Los guerreros samuráis más famosos de la historia

A lo largo de siete siglos, los samuráis representaron la alarmante rama militar de la aristocracia de Japón. Formados y enseñados desde una edad temprana, se transformaron en excelentes guerreros al servicio de su señor o daimyo. Eran varios de los mejores espadachines que el planeta había visto y eran conocidos por el código de honor al que se adherían … en su mayor parte.

Ciertos samuráis podrían resultar muy poderosos y transformarse ellos mismos en daimyo, y después hallar a su samurái para asumir como sirvientes. Ciertos de ellos aun se transformaron en shogun, los poderosos dictadores que regían el país. Con una historia tan extendida y diferente, jamás podríamos contemplar absolutamente la llegada de sus hazañas en un solo vídeo, pero vamos a echar una ojeada a varios de los samuráis mucho más conocidos que nunca hayan blandido una katana.

8. Miyamoto Musashi

Empezamos esta lista con el hombre que varios piensan el más destacable espadachín samurái de la historia: Miyamoto Musashi. Nacido en torno a 1584, era hijo de un profesor de artes marciales llamado Shinmen Munisai y, como era de aguardar, empezó a entrenar a una edad temprana.

Según nuestro Musashi, su primer desafío llegó en el momento en que tenía solo 13 años, en el momento en que mató a un samurái considerablemente más experimentado llamado Arima Kihei. Esta fue entre las mucho más de 60 riñas de espadas particulares en las que Musashi participó durante su trayectoria. Los ganó a todos, peleando a muerte contra varios de sus contrincantes.

A lo largo de una gran parte de su historia, Musashi fue de todos modos un ronin, esto es, un samurái sin profesor. Eso se debió a que el clan de su padre, los Shinmen, luchó en el bando perdedor de la batalla entre los clanes Toyotomi y Tokugawa. El 21 de octubre de 1600, la guerra de Sekigahara acabó con una victoria definitiva para este último y provocó el shogunato Tokugawa. El papel exacto de Musashi en esta guerra épica no está claro, pero entonces supuestamente desapareció de los registros a lo largo de ciertos años.

Musashi viajó por todo El país nipón para perfeccionar sus capacidades como guerrero. Su desafío mucho más popular fue contra otro profesor samurái llamado Sasaki Kojiro. Esta evidente riña se ha mitificado en buena medida, con lo que es bien difícil determinar datos precisos. Kojiro era popular por utilizar una espada larguísima llamada nodachi, al paso que Musashi en teoría lo derrotó y lo mató empleando una espada de madera de entrenamiento llamada bokken que él tallado de un remo mientras que viaja al rincón del desafío.

Musashi se estableció a lo largo de la década de 1630 y fue tomado como criado por el clan Hosokawa. Afianzó su legado como profesor espadachín escribiendo sus enseñanzas en Ir Rin no Sho, o El libro de los cinco anillos.

A propósito, la vida de Miyamoto Musashi fue bastante agitada para cubrirla totalmente en esta entrada pero, si deseas estudiar mucho más, ahora hicimos un producto terminado. vídeo sobre él en nuestro canal hermano, Biographics, puedes verlo allí.

7. Kusunoki Masashige

Los samuráis eran conocidos por su código de honor y la lealtad inexpugnable que daban a conocer a sus señores. Quizás esto fue mejor ilustrado por Kusunoki Masashige, un samurái del siglo XIV que el día de hoy se considera en El país nipón como un patriótico símbolo llamado Dai-Nanko.

Un criado del emperador Go-Daigo, se conoce poco sobre Kusunoki antes que comenzara a subir en las filas al servicio del emperador. Estuvo activo a lo largo de la Guerra de Genko, un intento del emperador de conseguir el poder del poder del shogunato de Kamakura. Al final tuvo éxito en 1333, empezando la Restauración de Kenmu.

No obstante, este periodo fue de corta duración, solo duró tres años. Go-Daigo fue traicionado por uno de sus en general, Ashikaga Takauji, quien vio la posibilidad de empezar su shogunato. Levantó los brazos contra su viejo profesor y lo empujó exitosamente hasta la ciudad más importante de Kioto.

Con la espalda contra la pared, Kusunoki sugirió al emperador que abandonase Kioto y se reagrupara en las montañas. No obstante, Go-Daigo se negó a dejar la ciudad más importante y también insistió en que su leal samurái se encaraba a Takauji en una guerra campal. Kusunoki ha propuesto múltiples opciones estratégicas, pero todas y cada una cayeron en oídos suecos. Esta fue esencialmente una misión suicida puesto que las fuerzas oponentes eran superiores en todos y cada uno de los sentidos, pero Kusunoki no se alteró. Tomó su ejército y luchó con valentía, pero fue de forma rápida abrumado y murió en la guerra.

