Más castigos extraños de la historia

Si hay algo que la raza humana ha gobernado durante su crónica es castigar a los que rompen las reglas. Mediante las etnias y las generaciones vimos varios de los métodos mucho más creativos y con frecuencia atroces para corregir el accionar. Ciertos castigos llegaron a escenarios de extravagancia prácticamente impresionantemente complicados, viciosos y surrealistas. Ahora hemos cubierto 10 de ellos y hemos encontrado un montón de otros.

10. Arrollado por un elefante

Si tuvieses que realizar una lista de todos y cada uno de los animales que no deseas tener encima en el planeta, probablemente en algún rincón cerca de la cima pondrías a los elefantes. Los elefantes africanos mayores tienen la posibilidad de pesar cerca de seis toneladas. Se puede decir que si un elefante te pisase, morirías de forma rápida tras presenciar un destello de agonía. Exactamente de ahí que se empleaba anteriormente como castigo.

Hay pruebas de que ser pisado por elefantes se empleaba como castigo en la vieja Roma, pero se empleaba con considerablemente más continuidad en la India y en todo el sudeste asiático. La práctica duró múltiples siglos y solo cayó en desgracia con la predominación británica en la India en el siglo XIX.

El desarrollo no era tan simple como tener a alguien tumbado en el suelo enfrente de un elefante en estampida. Los elefantes podían ser adiestrados para distintas tareas y la tortura era de todos modos una de ellas. Los elefantes podían ser entrenados para romper los integrantes humanos de uno en uno envolviendo sus camiones cerca de ellos. En el momento en que la víctima se encontraba bastante lisiada por ello, el elefante podía proceder a por la cabeza y machacar el cráneo finalizando con ellos

Cualquier número de delitos, desde el hurto hasta la evasión de impuestos, podía conseguirte el régimen del elefante. Asimismo había una extensa variedad de métodos distintas. En Sri Lanka, se agregaban puntas afiladas a los colmillos de los elefantes para lograr desgarrar y destripar a las víctimas. En Vietnam, las víctimas eran atadas a estacas a fin de que no tengan la posibilidad de desplazarse mientras que el elefante se abalanzaba sobre ellas y las aplastaba hasta la desaparición

9. El águila de sangre

La realidad sobre de qué manera vivían los vikingos probablemente jamás se va a conocer totalmente. La ficción ha escondido varios de los hechos que cubren la vida de estos guerreros norteños, y se conoce que los cuentos escritos que dejaron fueron exagerados ocasionalmente.

Hoy se prosigue discutiendo si el águila de sangreentre los castigos vikingos mucho más insidiosos y sanguinolentos nunca concebidos fue real o ficcional. Según cuando menos un relato, el rey de Northumbria fue víctima de este despiadado procedimiento de ejecución.

La víctima sería atada con la espalda descubierta. Un águila con las alas extendidas sería verdaderamente tallada en su carne. En ese instante, se usaba un hacha para hundir las costillas durante la columna vertebral y después se tiraba de ellas adjuntado con la carne para hacer lo que parecían ser unos cuantos alas óseas, ensangrentadas y repletas de carne.

En teoría, la víctima aún se encontraba viva en este punto y después se frotó una solución salina en la herida. No contentos con dejarlo de esta manera, el último paso es sacar los pulmones de la víctima de la herida y agitarlos sobre las alas huesudas y ensangrentadas a fin de que chisporroteen unos cuantos ocasiones antes que la persona muera.

Puedes observar por qué razón varias personas no creerían que esto fuera algo real, por el hecho de que semeja improbable que alguien pudiese vivir tanto tiempo si sucediera. Además de esto, semeja bastante difícil de hacer primeramente

8. Poena Cullei

Todavía se discute si la Poena Cullei se realizó precisamente como se detalla en ciertos contenidos escritos, en tanto que semeja que había múltiples maneras de llevarlo a cabo. En su forma mucho más despiadado pero mucho más desconcertante, este castigo radica en ser introducido en un saco adjuntado con múltiples animales vivos y después lanzado a un río

Poena Cullei en nuestro idioma sería ‘castigo del sacoque tiene sentido. Diríase que es un castigo por el delito de parricidio, que es matar a los progenitores, la víctima sería puesta en un saco y en por lo menos una descripción se encontraba acompañada por una serpiente, un gallo, un mono y un perro.

