Los impostores más infames de la historia

Para la mayor parte de nosotros, la iniciativa de fingir ser otra persona día a día suena agotadora, si no irrealizable. No obstante, no para todos. Varias personas adoptan una exclusiva identidad con exactamente la misma sencillez con que usted se pone un nuevo par de zapatos. En verdad, la historia está llena de farsantes que se pusieron nuevos disfraces y pretendieron ser otra persona totalmente por dinero, poder o, en ciertos casos, solo por diversión.

8. Lord Gordon-Gordon

El auténtico nombre de Lord Gordon-Gordon se ha perdido en la historia, pero entendemos que fue un estafador británico del siglo XIX que logró hacerse pasar por un terrateniente escocés. Estafó a muchas personas, siendo el mucho más destacable entre los hombres mucho más ricos estadounidense, el popular magnate ferroviario Jay Gould.

En el momento en que el estafador decidió adoptar el aspecto de un aristócrata escocés en torno a 1868, se transformó en Lord Glencairn en Londres. Con el aspecto correcta y la conducta correcta, de a poco se ganó la seguridad del resto y los convenció a fin de que le concedieran préstamos de dinero o servicios a crédito. En el momento en que se descubrió el estafa en 1870, Lord Glencairn desaparecido de Londres y Lord Gordon-Gordon surgió en América.

Allí, tuvo aún mucho más éxito puesto que los auténticos lores escoceses eran pocos y distantes entre sí. Le asistió visto que Gordon-Gordon ha podido poner millones de dólares americanos en un banco. Era el dinero que le sobraba de sus estafas británicas, pero instantáneamente le dio probabilidad.

Se instaló en Minnesota y anunció su intención de invertir en trenes. Así, conoció a Jay Gould y lo persuadió de que tenía muchas acciones en Erie Railroad. Deseoso de realizar negocios juntos, Gould le dio quinientos mil de dólares americanos como señal de buena fe, ciertos en dinero y el resto en acciones. Esto tenía la intención de ser una garantía: se suponía que Lord Gordon-Gordon solo debía retener el dinero, no gastarlo. No obstante, en el momento en que empezó a vender acciones, Gould se percató de que lo habían engañado. El industrial trató de solucionar los temas en los tribunales, pero el “señor” escapó a Canadá.

Esto prácticamente provocó una hecho en el momento en que los asociados de Gould cruzaron la frontera y también procuraron raptar a Gordon-Gordon para llevarlo frente a la justicia. Fueron apresados y detenidos y una milicia estadounidense deseaba irrumpir Canadá para garantizar su liberación.

El estafador se creía seguro en Canadá, pero las autoridades al final eligieron extraditarlo. No deseando confrontar a la prisión, Lord Gordon-Gordon se pegó un tiro el 1 de agosto de 1874.

7. Wilhelm Voigt

El 16 de octubre de 1906, un capitán alemán entró en un cuartel del ejército en Berlín y se apoderó de diez soldados que lo acompañaron en tren hasta la localidad de Köpenick, al este de la ciudad más importante. Allí, el capitán puso al alcalde y al tesorero bajo detención por malversación y confiscado mucho más de 4.000 marcos del tesoro local como prueba. Al comienzo, esto sonó como una habitual redada de corrupción, pero había una trampa: el “capitán del ejército” era solo un tipo vestido de traje que se cambió de ropa de civil y salió con el dinero.

Su nombre era Wilhelm Voigt. En ese instante, en sus cincuenta y muchos, había pasado la mitad de su historia adulta accediendo y saliendo de la prisión por múltiples delitos. En 1906, ensambló un traje de capitán terminado comprando múltiples piezas utilizadas en distintas tiendas de Berlín. Parecía, andaba y charlaba como un oficial y, para los soldados alemanes, supuestamente eso era bastante. Prosiguieron sus órdenes sin cuestionar, aun el sargento que dejó que sus hombres viajaran con Voigt.

