Momentos oscuros de la historia británica

El año pasado, desenterramos varios de los olvidados esqueletos sepultado intensamente en el armario estadounidense al investigar 10 instantes espantosos que no acostumbran a manifestarse en los libros de historia. Pero USA no es el único rincón con ciertos misterios oscuros, con lo que el día de hoy tomamos ese foco de atención y lo enfocamos en Enorme Bretaña.

10. La matanza de Peterloo

El 16 de agosto de 1819, una enorme multitud de 60.000 personas de la clase trabajadora se juntaron en St. Peter’s Field (en este momento St. Peter’s Square) en Manchester para abogar por la representación parlamentaria en un instante en que unicamente se dejaba votar a la élite rica y terrateniente. . Según reportes contemporáneos, los participantes de la manifestación eran, generalmente, organizados y disciplinados, vestidos con sus mejores vestuarios, llevando consigo pancartas que afirmaba cosas como “Voto universal” y también “Representación equitativa”. A cambio, los jueces mandaron a la caballería que rápidamente empezó a recortar a la multitud con sables y a pisotearlos hasta matarlos.

Se calcula que entre 14 y 18 personas fallecieron a lo largo del matanza al paso que otros 600 a 650 terminaron lesionados. El gobierno se puso del lado de los jueces locales y su prioridad pasó a ser reprimir a quienes procuraban dar a conocer la matanza de Peterloo, como se conoció, bajo el cargo de sedición. Los organizadores fueron detenidos, de la misma los cronistas, particularmente los de la publicación extremista The Manchester Observer.

Aun en los tiempos modernos, el gobierno tuvo inconvenientes para emprender apropiadamente lo que verdaderamente sucedió en St. Peter’s Field. Hasta recientemente, el único recordatorio de lo que ocurrió en ese rincón era una placa azul que sencillamente afirmaba que los militares desperdigaron a una multitud de 60.000 personas, suprimiendo esmeradamente la palabra “matanza. ” No fue hasta 2007 que una placa novedosa y veraz tomó su sitio.

9. La revuelta de 1196

En el siglo XII, las rebeliones acostumbraban a ser producto de la pelea de nobles y integrantes de la realeza entre sí. Los campesinos pocas veces provocaron alzamientos por el hecho de que carecían de la cantidad, los elementos y las armas para eludir ser aplastados inmediatamente. Uno destacable salvedad Ocurrió en 1196 en el momento en que un hombre llamado William FitzOsbert, asimismo popular como William Longbeard, reunió a millones de seguidores del campesinado de Londres abogando por mejores condiciones para los pobres.

Otro punto que provoca que esta rebelión sea única es que poseemos un relato detallado de un contemporáneo real de FitzOsbert, el historiador inglés William of Newburgh, quien lo presentó en su Historia rerum Anglicarum. Él descrito FitzOsbert como un hombre “de talento listo, equilibradamente hábil en literatura y elocuente sin medida”. Asimismo lo llamó “el hombre mucho más inhumano” y acusó a FitzOsbert de sencillamente enardecer a la multitud con diálogos sobre la independencia y los derechos para apuntar a los nobles prósperos que consideraba inferiores a él.

Según el historiador, en el auge de su popularidad, Longbeard tenía 52.000 seguidores que habían empezado a guardar herramientas de hierro para emplearlas como armas en una eventual rebelión. Caminó por doquier cubierto de un séquito, a sabiendas de que sería un fin de asesinato.

Al final, una confrontación se volvió beligerante y, una vez que 2 hombres fallecieron, FitzOsbert y ciertos de sus fieles se refugiaron en la Iglesia de St Mary-le-Bow. No obstante, los guardas armados eligieron quemarlo y atraparon a Longbeard en el momento en que se vio obligado a escapar del edificio en llamas. FitzOsbert fue dibujado y descuartizado adjuntado con sus maquinadores mucho más próximos.

8. El enorme hedor

No todos y cada uno de los instantes oscuros deben ser sanguinolentos. Ciertos de ellos tienen la posibilidad de ser claramente repulsivos, como el verano de 1858, que pasó a la crónica de Londres como “el enorme hedor”.

