Mitos comunes sobre el Imperio Romano

En el año 31 a.C., Augusto César se declaró emperador y nació el Imperio De roma. Duró hasta 1453, en el momento en que Constantinopla cayó por último y el Imperio acabó. Es buena racha para alguno. Pero con prácticamente 1.500 años de historia, hubo muchas chances para que medren mitos y conceptos errados.

10. Absolutamente nadie conoce las últimas expresiones de César

Lo mucho más posible es que, si eres estudiante de inglés, sepas bien las últimas expresiones de Julio César: “¿Et tu, Brute?” El inconveniente es que esas fueron las ÚLTIMAS PALABRAS escritas por William Shakespeare en su obra sobre Julio César. Y Shakespeare terminantemente no se encontraba presente en el momento en que César murió.

Se admite normalmente que la cita de Shakespeare no fue en lo más mínimo lo que César ha dicho verdaderamente antes de fallecer. Y si bien ciertos piensan que las últimas expresiones de César fueron “Kai su, teknon?” o “¿Tú asimismo, hijo mío?” El hecho es que eso asimismo es de manera fácil discutible. Según Plutarco, César no ha dicho nada mientras que sufría, sino se limitó a ponerse la toga sobre la cabeza para cubrirse la cara.

9. No había vomitorios

En la civilización actualizada se ha extendido la creencia de que el Imperio De roma se caracterizó por toda clase de excesos que consigas imaginar. En cierta forma, el Imperio se ha empleado como observación para sostener la moralidad, pues en el momento en que se cede a los bajos instintos, se garantiza la caída de la civilización. No obstante, la historia no siempre asegura esto.

Por poner un ejemplo, entre las opiniones mucho más condenatorias sobre la civilización romana era que frecuentaban establecimientos populares como vomitorios. Los glotones romanos comían hasta la saciedad en banquetes peculiares hasta el momento en que verdaderamente reventaban, devolviendo en algún género de receptáculo o orificio en el suelo antes de regresar a comer aún mucho más. Era el colmo absoluto de la caída codiciosa y repugnante.

El inconveniente con esta creencia es que no había vomitorios en la vieja Roma, y la palabra no significa lo que pensamos que significa hoy en dia. Los historiadores del siglo V usan la palabra vomitorium para detallar la entrada a los gigantes estadios romanos por la manera en que dejaban a las considerables multitudes devolver en la calle. No tenía nada que ver con la comida.

8. Las orgías eran extrañas

Adjuntado con los vomitorios, el otro exceso hedonista que frecuenta asociarse a la civilización romana es la orgía. La creencia de que los romanos se entregaban a un consumo elevado de vino y comida y después dejaban a un lado toda la decencia y se entregaban a aventuras sexuales de nivel olímpico existió desde hace tiempo.

La cuestión es que, según investigadores de la historia como Alastair Blanchard, esto no posee sus raíces en la verdad. ¿Había orgías en aquella temporada? Claro, como las hay en este momento. Pero no eran ocupaciones diarias y recurrentes en las que todo el planeta participaba

Fue la fascinación que las temporadas siguientes tuvieron con la sola iniciativa de que esto pudiese estar ocurriendo lo que logró que fuera una creencia tan prevalente. La convulsión y el desconcierto moralistas que los ciudadanos promedio sentirían al oír que los romanos se involucraban en un accionar tan repudiable dejaron que la creencia proliferara.

Según Blanchard, hubo mucho más orgías y películas sobre la vieja Roma que nuestra Roma. Su razonamiento es que si los viejos romanos tengan la posibilidad de leer la mitad de las cosas que el día de hoy suponemos sobre ellos, se sentirían completamente mortificados.

7. Cleopatra no era egipcia

Si bien absolutamente nadie aseguró que Cleopatra fuera romana, su sitio en la historia está siempre y en todo momento relacionado al Imperio. Y más allá de que probablemente absolutamente nadie crea que era romana, precisamente todo el planeta sabe que era egipcia. Salvo que era la reina de Egipto, ella no era egipcia.

En los tiempos modernos hubo cierto enfrentamiento sobre la herencia cultural y étnica de entre las mujeres mucho más reconocidas de la historia. Ciertos piensan que ha podido ser africana, pero existen muchas pruebas que proponen que era una griega macedonia.

