Top 10 famosos mentirosos a lo largo de la historia

Engañar tiene mala reputación pero, de manera frecuente, puede contribuir a sostener la vida atrayente. Las patrañas tienen la posibilidad de inspirar a la gente a mayores logros, aun en el momento en que de forma frecuente hunden al mentiroso en profundidades mucho más bajas. Las patrañas salvan mucho más vidas y medios de subsistencia de lo que nunca creería (confíe en nosotros; jamás mentiríamos sobre eso). Conque aquí están diez de los que con mucho más éxito llevaron la deshonestidad a una manera de arte.

10. Herodoto

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Este heleno viejo historiador registró los hechos que rodearon la guerra greco-persa en el siglo V a. C., como se ve en películas como 300. Un contemporáneo lo describió como “el padre de la patraña” y un historiador estimado de la temporada, llamado Tucides, lo llamó un mero “narrador”. En La crónica de dibujos animados del cosmos, El instructor Larry Gonick descubrió que esas bellas citas del rey espartano Leonidas como “¡ven a procurarlas!” en el momento en que se les mencionó que entregasen sus armas, o la contestación a la amenaza persa de que sus flechas taparían el sol con “entonces lucharemos a la sombra” fueron fabricadas al 100%. seguramente, las patrañas de ningún otro historiador hayan hecho tanto por divertir al público.

9. Robert Ripley

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En el momento en que un persona empieza una institución cultural llamada “Créalo o no”, debe aguardar que la realidad no sea una barrera para una aceptable historia. Dios conoce al imperio, sus publicaciones de hechos noticiosos que han comenzado en 1929 (con una protesta sobre la carencia de himno del país estadounidense) probaron que el plan funcionó. En 1932, había sido escogido como el “hombre mucho más habitual estadounidense” y tenía películas, gacetas, tiras cómicas y un programa de radio destinado a él. En este momento hay museos en el mundo entero aplicados a él, y el New York Times cubre las exposiciones de Ripley. Lamentablemente, su legado ingresó tantas estupideces en la psique pública como la iniciativa de que Albert Einstein matemáticas reprobadas de pequeño.

8. Jean Eugène Robert-Houdin

En 1856, las autoridades francesas en Argelia se vieron conminadas por una revuelta. Al darse cuenta de que las fuerzas rebeldes eran influidas por las presuntas capacidades mágicas de sus mulás (el semejante islámico de los curas) Robert-Houdin fue enviado para progresar su magia. Realizando trucos como el infame apresar balas, y uno con un electroimán (donde hacía que los hombres fuertes pareciesen bastante enclenques para alzar contenedores con metal), evitó de forma no beligerante una rebelión en Argelia a lo largo de una gran parte del siglo. A lo largo de su trayectoria, prácticamente creó una gran parte de lo que observamos en la magia actualizada, incluyendo la plantilla de traje de mago clásico (que fue satisfactorio, pero probablemente no evitó bastante derramamiento de sangre).

7. Conde de St. Germain

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Él era un tribunal regular de Luis XV, sirviendo como diplomático, agente misterio, compositor y creador. Asimismo aseveró ser un mago con la capacidad de múltiples formas desarrolladas de alquimia. Lo más esencial es que primero ganó el favor de la corte al asegurar que suprimía los defectos de las gemas, y lo logró tomando una gema de bajo valor y cambiándola por una inigualable que halló en otra sección de Francia. Aseveró estar en muchas sociedades segregas y que tenía 4 mil años. Increíblemente, ciertos seguidores devotos piensan que todavía está vivo el día de hoy.

6. Jasper Maskelyne

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“Si pudiese estar en el foco de capaces candilejas y mentir a los espectadores alerta y relajados, separados de mí solo por el ancho del foso de la orquesta, entonces indudablemente podría idear medios para mentir a los observadores alemanes a una milla de distancia o mucho más”. Eso no es una cita de Maskelyne él mismo, sino más bien de una película sobre él, The War Illusionist de 2001. No obstante, atrapó el espíritu de sus logros, en especial los falsos. A lo largo de la Segunda Guerra Mundial, mejoró la renovadora técnica de “ejército falso para la supervisión” que logró que la invasión de Normandía tuviese éxito y asistió a dejar en libertad el norte de África del Eje. Entonces exageró hilarantemente sus logros, al asegurar que inventó un sistema de luces intermitentes que interrumpió los bombardeos nocturnos alemanes. Es una lástima que hasta la actualidad solo haya una película sobre él.

