Muertes aún más extrañas de la historia

seguramente ahora esté familiarizado con la rutina. Anteriormente, hemos echado una ojeada a varias personas de la historia que fallecieron en situaciones extrañas y también poco comunes. No obstante, solamente hemos rasguñado la área, con lo que el día de hoy examinaremos ciertos ejemplos mucho más de muertes realmente extrañas, desconcertantes y desconcertantes.

8. El bailarín que salió a ofrecer una vuelta

Natural de San Francisco a fines del siglo XIX, Isadora Duncan se trasladó a Europa a los 20 años, donde se transformó en entre las bailarinas mucho más ovacionadas de su tiempo. Prosiguió siendo habitual y también influyente hasta su muerte en un incidente automovilístico en Francia, a los 50 años. Podría decirse que la desaparición de un incidente automovilístico no es precisamente extraño, puesto que sucede todos y cada uno de los días, pero las situaciones precisas hacen que esta muerte sea inolvidable y única.

Era el 14 de septiembre de 1927 en Niza, Francia. Duncan tenía un nuevo convertible deportivo que deseaba estudiar a conducir, conque salió a ofrecer un recorrido en el Promenade Des Anglais, en esta ocasión sentada en el taburete del pasajero. Como una parte de su look en ese instante, la bailarina la mayoria de las veces utilizaba un pañuelo colorado largo, lo que en teoría significaba sus inclinaciones marxistas. En el momento en que su conductor empezó a apresurar, Isadora se reclinó en su taburete para gozar de la brisa otoñal.

En ese instante, el viento sopló su bufanda fuera del coche, que entró bien en la rueda posterior y se enredado cerca del eje. Como el otro radical de la bufanda todavía se encontraba atado cerca del cuello de Duncan, la sacaron por fuerza del vehículo. La arrastraron por la calle adoquinada hasta el momento en que el vehículo se detuvo, pero para entonces ahora era bastante tarde. Isadora Duncan se había roto el cuello, lo que provocó que la bailarina muriera prácticamente instantáneamente.

7. El afeitado que inició el mito de la maldición del faraón

George Edward Stanhope Molyneux Herbert fue el quinto conde de Carnarvon, pero es mucho más popular en la historia como el tipo que financió las excavaciones de Howard Carter en el Valle de los Reyes, que por último llevaron al hallazgo de la Tumba de Tutankamón. No obstante, nuestro Carnarvon jamás ha podido gozar del descubrimiento, puesto que murió pocos meses una vez que se ubicara la tumba y antes del hallazgo del sarcófago real donde descansaba el joven faraón.

Herbert murió el 5 de abril de 1923 en un hospital de El Cairo, Egipto. Había creado una infección grave tras cortarse la picadura de un mosquito mientras que se afeitaba, lo que provocó que la sangre intoxicación que provocó neumonía. Su muerte fue un tanto excepcional, pero probablemente no suficientemente buena para esta lista si no hubiese dado rincón al mito de la maldición del faraón, que golpea a cualquier persona que perturbe el sueño eterno del faraón.

Da igual dado que la mayor parte de la gente que asistieron a conocer la tumba, incluyendo el propio Howard Carter, vivieron un buen tiempo después; y da igual dado que no había ninguna maldición anotada en la tumba de Tutankamón. Los medios sensacionalizaron la historia hasta el punto de que la maldición del faraón se transformó en una parte de la civilización pop e inclusive el día de hoy, prácticamente 100 años después, la multitud todavía cree en ella.

Décadas después, la historia cambió un tanto, puesto que la multitud argumentó que la tumba todavía ocasionó la desaparición de Herbert, si bien sucedió sin percatarse al exponerlo a un moho tóxico mortal. Esta noción asimismo fue despedido por la gaceta médica La lanceta, que mentó que de las 25 personas que entraron por vez primera a la tumba, Herbert fue el único que se enfermó, y esto sucedió 4 meses después, con lo que es muy improbable que la tumba tenga algo que ver con su muerte.

