que se utilizan agujas de acupuntura. En otras ocasiones, en el régimen de moxibustión directa, la yerba se pone en una barra similar a un cigarrillo y se quema de manera directa sobre la piel del tolerante. Este régimen se utiliza con frecuencia para batallar la humedad y los constipados en el cuerpo, tratar patologías febriles, tal como la debilidad e inclusive para calmar los resultados consecutivos ocasionados por la epilepsia. Diríase que la técnica puede transformar a un bebé de nalgas en una situación habitual debido al hecho de que la artemisa actúa como un ammenagogo, que impulsa el fluído sanguíneo en el útero y la pelvis.

1. Lobotomías

Las lobotomías encabezan la lista por ser entre las técnicas de curación mucho más salvajes y erradas nunca usadas en medicina. La lobotomía se usó para tratar muchas anomalías de la salud mentales distintas, incluyendo la depresión clínica, la ansiedad, la esquizofrenia y aquellas que se consideraban “afecciones” por representar con frecuencia un desafío juvenil o cambios de humor. El auge del empleo de la lobotomía se causó a lo largo de las décadas de 1930 y 1950, siendo entre los clientes mucho más visibles el psiquiatra Walter Freeman. Se efectuó una lobotomía cortando las conexiones hacia y desde la corteza prefrontal. En un instante, la utilización de lobotomías salió de las manos. Los médicos efectuaban 50 al día, y el destacable Dr. Freeman empezó a llevarlo a cabo en televisión en directo. Aun usó un picahielos estándar para llenar la cirugía. Si bien varios aseguraron que estas cirugías funcionaron, bastante gente fallecieron gracias a ellas, y frecuentemente el resultado resultó en pérdida de memoria y pacientes que se “curaron”, pero solo según los estándares de que sus síntomas habían desaparecido. En el final, la mayor parte de los pacientes se volvieron inactivos y increíblemente dependientes de sus familias.

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