Los horribles experimentos llevados a cabo por el gobierno de Estados Unidos

Semeja que la desconfianza del gobierno está en su punto mucho más prominente, con precisamente el 17% de la población pensando que nuestros líderes tienen en cabeza nuestros mejores intereses. Tras Vietnam, Watergate, la Guerra contra el Terrorismo y otros incidentes que implicaron a los de arriba, la fe en los seleccionados se ha desplomado desde la década de 1960.

Pero hay otras causas mucho más perversas que podría tener para no obtener siempre y en todo momento lo que el gobierno le vende. Durante nuestra historia como país, una parte de la población fué doblegada a ensayos, frecuentemente absolutamente inconscientes. Ciertos de estos ensayos engloban desde “levemente molestos” hasta “traición absoluta a otros humanos”. Los ejemplos que nos encontramos a puntito de presentarles son eminentemente los últimos. Cinturón de seguridad.

9. Ensayo del gas mostaza

El gas mostaza, o mostaza azufrada, se usó por vez primera en la Primera Guerra Mundial. Los artículos químicos causan quemaduras graves en casi todas las áreas del cuerpo con las que entra en contacto. Contraindicado de manera oficial por las ONU en 1993, el gas mostaza asimismo tarda hasta un día en empezar los síntomas, que es un infierno en sí.

Es extraño que 1993 fue el año en que la ONU decidió tomar conciencia, pues ese fue el año en que el gobierno estadounidense desclasificó un programa de ensayos que hicieron con gas mostaza a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. En ese programa, Las propias tropas estadounidense estuvieron expuestas al gas y después se documentaron sus reacciones. Las pruebas semejan ser voluntarias, si bien dado que se realizaron en suma misterio, carecieron de cualquier género de atención médica posterior a las pruebas, y los soldados fueron conminados con una baja deshonrosa si charlaban de ellos deja algo de “decisión” en pregunta. Ah, y todos y cada uno de los sujetos estaban organizados por raza.

8. Sífilis de Tuskegee

Los Tuskegee Airmen fueron un escuadrón legendario de aviadores negros con origen en Alabama, los primeros en ser útil en la Segunda Guerra Mundial. Antes de 1940, los afroamericanos no podían volar por el ejército estadounidense. Precisamente al tiempo que estos hombres hacían que su localidad de Tuskegee y el país por norma general se sintiesen orgullosos, mucho más adelante, el gobierno se encontraba deshaciendo una parte de ese avance.

Los ensayos de sífilis de Tuskegee fueron una investigación ido efectuado por el Servicio de Salud Pública de EE. UU., En el que dejaron que cientos y cientos de hombres negros pobres pensaran que eran tratados por su sífilis que existe (si bien jamás les afirmaron a los hombres que tenían la patología concreta; les afirmaron era “mala sangre”). Ellos naturalmente no fueron tratados en lo más mínimoy se les brindaron placebos a fin de que los “estudiosos” tengan la posibilidad de ver hasta dónde podía progresar la sífilis sin régimen. Los hombres se han quedado ciegos, locos e inclusive fallecieron, aun en el momento en que la penicilina, que verdaderamente podría sanar la patología, estuvo libre en 1947.

Aun en el momento en que se agotaron los fondos para el estudio, los hombres todavía no fueron tratados y jamás se les mencionó que tenían sífilis. Continuó hasta 1972, en el momento en que el estudio por último se filtró en todo el país. A lo largo de esas escasas décadas, 28 hombres fallecieron de manera directa de sífilis, 100 por adversidades y 19 pequeños heredaron la patología al nacer.

7. Ensayos con veneno de dioxina

El Agente Naranja y su empleo en la Guerra de Vietnam fue entre los episodios mucho más oscuros en una historia estadounidense que está infestada de ellos. El Agente Naranja contenía un veneno llamado dioxina, que es ahora que se encuentra en el planeta, y cuanto mucho más prominente está algo en la cadena alimenticia, mucho más dioxina tiene. Pero tratándose de una dosis concentrada, es en el momento en que empiezan a mostrarse efectos graves para la salud, como el cáncer.

La compañía Dow Chemical sentía curiosidad por los efectos de las dioxinas en la salud en la década de 1960, con lo que lo probé en presos en una prisión de Filadelfia. 70 en suma se ofrecieron como voluntarios, y es la única vez registrada que a los sujetos se les administraron de forma voluntaria dosis ajenas del veneno.