6. Todo el dinero de todo el mundo

La gente que fueron a la celebración en la piscina de George Getty en su casa en Bel Air el 6 de junio de 1973, lograron ver una escena extraña. Fueron presentes de de qué manera Getty se encontraba totalmente intoxicado, tolerando un colapso y apuñalándose agitadamente en el estómago reiteradamente con un tenedor de barbacoa antes de caer en coma.

Entonces vino la cuestión de qué llevar a cabo con él. Tras todo, George Getty era el hijo mayor de J. Paul Getty, en ese instante el hombre mucho más rico de todo el mundo. Asimismo fue vicepresidente del imperio empresarial Getty. Habría un escándalo si la prensa se enterase de lo que logró, en cambio, se decidió llevarlo a un hospital sutil, que se encontraba mucho más lejos, donde podría ser ingresado bajo seudónimo. Sin que todos lo supiesen, George asimismo había tomado un puñado de pastillas para reposar antes de su arrebato y murió unas horas después. La prensa del tiempo notificó que su muerte fue ocasionada por una hemorragia cerebral.

No obstante, esto fue obra de su padre, quien empleó sus extensos elementos para desechar el informe inicial de la policía de que la desaparición de George Getty había sido un suicidio. En cambio, la historia que corrió fue que Getty padeció un derrame cerebral y que se cayó sobre el tenedor de la barbacoa, lo que provocó sus puñaladas. Aun hasta hoy, las situaciones precisas de su muerte prosiguen siendo un secreto, puesto que los presentes han entregado testimonios contradictorios.

Lo que no era un secreto, no obstante, era su fundamento. Getty se suicidó por su tensa relación con su padre, un hombre que era notoriamente distante con sus hijos y nietos. En el trabajo, George era regularmente humillado y también ignorado por su padre, a quien se refería como “el Sr. Getty “. Su padre era una fuente incesante de furia y ansiedad para él y empezó a tomar en demasía y a tomar sedantes para sobrellevar el agobio.

Aparentemente, la primera cosa que logró John Paul Getty en el momento en que se enteró de la desaparición de su hijo fue pedir una lista de aspirantes correctos para ser útil como temporal vicepresidente. Algo correspondiente, George próximamente se volvió tan ignorado en la desaparición como en la vida, puesto que solo un mes después, un acontecimiento considerablemente más conocido le sucedió a la familia Getty, en el momento en que el nieto del multimillonario, John Paul Getty III, fue secuestrado por la mafia italiana. y todos se olvidaron de la desaparición de George.

5. Ignorando la Primera Ley de la Robótica

El 25 de enero de 1979, Robert Williams, de 25 años de Dearborn Heights, Michigan, murió en un incidente de factoría, lo que le valió el poco afortunado distinción de transformarse en el primer humano popular en ser ejecutado por un robot.

Williams trabajó en la línea de montaje de la planta de fundición de roca plana para Ford Motor Company. Su trabajo consistía en operar un robot industrial de una tonelada que tenía un brazo mecánico que se utilizaba para desplazar elementos de fundición de un espacio a otro. No obstante, en ocasiones el robot se atascaba o se retrasaba y Williams debía realizar el trabajo de forma manual.

Eso fue lo que sucedió el día de su muerte. Gracias a un fallo, el robot en un inicio se negó a recobrar una parte derretida de un estante, lo que llevó a Williams a subirse al estante y lograrlo él mismo. Fue entonces en el momento en que el brazo del robot se activó y golpeó al trabajador en la cabeza, aplastándole el cráneo y matándolo instantáneamente. Su familia demandó a Litton Industries y fue premiado $ 10 millones.

4. Los riesgos de la higiene dental

Volvemos a la historia vieja para este, a la desaparición de un tirano heleno llamado Agathocles, como nos lo contó el historiador Diodorus Siculus.

