Misterios espeluznantes que aún acechan a Estados Unidos

Han ocurrido varias cosas extrañas en los USA. Desde homicidos desconcertantes hasta espectros alarmantes y desapariciones irritantes, no hay escasez de lo extraño y lo inexplicable.

Muchas de estas historias comenzaron a desvanecerse de la memoria. Es comprensible de alguna forma. Sucedieron hace bastante tiempo y semejan estar premeditados a continuar sin respuestas. No obstante, hoy iremos a traer 10 de ellos a la memoria.

10. El irrealizable asesinato de Isidor Fink

Los estudiosos delincuentes con frecuencia aseguran que no existe determinada cosa como un asesinato especial, pero la desaparición de Isidor Fink podría arrimarse lo mucho más viable. El hombre era un inmigrante polaco que llegó a la localidad de Novedosa York a inicios del siglo XX y abrió una lavandería en un enorme apartamento en la planta baja donde asimismo vivía.

En la noche del 9 de marzo de 1929, un vecino escuchó chillidos que vienen de su vivienda y llamó a un policía. Lo que el oficial halló todavía desconcierta a criminólogos y detectives apasionados hasta hoy. Allí se encontraba el cuerpo de Isidor Fink, fallecido por tres lesiones de bala, solo en un apartamento que parecía estar absolutamente tapiado desde el interior.

Gracias a que Fink vivía en un vecindario arriesgado, siempre y en todo momento tuvo precaución con la seguridad. Tanto la puerta frontal como la posterior estaban cerradas desde dentro. Las ventanas estaban cerradas con clavos, asimismo por la parte interior y, si bien no lo estuviesen, eran bastante angostas a fin de que un adulto adulto pasara por ellas. En verdad, para entrar, la policía debió romper entre las ventanas y le solicitó a un chaval local que entrara y abriese la puerta.

Los estudiosos por supuesto sospecharon de suicidio al comienzo, pero no hallaron ningún arma. No había mucho más huellas digitales que las de Fink y no se había robado nada. Aun procuraron cuadros o pasajes ocultos, pero no hallaron nada. Procuraron un fundamento, pero el dueño mencionó que el operador de la lavandería era un inquilino relajado que jamás ocasionó inconvenientes ni se asoció con individuos inciertos. El comisionado de policía de Novedosa York, Edward Mulrooney, calificó la situacion de “secreto insoluble” y, hasta la actualidad, tuvo razón.

9. El naufragio de Rock Island

El 9 de agosto de 1894, un tren que viajaba en el ferrocarril de Rock Island en Lincoln, Nebraska, se descarriló de un caballete de 40 pies de altura, matando a 11 personas. Esto resultó ser un acto de sabotaje, puesto que se habían quitado clavos de la composición mientras que se utilizaba una palanca para dividir las traviesas del ferrocarril. Todavía es, hasta hoy, el acto de asesinato en masa mucho más mortífero en la historia del estado, relacionado con la ola de homicidos de Hables Starkweather en 1958. Pero el interrogante es: ¿quién lo ocasionó?

La culpa recayó de manera rápida en un hombre negro llamado George Washington Davis. No hubo pruebas concluyente en contra suya, pero aún de esta manera fue proclamado culpable de asesinato en segundo nivel tras 2 juicios. Pasó una década en prisión, tiempo a lo largo del como Davis tuvo múltiples conjuntos presionando por su inocencia. Por último, en 1905, el entonces gobernador John Mickey en independencia condicional Davis, citando “serias inquietudes” respecto a su responsabilidad.

Absolutamente nadie mucho más fue culpado por el delito, con lo que el interrogante todavía es: ¿quién ocasionó el incidente de Rock Island?

8. El objetivo de Al Swearengen

Los entusiastas del programa de televisión occidental Deadwood van a estar familiarizados con Al Swearengen, el desalmado y sin corazón dueño del salón y burdel del Gem Theatre. No obstante, lo que probablemente no tienen idea es el secreto que circunda su muerte.

El auténtico Al Swearengen dejó Deadwood en 1899, una vez que su querida Gem se quemase por segunda vez. Más tarde, los datos de su historia se vuelven turbios pero, en teoría, murió como un vagabundo sin un centavo en un incidente mientras que procuraba subirse a un tren de carga.

Esa fue la crónica de la desaparición de Swearengen a lo largo de mucho más de 100 años. Cambió en 2007 en el momento en que el historiador Jerry Bryant, quien asimismo se desempeñó como asesor del programa de televisión Deadwood, halló a Swearengen obituario. Mencionó que Swearengen murió el 15 de noviembre de 1904, cerca de su casa en Denver, Rojo. Le habían golpeado en la cabeza con un elemento contundente.

