Los motivos de divorcio más inesperados

Hay un adagio habitual que afirma que el 50% de los matrimonios terminan en divorcio. Esa estadística puede haberse producido en algún instante de la década de 1980. Desde 2019, de todos modos es El 39% de los matrimonios estadounidenses acaban en divorcio. No es un número estelar ni muchísimo menos, pero tampoco es tan mala como la mitad. Desde los principios del divorcio en la historia vieja hasta esta época, las causas que se han reconocido como causa de divorcio han evolucionado y cambiado. Ciertos de ellos son mucho más poco comunes de lo que semeja

10. Hedor de tinte púrpura tirio

¿Has oído charlar en algún momento del tinte púrpura de Tiro? Asimismo popular como púrpura fenicio y púrpura imperial, era un tinte elaborado desde las conchas de los caracoles marinos que se remonta a cerca del año 1570 a.C. Otrora, el púrpura se consideraba un color bastante particular, el género de ropa que solo los ricos y poderosos podían posibilitarse llevar, y este era en parte el fundamento. Desarrollar el tinte no fue un desarrollo simple. Se precisaban 12.000 caracoles para crear 1,4 gramos de tinte, o sea, lo bastante para realizar solo una prenda.

Se afirmaba que el tinte valía su peso en plata, y en la Roma del siglo IV, si llevabas la púrpura tiria, quería decir que eras el emperador, por el hecho de que absolutamente nadie mucho más podía llevarla. Esto era precisamente una cosa muy elegante.

El desarrollo de elaboración del tinte consistía en forzar a los caracoles a segregarlo pinchándolos o sencillamente machacando sus conchas. El inconveniente de las prendas realizadas con el tinte era que apestaban a pescado podrido. Aparentemente, el fragancia tampoco desaparecía. Y como se puede imaginar, la gente que fabricaban el tinte asimismo terminaban hediendo a pescado.

El Talmud Cuenta particularmente el hedor en las manos de entre los tintoreros como fundamento de divorcio si el marido se transforma en uno tras el matrimonio

9. Realización de copias de llaves en Roma

Las leyes de divorcio en la vieja Roma eran de todos modos bastante progresistas y en un instante particular dejaban a una pareja disolver una unión si los dos estaban en concordancia en que era una gran idea. Inicialmente, había una sucesión de causas que se podían alegar al pedir el divorcio. Muchas de ellas eran las habituales, como el adulterio o la infertilidad. La embriaguez se consideraba aun fundamento de divorcio en la vieja Roma, lo que tiene sentido por norma general.

Uno de las causas mucho más poco comunes que se citaban para el divorcio era fundamentalmente una extraña cuestión de propiedad. Según las leyes de la temporada, si una mujer. hacía copias de las llaves de su casa, el marido podría estar justificado para divorciarse de ella

Cabe indicar que, en aquella temporada, los matrimonios no eran siempre una unión romántica entre 2 personas, sino eran mucho más bien relaciones comerciales destinadas a remarcar los vínculos entre 2 familias. Teniendo esto presente, si entre las partes hacía copias segregas de las llaves de la vivienda, podía interpretarse como una amenaza a los recursos recurrentes. Quizás no estuviesen tramando nada bueno, ¿verdad?

8. Comentando bastante

En la vieja China había siete causas admisibles para finiquitar un matrimonio. La práctica se encontraba dominada por los hombres, conque las siete causas eran las que un hombre podía usar para finiquitar la relación con su mujer. En verdad, las leyes se traducen verdaderamente del chino al inglés como “7 códigos para divorciarse de la mujer. “

De las siete, múltiples son las causas normales por las que aún el día de hoy se separa uno sin que la multitud se sorprenda bastante. Cosas como el adulterio o la infertilidad. Tras eso comienzan a ser un tanto mucho más extrañas.

Las causas de segundo nivel se vuelven menos razonables y también tienen dentro cosas como los celos. Recuerde, esto fue en una temporada donde un hombre se encontraba legalmente autorizado a tener concubinas, con lo que su mujer se encontraba obligada a no estar recelosa de estas otras mujeres si deseaba continuar casada.