5. Aleister Crowley

En estos días, Crowley es eminentemente popular por ser un supuesto integrante de sociedades mágicas en Enorme Bretaña a inicios del siglo XX, y por parecer que solo se encontraba bromeando, por el hecho de que hubo un periodo de avivamiento espiritual a objetivos del siglo XIX que se encontraba pinchando. Asimismo aseveró tener el poder de hacerse invisible, entre otras muchas cosas. Entonces satirizó sus declaraciones con “El libro de las patrañas”, que era un libro de noventa y tres páginas, con noventa y tres episodios, donde logró declaraciones aún mucho más por supuesto falsas. Pero entonces (y esto verdaderamente es bastante bueno para ser verdad) aseveró que de todos modos se le había brindado la inducción al Sociedad Francmasónica, sobre la base de su conocimiento de “el misterio”. No obstante, rechazó al conjunto por el hecho de que había inventado el misterio.

4. Raoul Wallenberg

Volviendo al tema de engañar a los nazis, De Raoul Wallenberg espléndidas patrañas salvaron cientos de vidas en Hungría en 1944. En el mayor acto de falsificación de la historia, este gerente sueco distribuyó cientos de visas de pasaporte falsas ilegales, que dejarían a los judíos que previamente habían estado intentando encontrar asilo relativo en Hungría pasar a Suecia. Llegó tan lejos en su búsqueda para socorrer a la multitud, que se sabía que se paraba físicamente sobre los trenes en movimiento para seguir entregándolos a los usuarios.

3. Harry Gerguson

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Tras la desaparición de los Romanoff en 1917, bastante gente se manifestaron para asegurar que se habían perdido el estirpe real. Absolutamente nadie tuvo mucho más éxito que Harry Gerguson, que de todos modos era solo un huérfano de Novedosa York. La mayoría de su éxito se debió al hecho de que prosiguió aseverando, hasta su muerte en 1962, que de todos modos era Michael Romanoff. Sostendría esta patraña aun después de ser detenido, demandado y deportado estadounidense diez ocasiones. En verdad, usó sus credenciales reales inventadas (que son prácticamente todas las credenciales reales, para ser franco) para fundar un lugar de comidas de Hollywood de prominente perfil, realizar los amigos conocidos comunes y también anotarse en Harvard. Sencillamente se aprecia: ciñete a la patraña, y ocasionalmente la multitud podría localizar todo cautivador.

2. Alan Abel

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Alan Abel es un bromista suficientemente sobresaliente para que el New York Times publicara su obituario de 1980 (que fue expuesto como una patraña un par de días después) al que le agrada abochornar a los primordiales medios y indicar satíricamente qué preparada está la multitud a llevarlo a cabo. enfadarse por nada. Su impactante lista de gracietas que hizo al público incluye “La Sociedad para la Indecencia de los Animales Desnudos”, que consiguió cobertura mundial al reclamar que los animales reciban ropa, el conjunto de defensa de presos “Mujeres para criminales” y otros muchos accidentes y organizaciones falsas. Puede y debe ojearlo todo en su portal web.

1. Wilhelm Voigt

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No bastante gente tienen la posibilidad de transformarse en héroes populares nacionales sencillamente mintiendo sobre estar en las fuerzas armadas. De los que lo hacen, prácticamente ninguno lo realiza con el entusiasmo que Wilhelm Voigt traído en 1906. Al rentar un traje de capitán falso que no le quedaba bien y no se encontraba pertrechado apropiadamente, si bien asimismo se encontraba recién salido de una vida de pobreza gracias a la carencia de un permiso de trabajo, fue a un cuartel y ordenó a diez soldados que viniesen con él como guarda de honor, y fue al municipio del suburbio de Berlín Koepenick. Allí logró arrestar al alcalde y al tesorero de la región, tomó 4.000 marcos en botín y les ha dicho a sus soldados que montaran guarda en el municipio y observaran de qué manera los presos lo atacaban. Fue detenido diez días después y llegó a ser tan amado por el campo antimilitarista de la población alemana que fue culpado a cadena perpetua tras pasar menos de un par de años en la prisión.

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