Es de sospechar que si este castigo se aplicaba de la manera descrita, los animales mordían y arañaban salvajemente a la víctima mientras que todos luchaban por huír de la desaparición por ahogamiento. Hay que preguntarse si esto ocurrió verdaderamente basándose únicamente en la practicidad de ello. ¿Sería viable tener no solo a un humano, sino más bien a un perro, un mono, una serpiente y un gallo en una bolsa al tiempo y después sellarla sin que se escapasen o hiciesen daño a quien procuraba meterlos en la bolsa primeramente?

7. Vergüenza pública

En su mayor parte, los tribunales modernos imponen sentencias bastante predecibles a los criminales en el momento en que fueron condenados. Las multas, las penas de prisión y los servicios a la red social semejan ser la regla para la mayor parte de los delitos realizados en la actualidad. No obstante, los jueces tienen alguna discrecionalidad en el momento de imponer el castigo, y ciertos lo llevaron al máximo.

Principios de la década de 2000, vergüenza pública comenzó a ganar popularidad nuevamente como castigo. Si bien esta iniciativa había existido durante la historia, no era nada común y por supuesto no en el sistema judicial estadounidense hasta el momento en que la prensa se enteró de ciertas novedosas

Un juez de Memphis dejó a las víctimas de un ladrón proceder a la vivienda de este y llevarse lo que les encantaría mientras que los vecinos se reunían para ver. El juez de Texas Ted Poe forzó a ciertos criminales a palear estiércol como castigo, al estimar que la autovaloración de la multitud era bastante alta

Otros castigos populares fueron obligar a la multitud a ponerse en las esquinas mucho más visitadas con avisos que proclaman el delito que han cometido y, en ocasiones, etiquetarse como idiotas. En un caso muy popular, un juez forzó a un dueño a vivir en su edificio de pisos en ruinas como castigo por ser un horrible casero

6. Brida de reprimenda

La brida de reñir era fundamentalmente una bozal para humanos. Una máscara de hierro con un armazón que la sostenía sosten a la cabeza, era una manera de humillar públicamente a alguien pues todo el planeta te veía con ella puesta, y la iniciativa supuestamente era silenciar a las mujeres que se consideraban chismosas.

Prácticamente toda la máscara era innecesaria para el propósito sosprechado. La palabra “brida” es la que te ofrece una pista de de qué manera marcha esta cosa, puesto que forzaba a poner una brida en la boca del portador, no muy distinta a montar un caballo para cabalgar. Con la brida puesta, la persona no podía charlar. La máscara completa se encontraba allí tanto para sostener la parte en su rincón, para humillar a quien la llevaba.

El castigo se remonta al siglo XVI, pero una litografía efectuada en la década de 1880 exhibe la imagen de una mujer que transporta una de estas máscaras con un letrero en el pecho con la palabra “reñir”. Anteriormente, “reñir” era un término para designar a una mujer que se consideraba un estorbo. El delito que cometían acostumbraba a ser algo como socavar la autoridad de su marido, calumniar o quejarse de algo como ser maltratada. Como el delito eran las expresiones que afirmaban, el castigo se encontraba designado a desalentar futuras expresiones

5. Juicio por ordalía

Juicio por ordalía era una manera de castigo desconcertante que se encontraba amañada en pos de los inculpadores, y que prácticamente garantizaba que se castigara al acusado suceda lo que suceda. Había tres métodos de juicio por ordalía a los que el acusado podía ser sometido, y cada uno supuestamente se fundamentaba en fuerzas sobrenaturales para probar su inocencia

El juicio por ordalía es probablemente el más frecuente por el hecho de que la sociedad actualizada estaría familiarizada con él por nuestro conocimiento de los juicios por brujería. El acusado debía tomar un trago de agua bendita y después ser lanzado a un lago o río. Si eran puros y también inocentes, el agua los admitía como buenos, y eso quería decir que debían hundirse hasta el fondo. Si flotaban, quería decir que el agua los rechazaba como responsables.

Por si acaso sirve de algo, no siempre debes ahogarte para ser inocente. Solo tenías el fregadero de la cocina. Estarían prestos a salvarte antes de ahogarte y proseguirían considerándote inocente; el único inconveniente es que la multitud tiende a flotar.