Tras la desaparición de Alejandro Magno, uno de sus en general, Ptolomeo, tomó el control de Egipto. Cleopatra descendía de él y luce por ser la primera de su estirpe que se tomó la molestia de estudiar la lengua egipcia. Antes de ella, los mandatarios de Egipto habían hablado heleno a lo largo de tres siglos.

6. Julio César no fue técnicamente el primer emperador

La palabra César puede referirse al hombre o al título. Los emperadores romanos eran populares como César, si bien Julio César fue el primero en usar ese título. No obstante, Julio César no fue el primer emperador del Imperio De roma pues el Imperio De roma no existió hasta una vez que Julio César destrozara fundamentalmente la República Romana.

El primer emperador de Roma fue de todos modos Augusto César, no Julio César. El auténtico nombre de Augusto César era Cayo Octavio. Julio César había sido el tío abuelo de Augusto César y este aceptó el cargo tras la desaparición de Julio César

Augusto César debió reformar todo el modo perfecto de vida de roma y, al llevarlo a cabo, dio origen al Imperio De roma, creando una sociedad durable que se extendió desde hace tiempo desde las ruinas de lo que había dejado su tío.

5. Las togas no se llevaban en todo momento

Mira suficientes proyectos de temporada que tengan rincón a lo largo del Imperio De roma, y el único hilo conductor que hace aparición son los hilos reales que todos tenían en común. Si hay que opinar a Hollywood, todo el planeta en la Vieja Roma se paseaba con una sábana en todo momento. O, para ser mucho más precisos, una toga.

Las togas eran terminantemente una parte de la tendencia romana, pero no en la medida en que las películas nos desean llevar a cabo opinar. Ten en cuenta que el Imperio De roma duró siglos. La iniciativa de que la multitud llevaba togas en todo momento es tan posible como sospechar que todo el planeta en el pasado siglo andaba con esos pantalones de MC Hammer que fueron populares en el transcurso de un año en la década de 1990.

Aun en la vieja Roma, las tendencias de la tendencia modificaban y evolucionaban. De manera frecuente consideraban las togas como ropa formal, y si formabas una parte del senado, por poner un ejemplo, llevabas una toga con una franja púrpura para enseñar tu situación. Era el género de ropa que se utilizaba para una ocasión muy elegante como una boda o aun para ir al Coliseo a conocer un partido

La utilización de la toga dio paso a la túnica en años siguientes, e inclusive antes de eso, la mayor parte de la multitud llevaba una túnica bajo la toga de todas maneras. Si trabajaba, si se encontraba en el campo, si se encontraba de viaje, todas y cada una estas causas hacían que llevar una toga fuera poco práctico, conque absolutamente nadie lo hacía en muchas situaciones. Se puede meditar en ello como el semejante moderno del traje y la corbata. Ciertos trabajos requerían que los llevara como en varias oportunidades, pero no los llevaría en todo momento.

4. Nerón no tocaba el violín

A absolutamente nadie le agrada un político que abdica de sus responsabilidades mientras que el pueblo al que representa padece. En la historia, el ejemplo mucho más popular de o sea el emperador Nerón. Fue el quinto emperador de roma y se le considera tirano y algo monstruoso. De ahí que se le asocia mucho más con tocar el violín mientras que ardía Roma.

Fue en el año 64 en el momento en que un colosal incendio devastó las calles de Roma y destrozó cerca del 70% de la región. Ardió a lo largo de seis días y, como resultado, dejó a media localidad sin hogar. Decir que Nerón jugaba mientras que Roma ardía quiere decir que no solo no se preocupaba por su pueblo, sino no tenía ni la más mínima idea de de qué forma conducir una crisis.

En lo que se refiere a una interpretación así de la historia, es 100% irrealizable si no es por otra razón que el violín no se había inventado todavía. Asimismo se estima que Nerón se encontraba en su casa de Antium, a 35 millas de Roma, en el momento en que empezó el incendio.

Según los historiadores, Nerón regresó en el instante a Roma en el momento en que se enteró del incendio y puso en marcha medidas para procurar combatirlo. No obstante, Nerón era impresionantemente impopular y ciertos piensan que fue él quien inició el incendio. Merece la pena rememorar que, en verdad, mató a su madre por el hecho de que no dejaba de procurar supervisar sus resoluciones una vez que se transformara en emperador, conque la multitud tenía fundamentos para ser incrédula con él. ¿Pero en lo que se refiere a la manipulación? No ocurrió.