De buen grado, ¿eh? ¿Conque cuál es el inconveniente? Bueno, no se sostuvieron registros del ensayo, no se hicieron estudios de rastreo tras la prueba, diez de los sujetos han recibido proporciones considerablemente más altas del veneno que las recomendadas por Dow todos y cada uno de los registros y desenlaces fueron destrozados (siempre y en todo momento una aceptable señal de confiabilidad), y no poseemos iniciativa si los 70 hombres vivieron para toda la vida o todos fallecieron de leucemia. ¿Es bastante?

6. Pruebas de intoxicación militares

Es ya bastante malo en el momento en que un ejército utiliza armas biológicas que dañan a sus tropas (ver: Agente Naranja), pero ¿qué sucede si descubres que volvieron esas toxinas en sus ciudadanos? Probablemente se podría argumentar que los soldados en el campo de guerra admiten algún género de peligro en sus ámbitos, pero esa lógica no se aplica a los civiles rutinarios que viven sus vidas.

Pero eso es precisamente lo que sucedió en San Francisco en el otoño de 1950. Un barco de la Marina microbios rociados en el aire cerca de la costa de la región, en un intento por ver de qué forma una metrópoli esencial podría ser vulnerable a un ataque de esta clase. De esta forma es, no le contaron a absolutamente nadie en la localidad sobre la prueba y la repitieron a lo largo de siete días seguidos. Los centros de salud locales se sorprendieron al notar pacientes inficionados con una bacteria que jamás antes habían visto en sus paredes, y se estima que por lo menos un individuo murió gracias a los ensayos. Cada químico que se empleó, el gobierno juró que estaban absolutamente seguro, cuando el público se enteró. Desde ese momento, todos fueron determinados como patógenos. En las décadas siguientes, se descubrió que se habían efectuado varias pruebas afines en otras ciudades esenciales estadounidense, desde Novedosa York hasta St. Louis.

5. MKUltra

Este es tan omnipresente en nuestra cultura como un programa de control mental del gobierno turbio, pero en lo concreto, semeja que no muchas personas sabe qué desquiciado era MKUltra. La CIA sancionó el software en 1953, como una manera de debilitar a la gente a lo largo de los interrogatorios y de supervisar a alguien completamente. A lo largo de veinte años, usaron toda clase de tácticas (en ocasiones ilegales) como psicodélicos, hipnosis y tortura para conseguir los desenlaces que procuraban.

Varios de los sujetos de prueba fueron sometidos de forma involuntaria a estos métodos. El temor a la Guerra Fría y a los soldados que retornaban de Corea logró que la CIA buscara poco a poco más maneras de hacer MKUltra, desde las cárceles hasta los centros de salud psicológica. El jefe de la mafia, Whitey Bulger, fue aun un sujeto, y charló de alucinaciones horripilantes y de que le administraran LSD. Todo lo mencionado acabó en una prueba llamada Operación Clímax de la medianoche, donde a personas a la suerte en muchas ciudades se les dio LSD sin saberlo. Pero a fines de los 60 y principios de los 70, el gobierno decidió que la gente sin permiso sometidas a dosis de ácido y supervisión sexual probablemente no estaban bien.

4. Estudio de embarazo con VIH

El gobierno de los USA tiene una extendida y también ilustre historia de efectuar ensayos sin previo aviso y, generalmente, de inmiscuirse en la vida de los ciudadanos recurrentes. Pero no les da vergüenza dejar la seguridad de las fronteras estadounidenses. No señor. Pregúntele a mujeres embarazadas, africanas, tailandesas y dominicanas VIH positivas. Oh, espera, no puedes, por el hecho de que probablemente asistimos a matarlos a ellos ahora sus bebés.

Hay un fármaco llamado AZT que, en el momento en que lo toma una mujer preñada con VIH, puede achicar la oportunidad de transmisión a su bebé en un 66%. Eso es colosal. Entonces, evidentemente, el gobierno deseaba conseguir una manera mucho más económica, en tanto que el AZT cuesta cerca de mil dólares americanos por tolerante. En estos países extranjeros, a la mitad de las mujeres embarazadas se les administró menos AZT de lo que se administra comunmente en los EE. UU. (Probablemente vean qué tan bajo podría llegar y aún ser efectivo), y a la otra mitad se les administró placebos. Lo que, si prestas mucha atención, quiere decir que la mitad de esas mujeres probablemente van a dar a luz a un bebé con VIH, en vez de, ya conoces, proporcionarles todo AZT.

