Top 10 satíricos

De enseñanzas afables y amonestaciones afables al nivel de un Dr. Seuss Hasta la oratoria beligerante y feroz contra todo el planeta golpeada por los odiadores viciosos, el estilo de escritura sarcástico y también irónico de la sátira comprende una extensa selección de autores, temporadas, ámbitos sociales y estilos. Hoy día, publicaciones como The Onion y producciones televisivas como The Colbert Report establecen estándares para la iniciativa de la sociedad actualizada de de qué forma habría de ser la sátira. Pero hay bastante mas.

5. Ambrose Bierce (¿1842-1914?)

Ambrose Bierce Top 10 satíricos

El periodista, fabulista y poeta estadounidense Ambrose Bierce es probablemente mucho más popular por su aptitud para ocultar completamente y no sugerir ni solo una pista sobre dónde o de qué forma murió. Asimismo es habitual por ser un enorme satírico.

Soldado de la Unión que resultó herido y aplaudido por su valentía, Bierce ocupó múltiples puestos en el planeta del periodismo y después se transformaría en columnista frecuente del San Francisco Examiner. Su estilo de escritura le valió el alias de “Bierce amargo”. El diccionario del demonio (1911) es su obra de sátira mucho más señalada. Fue un término creado en el transcurso de un periodo de varios años, y en su publicación de 1911 (la primera edición que contenía entradas desde la A hasta la Z) contenía 1,000 definiciones reinterpretadas de expresiones en inglés. En 1967, la investigación desenterró unas 850 definiciones auxiliares al trabajo original de Bierce.

En el mes de octubre de 1913, Bierce partió en un paseo por sus viejos campos de guerra de la Guerra Civil. Acabó cruzando a México, donde se unió a las tropas revolucionarias de Pancho Villa como espectador. Tras una última carta a un amigo fechada el 26 de diciembre de 1913, jamás mucho más se supo de él.

4. Jane Austen (1775 – 1817)

Jane Austen Top 10 satíricos

Las novelas de Austen son ciertas mucho más conocidas y queridas de la literatura inglesa, si bien en su temporada solo gozó de popularidad hacia el desenlace de su historia.

Jane Austen nació en el pequeño pueblo de Steventon. Desde temprana edad, gozó escribiendo y explorando sus talentos artísticos, y el modo de vida que llevaba su familia asistió bastante a promover estas ocupaciones. Una gran parte de su educación la recibió en el hogar por medio de su padre y hermanos, primordialmente pues su familia no podía posibilitarse mandarla a ella y a su hermana Cassandra a la escuela.

Austen acostumbraba a redactar poemas y también historias que leía en voz alta a su familia. Un caso de muestra de sus primeros trabajos satíricos es Love and Freindship (1789; sí, el fallo ortográfico es original), que se burlaba de las novelas románticas y sensibles de la temporada. La Historia de Inglaterra de Austen (1791) es una sátira de los libros de artículo populares de su tiempo. Ejemplo de artículo: “Enrique IV ascendió al trono de Inglaterra para su satisfacción en el año 1399, tras haber convencido a su primo y precursor Ricardo II de que se lo renunciara y se retirara por el resto de su historia a Pomfret Castle, donde resultó que fue ejecutado “.

No obstante, son sus novelas siguientes las que mucho más conocen a Austen: Sentido y sensibilidad (1811), Orgullo y prejuicio (1813), Mansfield Park (1814) y Emma (1816). Sus temas de forma frecuente exploran la bien difícil situación de las mujeres de su temporada, que por norma general debían depender del matrimonio para cualquier clase de seguridad en la vida. En este sentido, las novelas de Austen tienden a satirizar las comedias románticas de su temporada, prefiriendo en cambio un realismo severo y lleno de humor.

3. Aristófanes (ca. 446 a. C. – 386 a. C.)

Los 10 mejores satíricos de Aristófanes

Al dramaturgo cómico ateniense Aristófanes se le ha llamado “el padre de la comedia” y “el príncipe de la comedia vieja”. En verdad, el estilo dramático en este momento popular como Old Comedy se define eminentemente por sus 11 proyectos sobrevivientes, múltiples de las que se llevaron el primer premio en los festivales locales.

Como cualquier buen comediante, Aristófanes se burló habilidosamente de todo y de todos y cada uno de los probables. Las nubes satirizaron las enseñanzas de Sócrates, y Platón aun escribió después que la obra podría considerarse relativamente responsable del eventual juicio y ejecución del pensador. Los babilonios, que triunfaron el primer sitio en la localidad de Dionisia en 427, hicieron que los líderes de Atenas trabajaran como esclavos en un molino, un ataque político que llevó al demagogo Cleon y otros a enjuiciar a Aristófanes por desacato. Gracias a esto, Aristófanes satirizó salvajemente a Cleón en sus últimas proyectos (Los Caballeros, por servirnos de un ejemplo).

En comparación con las formas mucho más suaves de la novedosa comedia, que se desarrolló poco una vez que Atenas cayese a cargo de Esparta y sus socios en las guerras del Peloponeso, la vieja comedia no conocía limitaciones. Los asaltos a personas concretas, maravillas artísticas y puntos de la sociedad eran la regla. No los dioses estaban exentos. En Las ranas, Aristófanes hace referencia al trágico Esquilo como construyendo versos “a la forma de un caballo que rueda en un arenero” (líneas 902-04).

2. Samuel Clemens, asimismo popular como Mark Twain (1835-1910)

Mark Twain Top 10 satíricos

seguramente me gritarían en los comentarios si este género no estuviese en mi lista. Faulkner lo llamó “el padre de la literatura estadounidense”. Hemingway pensaba que toda la literatura estadounidense actualizada se derivaba de Las aventuras de Huckleberry Finn. Con independencia de lo que piense de Samuel Clemens, tuvo un enorme encontronazo como de los mejores humoristas estadounidenses de siempre.

Originario de Missouri, Clemens empezó a trabajar como aprendiz de impresor antes de ser un joven. A los 18 años salió de casa y viajó de localidad en localidad, haciendo un trabajo como impresor. Sus vivencias siguientes como conduzco de un barco de vapor y sus viajes con su hermano Orion inspiraron ciertas de sus primeras historias. Una de esas historias, La conocida rana saltarina del condado de Calaveras, se publicó en 1865 y ganó el reconocimiento nacional inmediato de Clemens.

Tras este éxito inicial, Clemens pasó a redactar literatura de viajes (por servirnos de un ejemplo, Roughing It), su primer intento de novela (The Gilded Age: A Tale of Today, escrito con Hables Dudley Warner), que satirizaba la situación política y popular de Washington, DC. y múltiples otros bocetos y piezas periodísticas.

No obstante, Las aventuras de Huckleberry Finn es una de sus proyectos mucho más importantes. El libro satiriza las reacciones y tradiciones de la sociedad sureña, tocando en especial los inconvenientes del racismo y la esclavitud. Fue entre los primeros ejemplos de literatura estadounidense que empleó lenguaje y jerga fáciles y rutinarios. Su empleo de insultos raciales como “nigger” y su enfoque de los estereotipos raciales hicieron una enorme disputa, e inclusive llevó a muchas bibliotecas a prohibirlo.

1. Jonathan Swift (1667 – 1745)

Jonathan Swift Top 10 satíricos

Sí, como es natural que sabías que la pieza maestra de Swift Los viajes de Gulliver (1726) fue una sátira del modernismo de la Ilustración. Pero, ¿sabías que Swift padeció capítulos de vértigo gracias a la patología de Ménière y al final se volvió desquiciado en el final de su historia? No, no lo hiciste. Eres bienvenido.

Popular como entre los mucho más enormes satíricos en prosa ingleses, el originario de Dublín tuvo una carrera bastante atrayente. Merced a la Revolución Gloriosa de Irlanda, Swift se mudó a Inglaterra y logró un trabajo como asesora del estadista y diplomático Sir William Temple. Durante los años, Swift se movió por todos lados entre Irlanda y también Inglaterra, en el transcurso de un tiempo aun se conectó íntimamente con el círculo de adentro del gobierno tory hasta el momento en que los whigs retornaron al poder en 1714.

Pero olvídate de la política. Desea entender sobre Una iniciativa modesta (1729). En este refulgente ejemplo de sátira, Swift muestra un elaborado razonamiento de de qué manera los irlandeses podrían lidiar probablemente con sus inconvenientes de pobreza: vender a sus hijos como comida para los ricos. “Un niño pequeño y sano, bien precaución, es, a un año, un alimento nutritivo y saludable mucho más exquisito, así sea guisado, asado, horneado o hervido”, escribió Swift, “y no tengo ninguna duda de que servirá del mismo modo en un fricasé o un ragú “.

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