Los errores más tontos que atraparon a los asesinos

La civilización pop trabajó bastante para persuadirnos de que los asesinos en serie son diabólicamente capaces y asombrosamente capaces. Hannibal Lecter es como todos y cada uno de los instructores universitarios que hayas popular en uno con un cautivador centro caníbal. En la vida real, no obstante, las cosas no marchan siempre como en las películas. Por poner un ejemplo, múltiples asesinos muy fecundos acabaron siendo atrapados gracias a fallos claramente estúpidos.

10. El fallo del maletero

Fue en 2008 en el momento en que Jamie Fraley, de 22 años desapareció. La policía se encontraba interesada en charlar con un hombre llamado Ricky Simonds Sr. sobre su desaparición. La madre de Jamie pensaba que Simonds sabía lo que le sucedió a su hija, puesto que el hombre de 49 años fue la última persona que la vio con vida, hasta donde se conoce. Era un individuo de interés y muy probablemente la policía lo habría interrogado sobre la desaparición de Fraley. No obstante, Simonds lanzó una llave inglesa a las proyectos.

Antes que Simonds pudiese ser interrogado sobre la desaparición, fue encontrado fallecido en el maletero de un automóvil. Dicho de este modo, semeja que quizás alguien lo hubiese matado para encubrir un delito mayor, pero eso no es lo que semeja haber sucedido. El baúl en el que fue encontrado Simonds pertenecía a su ex- novia. Ella fue quien lo descubrió allí y quedó tan asombrada como alguno. Con lo que la policía ha podido saber, Simonds se había escondido en el maletero con la intención de matar a su exnovia. No obstante, lo encerraron adentro y murió por el calor.

En un tanto mucho más de extravagancia, resulta que Simonds asimismo era el padre del prometido de Fraley. El joven Simonds asimismo piensa que su padre participó en la desaparición de su prometido, pero posiblemente este secreto jamás se resuelva.

9. El arma preferida de Eric Edgar Cooke

Llamaron a Eric Edgar Cooke the Night Caller. Fue un asesino en serie australiano activo a fines de los 50 y principios de los 60. Su procedimiento de matar desconcertó a la policía por el hecho de que era muy inconsistente. Usó un cuchillo para matar una vez, asfixió a una víctima, disparó a otra e inclusive cometió un golpe y escapó. Tampoco hubo conexión entre ninguna de sus víctimas. En conjunto, cometió ocho homicidos de los que tienen conocimiento, tal como una secuencia de otros delitos violentos.

Gracias a que ciertas de sus víctimas fueron asesinadas en su casa, ciertas fueron apuñaladas con tijeras o cuchillos, ciertas fueron robadas y otras no, daba la sensación de que no había una conexión real con los crímenes. No obstante en el momento en que se halló un arma homicida resultó ser la ruina de Cooke.

Era 1963 en el momento en que la policía halló un rifle que había estado escondido en un arbusto. Ballistics lo equiparó con entre las víctimas y, en vez de sencillamente tomarlo como prueba, la policía instaló una trampa increíblemente similar a Errores Bunny. Hicieron un duplicado falso de la pistola, la devolvieron al arbusto y le anudaron un hilo de pescar. Entonces aguardaron hasta el momento en que alguien mordió el anzuelo. Cooke acabó mostrándose 17 días después, agarró el rifle, tiró de la línea y alertó a la policía que se ocultaba cerca, quien apareció y lo detuvo.

8. El disquete sucio

Entre los asesinos en serie mucho más viles de la historia estadounidense fue el BTK Killer. Aterró el área de Wichita, Kansas a lo largo de múltiples décadas desde 1974. Ese primer asesinato vio a una familia de 4 personas torturada y por último asesinada. A lo largo de los próximos 20 años, seis personas mucho más fueron víctimas y después, en 1991, todo pareció detenerse. Y habría terminado ahí si no fuese por el ego del asesino.

Da la al azar de que un hombre llamado Dennis Rader era el asesino de BTK. En 2004, el diario Wichita Eagle escribió un producto sobre de qué forma el asesino probablemente se encontraba fallecido o en prisión, en tanto que no se sabía nada de él a lo largo de tanto tiempo. Rader leyó esto y se incordió. Escribió una carta al periódico en el que se atribuía el mérito de un asesinato en 1986 y después continuó mandando múltiples cartas, tal como puzzles y otras cosas, a los medios.