Esto por sí mismo no fue bastante para declarar que había sido ejecutado. Ha podido ser un incidente. No obstante, algo extraño sucedió un mes antes de su muerte. El hermano gemelo de Al Swearengen, Lemuel, asimismo había sido atacado. Le pegaron en la cabeza y le dispararon cinco ocasiones, pero el asesino no se llevó los 200 dólares americanos que llevaba Lemuel.

Eso fue terminantemente un asesinato, y los historiadores modernos llegaron a opinar que el pobre Lemuel murió en un caso de identidad equivocada: el asesino deseaba a Al Swearengen fallecido, pero apuntó al gemelo equivocado. Un mes después, corrigieron su fallo. En lo que se refiere a su identidad, probablemente proseguirá siendo un secreto, pero no sería bastante bien difícil imaginarlos como alguien que busca venganza.

7. La maldición de Santiago

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Si está de paso por Nuevo México y precisa un espacio para pasar la noche, hay pocos sitios con mucho más valor histórico que el Hotel St. James en Cimarron. Eso es, como es natural, si no le importa quedarse en un espacio que en teoría está hechizado.

El hotel fue construido por vez primera en 1872 por Henry Lambert, un hombre que previamente se desempeñó como chef personal de Abraham Lincoln. Lambert, que precisaba una exclusiva carrera, se dirigió al oeste en pos de oro, pero su prospección no tuvo bastante éxito, con lo que abrió un salón y un lugar de comidas.

Su sitio resultó habitual entre los pasajeros en todo el Sendero de Santa Fe, con lo que Lambert añadió habitaciones a su edificio. Un auténtico quién es quién del Salvaje Oeste se hospedó en su hotel: Wyatt y Morgan Earp, Buffalo Bill Cody, Annie Oakley, Bat Masteron, Doc Holliday, Pat Garret, Billy the Kid. Jesse James se quedó allí múltiples ocasiones, siempre y en todo momento en la habitación 14. Su porvenir asesino, Robert Ford, asimismo pasó por St. James.

Gracias a el reconocimiento del hotel entre vaqueros, pistoleros y forajidos, no era precisamente el sitio mucho más seguro de todo el mundo. En verdad, a lo largo de esos duros das del Viejo Oeste, hasta 26 hombres fueron especial en riñas en St. James. A lo largo de una renovación en 1901, se hallaron mucho más de 400 orificios de bala en el techo de la barra. Exactamente la misma con otros muchos sitios de crueldad, la multitud empezó a reportar casos de actividad sobrehumano.

El epicentro semeja ser la habitación 18, que sigue clausurada en todo instante y jamás reservada por los clientes del servicio. Diríase que mantiene a los enojados espíritu de Thomas James Wright, un hombre que recibió un tiro en una mesa de póker y después se arrastró hasta su habitación, donde se desangró hasta fallecer.

6. Los orígenes de Dighton Rock

Existen muchos elementos viejos enigmáticos en USA que aún no revelaron sus misterios y uno es Dighton Rock. A lo largo de mucho más de 300 años, la roca enorme cubierta de petroglifos ha desconcertado a los estudiosos respecto a los orígenes y el propósito tras sus imágenes.

La descripción mucho más vieja que se guarda de la roca de 40 toneladas es cortesía del reverendo John Danforth en 1680. Diez años después, el creador puritano Cotton Mather dio un relato mucho más detallado, y opinó que representaba a un conjunto irreconocible de personas que navegaron a América.

¿Quiénes eran precisamente estos enigmáticos pasajeros? debatido por siglos. En 1767, el principal creador de la Facultad de Brown, Ezra Stiles, pensaba que los dibujos fueron hechos por fenicios que visitaron América del Norte hace mucho más de 2.000 años. Otros afirmaron que eran los armenios que viajaban por Siberia o quizás los nipones o los chinos. El historiador danés Carl Christian Rafn aseveró que las fabricantes eran norteñas, lo que señala que hace 1.000 años, Thorfinn, el explorador islandés, visitó esas partes.

En 1912, el instructor Edmund Delabarre aseveró no solo comprender el origen de la Roca Dighton, sino más bien asimismo lo que inscripción intentó comunicar. Según él, las fabricantes las logró hace 500 años el explorador portugués Miguel Cortereal en una suerte de taquigrafía latina y afirmaban “Yo Miguel Cortereal, 1511. En este rincón, por intención de Dios, me transformé en jefe de los indios. ” Su relato todavía es tan discutido como todos los otros y el auténtico concepto de Dighton Rock todavía es un puzzles.

