Terribles ejemplos de experimentación humana

¿Cuándo fue la última vez que oyó charlar de una aceptable experimentación humana? seguramente haya pasado un tiempo. La experimentación humana es con frecuencia lúgubre, alucinante y claramente temible. En ocasiones es físicamente desgarrador, al tiempo que en otras ocasiones deja una cicatriz sicológica. Varios de los peores ejemplos demostraron que la raza humana tiene una imaginación sin límites tratándose de someter a los de nuestra clase a cosas horribles. Echemos una ojeada a varios de los peores de los peores.

10. Freud y Emma Eckstein

Va a ser bien difícil en estos días hallar muchas personas que crea que Sigmund Freud estuvo al 100% en concepto de sus críticas médicas y eso no se relaciona con su consumo de cocaína. No obstante, esta historia se mete en su consumo de cocaína.

En 1895, Freud tuvo una tolerante llamada Emma Eckstein que padecía calambres menstruales y depresión relacionada con eso. En los tiempos modernos, ese es un inconveniente bastante común que tenemos la posibilidad de comprender y entender. En 195, Freud decidió que tenía histeria y se masturbaba bastante. ¿Su solución? Cauterizar su nariz.

Freud se encontraba en la cima de su adicción a la cocaína ahora mismo y sintió que lo se encontraba inspirando a desarrollar sus ideas. Palpó la nariz y los genitales estaban unidos tal es así que abrasar el interior de la nariz de su tolerante destrozaría lo que él sentía que era su deseo sexual hiperactivo. Recuerde, esta mujer tenía depresión y calambres. Pero no usó calor para cauterizar su nariz, usó cocaína.

Freud, con el apoyo de otro médico, llenó la nariz de Eckstein con la sustancia hasta el momento en que le quemó los senos nasales, cauterizó el interior de su cabeza y después selló el caos lleno de sangre. En el momento en que regresó un par de semanas después quejándose de hemorragias nasales, otro médico le quitó la gasa y las esponjas que le habían quedado en la cabeza y se desangró tanto que verdaderamente se desmayó instantaneamente.

Eckstein estuvo a puntito de fallecer, su corazón se detuvo resumidamente y a lo largo de días sangraba y sangraba. ¿De qué manera respondió Freud? Tuvo un sueño que tradujo a su libro “La inyección de Irma” sobre el enorme médico que era.

9. Henrietta Lacks y las células inmortales

La medicina actualizada tiene una deuda de gratitud con Henrietta carece. Posiblemente jamás haya oído charlar de ella, pero es gran parte de la razón por la cual no probablemente contraiga poliomielitis a corto plazo, sin nombrar sus contribuciones al mapeo de genes y la investigación sobre la fertilización in vitro. Desgraciadamente, eso no quiere decir que fuera una científica o estudiosa renovadora. Quiere decir que esa gente la explotó.

Las células HeLa son lo que ellos llaman células “inmortales”, una cepa de células humanas que tienen la posibilidad de cultivarse indefinidamente en un laboratorio para ser investigadas y usadas para estudiar y prosperar nuestra entendimiento médica de todo género de cosas. En ocasiones se distribuyen y se congelan a lo largo de años. Las células HeLa fueron las primeras células como esta nunca construídas. Se usaron para desarrollar la vacuna para la polio. Se realizaron con ellos ensayos de clonación. Aun han recibido un tiro directo al espacio. Y procedían de un donante irreconocible con cáncer de cuello uterino en la década de 1950. La única cuestión era que no era ignota, era Henrietta Lacks. Y ella no era donante.

Los médicos de John Hopkins han tomado las células de Henrietta sin informarle. Tras la desaparición de Henrietta, su familia no tenía iniciativa del legado que había dejado atrás, incluido visto que sus células estaban en el centro de una industria valorada en una cantidad enorme de millones de la que Henrietta y su familia no vieron nada debido a que los médicos emplearon su material genético sin su permiso. o bastante precaución por dado que ella había sido un individuo real.

8. William Beaumont y la tripa

El cirujano del ejército William Beaumont era un hombre interesante con una curiosa serie de situaciones. En 1822, trató a la víctima de un tiro de escopeta en el estómago a bocajarro. El orificio es del tamaño de un puño, el pulmón de la víctima está colgando y su estómago se abrió lo bastante para que se le cayese el desayuno. ¿Pronóstico? No tan bien. Y no obstante, de alguna forma, Beaumont sostuvo vivo a este hombre, aun alimentándolo con inyecciones rectales a lo largo de un par de semanas consecutivas, en tanto que la comida no podía salir de la forma clásico.