El farsante fue tomado diez días tras su suplantación y culpado a 4 años de prisión. No obstante, en contraste a la mayor parte de los otros estafadores, las atrevidas acciones de Voigt divirtieron al público, tanto en el Imperio alemán como en el extranjero. Fue considerado mucho más un héroe habitual que un criminal y el Kaiser Wilhelm II lo excusó tras un par de años.

Voigt se encontraba ansioso por explotar su novedosa popularidad y empezó a realizar visualizaciones en teatros, sitios de comidas, parques de diversiones y en otro rincón donde fuera bienvenido. Décadas después, el inolvidable tema aun se transformó en el tema de una tocar llamado “El Capitán de Köpenick”.

6. John Deydras

Un día de 1318, un hombre de una oreja entró en el palacio de Beaumont en Oxford y se declaró a sí mismo como el auténtico Eduardo II y, por consiguiente, el legítimo rey de Inglaterra.

El nombre de este hombre era John Deydras, en ocasiones registrado como John de Powderham, y todo cuanto entendemos sobre su pasado es que trabajó como usado y ha podido ser hijo de un curtidor. No obstante, según su crónica, de todos modos era hijo de Edward I, mucho más popular como Edward Longshanks. No obstante, en el momento en que era un bebé, una cerda le mordió la oreja mientras que jugaba en el patio del castillo. Temiendo ser seriamente castigada por su abandono, su niñera sustituido él con otro chaval del pueblo que acabó transformándose en Eduardo II de Inglaterra.

Evidentemente, Deydras no tenía pruebas para esta historia salvaje y los historiadores modernos consideran que el hombre probablemente se encontraba mentalmente enfermo, en tanto que realizar tal acusación era esencialmente una sentencia de muerte en ese entonces. No obstante, se afirmaba que Eduardo II se divertía con Deydras y, ya que absolutamente nadie se tomó la historia seriamente, posiblemente el rey aun quisiese perdonar al hombre y sostenerlo como su bufón de la corte.

Lamentablemente, Deydras verdaderamente escogió el instante equivocado para su pequeño truco. Edward era intensamente impopular en ese instante por sus descalabros militares contra los escoceses dirigidos por Robert the Bruce. Además de esto, su mujer, la reina Isabel, se encontraba “indeciblemente molesta” por Deydras y deseaba que se fuera. No obstante, no es asombroso que no la apodaran la Loba de Francia por nada.

Como resultado, Deydras fue detenido y torturado. Él confesó que todo había sido una patraña, aduciendo que había sido engañado por su gato, que de todos modos era un demonio. Tanto el hombre como el felino fueron ejecutados.

5. Cassie Chadwick

Elizabeth Bigley fue una estafadora canadiense del siglo XIX que cometió estafas desde el instante en que era una joven. Empezó con una falsificación menor antes de mudarse a los USA, donde fingió ser clarividente en múltiples ciudades distintas. Asimismo se casó un par de veces, cada vez con un seudónimo diferente, pero ninguno de los 2 matrimonios duró bastante y, al final, Bigley fue culpado a nueve años de prisión por falsificación en 1889.

Fue puesta en independencia condicional en 1893 y fue a Cleveland, donde adoptó el nombre de Cassie Hoover. Unos años después, se transformó en Cassie Chadwick tras casarse de nuevo, en esta ocasión con un médico rico y respetado llamado Leroy Chadwick. Esta novedosa relación le dio a Cassie ingreso a ciertas personas mucho más ricas y también predominantes de Ohio y, con la asistencia involuntaria de entre los amigos de su marido, Chadwick se embarcó en su estafa mucho más ambiciosa.

En 1897, logró un viaje a la localidad de Novedosa York. Allí, conoció a un popular del Dr. Chadwick, un letrado llamado James Dillon. Cassie le solicitó que la acompañara a realizar un recado y el hombre accedió. Juntos, viajaron a la Quinta Avenida y se detuvieron en frente de uno de las edificaciones mucho más suntuosos de toda la localidad. Era la mansión de Andrew Carnegie, entre los hombres mucho más ricos de todo el mundo. Chadwick entró mientras que Dillon aguardaba en el carruaje, desconcertado con lo que negocio ella probablemente podría tener allí.