5. La identidad del hombre de la escopeta

Durante la década de 1910, Chicago tuvo su hombre del saco que aterró a los pobladores de la Pequeña Sicilia, asimismo llamada acertadamente “Pequeño Infierno”. Sencillamente era popular como el Hombre Escopeta y en teoría era un asesino asociado con extorsionistas populares como Mano Negra. Diríase que todos en el vecindario sabían quién era el Hombre Escopeta, pero andaba impunemente por las calles pues absolutamente nadie se atrevía a identificarlo.

Le agradaba especialmente deambular por la intersección de Oak Street y Milton Avenue, un área adecuadamente designada como “Rincón de la desaparición. ” Estaría al acecho al pie de una escalera y, en el momento en que su propósito apareciese, dispararía una carga de perdigones. Después, se iría sin preocupación en el planeta.

Es bien difícil decir precisamente cuántas personas fueron víctimas de la Hombre de escopeta. Alcanzó un estatus tan mítico que, en el transcurso de un tiempo, la mayor parte de los homicidos realizados en la región se atribuyeron a este sujeto. Por norma general se estima que fue responsable de en torno a 15 homicidos, pero ese número aumentó a cientos con los siguientes recuentos de la crónica de Shotgun Man.

En la actualidad, su historia de historia legendaria ha evolucionado de tal modo que no nos encontramos seguros de que fuera un individuo real y no únicamente una figura soñada por la Mano Negra para atemorizar a los lugareños. Quién era, cuántas víctimas tuvo y qué le sucedió son cuestiones que probablemente jamás conseguirán una contestación.

4. Los espíritus en la Penitenciaría Estatal del Este

En 1829, se inauguró la Penitenciaría del Estado del Este en Filadelfia. Fue la primera prisión del país en usar el sistema separado de encarcelamiento donde el confinamiento individual era la prioridad primordial. Los presos podían cumplir su condena completa sin la necesidad de ver a otro recluso.

Aparte del aislamiento, la penitenciaría tenía muchas ocasiones extremas. castigos guardado para los presos conflictivos: baños de hielo al aire libre en pleno invierno, mordazas de hierro y algo llamado “la silla desquiciada” donde los presos estaban atados con tanta fuerza que la circulación se cortaba en sus extremidades. Para decirlo delicadamente, la penitenciaría ha experimentado mucho más de lo que le corresponde en pobreza a lo largo de sus 142 años de vida.

La Penitenciaría del Estado del Este cerró en 1971. Desde ese momento, se ganó la reputación de ser entre los sitios mucho más embrujados estadounidense. No es asombroso, ya que mucho más de 1,000 personas fallecieron en esos muros, muchas de ellas tras presenciar un sinnúmero de desesperación y tormento. Las historias de espíritus en movimiento han existido desde la década de 1940, corroboradas por presos, guardas, visitantes y personal de la prisión. Vas a escuchar chillidos y pasos que te proseguirán por corredores largos y vacíos. En ciertos bloques de celdas se van a oír lamentos de angustia; en otros, carcajadas malvadas. En ocasiones se ven figuras en sombras en las paredes, al tiempo que el espectro de un guarda particularmente fué visto múltiples ocasiones en exactamente la misma torre.

La penitenciaría marcha en este momento como un museo, pero no semeja que sus coléricos espectros planeen ocultar próximamente.

3. La desaparición de Dorothy Arnold

Dorothy Arnold era una muchacha socialité de Novedosa York que desapareció sin dejar indicio el 12 de diciembre de 1910. Fue vista por última vez en la Quinta Avenida, entre las calles mucho más recorridas de todo el mundo, y supuestamente se dirigía a ofrecer un recorrido por Central Park.

El joven de 25 años era un aspirante a escritor que procedía de un hogar riquísimo. Su padre, Francis Arnold, era el patriarca estereotipado de una familia influyente. Al comienzo, se encontraba mucho más preocupado por eludir cualquier mala propaganda. Le contó lo sucedido a un amigo de la familia, John Keith, y empezó a buscar prudentemente a Dorothy en los centros de salud y morgues locales. Entonces contrató a Pinkerton detectives quien recorrió el estado buscándola y viajó hasta Europa, pero no fue hasta seis semanas después que por último alertó a la policía sobre la desaparición de Dorothy. En el momento en que esto tampoco arrojó desenlaces, los Arnold se hicieron públicos a regañadientes y ofrecieron una recompensa por la información. Esto causó múltiples pistas, pero ninguna dio resultado.

Se han anunciado prácticamente todos los niveles imaginables respecto al destino de Dorothy Arnold, dentro, entre las ideas mucho más locas, que se golpeó la cabeza, desarrolló amnesia y empezó una exclusiva vida en otro sitio.