Su legado fue realizado por su hijo, Kusunoki Masatsura, quien se transformó en un samurái venerado por derecho propio. Sirvió lealmente al próximo emperador, Go-Murakami, hasta el momento en que asimismo murió en la guerra de Sakainoura en 1348.

6. Akechi Mitsuhide

Nos enteramos de un samurái popular por su lealtad, entonces, ¿qué tal uno infame por su traición? En verdad, Akechi Mitsuhide podría ser el traidor samurái mucho más conocido de la historia, puesto que su traición tuvo un encontronazo importante en El país nipón.

Asimismo llamado Jubei, Akechi nació en 1528 como una parte del clan Toki. Como samurái, acabó al servicio de un joven daimyo llamado Oda Nobunaga y, por último, se transformó en uno de sus vasallos.

Nobunaga tenía enormes ambiciones de unificar El país nipón y lo logró … eminentemente. En verdad, fueron sus sirvientes, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu, quienes acabaron su trabajo y, juntos, fueron conmemorados como los Tres Uniformes, marcando el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de Japón.

Mediante la conquista, Oda puso a la mayoría de Honshu bajo su control, pero no fueron sus oponentes quienes provocaron su caída, fue uno de sus samuráis. En el mes de junio de 1582, Oda viajó a Kioto para reunirse con su hijo, Oda Nobutada. Tenían un té liturgia en el Templo Honno-ji pero, sin que ellos lo supiesen, Akechi se dirigía hacia ellos con un ejército. Nobunaga solo tenía un pequeño séquito con él y de manera rápida se sintieron apabullados. Sin oportunidad de huír, Oda Nobunaga cometió suicidio. En varias ediciones, asimismo logró que le quemasen el templo a fin de que sus contrincantes no tengan la posibilidad de sacarle la cabeza.

Las causas precisas de la traición de Akechi prosiguen siendo un secreto.

5. Los 47 Ronin

En concordancia, podría ser una pequeña trampa integrar a 47 hombres en una entrada, pero la crónica de los 47 ronin, o el hecho de Ako, como en ocasiones se le llama, pertence a los cuentos mucho más legendarios de El país nipón que debe mentarse toda vez que se charla de samurai.

Todo comenzado en 1701 en el momento en que un daimyo menor llamado Asano Naganori recibió a un considerable funcionario del emperador llamado Kira Yoshinaka. No nos encontramos seguros de las situaciones: ciertas fuentes aseguran que Kira fue muy grosero y insolente, otras que demandó un soborno. Al final, el honorable Asano no ha podido mucho más y atacó al funcionario hiriéndolo con una daga. Por ello, Asano se vio obligado a suicidarse a través de seppuku, mientras que sus tierras fueron decomisadas y su samurái se transformó en ronin.

40 y siete de los criados mucho más fieles de Asano han comenzado a planear su venganza. No obstante, se percataron de que Kira aguardaría que los samuráis se sintiesen obligados a vengar a su profesor, con lo que debieron persuadirlo de que bajara la guarda.

A lo largo de un par de años, los 47 ronin hallaron nuevos trabajos como obreros. Ciertos se transformaron en frailes. Su líder, Oishi Kuranosuke, a sabiendas de que tenía espías siguiéndolo, aun dejó a su familia y se transformó en un vagabundo. borracho para persuadir a todos de que era un cobarde sin honor y que no tenía interés en vengarse.

Su plan funcionó. Al final, Kira creyó que se encontraba seguro. En la noche del 30 de enero de 1703, los 47 ronin se juntaron, se armaron y también penetraron en su mansión. De forma fácil superaron al pequeño conjunto de guardaespaldas de Kira. Según la versión mucho más habitual de la historia, le brindaron al funcionario la posibilidad de fallecer con honor al cometer seppuku con exactamente el mismo cuchillo que su profesor. Él, no obstante, se negó y todavía rogó clemencia, con lo que entre los samuráis le cortó la cabeza.

Entre los ronin actuó como mensajero y fue a contar la novedad a la familia de Asano. Los otros llevaron la cabeza a la tumba de su profesor y después se entregaron. Se les dejó cometer seppuku.

4. Tomoe Gozen

Por norma general, el planeta violento de los samuráis se encontraba limitado a los hombres, pero no de forma exclusiva. Asimismo había mujeres samurai guerreros llamados onna-bugeisha que formaban una parte de exactamente la misma clase noble que sus análogos masculinos y estaban entrenados para pelear desde una edad temprana, prefiriendo el arma de asta naginata a la espada samurái mucho más clásico.

Estas guerreras eran bastante más habituales a lo largo de los primeros siglos del El país nipón feudal y no era extraño que onna-bugeisha ascendiera al rango de general en los ejércitos de sus amos.