Tras meses de cuidados, la víctima empezó de manera inexplicable a sanar, pero el inconveniente es que el orificio en su estómago no se está cerrando, su cuerpo sencillamente se está curando a su alrededor. Tal es así que Beaumont está en la excepcional situación de tener un tolerante con una fístula, una ventana abierta a sus supones. Y decidió jugar con eso.

Beaumont empieza a poner comida en el estómago del hombre y después la saca nuevamente para mirarla. Anudó la carne a una cuerda y la colgó dentro tal y como si estuviese pescando tripas. A lo largo de años, Beaumont jugó con el orificio del estómago de este pobre hombre y asistió a entablar una gran parte de la entendimiento actualizada de las técnicas a través de las que marcha la digestión. Por otra parte, Beaumont trataba a su tolerante como una mierda, refiriéndose frecuentemente por escrito a él como un borracho y un villano.

En el lapso de su relación, Beaumont atascaba toda clase de cosas en el estómago de su tolerante que lo dejaban sintiéndose mareado o enfermo. Esto continuó a lo largo de una década.

7. Pruebas de gas mostaza

El gas mostaza, o mostaza de azufre, se usó en la guerra química desde la Primera Guerra Mundial. Póngalo en su piel y le generará ampollas. Exponte lo bastante y va a morir. ¿De qué manera lo entendemos? El gobierno estadounidense lo probó con nuestros soldados.

Cerca de 60.000 soldados estuvieron expuestos a guerra química agentes de su gobierno en ensayos para poder ver de qué forma funcionaban y qué le hacían al cuerpo humano. Se ordenó a las tropas que se sentaran en cuartos sellados mientras que se bombeaban los químicos. Ciertos se desmayaron, ciertos fueron quemados, todos hicieron lo que les afirmaron pues eso es lo que hacen los buenos soldados.

Ciertos soldados fueron seleccionados particularmente por el hecho de que eran negros a fin de que los estudiosos tengan la posibilidad de ver qué le hacían los químicos a la piel mucho más obscura. Los nipones-estadounidenses y los puertorriqueños fueron seleccionados para poder ver qué harían los químicos con los contrincantes nipones. Sus reacciones se equipararon con reacciones “normales”, que eran las reacciones de los soldados blancos. De alguna forma se las habían arreglado para combinar tortura horrible y racismo en exactamente el mismo ensayo.

6. J. Marion Sims

Llaman a J. Marion Sims el padre de la ginecología actualizada. No obstante, si la ética fuera una preocupación, no tendría ese título. Toda la investigación y la entendimiento que ha podido dar a la medicina respecto a la salud reproductiva de la mujer, incluyendo la invención del espéculo y una cirugía para arreglar las fístulas dolorosas ocasionadas a lo largo del parto, fue el resultado de ensayos con esclavos, de forma frecuente efectuado sin anestesia o permiso.

Como dueño de esclavos, las mujeres con las que Sims vivieron se consideraban propiedad en ese instante y no podían permitir ningún trámite. Además de esto, pensaba que las mujeres negras eran inútiles de sentir mal y, como resultado, no utilizaban anestesia para sus cirugías. En su autobiografía se vanagloriaba de lo fantástico que era que, siendo dueño de estos pacientes como propiedad, fuera libre de presenciar con ellos cualquier ocasión del día que quisiese pues no podían negarse.

5. Estudio de radiación de Vanderbilt

Las intranquilidades dietéticas de las mujeres embarazadas prosiguen siendo un inconveniente actualmente y es un campo válido para la investigación. En 1946, la Facultad de Vanderbilt decidió estudiar esto con un giro, dando a 751 mujeres dosis de hierro radiactivo y estudiar los efectos sobre ellos y sus hijos por nacer. La exposición fue precisamente 30 ocasiones mayor que los escenarios de exposición natural. El punto era solo estudiar los escenarios de absorción de hierro.

Una investigación de rastreo efectuado en la década de 1960 exhibe que tres pequeños en el estudio habían fallecido de cáncer probablemente provocado por la exposición en el momento en que estaban en el útero.

4. Ensayo de sífilis en Guatemala

Posiblemente haya oído charlar de los ensayos de sífilis de Tuskegee, pero no fueron los únicos. En 1946, cientos de guatemaltecos fueron infectado con sífilis y gonorrea sin su permiso a fin de que se pudiese evaluar la efectividad de los tratamientos farmacológicos para la patología para contribuir a los soldados en tiempos de guerra que contrajeron patologías de transmisión sexual por la parte de las trabajadoras sexuales.