3. Tolerante de cáncer negro que irradia

Una parte de la histeria y la paranoia de la Guerra Fría fue la preocupación por la radiación de las bombas que todos estaban seguros de que caerían en algún instante. Pero el gobierno no se encontraba verdaderamente seguro de cuánta radiación podía aguantar el cuerpo humano y continuar andando. Esa es información de utilidad para comprender.

El Pentágono, con la curiosidad de un niño de 4 años, se preguntó cuál sería el límite. Si en algún momento iba a celebrarse una guerra nuclear, precisaban entender qué podían conducir sus soldados respecto a la radiación. Entonces, prosiguieron su crónica en Tuskegee y probaron a personas negras sin su conocimiento. Desde 1960 hasta 1971, los pacientes negros con cáncer tenían todo el cuerpo irradiado, más allá de que ese tipo concreto de radiación era inútil para sus patologías. Se les termina de decir que este “nuevo régimen” podría asistir. A lo largo de el lapso de una hora, han recibido la radiación semejante a 20.000 rayos X. Un año una vez que acabaron los ensayos, se descubrió que precisamente un cuarto de los sujetos fallecieron por intoxicación por radiación. El médico que encabezó estas pruebas recibió últimamente un elogio por los logros de su trayectoria, con lo que el karma probablemente no existe.

2. El estudio de los monstruos

En este momento, varios de nosotros no somos científicos. Menos de nosotros somos patólogos del charla. Pero se podría imaginar que la mayor parte de nosotros afirmaría que vocear y amonestar a un niño con inconvenientes del charla no los asistiría con sus aflicciones. Pero eso es justo lo que hicieron en 1939 en la Facultad de Iowa, a lo largo del llamado “Estudio de monstruos”.

El Dr. Wendell Johnson escogió a 22 huérfanos en un esfuerzo por contradecir todas y cada una de las teorías prevalecientes sobre la tartamudez. ¿Por qué razón huérfanos? Por el hecho de que somos horribles. Antes de la prueba, se apartaron en 2 conjuntos, los que tartamudeaban y los que no. A propósito, solo media parta de los pequeños del conjunto tartamudo eran tartamudos. A lo largo de los seis meses de ensayos, los huérfanos que charlaban bien han recibido varios refuerzos positivos. Los que estaban en el conjunto tartamudo (que, nuevamente, contenía varios pequeños que charlaban con perfección) fueron sometidos a largas charlas y comentarios despreciativos sobre de qué forma charlaban. ¿Los desenlaces? Bien…

“De los seis pequeños ‘normales’ en el conjunto de tartamudez, cinco comenzaron a tartamudear tras la terapia negativa. De los cinco pequeños que habían tartamudeado antes de su “terapia”, tres empeoraron. En comparación, solo entre los pequeños del conjunto etiquetado como ‘habitual’ tuvo mayores inconvenientes del charla tras el estudio “.

Entonces las etiquetas sí importan. Los pequeños tienen la posibilidad de padecer daños permanentes si no se los manipula de forma cuidadosa a lo largo de una investigación del que no se les notificó. Ciertos desarrollaron inconvenientes para charlar que cargaron por el resto de sus vidas. No obstante, han recibido un pago notable en 2007.

1. Emprendimiento 4.1

La mayor parte de la gente evocan el desierto de Nuevo México en sus psiques en el momento en que se charla de en el momento en que USA empezó a evaluar bombas atómicas. Y tendrían razón en parte. Pero USA asimismo dejó caer varios de ellos en las Islas Marshall en el Pacífico. De 1946 a 1958, EE. UU. probó 67 bombas atómicas en las islas, que tenía una población de 52.000 personas. Por supuesto, esos habitantes debieron irse.

La bomba mucho más grande, la Castillo Bravo prueba en 1954, fue en el momento en que el gobierno decidió efectuar una investigación sobre los efectos de la lluvia radiactiva en la población. La nube de lluvia radiactiva, parece ser, “de manera accidental” sopló sobre un número importante de personas. Eso acostumbra ocurrir en el momento en que se prueba una bomba nuclear 1.000 ocasiones mucho más fuerte que la de Hiroshima. Varias personas aseguran que el la exposición a la lluvia radiactiva fue intencional. En conjunto, 239 habitantes estuvieron expuestos a escenarios de radiación significativos a tasas 580 ocasiones mucho más altas que una cantidad semanal habitual. Un reportaje de 2012 charló con ciertos de esos habitantes, que recuerdan estar enfermos y que se les cayó el pelo, tal como historias de bebés desfigurados.

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