The Radium Girls: el secreto más oscuro de Estados Unidos perdido en la historia

En la actualidad, la mayor parte de la multitud sabe que el radio es una substancia radiactiva que debe manipularse con sumo precaución. No obstante, las cosas fueron distintas a lo largo de la Primera Guerra Mundial, en el momento en que la multitud lo manejó con escasas cautelas tal y como si no hubiese un mañana… lo que quería decir que para muchos de ellos, no lo había. La historia mucho más trágica de este enfoque temprano despreocupado del radio es la narración de las Radium Girls, un conjunto de trabajadores de factoría desprevenidos que se enteraron de los riesgos del elemento que estaban conduciendo por las malas. Esta es su temible historia.

Radio el material

Leyendas de la física y la química Marie y Pierre Curie radio descubierto en 1898. Al comienzo, el material enormemente radiactivo era realmente difícil de obtener y solo había proporciones minúsculas libres, y los Curie se volvieron increíblemente cautos con el material tras padecer múltiples quemaduras por radiación al manipularlo. En verdad, el aprendiz de los Curie, Sabin von Sochocky, escuchó una vez a Pierre decir que “no le importaría confiar en sí en una habitación con un kilo de radio puro, puesto que quemaría toda la piel de su cuerpo, destrozaría su vista y probablemente mataría”. él.”

En 1913, von Sochocky y otro médico llamado George Willis vivieron con el radio y hicieron una “pintura” radiante a partir de radio que hacía que las cosas relucieran en la obscuridad. Esta pintura terminaría demoliendo cientos, probablemente aun cientos de vidas.

El radio como producto de hermosura y salud

Von Sochocky y Willis estaban muy familiarizados con los riesgos del radio; en verdad, von Sochocky una vez se cortó entre los dedos en el momento en que se había contaminado con el elemento radiactivo. Lamentablemente para las chicas del radio, el información sobre los riesgos del material no se encontraba libre en buena medida para absolutamente nadie fuera de la red social científica. Por el hecho de que fué empleado exitosamente Para tratar el cáncer en los primeros días, la multitud había comenzado a meditar en él como un superdroga que curaba todo.

Los medios encomiaron al radio como una substancia prodigiosa sin resultados consecutivos negativos, y la multitud se encontraba ingiriendo elixires que contenían trazas de él todos y cada uno de los días, de manera muy similar a como tomarías pastillas de vitaminas. El radio se consideraba una cura para la artritis reumatoide y otras enfermedades, y aparecía en toda clase de modelos, desde productos cosméticos y pasta dentífrica hasta suspensorios y lencería, e inclusive en alimentos y bebidas. En retrospectiva, esto fue especialmente arriesgado por el hecho de que el radio ingerido se comporta de forma muy afín al calcio y va directo a los huesos. Recuerde este desapacible hecho, va a ser esencial en un minuto.

Las chicas del radio surgen

Una pintura que reluce en la obscuridad probó ser increíble para crear cosas como relojes que relucen en la obscuridad para empleo militar, y la necesidad militar era urgente por el hecho de que la Primera Guerra Mundial se encontraba en pleno auge. Para capitalizar esta demanda, von Sochocky y Willis crearon el US Radium Corporation en 1917, para sumarse a otras compañías afines que habían estado operando desde 1916. Los mucho más de 100 trabajadores de la planta de la compañía extrajeron y purificaron el radio del mineral de carnonita, mezclaron la pintura particular de radio que la compañía llamó Undarky pintado a mano los relojes.

Radium Corporation era un increíble sitio de trabajo para una dama, o eso parecía: el trabajo pagaba bien y era parcialmente simple, y a la compañía le agradaba usar mujeres jóvenes pues sus manos frágiles y diestras facilitaban el trabajo. Visto que se pusiesen a trabajar con una substancia de salud impresionantemente conocida y ayudaran con el ahínco de guerra tampoco logró daño. Como resultado, la compañía fue un empleador muy deseable … en el transcurso de un tiempo.