Un caso de muestra señalado fue Tomoe Gozen, quien sirvió al clan Minamoto a lo largo del siglo XII. Su profesor era Minamoto no Yoshinaka, quien se peleó con el clan Taira a lo largo de la Guerra de Genpei. Este acontecimiento fue inmortalizado 150 años después en una narrativa épica llamada El cuento de Heike donde Tomoe es descrita como una mujer de increíble hermosura que asimismo era una hábil arquera, jinete y espadachín. Tomoe asimismo se encontraba Mucho más de Yoshinaka de seguridad samurái como siempre y en todo momento la mandaba primero a la guerra pues “ella efectuó mucho más actos de valor que alguno de sus otros guerreros”.

Con el apoyo de Tomoe, Yoshinaka derrotó al clan Taira, pero entonces reventó la batalla entre él y su primo y el clan Minamoto se dividió en facciones. Yoshinaka fue derrotado en la guerra de Awazu en 1184, pero Tomoe ejecutado el samurái Uchida Ieyoshi que fue enviado para capturarla.

Exactamente el mismo relato nos ofrece el desenlace de esa guerra, en el momento en que solo quedaban cinco sobrevivientes del ejército de Yoshinaka. A sabiendas de que la desaparición era ineludible, el líder del clan despidió a Tomoe por el hecho de que era una mujer. En cambio, cargó sola contra un conjunto de 30 contrincantes dirigidos por un samurái llamado Onda no Hachiro Moroshige de Musashi. Ella luchado con él, lo tiró de su caballo, brincó y le cortó la cabeza. Solo entonces se quitó la armadura y escapó del campo de guerra.

3. William Adams

En este momento pasamos a otra categoría particular: la de samuráis extranjeros. Los debates sobre si William Adams podría ser considerado un auténtico samurái o no aún están en curso, pero su crónica es realmente conocida, puesto que formó la base para la novela icónica Shogun por James Clavell.

Adams era un navegante dentro de una expedición comercial de holanda de cinco navíos. Fue una misión bastante catastrófica y, tras mucho más de un año y medio en el mar, solo un barco llegó a El país nipón. Las precisamente un par de docenas de hombres patológicos dentro fueron detenidos y enjaulados por un daimyo llamado Tokugawa Ieyasu a quien ahora comentamos como entre los Tres Uniformes de El país nipón.

Adams tenía múltiples cosas que funcionaban en su favor. Para comenzar, fue un enorme instante. Su llegada sucedió solo unos meses antes de la histórica Guerra de Sekigahara en 1600 en el momento en que Ieyasu se transformó en el gobernante indiscutible de El país nipón como el primer shogun del shogunato Tokugawa. El otro as bajo la manga era su conocimiento de la construcción naval, la navegación, la ingeniería y las matemáticas, todo lo que interesó bastante al nuevo shogun, tal como los sorprendentes cuentos de todo el mundo exterior. Lenta pero indudablemente, el papel de Adams aumentó en la corte de Ieyasu.

Aun de esta manera, la lengua inglesa tenía mujer y también hija en el hogar y también, indudablemente, deseaba irse de El país nipón. Esto fue inaceptable para Ieyasu quien lo prohibió. No obstante, en vez de castigar a Adams, procuró que el marinero inglés jamás quisiese irse otorgándole honores jamás antes concedidos a un extranjero. Le dio un señorío y una finca completa con criados para servirle y siervos para trabajar sus campos. Adams fue nombrado un hatamoto, un título concedido a los sirvientes samuráis mucho más fieles al servicio directo del shogun Tokugawa. Asimismo se le dejó llevar 2 espadas, de nuevo un honor guardado solo para los samuráis.

Adams no era un guerrero curtido en la guerra. Jamás luchó por su daimyo, razón por la que varias personas no lo piensan un auténtico samurái. No obstante, sus servicios eran precisamente suficientemente importantes para que el shogun lo elevase a la altura de sus guerreros mucho más apreciados.

2. Honda Tadakatsu

Comentando de esos guerreros, quizás ninguno era mucho más apreciado que Honda Tadakatsu, quien fue primordial para contribuir a su señor a conformar el shogunato Tokugawa.

Tadakatsu se encontraba en el meollo de la cuestión, en tanto que Ieyasu trabajó bajo las órdenes de Oda Nobunaga para someter o eliminar a los otros clanes y unirlos a todos bajo un mismo liderazgo. Estuvo allí en 1570 en la Guerra de Anegawa en el momento en que Ieyasu y Nobunaga lucharon juntos por vez primera y estuvo allí en el final en el momento en que Ieyasu triunfó, formó un nuevo shogunato y lanzó a El país nipón al periodo Edo.