De todos modos, todo cuanto logró Chadwick fue soliciar charlar con el jefe de limpieza con el motivo de revisar las referencias de una sirvienta que deseaba contratar. Ella jamás conoció a Carnegie, pero eso era sin importancia para la estafa, lo único que importaba era que pasara cierto tiempo en su casa.

En el momento en que salió, por supuesto Dillon le preguntó sobre su negocio. Chadwick confesó que era la hija ilícita de Andrew Carnegie e inclusive le mostró al letrado ciertos pagarés (falsificados, naturalmente) por un valor de centenares de miles de dólares americanos, y mentó asimismo que podía heredar millones mucho más. Le juró a Dillon que guardaría el misterio, sabiendo realmente bien que el letrado se lo afirmaría al mundo entero en Ohio.

En el momento en que su crónica salió a la luz, a Chadwick le resultó simple conseguir préstamos masivos de todos y cada uno de los bancos en los que entró. Tenía dado que absolutamente nadie sería tan audaz para hacerle una pregunta a Carnegie sobre una hija ilícita y llevaba razón … por un tiempo. Chadwick sostuvo su estafa a lo largo de siete años. Entonces, en 1904, un banquero demandado Pagó un préstamo por un valor de prácticamente 200.000 dólares estadounidenses. Ella no ha podido, con lo que el banquero le preguntó a Carnegie quién mencionó que no tenía iniciativa de quién era Cassie Chadwick. Fue declarada culpable de estafa y murió en la prisión unos años después.

En lo relativo a Andrew Carnegie, hicimos un vídeo sobre él en nuestro canal hermano, Biographics, conque consulte el link en la descripción si quiere conseguir mucho más información sobre él.

4. Lambert Simnel

La desaparición del rey Eduardo IV de Inglaterra en 1483 desembocó en entre los secretos mucho más perdurables de la historia inglesa: el destino de sus 2 hijos, los llamados Príncipes de la Torre. En el momento en que tenían 12 y 9 años, respectivamente, fueron encerrados en la Torre de Londres por su tío, Richard, Duke. de Gloucester, quien tomó el trono para sí mismo y se transformó en el rey Ricardo III. Fue ejecutado un par de años después en la Guerra de Bosworth Field, poniendo fin no solo a su reinado, sino más bien asimismo a la Casa de York y las Guerras de las Rosas. Tras él vino Enrique VII, primer rey de la Casa de los Tudor.

En lo que se refiere a los 2 príncipes, generalmente se admite que los 2 fallecieron en la torre, pero hubo personas que han surgido aseverando ser uno o el otro y, por consiguiente, los lícitos herederos del trono.

Una de estas personas fue Lambert Simnel quien, raramente, fue ovacionado no como uno, sino más bien como 2 herederos distintas. En el momento en que era niño, Simnel se encontraba bajo el precaución de un sacerdote llamado Richard Simon, quien se persuadió de que su alumno procedía de la realeza. Al comienzo, proclamó que el niño era Ricardo de Shrewsbury, el mucho más joven de los 2 príncipes que subsistieron a su encarcelamiento en la torre. Después, alteró su afirmación, diciendo que Simnel era de todos modos Edward Plantagenet, conde de Warwick, un integrante diferente de la Casa de York que había sido encarcelado por el rey Enrique VII en el momento en que era un niño.

Sin que la mayor parte de la multitud lo supiese, incluido Simon, el auténtico Edward Plantagenet todavía se encontraba vivo en la Torre de Londres y pasaría mucho más de una década hasta el momento en que fuera ejecutado. No obstante, la afirmación de Simon fue suficientemente convincente para que Lambert Simnel fuera llevado a Irlanda, donde se encontraba coronado El rey Eduardo VI y un ejército se levantaron para deponer a Enrique. Los 2 bandos se hallaron en 1487 en la guerra de Stoke Field, donde los incondicionales de Simnel fueron derrotados de manera definitiva.