Cerca del 317 a. C., Agatocles llegó a la localidad de Siracusa, en la isla de Sicilia, después de ser desterrado antes. En esta ocasión, no obstante, tenía un ejército de mesnaderos con él y ha podido deponer a la oligarquía que controlaba la localidad y se instaló como el nuevo gobernante de Siracusa.

Agatocles reinó a lo largo de precisamente 2 décadas y media, tiempo que pasó eminentemente peleando contra Cartago por el control de Sicilia. Hacia el desenlace de su reinado, el tirano se transformó en el blanco de intrigas y conspiraciones de personas que deseaban gobernar tras su muerte. El primordial de ellos fue su nieto, Archagathus, quien solicitó la asistencia de entre los sirvientes del rey llamado Menon para matar a Agathocles empleando un veneno. palillo de dientes. Pero vamos a dejar Diodoro detalla el acontecimiento:

En este momento, tras la cena, el rey tenía la práctica de siempre y en todo momento limpiarse los dientes con una pluma. Por consiguiente, habiendo terminado su vino, le solicitó a Menon la pluma, y ​​Menon le dio una que había untado con una sustancia putrefacta. El rey, sin saber esto, lo aplicó con bastante fuerza y ​​de esta forma lo puso en contacto con las encías cerca de sus dientes. El primer efecto fue un mal continuo, que se realizó cada días un poco más molesto, y esto fue seguido por una gangrena insanable en todas y cada una partes cerca de los dientes …

Entonces, en el momento en que el rey ahora se encontraba al filo de la desaparición, Oxitemis, el enviado del rey Demetrio, lo puso en la pira y lo quemó, aún vivo, pero gracias a los estragos propios de su aflicción inútil de vocalizar un sonido ”.

3. Irradiando con buena salud

A inicios del siglo XX, la radioactividad aún no se comprendía bien y los efectos asoladores que podría tener en nuestros cuerpos aún no estaban bien establecidos. Consecuentemente, se usó material radiactivo como el radio sin bastante precaución ni supervisión. El ejemplo mucho más conocido de esto son las llamadas Radium Girls, obreras de factorías que ingirieron altos escenarios de radio mientras que pintaban. relojes y esferas de reloj con pintura radioluminiscente.

En ese entonces, la gente no solo no se daban cuenta de lo dañina que podía ser la radiación, sino varios de ellos verdaderamente creían que era buena para usted y las substancias radiactivas se utilizaban en múltiples tratamientos y artículos médicos pseudocientíficos.

Uno era una bebida llamada Radithor, que consistía eminentemente en agua destilada que contenía radio. Fue inventado por un desertor de Harvard llamado William Bailey, quien aseveró que Radithor era un tónico que podía sanar toda clase de enfermedades. En 1927, ganó un nuevo cliente llamado Eben Byers, un rico industrial y ex- vencedor de golf. Por recomendación de su médico, Byers empezó a tomar Radithor para tratar ciertos dolores crónicos en el brazo, y le encantó. Empezó a ordenarlo por casos, tomando múltiples dosis cada día y recomendándolo a sus amigos.

Esto se extendió a lo largo de prácticamente tres años. Byers se detuvo en 1930, en el momento en que los resultados perjudiciales de la radiación se volvieron bastante obvios para ignorarlos. Como era una figura pública conocida, su condición atrajo mucha atención y por último logró que la FTC tomara medidas enérgicas contra las curas radiactivas. En 1931, un letrado de la FTC visitó a Byers y él descrito el deslumbrante estado en el que estaba.

“Joven de años y mentalmente alarma, solamente podía charlar. Su cabeza se encontraba cubierta en vendajes. Se había sometido a 2 operaciones consecutivas en las que le habían extraído toda la mandíbula superior, salvo 2 dientes frontales, y la mayoría de la mandíbula inferior. Todo el tejido óseo sobrante de su cuerpo se se encontraba desintegrando poco a poco, y de todos modos se estaban formando orificios en su cráneo “.