Había causas culturales que tienen mucho más sentido en el contexto, como la obediencia a los suegros. Según la práctica de la temporada, si un hombre y una mujer se casaban, los progenitores del marido pasaban a ser impresionantemente esenciales y, en verdad, se consideraban mucho más esenciales que los propios progenitores de la mujer en su historia. Los suegros reemplazaban fundamentalmente a sus progenitores en la activa familiar, con lo que si ella no los obedecía, sería fundamento de divorcio.

Las causas mucho más bien difíciles de comprender eran cosas como el hurto, que en el contexto quería decir que la mujer gastaba el dinero de su marido sin su permiso. La patología era otra razón, que era precisamente lo que parecía. Y la séptima razón era que la mujer charla bastante. Técnicamente, esto no era solo una cuestión de chimentos o de charlar bastante, sino quería decir que la mujer afirmaba cosas que ocasionaban enfrentamiento en el matrimonio. Con independencia de la naturaleza de la charla, proseguía siendo una curiosa razón para divorciarse

7. Aversión personal

Las leyes del divorcio en el Viejo Egipto se enturbiaron un tanto en el momento en que Moisés trató de regular una práctica que venía de una dirección diferente a la que él proseguía. En esa temporada, los escritos bíblicos prescribían causas como el adulterio como base aceptable para el divorcio, pero muchas causas antes admitidas que estaban presentes en la civilización judía y en las naciones en torno a Egipto por el momento no eran siempre consideradas admisibles.

Aparentemente, los eruditos han debatido sobre la manera en que Moisés abordaba esta cuestión. La práctica del divorcio se encontraba mal vista, pero antes era tan socialmente aceptable que no podía erradicarla completamente. Y tiene sentido en el momento en que se miran ciertas causas que habían existido para el divorcio hasta ese instante, que parecían integrar cosas tan mundanas y de enorme alcance como sencillamente un marido no le agrada su mujer jamás mucho más

6. Camisas de corte bajo para hombres

La civilización norteña era un tanto diferente de otras de todo el mundo, y eso se reflejaba en sus críticas sobre el divorcio tanto como en la manera de realizar todo lo demás. Por servirnos de un ejemplo, las mujeres podían divorciarse de sus maridos, lo que era progresista. No obstante, no podían divorciarse de ellos por cosas como el adulterio, lo que puede no ser tan progresista. Entonces, ¿qué es una razón aceptable a fin de que una mujer ponga fin a su matrimonio?

El abuso conyugal era entre las causas para el divorcio en la civilización norteña, y en verdad tenía grados de aceptabilidad. Una mujer podía multar a su marido por abusar de ella, y después divorciarse de él si lo hacía enfrente de otra gente. No obstante, las causas de divorcio relacionados con la sexualidad eran considerablemente más extraños.

Si un marido no podía agradar a su mujer, esta podía terminar al matrimonio. Además, si se le consideraba afeminado por causas como llevar una camisa escotadaella asimismo podría finalizar el matrimonio

5. Café

¿Has popular en algún momento a una de aquellas personas que dicen cosas como “no me charles hasta el momento en que haya tomado mi café matinal”? Es el género de cliché que la multitud pone en las lindas tazas de café de la oficina. Pero hay un antecedente histórico de la relevancia del café en la vida de la gente. En verdad, hubo una temporada donde una mujer podía divorciarse razonablemente de su marido si este no podía lograrle un café.

En Constantinopla, los cafés eran centros culturales. Los negocios, la política y la socialización tenían sitio en los cafés y en sus aledaños. Hay una razón por la que Turquía es famosa por su café hasta hoy. Tan esencial era el café para la civilización de la temporada que en el siglo XVI, si un marido no podía proveer una cantidad correcta de café a su mujer, esta era legalmente podía abandonarlo. Naturalmente, no se detalla siempre la naturaleza de cuánto café era bastante

4. Castigo a su suegra

Ocasionalmente, alguien revela una ley de una temporada pasada que podría no ser aprobada actualmente si alguien la desafiara en los tribunales, pero que estuvo en los libros en un instante particular y prosigue estando hoy día por el hecho de que absolutamente nadie se ha deshecho de ella. Por servirnos de un ejemplo, en Wichita, Kansas, existía una vieja ley que afirmaba maltratar a tu suegra era fundamento para terminar a un matrimonio.