A lo largo de cientos y cientos de años, el río Támesis se había empleado como vertedero de todo género de desechos. El inconveniente aumentó en intensidad a lo largo del siglo XIX en el momento en que la Revolución Industrial entró en pleno auge: la población de Londres se disparó a miles de individuos, sin nombrar que el Támesis en este momento asimismo se encontraba lleno de desechos industriales. En expresiones del científico Michael Faraday, el río se había transformado en “un fluido cobrizo pálido opaco”.

Las cosas llegaron a un punto crítico en el mes de julio de 1858, en el momento en que Londres fue golpeada por una ola de calor enorme, fermentando todas y cada una de las repugnantes aguas residuales y liberando su mal fragancia sobre las masas. El hedor era tan malo que varias personas han quedado totalmente derruidas al tiempo que otras corrían hacia las lomas con sus pañuelos cubriéndose la cara. Lo que logró que las cosas fuesen verdaderamente horripilantes fue que varios no tenían otra fuente de agua que el Támesis y la localidad había visto varios brotes de cólera y difteria.

Raramente, dado que el hedor fuera tan penetrante y tan repulsivo podría ser algo positivo por el hecho de que al final forzó al gobierno a accionar. Al comienzo, parecían inclinados a sencillamente conseguir una solución por sí solos y dejar el inconveniente para otro día. En un inicio, procuraron apagar el cortinas del Parlamento con cloruro y cal para eludir el fragancia, pero eso no funcionó. Entonces charlaron de mudarse a otro edificio, mucho más lejos del Támesis, pero esa tampoco era una alternativa. Por último, aprobaron la construcción de un nuevo y complejo sistema de alcantarillado, un emprendimiento encabezado por el ingeniero civil Joseph Bazalgette.

7. La inundación de cerveza en Londres

El 17 de octubre de 1814, en una vivienda en New Street, Londres, una madre llamada Anne Saville se encontraba velando, lamentando la pérdida de su hijo pequeño. En otra casa, Hannah Bamfield, de 4 años, se encontraba tomando el té con su madre. Cerca, una pequeña trabajadora de 14 años llamada Eleanor Cooper se encontraba fregado ollas fuera de un pub llamado Tavistock Arms. Los tres y otros cinco perderían la vida en un momento en el momento en que su vecindario se anegó con una ola de cerveza de 15 pies de altura.

La fuente de esta catástrofe fue la factoría de cerveza Horse Shoe. Tenía una tina enorme de 22 pies de altura que contenía entre 3500 y 7500 barriles de porteador, según la fuente. Si se pregunta por qué razón la cervecería haría tan enormes las cubas, es pues las cubas eran una atracción en ese entonces y los cerveceros de Londres se jactaban de tener las mucho más enormes.

En ese fatídico día, un usado de la cervecería apreció que entre los aros colosales de hierro de 700 libras puestos cerca de la tina se había resbalado. No obstante, este era un inconveniente que sucedía múltiples ocasiones por año, con lo que no había una preocupación instantánea. Sencillamente han tomado nota para arreglarlo después pero, tras una hora, el barco reventó de repente. La fuerza del líquido asimismo logró que una tina próxima derramara su contenido, con lo que en este momento había unos centenares de miles de galones de cerveza enloquecidos. El portero totalmente sin montar la pared posterior de la cervecería y también anegó las calles próximas, ocasionando ocho fallecidos y decenas y decenas de heridos.

Una investigación decretó que el acontecimiento fue un “acto de Dios”. La cervecería no debió abonar nada a las víctimas y sus familias, pero recibió una exención del Parlamento para los impuestos destacables sobre la cerveza que perdió.

6. La partera asesina

Con la aparición de asesinos como Jack el Destripador, la Inglaterra victoriana se familiarizó con las profundidades de la depravación desquiciada a las que podía llegar la multitud. Aun de esta forma, esos rincones oscuros de la raza humana eran rigurosamente dominio de los hombres. En sus puntos de vista puritanos, las mujeres jamás mostrarían tanta crueldad. Esas críticas modificaron en el momento en que conocieron a Mary Pearcey.

El 23 de diciembre de 1890, Mary Pearcey fue ejecutado en la prisión de Newgate por los horripilantes homicidos de Phoebe Hogg y su pequeña hija. Pearcey tenía una aventura con el marido de Phoebe, Frank Hogg, y probablemente deseaba sacarlos del sendero.