Para sorpresa de absolutamente nadie, Eben Byers murió unos meses tras radio. intoxicación.

2. ¡Muerde su lengua!

Nativo de Escocia y migrado a USA en la época del siglo XIX, Allan Pinkerton sirvió como espía a lo largo de la Guerra Civil Estadounidense, pero hoy día es preferible recordado por fundar la Agencia de Detectives Pinkerton. A lo largo de su tiempo al cargo de la compañía, los Pinkerton se enmarañaron con pandillas del Salvaje Oeste, rastrearon fugitivos en fuga y, lo que es mucho más discutido, actuaron como una malévola fuerza policial privada para los ricos industriales que procuraban romper sindicatos.

Allan Pinkerton murió el 1 de julio de 1884 en Chicago, a los 64 años. Su causa de muerte es algo dudosa, puesto que ciertas fuentes detallaron que Pinkerton murió tras un derrame cerebral o algo del mismo modo común. Otros, no obstante, como el New York Times, aseguraron que Pinkerton murió tras morder su lengua.

Según esta versión de los hechos, Pinkerton, de 64 años resbaló en el pavimento, lo que logró que se muerda un trozo de lengua. Por alguna razón, decidió que este no era el género de cosa que requeriría atención médica, con lo que dejó que se curara por sí mismo. No fue de esta forma y, en cambio, apareció la gangrena y la lengua próximamente se inficionó, lo que provocó que Pinkerton se enfermara a lo largo de múltiples semanas antes de ceder al final a la infección.

1. El desollamiento de Marcantonio Bragadin

Acabamos con la que es, indudablemente, la desaparición mucho más espantosa de nuestra lista, la del capitán veneciano del siglo XVI Marcantonio Bragadin, quien encabezó la defensa de Famagusta, en Chipre, a lo largo de la Guerra Otomano-Veneciana de 1570. Pese a un intrépido Resistencia en frente de fuerzas superiores, Famagusta cayó en el mes de julio de 1571, tras un prolongado asedio del enemigo. Bragadin entonces se reunió con el líder del ejército otomano, Pasha Lala Mustapha, para negociar su rendición.

Bragadin llegó al campo enemigo con precisamente 300 hombres. Prontísimo, todos habían sido ejecutados, con la cabeza cortada y reunida en una pila. La razón de esta acción extrema cambia según el lado en el que crea. Según los venecianos, sencillamente fueron traicionados. Pero según un relato otomano, Mustapha se enfadó en el momento en que Bragadin le notificó que todos y cada uno de los cautivos musulmanes, que habrían sido liberados como una parte del tratado, ahora habían sido torturados y asesinados. Consecuentemente, logró realizar a todo el séquito de Bragadin, pero guardó un trato particular para el capitán veneciano.

Primero, fue encarcelado a lo largo de algunas semanas, y sus lesiones no tratadas se pudrieron. Entonces se vio obligado a marchar por la localidad, cargando pesados ​​sacos de tierra y arrodillándose y besando el suelo en el momento en que pasó al lado del bajá. Entonces lo anudaron al mástil de un barco a fin de que los marineros tengan la posibilidad de publicar insultos y golpearlo con piedras. Una vez que su degradación fue completa, Bragadin fue llevado a la plaza de la región donde lo desvistieron y un carnicero empezó despellejar él vivo, empezando desde la cabeza. Por suerte, murió próximamente antes que terminara el horrible trámite.

Entonces le cosieron la piel y la rellenaron con paja. Entonces fue vestido con el traje de capitán, puesto sobre un buey y desfilado por las calles, antes de ser al final enviado al sultán como premio. Unos años después, los venecianos consiguieron recobrar la piel de Constantinopla y la llevaron de regreso a Venecia, donde Marcantonio Bragadin fue proclamado héroe. Aun el día de hoy, la piel es Conservado en la Basílica de San Juan y Pablo de la región.

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