El juicio por hierro ardiente radica en calentar una libra de hierro sobre el fuego y después lograr que el acusado la lleve a una distancia de nueve pies

El juicio por agua ardiente probablemente halla sido el peor de todos. Se ponía un caldero a hervir y se lanzaba una piedra dentro. Si el acusado era inocente, podía meter la mano y sacar la piedra del agua.

Había aun una categoría particular de juicio por ordalía para los curas acusados de irregularidades. En este, llamado Juicio por Hostia, los curas debían tomar un trozo de la hostia, el pequeño trozo de pan o galleta que se emplea para representar el cuerpo de Cristo en las liturgias católicas, y comerlo. Si podían tragarlo sin atragantarse, eso quería decir que eran inocentes

4. Relamido por las cabras

Si algo nos ha enseñado Internet es que las cabras son admirables y todo el planeta las adora. Eso es solo pues no comprendemos su siniestro pasado lleno de torturas y caos. Existen algunas pruebas, si bien pocas, de que las cabras se usaban anteriormente como torturadoras.

Se anudaba a los acusados y se les cubrían los pies con algo tan mundano como agua salobre. Las cabras ingresaban y lamerían el agua salobre de los pies del acusado. Hasta aquí todo bien. En verdad, esto se conoce como tortura de cosquillas

Si bien al comienzo daba la sensación de que hacía cosquillas, transcurrido un tiempo la textura áspera de la lengua de la cabra se volvía abrasiva y pasaba de ser un hormigueo incómodo a un mal incontenible

3. Bambi

Si bien este castigo semeja proceder de exactamente la misma escuela que las vejaciones repartidas en las últimas décadas, es un paso del costado. El resultado aquí no es humillar o injuriar al criminal, sino más bien obligarle a presenciar un interesante género de tortura.

En un caso así, un hombre acusado de caza furtiva de corzos fue culpado por un juez a ver la película Bambi. El cazador furtivo fue culpado por matar ilegalmente a cientos y cientos de corzos y recibió una lástima de un año de prisión. Pero aparte de su tiempo en prisión, se le demandó que viese la película Bambi una vez por mes mientras que durara su condena. No es exactamente lo mismo que tocar Van Halen en frente de una embajada hasta el momento en que Manuel Noriega se rinda, pero está en la onda

2. Pan y agua

Es un viejo tópico que en el momento en que vas a la prisión te dan pan y agua para estar. Si ves ciertas películas viejas o piezas de temporada, es posible que mires esto a lo largo de las situaciones de la prisión. La iniciativa de que sea una práctica real semeja precisamente improbable, e inclusive si lo fuera, no ocurriría en la América actualizada, ¿verdad?

Da la al azar de que el castigo de pan y agua solo fue contraindicado por la Marina de los USA en 2019. Y este no fue uno de esos casos de limpieza de una regla vieja y obscura que estuvo en los libros desde hace tiempo pero que jamás se usó. De todos modos, se derogó en 2019 en contestación a un barco y una tripulación particularmente que habían estado aguantando este castigo a lo largo de años.

La tripulación del USS Shiloh de todos modos se refería a este barco como el USS Bread and Water a veces merced a la predilección de su capitán Adam Aycock por castigar a los marineros con esta dieta limitada por supuestamente cualquier infracción. Un marinero fue culpado a tres días en el bergantín con pan y agua por, parece ser, engañar sobre lo mal que se encontraba el vecindario en el que vivía su madre

1. Trucos

En ocasiones los más destacados castigos son los que la multitud se produce a sí. Tal fue la situacion de un mercader especialmente engañoso en la vieja Roma. Según la historia, el mercader había estado vendiendo joyas de cristal a los clientes del servicio, fingiendo que eran piedras genuinas y valiosas.

Como castigo, el mercader fue conducido a la arena en frente de una multitud de entusiastas sedientos de sangre. Se desplegó una jaula cubierta y en ese instante cabe sospechar que el mercader pensó que se encontraba a puntito de ser devorado por un león o un tigre. La multitud indudablemente chillaba pidiendo sangre y el emperador ordenó que se abriese la jaula.

En vez de cualquier bestia alarmante, una gallina se pavoneó fuera de la jaula... El emperador explicó que, ya que el mercader había engañado a otra gente, era justo que lo hiciese. Indudablemente el mercader se sintió aliviado de que ese fuera la llegada de su castigo físico, pero durante un momento esa persona estuvo probablemente tan aterrorizada como cualquier humano.

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