Top 10 sobrevivientes de accidentes de paracaidismo

Francamente, el deporte del paracaidismo es parcialmente seguro. Según la mayor parte de las fuentes, las muertes por paracaidismo (en promedio) se levantan a precisamente 30 de cada 100,000 saltos. Es mucho más posible que un individuo muera en un incidente automovilístico que confrontar a la desaparición a resultas del paracaidismo. O para una analogía mucho más comparativa: el buceo tiene un promedio de sobra muertes, en torno a 47 de cada 100,000 inmersiones.

Mencionado lo anterior, las opciones de que me sumerja saltando de un avión que marcha a la perfección son tan enormes como atraparme nadando en aguas infestadas de tiburones, sencillamente no sucederá. No obstante, además de mi opinión, centenares de miles de personas brincan de los aeroplanos todos los años, de forma recreativa, competitiva y ocupacional, y la enorme mayoría de estas personas llegan al suelo de forma segura. No obstante, lo que ocurre con el paracaidismo es que en el momento en que algo sale horriblemente mal (los paracaídas no se abren o alguna falla / percance catastrófico afín), las opciones se vuelven limitadísimas. Lanzándose hacia la tierra a velocidades superiores a 100 mph … bueno, uno puede imaginar cuál es el resultado final, la mayor parte de las ocasiones.

Increíblemente, no obstante, no todos y cada uno de los accidentes de paracaidismo acaban con una pila horrible y ensangrentada de unas partes del cuerpo destrozadas. En verdad, un número bastante prominente de personas (comentando en términos relativos) ha subsistido a las desgarradoras inmersiones (y también impactos) de paracaidismo que deberían haber resultado en la desaparición. Aquí están los que vivieron para contarlo: los 10 mejores sobrevivientes de accidentes de paracaidismo.

10. Daniel Pharr

Tengo perseverancia de mis sentimientos personales sobre el paracaidismo. Imagínese verdaderamente elegir continuar adelante con la experiencia y a lo largo de su primer salto en tándem (donde se arroja en paracaídas atado a otra persona, en general un paracaidista experimentado), el instructor muere en el aire. Bienvenido al corto planeta de Daniel Pharr. Pharr es un soldado del ejército de los USA que se destaca en sabiduría militar. Su novia le obsequió el viaje de paracaidismo como obsequio de Navidad. El compañero de tándem de Pharr era un caballero llamado George “Chip” Steele, un paracaidista muy experimentado con mucho más de 8.000 saltos en su haber. Los 2 brincaron del avión y también hicieron una corto caída libre y Chip desplegó el paracaídas como se suponía.

Todo parecía ir bien, hasta el momento en que de súbito todo salió al infierno en una canasta. Pharr se percató de que Chip no respondía, tanto a sus cuestiones como a cualquier acción (de todos modos, la carencia de acciones) respecto al lote que se aproximaba. Más allá de que los militares no le habían dado al joven Pharr ningún entrenamiento en paracaídas, sí le enseñaron a sostener la tranquilidad en condiciones extremas. Pharr accedió a la situación y tomó el control de los interruptores del paracaídas, como lo había visto en la televisión (como es natural), y logró maniobrar suficientemente bien para eludir arrimarse a los árboles, y al final aterrizó seguramente, no lejísimos de la región de caída designada. Entonces, Pharr efectuó sin éxito RCP en Chip, y los médicos forenses aseguraron después que Chip había sufrido un ataque cardiaco.

No obstante, la angustiosa experiencia no desanimó al Sr. Pharr. Expresó el deseo de regresar a saltar, pese a la observación de sus progenitores en caso contrario.

9. Dave Hodgman (y un tipo llamado Frank)

Este hecho fue tomado en una película y fue una novedad digna de mención en el momento en que sucedió en 1985 en Victoria, Australia. El Sr. Hodgman se encontraba saltando a una altura de precisamente 12,000 pies como integrante de una capacitación de paracaidismo. Las cosas no salieron según lo premeditado, en tanto que Hodgman abrió inadvertidamente su paracaídas mientras que se encontraba de manera directa bajo otro paracaidista (este sería el tipo llamado Frank). Frank tampoco vio a Hodgman y se encontraba abriendo su paracaídas prácticamente al tiempo que Hodgman. 2 paracaidistas que procuran comunicar exactamente el mismo espacio, al tiempo, están completados para el desastre, y Dave chocó en el instante contra Frank.