3. Las cesáreas no llevan el nombre de Julio César

Es interesante que varias cosas en el planeta moderno prosigan llevando el nombre de César tras todo este tiempo. Hay escasas figuras históricas que tengan un currículo tan variado en lo que se refiere a cosas que llevan su nombre. La bebida del César, el Palacio del César en Las Vegas y, como es natural, la cesárea. Salvo que una de estas cosas no es como las otras Cesáreaspese a la creencia habitual, no han recibido el nombre de Julio César.

Según la historia habitual, Julio César fue el primer niño que nació de lo que el día de hoy se conoce como cesárea, y de ahí vino el nombre. Pero eso no es verdad. En verdad, la palabra cesárea procede del latín caedare, que significa “recortar”. El trámite se hacía antes del nacimiento de Julio César y, en todo caso, según Plinio, el adulto mayor Julio César recibió verdaderamente el nombre de la cesárea, y no del revés. Plinio mencionó que entre los ancestros de César fue el primero en nacer por cesárea y de ahí brotó el nombre en su familia.

2. El caballo de Calígula jamás ocupó un cargo

Roma tuvo precisamente múltiples emperadores recordables a lo largo de su temporada, y pocos fueron tan viles como Calígula. El día de hoy su nombre es homónimo de depravación, libertinaje y excesos de pesadilla. Las historias sobre Calígula son prácticamente bien difíciles de opinar, y la película que se realizó sobre su historia terminó siendo de clasificación X anteriormente, conque eso te va a dar un concepto del género de vida que en teoría llevó este emperador.

Mediante la lente de la historia, es prácticamente irrealizable dividir la verdad de la ficción, pero existen algunas historias sobre Calígula que finalmente semejan estar fundamentadas en algo distinto a la verdad. Como la iniciativa de que nombró a su caballo al cargo político.

Es bien difícil decir si Calígula era sencillamente un monstruo, si tenía una patología mental o si sencillamente la historia lo recordaba horrorosamente y lo pintó como un villano. En todo caso, entre las historias mucho más reconocidas sobre él es que su caballo Incitatus era tan amado y mimado por el emperador que tenía un lujoso puesto de mármol, collares enjoyados e inclusive sus esclavos.

El historiador Casio Dio mencionó que los sirvientes nutrían a los caballos con avena mezclada con copos de oro. Y Suetonio mencionó que Calígula tenía proyectos para transformar al caballo en cónsul.

Otros historiadores se detallan incrédulos dados estos reportes por el hecho de que tanto Dio como Suetonio vivieron años una vez que Calígula dejase de ser emperador. Sus reportes podrían haberse apoyado en buena medida en los comentarios y patrañas que se propagaban en la temporada, o podrían haberlos inventado ellos mismos

En acompañamiento parcial de esta iniciativa está dado que si Calígula podría haber sido verdaderamente tan horrible como la historia lo ha pintado, semeja improbable que alguien mucho más en el gobierno de roma le hubiese tolerado seguir sin deponerlo o matarlo de manera directa.

1. Las luchas de luchadores no en todos los casos eran a muerte

Se puede argumentar que el aspecto de la vida romana con el que la multitud de la era actualizada está mucho más familiarizada son las luchas de luchadores. Merced a una sólida historia de Hollywood de películas de espadas y sandalias durante los años 50 y hasta el presente, la iniciativa de que la vieja Roma se encontraba llena de combates de luchadores es algo de lo que todos nos encontramos bastante seguros. Pero jamás se puede confiar en que Hollywood cuente con todos y cada uno de los datos, y resulta que muchas de esas luchas de luchadores no son tan brutales como se podría meditar.

El hecho es que un gladiador era una inversión. Alguien debía abonar el tren a los luchadores, varios de los que eran esclavos para iniciar. Había que alojarlos, nutrirlos y transportarlos de un espacio a otro para el combate. Si se hace todo ese esfuerzo solo a fin de que el gladiador muera en el final, ¿qué sentido tendría?

En este momento, por supuesto, ciertos luchadores morían en la arena y la multitud se encontraba un tanto sedienta de sangre. Pero la iniciativa de que todos y cada uno de los combates debían acabar con un combatiente vivo y un cadáver sencillamente no era alguna.

Lo destacado para todos era sostener a los luchadores vivos el mayor tiempo viable, desde los propios luchadores hasta los hombres que los entrenaban y eran fundamentalmente sus dueños, las multitudes e inclusive el emperador. Si se proseguían agotando los luchadores, la multitud no se entretendría.

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