Por suerte para Simnel, el rey Enrique comprendió que el niño era sencillamente un marioneta empleado por la multitud para reunir a los incondicionales de York. En consecuencia, excusó a Simnel y le dejó trabajar en la cocina real. En el momento en que medró, se transformó en cetrero antes de ocultar del registro de historia.

3. Fred Demara

Fred Demara, popular como “el enorme farsante”, adoptó varios identidades y pasó la mayoría de su historia fingiendo ser otra persona. Ciertos de sus alter egos incluían a un sicólogo, un biólogo, un estudiante de derecho, un monje trapense, un profesor, un decano de filosofía, un directivo de prisión y, lo mucho más deslumbrante de todo, un cirujano naval que verdaderamente efectuó métodos médicos a lo largo de la guerra Guerra.

No te sorprenderá comprender que no conocemos mucha información precisa sobre el estafador de siempre, puesto que la mayor parte de los datos que lo cubren fueron proporcionados por nuestro Demara una vez que vendió su crónica a La vida gaceta. Nació como Ferdinand Waldo Demara en 1921 en Lawrence, Massachusetts. Parece ser, tenía un coeficiente intelectual altísimo y una memoria fotográfica que lo asistió a asumir identidades que con frecuencia requerían una educación superior. Su familia empezó siendo rica, pero lo perdió todo a lo largo de la Enorme Depresión, que persuadió a una joven Demara de escapar de casa y viajar en su historia como un farsante profesional.

Daría la sensación de que ámbas trayectorias expertos que verdaderamente atrajeron a Demara fueron la de monje y militar. Se unió a múltiples monasterios y ramas militares durante su historia, pero jamás duró mucho más de unos pocos años en cada uno de ellos antes de escapar y empezar nuevamente.

En el momento en que Demara se unió a un conjunto educativo espiritual popular como los Hermanos de la Instrucción Cristiana, conoció a un médico canadiense llamado Joseph Cyr. Después adoptó la identidad de Cyr y se aseguró un puesto como cirujano de trauma dentro del destructor canadiense HMCS. Cayuga a lo largo de la Guerra de Corea. Supuestamente, tuvo éxito en la realización de suturas, inferiores cirugíay, en una ocasión, hasta sacar una bala de una herida en el pecho.

Una vez que Demara se transformara en una celebridad menor a objetivos de la década de 1950, le resultó considerablemente más bien difícil asumir novedosas identidades. En cambio, trató de vivir como Fred Demara y aprovechó su novedosa popularidad en varias visualizaciones en televisión e inclusive una película papel en la película de terror de 1960 The Hypnotic Eye.

2. George Psalmanazar

George Psalmanazar es el único nick popular de un francés que pretendía ser un originario de Formosa que deslumbró y horrorizó al Londres del siglo XVIII con historias de su tierra natal.

El hombre nació cerca de 1679 en el sur de Francia. Mientras que viajaba por Europa, adoptó el aspecto de un peregrino irlandés. No obstante, la multitud de forma frecuente podía decir que se encontraba mintiendo, con lo que decidió que precisaba algo mucho más exótico. Entonces fingió ser un pagano japonés, pero entonces cambió a algo aún mucho más lejano y aseveró ser un originario de la isla de Formosa, famosa el día de hoy como Taiwán. Aun empezó a entrenar extraños rituales y a comer alimentos poco comunes que fueron suficientes para seducir a la mayor parte de los de europa de que era de algún sitio muy, lejanísimo. En sus viajes, conoció a un capellán escocés llamado Alexander Innes que lo “transformó” al cristianismo, bautizado lo George Psalmanazar y lo trajo a Londres.

La historia del extraño se realizó habitual en Inglaterra. Aseveró ser secuestrado de su tierra natal por jesuitas que entonces lo encarcelaron por negarse a transformarse al catolicismo. Esto funcionó bien en un país donde el sentimiento anticatólico era prominente, solo mejorado por la conversión de Psalmanazar al anglicanismo.