El violento encontronazo dejó inconsciente a Frank y enredó las líneas de los dos conductos desplegados. El paracaídas de Frank continuó desplegado y también inflado, al paso que el paracaídas de Hodgman se inflaría y desinflaría a la suerte, lo que provocó que los dos hombres se agitaran ferozmente. Además de esto, con una rampa fundamentalmente intentando de aguantar el peso de 2 hombres, caían mucho más veloz de lo que uno quiere en estas ocasiones, por último chocando contra un estacionamiento lleno de gente, increíblemente, entre ciertos coches estacionados. Y vivieron.

Hodgeman tenía lesiones bastante graves, al tiempo que Frank salió parcialmente ileso. Para su crédito, Hodgman volvió a saltar de aeroplanos que funcionaban con perfección tan rápido como sus lesiones sanaron.

8. James Boole

Sospecho que, en el momento en que saltas de un avión por diversión, debes admitir la oportunidad de que algo horrible salga mal. Por otra parte, con los modelos de deportes extremos, es esa oportunidad la que añade ese nivel plus de emoción a la actividad. Tal podría ser la situacion del Sr. Boole. Boole es un camarógrafo que se destaca en filmar (y formar parte) en paracaidismo y salto BASE. El salto BASE, para esos que no están familiarizados con el término, es el deporte de saltar desde elementos estacionarios como montañas y puentes, y aguardar hasta el último segundo viable para desplegar un paracaídas. Cosas peligrosas.

Fue a lo largo de una de esas excursiones de filmación que el Sr. Boole se metió en inconvenientes. Al filmar un reportaje en Rusia, Boole y un compañero estaban haciendo un salto. Boole, concentrado en la filmación, confiaba en que su compañero lo comunicara por radio en el momento en que estaban cerca del suelo y precisaban tirar de su paracaídas. Un inconveniente de comunicación lo impidió y, en cambio, Boole y el suelo cubierto de nieve se hallaron. Caer 6000 pies y desplazarse a mucho más de 100 mph normalmente significaría un final alucinante. El británico, no obstante, supuestamente se estrelló contra un montón de nieve profunda en la mitad del lote rocoso que se encontraba bajo él. Boole padeció una fractura en la espalda y una costilla bastante desapacible, pero en cuanto al resto no se encontraba peor por el desgaste. Este hecho particularmente, irónicamente, fue tomado en una película.

7. Ivan Chisov

El Sr. Chisnov merece un espacio en esta lista gracias a la valentía que se requirió que lo llevó a su situación de supervivencia. Ivan Chisov fue teniente de la fuerza aérea soviética a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. A lo largo de una salida de combate, el bombardero de Chisov fue atacado y dificultosamente dañado por aeroplanos de combate alemanes. En ese instante, el bombardero de Chisov volaba a una altitud de sobra de 22.000 pies. La intensidad de los daños sufridos por el bombardero requirió que los integrantes de la tripulación saliesen del avión inmediatamente.

El inconveniente, no obstante (aparte del hecho de que se encontraba saltando de un avión que se se encontraba desintegrando), era que todavía había bastante combate aéreo en el instante en que Chisov verdaderamente precisaba dejar el avión. Como alemán

Se sabía que los pilotos disparaban a objetivos tentadores (como un aviador indefenso colgando en el aire bajo un paracaídas flotante), Chisov brincó del avión con la iniciativa de no desplegar su paracaídas hasta el momento en que cayese alén de la mayoría de los combates en curso. No es una mala iniciativa.

Lamentablemente para Chisov, se desmayó mientras que se encontraba en caída libre. Cayendo en picado a velocidades de en torno a 150 mph, el cuerpo inconsciente de Chisov golpeó un desfiladero cubierto de nieve y rodó, volcó y se estrelló hasta el fondo. Pese a padecer una fractura de pelvis y lesiones en la medula espinal, Chisov se recobró velozmente y, según los reportes, volvió a volar en el taburete a los pocos meses. Eso es dedicación.

6. Maestresala de Lareece

Resultado de imagen de Lareece Butler

Los paracaídas que no marchan tienen la posibilidad de acontecer en cualquier sitio. Lareece Butler, una muchacha de Suráfrica, descubrió esto en lo personal en lo que creyó que era un viaje de paracaidismo de rutina en 2010. La configuración se semeja bastante a algún otro hecho afín: una salida habitual del avión, seguida de una caída libre sin accidentes ( si caer a la Tierra como una roca puede describirse como sin accidentes).

No obstante, lo que sucedió ahora logró que la Sra. Butler recurriese a la oración como su última opción. