Por qué besar es parte de la mayoría de las culturas y razones sorprendentes por las que es importante

Besos necesita la utilización de hasta 34 músculos faciales y 112 músculos posturales. Un beso con pasión puede abrasar 2 calorías por minuto. Es correspondiente que ofrecer un beso satisfactorio logre ser una hazaña físicamente riguroso, en tanto que besar tiene la posibilidad de tener probablemente mucho más concepto sensible que el sexo. Andréa Demirjian, autora del libro Besar: todo cuanto siempre y en todo momento deseó comprender sobre entre los bienestares mucho más dulces de la vida, afirma, “Besar es íntimo: andas ahí en el espacio de tu alma. Llega al centro de tu corazón y espíritu pues es una forma tan bella de expresar y recibir amor y aprecio “.

Aun si un beso jamás es solo un beso, su valor no está preciso únicamente por su concepto sensible para la gente que lo distribuyen. Cada beso tiene un contexto cultural. En contraste a los besos, ciertas opiniones culturales sobre los besos no son simples de comunicar impulsivamente y no se entienden universalmente.

10. Besos pecaminosos (Asia)

Como muchas otras opiniones culturales, las opiniones sobre los besos cambian transcurrido el tiempo. En el siglo XIX, los besos se consideraban repulsivos en varias etnias asiáticas. Según el antropólogo del siglo XIX Paul d’Enjoy, los ciudadanos de Tailandia y otros países asiáticos no gozaban en lo más mínimo de los besos. Gracias a que con frecuencia supone conectar la boca con la piel de otra persona, en estas etnias besar se consideraba una abominación afín al canibalismo.

9. Besar bajo un ajonje (tradición celta)

Ya que el ajonje puede progresar aun a lo largo de los inviernos gélidos, los druidas pensaban que tenía el poder de dar fertilidad. En el siglo XVIII, los integrantes de la clase media inglesa (y sus sirvientes) se besaban bajo el ajonje navideño como símbolo de su amor duradero y, con suerte, de su fertilidad perdurable. Si una mujer rechazaba las insinuaciones de un hombre mientras que se encontraba bajo un ajonje colgando, los ingleses pensaban que tendría mala suerte. Un hombre podía arrancar una baya del ajonje por cada beso que le daba a su querida. Cuando hubo arrancado la última baya, se le concedió su último beso.

8. Besos Hogmanay (tradición escocesa)

El romántico beso de Nochevieja es un símbolo de singlismo—La estigmatización de la gente solteras— en las etnias de norteamérica y europea, en tanto que se le da tanta relevancia a hallar una pareja a la que besar de año en año. La gente solteras tienen la posibilidad de sentirse inferiores en las fiestas de Nochevieja, pero quizás sencillamente las festejan en el país equivocado. A lo largo de Hogmanay, la celebración de la víspera de Año Nuevo escocés, cada individuo Besos todas las otras personas en la habitación. Según la tradición escocesa, la celebración de un nuevo año debe conectar tanto a amigos como a extraños, como indudablemente lo va a hacer el beso.

7. XO (Vieja Grecia y el Imperio De roma)

En la vieja Grecia y el Imperio De roma, un beso podía ser útil en vez de una firma. Un ciudadano heleno o de roma que no supiese leer Beso una X que el escriba había escrito en el final de un archivo. Tanto la acción como el archivo se considerarían judicialmente vinculantes. Todavía es viable sellar una carta de amor con un beso el día de hoy, en tanto que una X todavía puede simbolizar un beso.

6. Besos prohibidos (Egipto)

En Egipto, besar a alguien en la boca es una manera de juego previo. Ningún acto erótico debe efectuarse públicamente, incluyendo los besos. Esto no es sencillamente una creencia cultural que fortalece la supresión de impulsos sexuales socialmente tabú. Asimismo es un tema legal. Alguien que besa a su querida en una calle egipcia podría combatir multa o encarcelamiento por un acto de indecencia pública. Por contra, 2 personas que públicamente Besarse en todos y cada mejilla por su parte están exponiendo su respeto mutuo, según la tradición cultural en Egipto y otros países árabes.