Planificación y cautelas deficientes

Más allá de que los creadores de la compañía precisamente conocían el radio y se sabía generalmente que el elemento podría ser probablemente arriesgado en enormes proporciones, absolutamente nadie se incordió en reportar a las chicas del radio sobre los peligros. Los trabajadores estaban asegurados que el líquido refulgente con el que trabajaban era increíblemente seguro, más allá de que los gerentes de las corporaciones de modelos de radio utilizaban frecuentemente ropa protectora: los de Radium Corporation tenían delantales pesados ​​de plomo y solo manipulaban el radio con largas pinzas de marfil.

Hasta entonces, las mujeres trabajaban sin protección, pintando los relojes y mezclando la pintura con polvo de radio, adhesivo y agua. La planta que se encontraba tan llena de polvo de radio que aterrizó en todas y cada una partes y también logró que todo, y todos, relucieran con una luz de otro planeta. Para empeorar las cosas, la compañía enseñó a los trabajadores a colorear las esferas de los relojes con una rutina particular de “labio, inmersión y pintura”. Los pintores usaron una técnica de “apuntar con los labios” donde afilaban el pincel con la boca hasta una punta afilada para preservar la pintura. ¿Recuerda lo que afirmamos sobre que comer radio es impresionantemente arriesgado? Estas mujeres lo hicieron todos los días a lo largo de años, solo a fin de que la compañía pudiese achicar costes.

Las diosas resplandecientes

Las chicas del radio jamás se preocuparon verdaderamente por ponerse cepillos contaminados con radio en la boca. Tras todo, todas y cada una de las gacetas y periódicos les afirmaron que el radio era saludable y los supervisores aseguraron que la pintura era a la perfección segura. ¿De qué forma podría ser algo de radio ingerido? cualquier cosa menos ventajosa?

No obstante, los cepillos no fueron lo único que aumentó el contenido de radio de los trabajadores. El extraño efecto lumínico de la substancia en teoría segura se adhirió a las mujeres aun tras sus turnos, y relucieron tanto que fue instantaneamente evidente quién trabajaba en la planta y quién no. Muchas de las “chicas refulgentes” empleaban este brillo como un beneficio de bienvenida, y en el momento en que acabó la semana laboral, ciertas de ellas logró un esfuerzo agregada. Antes de llegar a la localidad, utilizaron Undark para pintarse las uñas, el pelo e inclusive los dientes para alumbrar verdaderamente la habitación con su sonrisa. Eran las Diosas Resplandecientes: Bien pagadas, orgullosas de su trabajo y verdaderamente brillantes. Estaban contentos y varios invitaron a sus hermanos y seres próximos a sumarse a ellos en la planta. No tenían forma de entender que algo andaba mal. Y entonces comenzaron los inconvenientes.

Empieza el horror

El cuestionable honor de ser la primera de las chicas radium en fallecer fue para Mollie Maggia. A inicios de 1922, visitó al dentista gracias a un mal de muelas. Próximamente, se supo que tenía otro. Y otro. En el momento en que se las sacaron, le atravesaron las encías úlceras que supuraban dolorosas y malignas. Próximamente, los dolores y afecciones se extendieron a sus extremidades, dejándola inútil de caminar.

Los médicos en un inicio descartaron los síntomas como reumatismo y mandaron a la adolorida Maggia con un frasco de aspirina. No obstante, en el mes de mayo, el intoxicación por radio la había hundido en una vida a medio fallecer, como un zombi. La mayor parte de sus dientes habían desaparecido, y su boca, mandíbula e inclusive los huesos de sus oídos solo podían describirse como “un enorme absceso”. Pese a esto, absolutamente nadie parecía saber lo grave que era su condición hasta el momento en que logró lo que sería su último viaje al dentista. En el momento en que el dentista le tocó la mandíbula, se partió. En un examen mucho más detenido, el dentista acabó extirpando la mandíbula superior de la pobre Maggia completamente, sencillamente metiéndola y levantándola. Próximamente, asimismo debió extirpar su mandíbula inferior. Para su horror abyecto, otras chicas han comenzado a presenciar dolores de dientes y extremidades, y solo tenemos la posibilidad de imaginar lo espantoso que debe existir sido para ellas saber lo que sucedía, entender la espantosa condición de Maggia y percatarse de que podrían ser las próximas.

En el momento en que llegó el otoño, la infección mortal de Maggia ahora se encontraba en su garganta. Le cortó la yugular y le provocó una hemorragia mortal que la mató como en una película de terror a la tierna edad de 24 años. Su muerte fue contabilizada como sífilis. No obstante, se encontraba lejos de ser la última en fallecer, y antes de finales de 1924, decenas y decenas de otras pequeñas habían sufrido un destino afín.

Las chicas espectros

Lo malo del radio es que se toma su tiempo. Muchas de las mujeres habían tragado trazas de la substancia a lo largo de varios años, y el elemento pasaba factura de forma lenta. Avizoraba sus huesos y torturaba sus extremidades, horadando orificios en sus cuerpos y saboteando su salud de múltiples formas espantosas. Una mujer se vio obligada a emplear un aparato protésico de acero por el hecho de que el radio dentro suyo le aplastaba la columna vertebral. Otros padecieron fracturas tan profundas en los huesos de sus piernas que sus piernas se acortaron. Hubo casos de mandíbulas que se desintegraron en horripilantes muñones. Y después se encontraba, evidentemente, el cáncer. Bastante, bastante cáncer.

Lo que logró que todo fuera aún peor es dado que el radio en sus huesos y cuerpos jamás dejó de relucir y emitió una luz refulgente y mortal bajo su piel. Las viejas diosas resplandecientes se habían transformado en chicas espectros – Decenas y decenas de fallecidos vivientes radiactivos, llenos de muerte brillante que no podían eliminarse de sus cuerpos.

Muertes y también investigación subsiguiente

Chicas de radio prosiguieron siendo despedidos de su trabajo por mala salud y al final fallecieron, pero lo hallaron bien difícil llamar la atención sobre su pelea. No obstante, el destino al final intervino en el momento en que un hombre rico y popular llamado Eben Byers asimismo murió por intoxicación por radio. Fue su muerte lo que logró que los gobernantes entraran en acción y comenzaran a reformar la industria de una forma que fuera menos dañina para, bueno, casi todos los comprometidos. Lamentablemente, estas actualizaciones fueron eminentemente para resguardar a los usuarios y también hicieron poquísimo por las mujeres que todavía trabajaban activamente con el radio.

En 1924, la US Radium Corporation por último se dispuso a encargar una investigación propio en un intento por desmentir los comentarios sobre los presuntos riesgos de su comercio. Esto no salió como se suponía: los especialistas en higiene industrial Katherine y Cecil Drinker, quienes fueron contratados para efectuar la investigación, se dieron cuenta que el radio no solo era arriesgado, sino se encontraba en todas y cada una partes en el sitio de trabajo de las pequeñas, y en el momento en que se modificaban de ropa se ponía a su cuerpo. Los bebedores concluyeron sin duda que el radio era la causa de todos y cada uno de los problemas médicos, y si bien la US Radium Corporation logró todo lo que resulta posible para enseñar los descubrimientos de una forma mucho más conveniente para ellos, la presión fue en incremento.

Derruyendo enormes compañías

Ciertas chicas del radio demandó a la compañía, que negó tajantemente todas las conexiones entre las crecientes muertes y su producto. En el momento en que han comenzado a mostrarse estudios que vinculaban a los 2, la US Radium Company aun sobornó a científicos a fin de que crearan otros estudios que mostraran que el radio era seguro para los trabajadores. Aun de esta forma, mientras que von Sochocky y Willis habían decidido que sus trabajadores estaban haciendo algún género de estafa contra su compañía para financiar sus facturas médicas, las chicas del radio prosiguieron adelante, armadas con solamente que el saber de que tenían razón. Ocasionalmente, han comenzado a ganar importantes socios. El popular nosólogo Harrison Martland empezó a investigar la situacion en 1925, y tras investigar los restos de la pobre Molly Maggia y otras pequeñas radium fallecidas, descubrió que no daban a conocer síntomas de sífilis (su causa “oficial” de muerte más frecuente).