Rader quedó atrapado en su deseo presumido de atribuirse el mérito. En 2005, envió un mensaje al canal de televisión local citando a un bulto que dejó en un Home Depot próximo. En el bulto había proyectos para homicidos y una pregunta. Rader deseaba entender si un disco maleable que envió a la policía se ha podido seguir. Entonces les solicitó que le respondieran poniendo un aviso en la sección de clasificados del periódico local. Una contestación sincera. Entonces, la policía puso un aviso que afirmaba que utilizar un disquete estaría bien por el hecho de que no se tienen la posibilidad de seguir, y Rader guardó un fichero en un disquete y lo puso donde la policía pudiese localizarlo, confiando en que no podrían rastrearlo. Entonces, evidentemente, lo utilizaron para rastrearlo, conociendo que Rader de todos modos había utilizado su nombre para hacer los ficheros y los había impreso desde la PC de su iglesia. En la actualidad cumple diez cadenas perpetuas sucesivas.

7. Rifkin se volvió descuidado

Asesino en serie Joel Rifkin fue detenido en 1993 y se estima que cometió hasta 17 homicidos. Rifkin solo fue culpado por nueve homicidos, pero recibió 203 años de prisión por este motivo. Rifkin tenía un modus operandi particularmente que lo veía ligar rameras, en general teniendo sexo con ellas y después matándolas a lo largo de o tras el acto. De forma frecuente ponía los cuerpos en barriles o cubos y los ocultaba en ríos o en el área de Novedosa York-Novedosa Jersey. Ciertas de sus víctimas fueron desmembradas y otras jamás fueron identificadas.

Fue en el mes de junio de 1993, una vez que Rifkin matase a su última víctima, en el momento en que la policía al final lo alcanzó. No obstante, no fue por las causas que podría meditar. Los policías estatales vieron pasar el camión de Rifkin y apreciaron que no tenía matrícula. Iban a detenerlo para ofrecerle una multa, pero ignoró las luces y prosiguió manejando. Aun con las sirenas encendidas, Rifkin se negó a detenerse. En un intento por eludirlos, chocó de manera directa contra un poste de luz.

La policía, que se encontraba justo tras él, lo esposó rápidamente en el momento en que salió de su camioneta y apreció inmediatamente el fragancia a cadáver. Su última víctima, Tiffany Bresciani, había sido asesinada tres días antes y se encontraba en la parte posterior de su camioneta. Confesó el homicidio inmediatamente y próximamente confesó considerablemente más. Si no fuese por la carencia de una placa, posiblemente haya continuado a lo largo de varios años.

6. El zueco delator

El asesino en serie escocés Dennis Nilsen fue proclamado culpable de seis cargos de asesinato en 1983. Se estima que mató a 15 jóvenes en el lapso de cinco años entre 1978 y 1983. Fue sentenciado a cadena perpetua con una recomendación de que cumpliese por lo menos 25 años. Acabó muriendo allí en el momento en que tenía 72 años en 2018.

Nilsen fue en especial horrible con sus homicidos. Estrangulaba o ahogaba a sus víctimas y después guardaba los cuerpos en su casa a lo largo de semanas o aun meses antes de desmembrarlos. Los órganos internos serían removidos y cometió ciertos actos en especial aterradores con los cuerpos. Muchas de las unas partes del cuerpo se removieron cerca de su casa, pero ciertas partes mucho más pequeñas tirado por el inodoro. Fue esto lo que acabó manejando a su atrapa.

Un plomero respondió a las llamadas del vecino de Nelson e inclusive del propio Nilsen a inicios de 1983 gracias a inconvenientes con la plomería local. Tras abrir el desagüe, el plomero descubrió que se encontraba lleno de carne humana y huesos pequeños. La policía llegó a la vivienda de Nilsen, que olía a carne podrida, y confesó con bastante velocidad, señalando un cuerpo que todavía se encontraba en su casa en ese instante.

5. La pizza del Grim Sleeper

Lonnie Franklin Jr. mató cuando menos a 10 víctimas entre 1985 y 2007. Los medios lo llamaban el Grim Sleeper, en referencia a la pausa en su ola de homicidos que sucedió desde 1988 hasta 2002. Su reinado de terror al final llegó a su fin merced a una rodaja de pizza y una servilleta.

En el lapso de los crímenes de Franklin, cometió varias agresiones sexuales, tal como los homicidos. Se dejó ADN en la escena, pero nada en la banco de información coincidía con las muestras que tenían por el hecho de que Franklin no se encontraba en el sistema. No obstante, acabaron expandiendo su búsqueda en 2010 y consiguieron una coincidencia de ADN familiar. El ADN se encontraba relacionado a Christopher Franklin, el hijo de Lonnie Franklin. Christopher era bastante joven para haber cometido los primeros homicidos y el ADN sugirió que tenía que ver con una familia próxima, con lo que han comenzado a buscar a su padre.

Para capturar a su hombre, un oficial de policía se infiltró como mesero en un lugar de comidas donde se sabía que Franklin comía. Tras su comida, la policía recogió la servilleta. y corteza de pizza de su placa y lo usó para llevar a cabo encajar el ADN con las víctimas. Franklin fue proclamado culpable y culpado a muerte. Fue ejecutado en el tercer mes del año de 2020.