A lo largo de sus décadas de servicio, Honda Tadakatsu se transformó en una parte de los 4 Reyes Divinos, un sobrenombre empleado para detallar a los en general mucho más fiables de Tokugawa. Asimismo fue llamado “el guerrero que superó a la desaparición misma” por el hecho de que, según la historia de historia legendaria, Honda fue implicado en mucho más de 100 peleas, pero jamás padeció una lesión grave.

En combate, Tadakatsu era popular por su casco único que se encontraba adornado con enormes cornamentas de ciervo a fin de que sus contrincantes siempre y en todo momento supiesen contra quién estaban peleando. Su instante mucho más glorioso en la guerra llegó a lo largo de la Campaña de Komaki en 1584 y de todos modos no implicó ningún combate en lo más mínimo.

Su profesor, Tokugawa Ieyasu, había dejado a Komaki con su ejército. Tadakatsu y un pequeño conjunto se han quedado atrás, pero vieron que una fuerza oponente enorme dirigida por su daimyo, Toyotomi Hideyoshi, se encontraba persiguiendo a Ieyasu. Honda reunió a los hombres que tenía a su predisposición y también en el instante salió para confrontar a ellos en combate, con la promesa de poder postergar al enemigo el suficiente tiempo a fin de que su amo pudiese huír.

Esto fue precisamente un suicidio misión, en tanto que fueron superados en número decenas y decenas de ocasiones. Como ha dicho Honda, debían “vender [their] vive lo mucho más costoso viable, por cada hora … es hermoso para [their] señor.”

Hideyoshi vio a la pequeña fuerza intentando de establecer combate con él mediante un río y se percató al momento de cuál era su intención. Elogió a Honda por su valentía y apuntó que deseaba “contribuir a su señor en cualquier sacrificio”. El daimyo dio la orden de dejar a Honda ahora sus jinetes en paz pues, si ganaba la guerra, precisaría a esos hombres más adelante.

1. Saigo Takamori

En la cabeza de varios, un samurái siempre y en todo momento va a ser un guerrero medieval de capacidad suprema, vestido con armadura y asiendo una katana en el campo de guerra. Pero la verdad es que los samuráis aparecieron hasta finales del siglo XIX en el momento en que han comenzado a ser derogados. Eran un remanente del anticuado sistema feudal y se integraron de manera lenta en la sociedad de Japón actualizada mientras que les quitaban los permisos de los que gozaban desde hace tiempo, como recibir estipendios asegurados y poder realizar a los plebeyos sin influencia.

Esto fue una consecuencia de la Restauración Meiji, un instante esencial en la historia de Japón que marcó el desenlace del sistema shogunato que había gobernado el país a lo largo de la mayoría de los últimos 700 años. Por supuesto, los samuráis estaban en oposición a esto pues sabían que el objetivo del shogunato significaba el objetivo del samurái. No obstante, hubo ciertos que fueron en oposición a este pensamiento; quienes se percataron de que las viejas formas eran trasnochadas y deberían ocultar a fin de que El país nipón pudiese competir no solo con sus vecinos, sino más bien con las potencias occidentales que estaban considerablemente más destacadas tecnológicamente y tenían ejércitos superiores. Uno de estos hombres fue Saigo Takamori, apodado “el último samurai. “

En El país nipón, Saigo es recordado como entre los Tres Enormes Nobles de la Restauración por el papel escencial que desempeñó. Su historia temprana fue indicativa de los tiempos alterables. Si bien su padre era un samurái de nivel menor y él asimismo recibió entrenamiento samurái, ¿Saig? Trabajó como burócrata, no como guerrero, primordialmente ocupándose de proyectos agrícolas. Aun de esta forma, a lo largo de la Guerra Boshin entre el shogunato y las fuerzas pro-imperiales, Saigo probó ser un líder capaz y compasivo que procuraba una solución incruenta siempre y cuando fuera viable.

El samurai fue nombrado general del ejército bajo el gobierno del emperador, pero renunció gracias a disconformidades con otros gobernantes sobre si El país nipón debería proceder a la guerra contra Corea o no. Hasta entonces, el país todavía se encontraba lleno de pequeñas rebeliones de samuráis que estaban enojados por la pérdida de sus muchas tradiciones y permisos. Si bien a regañadientes, Saigo lideró una de esas revueltas en 1877 contra exactamente el mismo gobierno que luchó por disponer. Duró menos de un año hasta el momento en que acabó de forma definitiva tras la desaparición de Saigo en la Guerra de Shiroyama.

Saigo era un hombre atrapado entre 2 mundos, sin poder admitir absolutamente a ninguno de ellos. Pese a fallecer rebelde, prosiguió siendo habitual entre la multitud gracias a su personificación de los valores habituales que atribuían a los samuráis que se habían transformado en una raza moribunda. Gracias a esto, fue perdonado por el gobierno 12 años después y de manera oficial recordado como entre los héroes de la Restauración Meiji y el último verdadero samurái de El país nipón.

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