Los terribles cuentos de las guerras de los huesos

La segunda mitad del siglo XIX fue un periodo próspero para la paleontología estadounidense. Estados como Wyoming y Rojo resultaron estar llenos de ricos lechos de huesos que poseen fósiles jamás antes vistos. Esos que los hallarían aseguraron su sitio en los anales de la historia.

Con tanto en juego, es comprensible que hubiese una sensación de rivalidad entre científicos, pero la disputa entre Othniel Hables Marsh y Edward Drinker Cope fue bastante alén de la habitual rivalidad profesional. Estos 2 hombres acabaron odiándose el uno al otro y sacrificaron su trayectoria, dinero y legado solo para poder ver al otro destruido en un extraño enfrentamiento popular como las Guerras de los Huesos.

10. El fallo descarado

Es bien difícil decir precisamente cuándo Marsh y Cope eligieron que se detestaban. En el momento en que han comenzado a conocerse profesionalmente, los 2 parecían tener una relación afable, pero quizás a puerta clausurada, se hallaron irritables.

Un principio no oficial de la rivalidad ocurrió en 1869 en el momento en que Cope presentó su último hallazgo, el Elasmosaurio. Este se encontraba designado a ser un instante de triunfo para el joven paleontólogo, pero logró un imbécil torpeza que lo transformó en una enorme degradación.

Hoy día entendemos que Elasmosaurio, y la mayor parte de los otros plesiosaurios, para la situacion, tienen cuellos verdaderamente largos. Cope creyó que el cuello era una cola, con lo que metió la cabeza en el radical corto que, de todos modos, era la cola real.

Marsh apuntó que las vértebras estaban ubicadas incorrectamente, lo que provocó una discusión. Los 2 eligieron ceder frente al estimado naturalista Joseph Leidy. Según la historia, Leidy inspeccionó la exhibición, recóndito la cabeza y la puso en el otro radical. Después, asimismo publicó una corrección oficial al producto de Cope.

Es un tanto interesante que solo Marsh se haya ganado la furia de Cope con este episodio. Alguien mucho más indudablemente habría detectado el fallo ocasionalmente. Quizás sea pues los 2 por el momento no se agradaban, en este punto, y esto era solo mucho más comburente para el fuego. O quizás no fue tanto lo que ha dicho Marsh, sino más bien de qué forma lo ha dicho y de qué manera prosiguió realizando alarde del fallo de Cope públicamente después.

9. Choque de etnias

Aparte del hecho de que Cope como Marsh eran paleontólogos, parecían ser polos opuestos que, indudablemente, podrían haber provocado fricciones entre los 2.

Cope nació en una rica familia cuáquera y se consideraba un caballero. Marsh era un tanto mucho más rudo, habiendo crecido en la pobreza. Por suerte para él, su tío era George Peabody, entre los filántropos mucho más ricos y desprendidos de su tiempo, quien pagó la educación de Marsh.

Los 2 asimismo tenían distintas ideas sobre de qué manera transformarse en paleontólogo. Cope era un hombre de campo. No tenía temor de mancharse un tanto y viajaba habitualmente a sitios de excavación o como una parte del Servicio Geológico de los USA (USGS).

Marsh, en cambio, prefirió realizar su trabajo desde la tranquilidad de su oficina, aprendiendo los fósiles que le traían sus agentes. Persuadió a su tío a fin de que financiara el Museo Peabody de Historia Natural en Yale, que, como es natural, era retribuido con un puesto como instructor de paleontología en la escuela de Marsh. Esto fue mucho más un ademán simbólico en tanto que nuestra herencia de Marsh quería decir que no debía instruir a hacer dinero. En verdad, a lo largo de su trayectoria, solo dirigió 4 expediciones de caza de fósiles con alumnos entre 1870 y 1873.

Como relevantes naturalistas, Cope y Marsh tenían críticas fuertes pero distintas sobre un tema esencial de su temporada: la evolución. Marsh era un estable partidario de la selección natural darwiniana, pero Cope fue entre los creadores del neolamarckismo, una escuela de pensamiento que confirmaba que los aspectos adaptativos comprados a lo largo de la vida de un organismo podían ser heredados de forma directa por la descendencia.