Aun la prueba recién encontrada de Martland no parecía bastante para derruir la industria del radio. La situacion era tan difícil y la industria del radio era tan vigorosa que prácticamente todos los abogados rechazaron la situacion, suponiendo que era una situación sin salida. En 1927, un letrado llamado Raymond Berry por último accedió a representar a las chicas de radio, pero en ese instante, la mayor parte de las mujeres implicadas en la demanda tenían solo meses de vida y la Compañía de Radio de EE. UU. Dejó en claro que arrastraría los pies tanto como fuera viable. viable. Pequeñas victorias condujo a apelaciones, se hicieron arreglos, e inclusive las victorias llegaron tan tarde que muchas de las chicas del radio solo lograron emplear el dinero para financiar sus entierros.

Aún de esta manera, los métodos fueron muy publicitados y las chicas de radio estaban contentos de ofrecer entrevistas y ordenar acontecimientos para recaudar fondos, lo que quería decir que el gato en este momento se encontraba fuera de la bolsa. El gobierno no tuvo mucho más antídoto que accionar y, en 1928, se prohibió la técnica de apuntar con los labios y se entregó ropa protectora a todos y cada uno de los trabajadores que estaban en contacto con el radio. Diez años después, la pintura con radio prosiguió el sendero del dodo y la FDA prohibió “el empaque de artículos que poseen radio”. En 1939, la industria del radio perdió su apelación final en la Corte Suprema, que comprobó de manera oficial la presencia de intoxicación por radio como causa de muerte. Como beneficio agregada, todo la situacion fue responsable directo de la creación de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional. Sí, debes agradecer a las chicas del radio por la presencia de OSHA.

El legado de las Radium Girls

La trágica historia de las chicas del radio se lee como una historia de terror, y sus víctimas fueron horripilantes. Mucho más que 50 de las chicas murió de intoxicación por radio en 1927, y varios de los cientos que subsistieron confrontaron problemas médicos graves. Se calcula que la industria del radio en su grupo ha causado una cantidad enorme de mujeres por lo menos ciertos problemas médicos. El cáncer de hueso, la anemia y la leucemia fueron usuales entre los sobrevivientes, exactamente la misma las amputaciones, los cambios óseos y el colapso de las vértebras. Ciertos padecieron una versión de la vida media de la pobre Mollie Maggia a lo largo de múltiples décadas, y una poco afortunada mujer no ha podido dejar su cama a lo largo de la friolera de 50 años.

No obstante, pese a su poco afortunado destino, prácticamente todas las chicas de radio trabajaron para cerciorarse de que absolutamente nadie tuviese que padecer como ellos jamás mucho más. Estuvieron en concordancia en ser medidos y estudiados por científicos, lo que condujo al género de entendimiento profunda de los efectos de la radiación en los humanos vivos que de otra manera habría sido irrealizable de comprar. En verdad, prácticamente todo cuanto entendemos sobre los efectos en un largo plazo de la radiación en el cuerpo humano se lo debemos a las chicas del radio. Sin ellos, el Emprendimiento Manhattan podría haber argumentado en oposición a las estrictas cuestiones de inseguridad que se les obligaron, en tal caso cientos de personas que trabajaban con armas nucleares reales podrían haberlo hecho con cautelas que equivalían a poco mucho más que las expresiones de las pequeñas del radio. , pintura.” Sin la investigación sobre ellos, posiblemente el presidente John F. Kennedy no hubiese firmado el Tratado En todo el mundo de Prohibición de Pruebas Limitadas de 1963, que prohibía las pruebas atómicas. En verdad, la catástrofe de las pequeñas del radio es de forma directa responsable de la rigurosa regulación de todas y cada una de las maneras de industrias similares con la radiactividad.

La industria del radio, no obstante, tardó un tanto mucho más en hundirse. Más allá de que las compañías de radio han recibido golpes masivos de ellas, la pintura con radio fue prohibida en 1938, y el planeta empezó a distanciarse de las exquisiteces del radio en el momento en que acabó la Segunda Guerra Mundial, la última de las plantas de procesamiento lumínico no se cerró hasta el momento en que 1978. Sus escenarios de radiación fueron 1.666 ocasiones superiores a los tolerados.

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