La naturaleza del castigo puede ser objeto de enfrentamiento, más que nada sabiendo la proporción de personas que tienen inconvenientes con su familia política. Ya que el divorcio no tiende a ser un tema municipal, hay que sospechar que esta ley, en el momento en que se redactó, fue en una temporada muy distinta

3. Impotencia

Piensa en de qué manera era la vida en la Francia del siglo XVII. En el momento en que uno se casaba, se encontraba legalmente obligado a consumar el matrimonio. No debías agradar a tu cónyuge, y precisamente no amabas a tu cónyuge, pero debías satisfacerlo completamente. O por lo menos procurarlo. Si no podía llevarlo a cabo, cometía un delito.

Esto se transformó en un tema de dominio público merced a la sentencia de el Marqués de Langey. No fue el primer hombre que se encaró a un juicio por impotencia y no fue el último, pero fue humillado públicamente como todos los otros. En aquella temporada, si una mujer deseaba terminar a su matrimonio, la iniciativa era normalmente mal vista, pero una cuestión de impotencia lo haría absolutamente legal y conveniente pues si no podía nacer ningún niño, el matrimonio se consideraba esencialmente inútil.

En el siglo XVII, se podía probar que alguien era impotente por medio de los medios mucho más básicos imaginables. Un conjunto de probables especialistas sencillamente pinchaba y probaba al hombre para poder ver si podía poder una erección o no. Como se puede imaginar, el género de agobio y la ansiedad de accionar a demanda probablemente frenaron a múltiples hombres que, de otra manera, podrían haber actuado, pero que sencillamente no podían llevarlo a cabo frente a una multitud. Y para empeorar las cosas, todo pasó a ser parte del registro público. Si se probaba que el hombre no podía estar a nivel de las situaciones, se le concedía el divorcio

2. Mal aliento

Un mal caso de halitosis puede arruinar varias cosas, desde una asamblea de negocios hasta una primera cita. ¿Quién iba a entender que asimismo podía arruinar un matrimonio? Según estudiosos de la Facultad de Tel Aviv, el mal aliento es fundamento de divorcio, así como se detalla en el Talmud.

Un convenio prenupcial judío popular como ketubah incluía la halitosis como un género de incapacidad que podía citarse como fundamento de divorcio. En verdad, el mal aliento se encontraba tan mal visto que a alguien con mal aliento se le prohibía aun festejar una liturgia de boda para otros.

En el lado positivo, el Talmud asimismo se esmeró en argumentar qué causa el mal aliento y de qué forma solventarlo. Había una pluralidad de cosas que podían causarlo, desde no tomar bastante agua hasta comer demasiadas lentejas. Otra viable causa era el agotamiento de los fluidos reproductivos. La receta para arreglar el inconveniente incluía cosas como comer resina vegetal o caminar 4 pasos tras comer. Es posible que no sea supercientífico, pero absolutamente nadie es especial

1. Ser un idiota

Hay una serie prácticamente interminable de comedias de situación cliché que muestran matrimonios disfuncionales en los que los cónyuges se desprecian mutuamente y en algún instante la mujer llama idiota al marido o al reves. Acostumbraba a ser un tropo bastante estándar en las comedias de situación (te nos encontramos viendo a ti, Kevin James), y todavía lo hallarás y ciertos escritos de baja calidad en la actualidad. Pero quizás no carezca completamente de base en la verdad. Resulta que ser un estúpido es una base legal para el divorcio.

Esta era otra de esas viejas leyes que estaban en los libros en Mississippi. Según esa, ser un idiota en el instante del matrimonio era fundamento de divorcio mucho más adelante. Hay que rememorar, evidentemente, que idiota tenía una definición diferente en su día que en este momento

Actualmente, en el momento en que lleva por nombre a alguien idiota, se le insulta insinuando que no es en especial capaz. Pero “idiota” tenía antes una definición seria. Anteriormente, idiota era un término usado para detallar a alguien que tenía una discapacidad intelectual. No como un insulto, sino más bien como un diagnóstico siquiátrico real. En verdad, un idiota era alguien que tenía una edad mental de un par de años o menos

Transcurrido un tiempo, el término idiota se suprimió del léxico y los expertos de la salud psicológica adoptaron el término retardo mental para reemplazarlo. Y, como es natural, ese término asimismo se abandonó, pero todo es la evolución de exactamente la misma iniciativa

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