8. Primeras expediciones

Cope y Marsh tuvieron el lujo de empezar sus carreras paleontológicas en un instante en que el oeste estadounidense terminaba de probar ser un tesoro de fósiles. Sus primeras expediciones estuvieron marcadas mucho más por un juego incesante de superación que los 2 intentando activamente de sabotearse mutuamente.

En 1872, Cope se unió a una encuesta del USGS apuntada por Ferdinand Hayden. El puesto no se encontraba comprado y Cope aun debió contemplar ciertos de sus costos, pero le dio una enorme virtud. ocasiones y elementos para juntar fósiles.

El viaje fue impresionantemente fructífero y Cope descubrió docenas de novedosas especies animales, pero la llegada del acompañamiento que le ofrecía tenía un límite. En un instante, el paleontólogo viajó a un nuevo lugar y aguardaba hallar hombres, caballos y equipo aguardándolo, pero se encontraba solo. Pagó un equipo de su bolsillo y acabó empleando sin saberlo a unos cuantos hombres que asimismo trabajaban para Marsh, lo que encolerizó a este último.

Para sus expediciones, Marsh viajó al Territorio de Dakota y alcanzó un acuerdo con el Jefe Nube Roja de los Sioux. Para conseguir su asistencia, el paleontólogo pagaría los fósiles y cabildearía representando a los sioux en Washington, DC, proponiendo intranquilidades sobre la corrupción y el estafa gubernativos. Por su lado, Marsh cumplió con su una parte del trato, incitación Chief Red Cloud para llamarlo “el más destacable hombre blanco [I] nunca visto “.

Estas primeras expediciones marcaron el comienzo de una poco afortunada inclinación para los 2 científicos, que acabaría mancillando su probabilidad. Los dos adquirieron el hábito de llevar a cabo telegramas apurados describiendo sus nuevos descubrimientos, dejando las cuentas terminadas hasta el momento en que regresaran a casa. No les importaba ser precisos, siempre y cuando fuesen los primeros.

7. Un trato con los lagos

Por su naturaleza, la paleontología no es una profesión solitaria. Si bien la mayoría del trabajo de laboratorio se puede efectuar solo, la obtención de fósiles necesita la interacción con agentes, geólogos y otros paleontólogos. En consecuencia, muchas otra gente como Joseph Leidy o Ferdinand Hayden se vieron de forma involuntaria una parte de las Guerras de los Huesos, obligadas a tomar parte.

Otro de estos hombres fue Arthur Lakes, en este momento considerado entre los progenitores creadores de la geología estadounidense. Sin percatarse, tensó aún mucho más la tensa relación entre Cope y Marsh en el momento en que les escribió a los dos para informarles de los recientes descubrimientos fósiles que logró en Rojo.

Al comienzo, solo le escribió a Marsh. Tardó en contestar, con lo que Lakes asimismo le preguntó a Cope. Al final, Marsh respondió, precisamente entusiasmado en los descubrimientos de Lakes. En el momento en que se enteró de que Cope asimismo sabía de ellos, envió a un agente a fin de que se reuniera con el geólogo y va a llegar a un convenio. Es comprensible que Cope se enfureciera en el momento en que se enteró de que Lakes anuló su oferta y empezó a trabajar con su némesis.

El arreglo resultó realmente bien para Marsh. Entre otras muchas cosas, Lakes recogió para él un enigmático diente dentado enorme que entonces fue proclamado para ser el primer diente de T.rex recuperado.

6. Guerra en Como Bluff

Wyoming fue el auténtico campo de guerra donde se “pelearon” las Guerras de los Huesos y Como Bluff fue su epicentro. A objetivos del siglo XIX, se descubrió que el área era entre los depósitos de fósiles mucho más ricos del país.