Un par de meses antes de la ejecución, el cuerpo de Phoebe Hogg se descubrió encima de un montón de basura en Hampstead. Tenía múltiples lesiones superficiales, pero su garganta había sido cortada tan intensamente que prácticamente se la cortó del cuerpo. En otra región, habían encontrado al bebé en su carruaje, fallecido ahogado.

Frank Hogg fue el sospechoso inicial evidente, pero la prueba próximamente se amontonó contra Mary Pearcey. Se había reunido con Phoebe el día de los homicidos. Los vecinos escucharon fuertes ruidos que vienen de su casa. En el interior, había signos evidentes de pelea. La ropa, los muebles, el atizador de fuego y el cuchillo de trinchar de Mary tenían máculas de sangre. La situacion se encontraba abierto y cerrado y Pearcey fue culpado a muerte. Los crímenes de Mary Pearcey fueron tan impresionantes que se transformó en previsto de ser Jack el Destripador.

5. La trama papista

A fines de la década de 1670, los reinos de Inglaterra y Escocia se vieron damnificados por una histeria anticatólica. Alcanzó un punto culminante con la exposición de la conspiración papista, una conspiración para matar al rey Carlos II a fin de que su hermano James, que era católico de roma, heredara el trono. Cuando menos 22 hombres presuntamente comprometidos en esta conspiración fueron ejecutados, sin nombrar a todos la crueldad azarosa perpetrada contra los católicos en los reinos. Solo había un inconveniente con la trama papista: todo había sido inventado por un hombre.

Ese hombre era un sacerdote llamado Titus Oates. Inicialmente deseaba sumarse a la Iglesia Católica y se inscribió en el Royal English College de los Jesuitas en Valladolid, España. No obstante, su accionar desapacible, su incompetencia teológica y su inclinación por la blasfemia próximamente lo echaron. En consecuencia, en 1678, regresó a Inglaterra con historias de una conspiración católica, aduciendo que unicamente se unió a ellos para desenterrar sus misterios.

Oates logró que la multitud creyese que los jesuitas planeaban matar al rey Carlos II y sustituirlo por su hermano con el acompañamiento de Francia. Esto llevó a la Crisis de Exclusión que vio múltiples intentos de ley para excluir a James como presunto heredero.

La llamada conspiración papista produjo mucha histeria puesto que la multitud pensaba que era la conspiración de la pólvora nuevamente. Los católicos fueron expulsados ​​de Londres. La multitud quemó efigies del Papa. Se detuvo a gobernantes católicos; ciertos de ellos fueron ejecutados; otros fallecieron en prisión.

Pasaron ciertos años hasta el momento en que el Parlamento se percató de que este “complot maldito y también infernal” era un fabricación de Oates, un hombre que entonces fue juzgado por perjurio y descrito como “una vergüenza para la raza humana”.

4. El alzamiento de Newport

El cartismo fue un movimiento obrero que existió en la época del siglo XIX. Tenía seis puntos de reforma que pretendía instituir pero, generalmente, el propósito general era hacer más simple que los hombres de la clase trabajadora se involucraran en el Parlamento.

Como sucedió con la mayor parte de los movimientos laborales del siglo XIX, este tuvo violentos combates entre los participantes de la manifestación y “los poderes fácticos” que tenían poco interés en hacerse mucho más causantes frente a las clases trabajadoras.

Uno de esos combates sucedió el 4 de noviembre de 1839 en Newport, Gales. Liderados por el señalado integrante cartista John Frost, hasta 10.000 participantes de la manifestación marcharon hacia la localidad, varios de ellos armados con armas hogareñas, con la intención de dejar en libertad a otros simpatizantes cartistas que pensaban que habían sido enjaulados inmerecidamente en el Hotel Westgate.

Los soldados los estaban aguardando y, si bien eran superados en número, tenían una capacidad de fuego superior. La escaramuza duró precisamente media hora. Cerca de 22 cartistas fueron especial, decenas mucho más resultaron lesiones y cientos fueron detenidas después. Los líderes del alzamiento fueron todos condenados a la horca, a la extracción y al descuartizamiento, si bien sus condenas fueron conmutadas por transporte penal para toda la vida.