5. Prohibición de besos públicamente (China, Hong Kong y El país nipón)

Como se mentó previamente, besar no es una expresión física de privacidad sensible en ciertos países asiáticos. Si bien las muestras públicas de aprecio están haciendose de reconocimiento entre los milenials nipones, los nipones comúnmente han considerado los besos en la boca como íntimo y tan privado como actos de llevar a cabo el cariño. En China y Hong Kong, los apretones de manos flojos (cuando menos para los estándares norteamericanos) son una manera preferida de saludo, al paso que los besos en las mejillas se piensan irresponsables. Como en El país nipón, los milenials en China y Hong Kong no en todos los casos se adhieren a semejantes estándares formales de conducta física. No obstante, en contraste con los besos, los chinos han considerado comúnmente escupir acto público educado, si bien ciertas ciudades chinas prohibieron escupir públicamente tras la SARS (síndrome respiratorio agudo severo) epidemia de 2003.

4. Besos de boda (tradición cristiana)

La tradición de una pareja distribuyendo un primer beso se observó en el Imperio De roma. Como se apuntó previamente, para los romanos, besar un contrato era una manera legalmente vinculante de sellarlo. Antes del siglo XIX, el matrimonio no era un símbolo de amor mutuo y deseo sexual entre 2 personas. Fue un contrato entre 2 personas que entraron con el objetivo de favorecer social y cultural y socioeconómicamente a sus respectivas familias y comunidades. En consecuencia, las parejas romanas recién casadas sellaron su matrimonio con un beso, del mismo modo que sellarían algún otro contrato legalmente vinculante. Las parejas cristianas, por contra, estaban festejando un contrato con Dios en el momento en que se casaban, asegurando que su unión sería virtuosa y generaría hijos. El sacerdote católico simbolizaba el papel de Dios en el matrimonio dando un beso santurrón al novio, que entonces besaría a la novia.

3. Besos en un peldaño colorado (México)

Según la tradición local, 2 amantes en Guanajuato, México vivían en lados opuestos de un callejón. En el momento en que Ana, un español rico, y Carlos, un minero empobrecido, se besaron mientras que estaban parados en el ajustado espacio entre sus 2 balcones, el padre desaprobador de Ana los capturó. El padre de Ana le advirtió que si la veía besar a Carlos de nuevo, la mataría. Inútiles de soportar la atracción recíproca, los amantes se volvieron a conseguir exactamente en el mismo sitio. En el momento en que se besaron, el padre de Ana acuchilló horriblemente a su hija con una daga. En el momento en que Carlos brincó para resguardar a Ana, se cayó por la escalera roja que empleaban los amantes para sus citas, rompiéndose el cuello en el tercer peldaño. Según el mito, el espíritu de Carlos candela por los amantes contemporáneos que se paran en el peldaño donde murió. Si se besan mientras que están parados en el peldaño, él Bendicelos con 15 años de buena suerte. Si se paran en el peldaño sin besarse, los maldecirá con siete años de mala suerte.

2. French Kisses (Inglaterra y USA)

La reputación de Francia como una nación intrínsecamente romántica se produjo con la popularización del amor cortés en el siglo XII. Amor cortés es un amor casto y con pasión entre un caballero y una mujer noble (por norma general casada). En el siglo XVI, el cariño cortés por el momento no era una práctica común, pero la reputación romántica de Francia se solidificó. Tras la Segunda Guerra Mundial, esa reputación se transformó en entre las exportaciones mucho más triunfantes del país. En el momento en que los soldados socios británicos y estadounidenses retornaron adelante de adentro tras estar estacionados en Francia, se refirieron de manera coloquial a los besos en la boca con la lengua como besos en francés. A pesar de que los franceses no idearon la técnica del beso, en teoría su candente ejemplo lo popularizó entre los soldados británicos y estadounidenses.

1. Besos de mascarada (Italia del Renacimiento)

En la Italia del Renacimiento, bailes de mascarada eran un pasatiempo habitual para los nobles que anhelaban concertar citas eróticas con anonimato. Los 2 individuos mucho más conocidos de Shakespeare, Romeo Motague y Juliet Capulet, se conocen por vez primera en un baile de máscaras en Verona, Italia. No obstante, no todos y cada uno de los besos de mascarada fueron furtivos y interesados. A la medianoche, las parejas se quitaban las máscaras y se besaban. La admisión simbólica de que cada besador no tenía una conducta vergonzosa que esconder distanciado de los espíritus malvados.

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