4. El ladrón del salmón

A lo largo de las décadas de 1970 y 1980, Converses Ng y su colega Leonard Lake cometieron entre 11 y 25 homicidos. Lake y Ng asimismo eran populares por violar y torturar a sus víctimas. Una vez que capturaran a Lake, Ng escapó a Canadá, donde vivió sin ser detectado a lo largo de cierto tiempo en el Parque Provincial Fish Creek cerca de Calgary, Alberta. Fue la inclinación de Ng por hurtar cosas lo que capturó al dúo en California primeramente, y su inclinación a tomar cosas que no le pertenecían es lo que por último lo llevó a su desaparición.

Más allá de que ahora era buscado por múltiples homicidos, todavía, por causas ignotas, robó una lata de salmón de una tienda departamental en Calgary. Al procurar resistirse al arresto, disparó al guarda de seguridad en la mano, lo que lo llevó a ser acusado y culpado. Entonces fue extraditado a California, donde fue dado la pena capital y murió por inyección mortal en 1999.

3. Tiques de estacionamiento de Son of Sam

David Berkowitz, mucho más popular como el Hijo de Sam, aterró a Novedosa York a objetivos de la década de 1970. Los homicidos en serie de prominente perfil se dieron a conocer en buena medida en los medios y el asesino continuó su juerga pese a los más destacados sacrificios de la policía a lo largo de meses. Berkowitz logró eludir la atrapa pese a ser objeto de lo que fue la persecución mucho más grande en la crónica de la policía de Novedosa York. Mató a seis personas y también hirió a considerablemente más e inclusive envió cartas a la policía burlándose de ellos por su incapacidad para apresarlo.

Que Berkowitz no pudiese dejar de acosar a la multitud es lo que acabó por apresarlo. Mandaría a sus vecinos cartas anónimas inquietantes y amenazadoras. La policía al final empezó a conseguir un patrón y también identificó a Berkowitz como sospechoso. Cuando lo hicieron, lograron conocer que Berkowitz había estado empleando su automóvil como vehículo de escape tras cada asesinato. En el momento en que cruzan las multas de estacionamiento en la noche del último asesinato, el coche de Berkowitz se encontraba allí. y había sido multado. Si no fuese por su necesidad de acosar a la multitud y su pereza en el momento de estacionar su vehículo que se encontraba registrado a su nombre, podría haber continuado con sus homicidos en el transcurso de un tiempo indefinido.

2. La marca de agua y Albert Fish

Agradezca que Albert Fish probablemente existió antes de su tiempo por el hecho de que fue entre los asesinos en serie mucho más espantosos de la historia. Asimismo popular como el hombre lobo de Wysteria y el vampiro de Brooklyn, Fish aseveró que tenía mucho más de 100 víctimas. Unicamente se reafirmaron tres víctimas y fue culpado en solo un asesinato que logró que lo enviaran a la silla eléctrica en 1936.

Fish era mucho más que un asesino en serie, era un violador en serie y un caníbal y la mayor parte de sus víctimas eran pequeños. Aparentemente, asimismo tuvo un perverso exitación aterrorizando a las familias de sus víctimas, lo que lo llevó a su caída. Envió una carta a la madre de su última víctima enseñando con horripilantes datos lo que le logró a la joven. Pero el sobre que usó se encontraba estacionario que halló en la pensión donde vivía. Y si bien quitó la dirección del remitente, no apreció que el sobre en sí se encontraba sellado con una marca de agua de la Asociación Benevolente de Choferes Privados de Novedosa York.

La policía ha podido seguir el sobre hasta el sitio de donde venía inicialmente y, por último, hasta la pensión donde Fish lo había encontrado y enviado por correo. Su defensa trató de asegurar que precisamente debe estar orate. El jurado no se lo tragó y condenó a Fish a muerte. Años después sería, en parte, la inspiración de Hannibal Lecter.

1. El cuentagotas de identificación

Sería bien difícil meditar en algo mucho más imbécil que llevar a cabo en la escena de un delito que termina de cometer que dejar su identificación. Aparte de quedarse allí y aguardar a que se muestre la policía, o sea lo malo que podría llevar a cabo si verdaderamente quisiese escaparse con la suya. Increíblemente, o sea precisamente lo que logró Peter Goebbels.

Goebbels fue un asesino en serie y violador en Alemania en la época de la década de 1980. La policía se encontraba armando un caso y ahora había relacionado 4 crímenes separados en el momento en que Goebbels abandonó la escena de su delito mucho más reciente. dejando caer su tarjeta de identificación tras él. Pese a asegurar que se encontraba enfermo de la cabeza, acabó siendo culpado a cadena perpetua.

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