3. Las Vísperas Mortales

El 26 de octubre de 1623, en torno a 300 hombres, mujeres y pequeños se juntaron en Hunsdon House en Blackfriars, Londres. Era la vivienda del embajador francés y todos estaban allí para formar parte en las vísperas, un servicio de oración vespertino para los católicos. A lo largo del sermón, el piso de arriba se desmoronó bajo el peso de toda la multitud, matando a una tercer parte de los ayudantes.

Un panfletista contemporáneo descrito la escena: “¡Qué caos! … Aquí ciertos sepultados, otros desmembrados, ciertos solo unas partes de hombres; aquí ciertos heridos y revueltos en sangre propia y extraña; otros extendieron sus manos desfallecidas y clamaron pidiendo asistencia “.

En el final resultó que, las vigas primordiales de la vivienda tenían diez pulgadas de espesor, pero tenían orificios de embutir donde se insertaban las vigas y allí tenían solo tres pulgadas de espesor. Esto sencillamente no fue bastante para aguantar el peso.

Gracias a que esto fue solo 18 años tras el complot de la pólvora, el resentimiento contra los católicos todavía era prominente. Ciertos lo declararon como venganza divina, al paso que los cuentos contemporáneos solicitado que los presentes que se habían “vuelto salvajes y salvajes” miraban con regocijo y malicia, burlándose y burlándose de los fallecidos y muriendo en vez de prestar asistencia.

2. El incendio de Colney Hatch

Hace siglos, había una pequeña aldea a las afueras de Londres llamada Colney Hatch. Alcanzó notoriedad en la época del siglo XIX en el momento en que se transformó en la vivienda de entre los asilos para locos mucho más enormes del país para los pobres. Dada la poca cuenta que recibían aquellas personas en ese entonces, no debería sorprenderle conocer que las condiciones en las que vivían eran miserables y que el edificio en sí se encontraba mal mantenido y, esencialmente, solo había un enorme riesgo de incendio.

El 27 de enero de 1903, el ineludible sucedió. El asilo que cobijaba a cientos y cientos de pacientes se incendió. Mucho más de 200 bomberos con 35 motores se apuraron al rincón, pero el incendio se extendió a múltiples salas en el momento en que llegaron. Ciertos fueron golpeados con mucho más fuerza que otros y solo contenían restos calcinados que no lograron ser determinados.

Cincuenta y 2 personas fallecido en el fuego y otros 330 han quedado lisiados. Desde ese momento, el asilo se había restaurado y, al final, se le cambió el nombre a Hospital Friern. Hoy día, se convirtió en pisos de gran lujo que garantizan un “vínculo con la gloria de la Inglaterra victoriana”, pero no se relata la catástrofe que una vez ocurrió allí.

1. Motín del Día de Santa Escolástica

“Pueblo y toga” es un término que se emplea para referirse a ámbas ciudades diferentes de una localidad universitaria: la red social universitaria y la multitud común del pueblo. Con frecuencia brotaban enfrentamientos en medio de estos 2 conjuntos, especialmente en la temporada medieval, en el momento en que la multitud del pueblo tenía un profundo resentimiento hacia los académicos por los distintos permisos de los que gozaban. De forma frecuente, estos enfrentamientos se volvieron violentos, pero ninguno mucho más que el motín del Día de Santa Escolástica que sucedió en Oxford.

Todo empezó el 10 de febrero de 1355, en el momento en que un conjunto de alumnos fue a la localidad a tomar una copa. Se detuvieron en la taberna Swindlestock, pero un razonamiento próximamente reventó entre 2 de los alumnos y el dueño del pub sobre la calidad del vino. Mucho más personas se unieron a la riña en los dos lados y, en escaso tiempo, reventó una riña. Poco después, alguien tocó las campanas de la iglesia próxima para convocar a mucho más personas mientras que, al otro lado, un estudiante asimismo tocó la campana de la iglesia de la facultad pidiendo asistencia. La riña en este momento se transformó en un motín en toda regla.

Llegaron hasta 2.000 personas de las aldeas próximas, muchas de ellas armadas. Los alumnos y la capacitad fueron superados en todos y cada uno de los sentidos. A lo largo de tres días, los agitadores marcharon a todas y cada una de las posadas y corredores donde vivían los alumnos y los asaltaron a todos, con frecuencia matando a quienes hallaban. En el momento en que el sacrificio acabó, precisamente 30 lugareños y 63 alumnos yacían fallecidos.

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