A objetivos de la década de 1870, Union Pacific se encontraba creando el Primer Ferrocarril Transcontinental mediante la zona. 2 trabajadores, William Reed y William Carlin, mandaron un mensaje a Marsh de que habían encontrado varios huesos. El científico envió un agente a investigar su reclamo. Al percibir que otras partes asimismo estaban con intereses en el área, Marsh de manera rápida redactó un contrato para garantizar los servicios del dúo. Según el acuerdo, Reed y Carlin harían todo lo que es posible para sostener a Cope fuera del área.

En verdad, hicieron lo opuesto. En 1878, se filtraron comentarios de los primordiales descubrimientos. La Laramie Daily Sentinel publicó historias sobre el tema, incluyendo los costes “descomunales” que, supuestamente, Marsh se encontraba pagando por los fósiles. Esa última parte fue exagerada por los 2 trabajadores del ferrocarril, supuestamente para ganar predominación para un mejor trato de otras partes. En verdad, a fines de 1878, Carlin se había pasado a trabajar para Cope.

5. Se quitan los guantes

Las excavaciones en Como Bluff duraron 15 años, ahora que Marsh como Cope abrieron tantas canteras como fue viable. Sus hombres se dedicaban frecuentemente al espionaje, el soborno e inclusive al hurto. En una ocasión, las tripulaciones oponentes aun han comenzado una pelea total por lanzamiento rocas el uno al otro. Quizás la acción mucho más atroz de 2 teóricos hombres de ciencia fue que en ocasiones hicieron eliminar fósiles a propósito o completar excavaciones enteras para eludir que cayesen en manos oponentes.

Para los trabajadores, los años que pasaron en los sitios de excavación no fueron contentos. Como ni Cope ni Marsh acostumbraban a estar presentes en las canteras, dejaron a otros hombres a cargo como Reed, Lakes, Carlin o Frank Williston, entre los agentes de Marsh. Las tensiones con frecuencia aumentaron y hervía entre ellos y, en algún momento, todos renunciaban. Carlin y Williston aun se independizaron y vendieron sus descubrimientos al mejor postor.

4. Novedades de primera plana

A lo largo de la mayoría de su duración, la rivalidad entre Cope y Marsh estuvo contenida en la red social científica. Como se puede imaginar, la persona promedio tenía poco conocimiento de lo que sucedía en el planeta paleontológico, y bastante menos de las pequeñas discusiones, boicots y latrocinios que sucedieron entre 2 científicos desengañados. Eso cambió en la época de la década de 1880 en el momento en que Cope vio su ocasión de arruinar a Marsh profesionalmente.

Como se mentó previamente, Cope, en un instante, trabajó para el USGS bajo Ferdinand Hayden. Este fue un concierto bastante dulce para un paleontólogo, conque, naturalmente, Marsh lo deseaba para él. Consiguió su deseo en el momento en que uno de sus amigos llamado John Wesley Powell se transformó en el nuevo directivo de la agencia científica en 1881. No obstante, unos años después, el Congreso deseó investigar a la administración por el despilfarro de fondos gubernativos.

Cope gozó de la iniciativa de que Marsh pudiese estar en arduos problemas legales pero, lamentablemente para él, tanto Marsh como Powell salieron impunes. Cope, que no reconoce de manera fácil la derrota, se aproximó a un periodista del New York Herald y se ofreció a descubrir al planeta al verdadero Othniel Converses Marsh.

El escritor vio alén del visible odio de Cope hacia el otro paleontólogo y olisqueó la historia real. El jornal publicó la historia con el titular Los científicos liberan una guerra amarga. Las Guerras de los Huesos eran en este momento novedad de primera plana.

3. Destrucción recíproca asegurada

En el momento en que asistió a los medios, Cope charló de todas y cada una de las ocasiones que Marsh había sobornado a personas o espiado a sus oponentes, dejando convenientemente fuera las partes en las que logró lo mismo. Además de esto, Cope había llevado un períodico a lo largo de prácticamente 2 décadas. En él estaban todos y cada uno de los fallos científicos y todas y cada una de las malas acciones de las que Marsh había sido culpable en su trayectoria.