En 1704, el formosano escribió y publicó un libro que se titula “Una descripción histórica y geográfica de Formosa, una isla sosten al emperador de El país nipón”. Fue un éxito, si bien la mayor parte de los hechos fueron inventados, exagerados o tomados de reportes de viajes de otras civilizaciones. Contenía un lenguaje falso, un calendario falso y liturgias religiosas falsas efectuadas para venerar al Sol y la Luna.

Lo mucho más deslumbrante fueron las declaraciones de Psalmanazar sobre lo común que eran el canibalismo y el sacrificio humano en su sociedad. Según él, el Sumo Sacerdote de Formosa Gnotoy Bonzo ordenó 18.000 pequeños inferiores de 9 años para ser asesinados todos los años a fin de que sus corazones tengan la posibilidad de ofrecerse como sacrificios. El resto de sus cuerpos fueron devorados. Para garantizar un suministro incesante de hijos, a los hombres se les dejó contraer tantas esposas como les encantaría.

Evidentemente, la fascinación de Formosa solo duró unos cuantos años antes que la multitud pasara a la próxima disparidad. Esto ocasionalmente llevó a Psalmanazar a confesar que todo fue un estafa, pero no padeció secuelas graves por su engaño. Aun tuvo seguidores, más que nada el dramaturgo Samuel Johnson, que apreciaron su éxito como farsante.

1. El falso Dmitris

El desenlace del siglo XVI trajo una crisis de sucesión en Rusia famosa como la temporada de los altercados. Empezó en 1598 una vez que Fyodor I muriera sin herederos. Esto provocó la aparición de múltiples pretendientes al trono, todos populares como Falso Dmitry pues todos afirmaban ser exactamente la misma persona: el zarevich Dmitry Ivanovich, el hijo menor de Iván el Horrible.

El auténtico Dmitry murió en 1591 en el momento en que solo tenía 8 años en situaciones discutidas. Fue ejecutado por una puñalada: ciertos comentan que fue ejecutado, otros que el joven príncipe se acuchilló de manera accidental a lo largo de una convulsión. Unos años después, brotó una tercera historia que pretendía que los supuestos asesinos mataron a un niño diferente mientras que el auténtico Dmitry se encontraba escondido, aguardando el instante oportuno para regresar. Esta versión abrió la puerta a fin de que la multitud se presentase como el heredero legítimo del trono.

El primer falso Dmitry apareció en torno a 1603 en Polonia-Lituania. Fue el mucho más exitoso del conjunto. Se ganó el respaldo de los señores polacos y asimismo halló varios seguidores rusos. Formó un ejército y tenía la intención de retar al zar Boris Godunov, pero no era preciso. En 1605, Godunov murió de una patología. Su hijo joven, Fyodor II, se transformó en el nuevo zar, pero solo duró unos cuantos meses antes de ser ejecutado y sustituido por Dmitry.

Falso Dmitry reinó a lo largo de prácticamente un año, pero tenía sus contrincantes que conspiraban contra él. Uno fue Vasili Shuisky. Persuadió a la multitud de Moscú de que Dmitry tenía en mente masacrarlos con el apoyo de sus fieles polacos. Penetraron en el Kremlin y mataron a Dmitry y, según la historia de historia legendaria, incineraron su cuerpo y dispararon las cenizas de un cañón hacia Polonia.

Shuysky se transformó en el zar Vasili IV. En 1607 llegó False Dmitry II, quien fue reconocido como el auténtico Dmitry por Tsaritsa Marina, la mujer del primer False Dmitry quien, presumiblemente, habría recibido a alguno para recobrar su poder. En verdad, reunió un enorme ejército y tuvo múltiples éxitos militares, pero fue ejecutado en 1610 mientras que se encontraba borracho por uno de sus seguidores.

Para finalizar llegó False Dmitry III. Se ganó la lealtad de los cosacos, pero fue traicionado por un conjunto que lo raptó y lo llevó a Moscú en 1612 donde fue ejecutado. La crisis, tal como la línea del Falso Dmitris, acabó un año después en el momento en que Miguel I se transformó en el nuevo zar de Rusia, empezando de este modo el reinado de 300 años de la Casa de Romanov.

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