Los sujetos incluyeron pacientes siquiátricos, expertos del sexo, soldados y pequeños de hasta un año de edad.

3. Prueba de radiación reproductiva de la Facultad de Washington

En el momento en que vaya al dentista, lo cubrirán con un chaleco grande de plomo antes que le hagan una radiografía de la boca. Eso es pues la radiación no es una broma, pese a de qué forma esta narración acerca de los hombres testículos ahogados de radiación puede escucharse.

A inicios de la década de 1960, se indujo a los presos a ofrecerse como voluntarios para un ensayo con promesas de independencia condicional adelantada y dinero. Todo cuanto debían realizar era dejar que los estudiosos bombardearan sus testículos con radiación. Mucho más de 100 hombres se sentaron para el semejante a cientos y cientos de rayos X dosificados en exposiciones de 10 minutos. A un participante se le mencionó que se encontraba expuesto a 400 rads. Doscientos rads en un día tienen la posibilidad de ocasionar patología aguda por radiación.

Años después, una demanda colectiva les ganó a los presos un convenio de $ 2.4 millones, puesto que varios padecieron lesiones en la piel y cáncer a resultas del ensayo.

2. David Reimer

La narración de Bruce Reimer es una catástrofe colmada de catástrofe. En 1965, en lo que debería ser una circuncisión de rutina en el hospital, el equipo no funcionó y todo el pene de Bruce, de 7 meses, se quemó. La familia agobiada recurrió al Dr. John Money, un hombre que afirmaba ser un vanguardista en el cambio de sexo. Money sugirió que Bruce, en este momento de 18 meses, habría de ser criada como una pequeña.

Bruce es castrado quirúrgicamente y se crea una vulva con el tejido sobrante. La familia llama a su hija Brenda. El dinero les afirma que, si pasa antes de los un par de años, el género del niño se puede cambiar de manera fácil y es únicamente una cuestión de de qué forma se cría el niño, no de las peculiaridades físicas.

Brenda medra actuando como un niño, con ganas de realizar cosas habituales de pequeños. Y detesta al Dr. Money, quien todo el tiempo le charla de sus genitales y le toma fotografías a ella y a su hermano desnudos, entonces le enseña vídeos de mujeres dando a luz para intentar persuadirla de que se lleve a cabo un “orificio de bebé” quirúrgicamente.

A los 13 años, la familia les cuenta la realidad a Brenda y a su hermano gemelo. Brenda, aliviada, escoge rápidamente ser de nuevo un niño y lleva por nombre David. Pero el daño esta hecho. Su hermano Brian jamás sobrepasa el trauma sensible de medrar como ellos y muere de una sobredosis de drogas. David pelea por la vida, pero pierde su trabajo, su mujer y, a los 38 años, se quita la vida.

¿En lo que se refiere al Dr. Money? Mencionó que era inocente por el hecho de que la familia aguardó bastante para reasignar el género y David se negó a admitir su identidad femenina.

1. Unidad 731

Escasas cosas en la historia inspiran mucho más disgusto que las historias de Unidad 731, el laboratorio diabólico del ejército japonés que hizo varios de los ensayos mucho más malvados y espantosos de la narración de la raza humana.

Inicialmente concebido como una manera de contribuir a impedir y tratar infecciones en soldados, la Unidad 731 contagió a sujetos inficionados con ántrax, cólera, peste y mucho más. Se extrajeron órganos para estudiarlos mientras que los pacientes aún vivían. Los tratamientos se suspendieron a fin de que se pudiese ver una patología mientras que proseguía su curso terminado.

Aparte de la patología, se probó la resistencia humana. A los sujetos se les drenó la sangre para poder ver cuánto podían vivir sin ella. Otros se congelaron para poder ver de qué manera funcionaba la congelación. A ciertos se les privó de agua para poder ver cuánto tardaría la deshidratación en matar.

Los sujetos iban desde presos hasta enfermos mentales y pequeños. Se extrajeron las extremidades de los pacientes conscientes para poder ver cuánto tiempo tardaría la pérdida de sangre en dejarlos inconscientes. En ocasiones se volvieron a juntar, pero no de donde se habían retirado. Asimismo se probaron granadas y lanzallamas en sujetos, se realizó una pesadilla de cada cosa horrible y dolorosa que un humano puede aguantar. ¿Y los perpetradores? Compartieron la información que habían aprendido como una parte de un trato para huír del enjuiciamiento.

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