Las teorías vanguardistas eran que Dorothy se escapó por su cuenta o fue raptada y asesinada. Tenía un apasionado que sus progenitores desaprobaban, George Griscom Jr., pero él se unió al esfuerzo de búsqueda de ella y, por último, prosiguió adelante y se casó con otra persona. La policía asimismo examinó ciertas solicitudes de salve, pero todas y cada una fueron descartadas como fraudes. Ciertos, como John Keith, creyeron a la joven puesto en compromiso suicidio pues los editores rechazaron sus escritos. Todas y cada una de las ideas plausibles, pero ninguna fué probada y la desaparición de Dorothy Arnold es un secreto tanto el día de hoy como lo fue hace 100 años.

2. La matanza de Wickenburg

El 5 de noviembre de 1871, ocho personas, conductor incluido, subieron a una diligencia de Wickenburg en el territorio de Arizona y se dirigieron a San Bernardino, California. Solo 2 de ellos consiguieron salir con vida: un hombre llamado William Kruger y la única mujer dentro, Mollie Sheppard. Aseguraron que fueron atacados durante más de doce guerreros Yavapai que mataron al resto e inclusive les arrancaron el cuero cabelludo a ciertos de ellos. No obstante, su crónica levantó muchas cejas.

La matanza de Wickenburg recibió mucha atención por el hecho de que ocurrió en un instante de relaciones impresionantemente tensas entre el gobierno y las tribus nativas americanas. Múltiples meses antes, 144 apaches habían sido asesinados a sangre fría a lo largo de la matanza de Camp Grant.

Más allá de que Kruger se apuró a culpar a los Yavapai, Sheppard no se encontraba tan segura y mentó la oportunidad de que tengan la posibilidad de ser mexicanos en esconder. Esto solo fue bastante para producir inquietudes, pero hubo ciertos otros curiosos datos. Si los atacantes fuesen realmente Yavapai, ¿por qué razón dejarían atrás elementos de valor como caballos, municiones y joyas? Mucho más en concreto, ¿por qué razón iban a matar a seis personas y dejar que 2 escapasen? Iban a caballo mientras que sus víctimas iban caminando; de forma fácil podrían haber alcanzado a Kruger y Sheppard.

Indudablemente, brotaron teorías elecciones. Ciertos sospechaban actualmente. Una tribu indígena cometió una atrocidad atroz poco tras la matanza de Camp Grant, que había cambiado la simpatía del público en pos de los originarios americanos. Pensaban que, con independencia de quién cometiese el hecho, la meta era tirarle la culpa al Yavapai. Eso asimismo explicaría por qué razón dejaron que 2 presentes escapasen y por qué razón Mollie Sheppard tuvo adversidades para detectar a sus atacantes como originarios americanos.

De forma alternativa, ciertos piensan que el ataque fue de todos modos un hurto y que Sheppard y Kruger (o por lo menos uno) estaban adentro.

1. El hombre mucho más enigmático de Novedosa York

La noche del 6 de agosto de 1930, el juez de la Corte Suprema de Novedosa York, Joseph Force Crater, se reunió con 2 populares para cenar en el Chophouse de Billy Haas en Manhattan. Los dejó de buen humor, sin señalar que algo andaba mal, pero jamás mucho más lo volvieron a conocer. Su desaparición desencadenó una investigación masiva que se transformó en la comidilla de toda la nación, pero todo cuanto la policía logró conocer fueron las extrañas acciones de un hombre con algo que esconder y nada que indicara lo que le había sucedido.

Días antes que Crater desaparezca, se encontraba con su mujer Stella en su cabaña en Maine. Según ella, el juez recibió una llamada telefónica que lo impulsó a regresar a Novedosa York. Con independencia de los temas con los que tuviese que lidiar, podían aguardar. En el momento en que Crater regresó a la localidad, salió inmediatamente en un viaje de múltiples días a Atlantic City con una de sus amantes. Como se descubrió después, al juez le agradaban las coristas.

En el momento en que regresó a Novedosa York (de nuevo), el juez visitó su despacho. Él destruido ciertos ficheros y también logró que su asesora enviara otros ficheros a su casa. El día de su desaparición, retiró una enorme suma de dinero del banco y adquirió un boleto para un espectáculo de Broadway al que no asistió. Entonces fue a la cena antes citada y desapareció de la faz de la Tierra.

Consecuentemente, el juez Crater se realizó popular como “el hombre mucho más fallado en Novedosa York” y por último fue proclamado fallecido. en sepa en 1939. Ciertos piensan que se escapó con una apasionado, al paso que otros muchos tienen la sensación de que fue víctima de un juego sucio. La historia tomó un giro en 2005, en el momento en que una mujer llamada Stella Ferucci-Good murió y dejó una carta donde confirmaba que se enteró por su marido de que un policía corrupto llamado Hables Burns y su hermano mataron al juez Crater y lo sepultaron bajo el malecón de Coney Island.

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