Como era de aguardar, Marsh tomó represalias del mismo modo. Sacó a resplandecer todos y cada uno de los fallos y debilidades de Cope, y se remonta a su elasmosaurio “butthead”. Por un tiempo, daba la sensación de que cada edición de un periódico contenía una refutación o una exclusiva acusación de los 2.

En el final, ninguno de los lados beneficiado de esta ventilación pública de ropa sucia. Marsh perdió su puesto en el USGS, al tiempo que Cope asimismo perdió su trabajo como directivo de la Asociación Nacional para el Avance de la Ciencia (en este momento AAAS).

Su reputación se encontraba llevada a cabo jirones, pero las Guerras de los Huesos asimismo dejaron a los dos paleontólogos arruinados financieramente. Cope debió vender enormes porciones de su querida compilación de fósiles para llegar a final de mes, al tiempo que Marsh hipotecó su casa y debió depender de un salario de Yale.

2. Un último desafío

La rivalidad acabó en 1897 en el momento en que Cope murió, pero lanzó una final desafío en la desaparición, deseaba que su cerebro se midiera y comparara con el de Marsh.

En ese entonces, existía la creencia científica de que el tamaño del cerebro se encontraba en correlación directa con el intelecto. Los hombres que tenían puntos de vista racistas, como Cope, confiaban con frecuencia en este razonamiento para probar que la raza blanca era superior. En un caso así, Cope deseó probar de forma concluyente que su cerebro era mucho más grande y, por ende, mucho más capaz que su archirrival.

Cope donó su cuerpo a la ciencia. Lamentablemente, Marsh jamás aceptó el desafío, con lo que, si bien murió un par de años después, su cerebro jamás fue medido.

Toda vez que se detalla una exclusiva clase, es una práctica estándar que un sujeto sea proclamado espécimen tipo. No obstante, en el momento en que Carl Linnaeus esbozó el sistema taxonómico moderno a inicios del siglo XVIII, suprimió esa parte para Homo sapiens, popular escribiendo en su sitio “Nosce te ipsum” – Conócete a ti.

Había una historia de historia legendaria de que una parte de la razón por la cual Cope donó su cuerpo fue por el hecho de que deseaba ser un espécimen tipo para humanos. Los investigadores han descartado esta iniciativa. Hacia el desenlace de su historia, a Cope le faltaban la mayor parte de los dientes. Sórdidos comentarios afirmaban que tenía sífilis. De cualquier forma, habría conocido que sería inelegible.

1. Un paso adelante, 2 pasos atrás

Una cosa efectiva sobre las Guerras de los Huesos que se relata de forma frecuente es que, cuando menos, llevaron a un apogeo en la paleontología. Cope y Marsh descubrieron y describieron prácticamente 140 novedosas especies de dinosaurios combinadas, sin nombrar mucho más de mil otros géneros de animales.

No obstante, su trabajo fué criticado por ser impresionantemente chapucero en un esfuerzo por llevar a cabo mucho más descubrimientos. Como los 2 estaban preocupados por tener una “puntuación mucho más alta” que el otro, con frecuencia cometían fallos, identificaciones equivocadas o sencillamente proclamaban novedosas especies basándose en pruebas deficientes. Los sacrificios para reclasificar con precisión sus descubrimientos aún siguen hoy en día.

El ejemplo mucho más popular de este inconveniente es el Brontosaurio. Descubierto y nombrado por Marsh, siempre y en todo momento se mencionó que se parecía a otro de sus descubrimientos, el Apatosaurio. Solamente unos años tras su muerte, otros paleontólogos ahora estaban opinando que no eran suficientemente diferentes para ser puestos en distintas géneros. Por último, fueron reclasificados como uno.

A lo largo de la década de 1990, Robert Bakker sugirió que los 2 dinosaurios podrían, en verdad, ser distintas tras todo. En 2015, un nuevo estudio concluyó que Brontosaurus y Apatosaurus forman parte a géneros separados. Ese es el pensamiento de hoy, pero no todo paleontologos llegaron a eso.

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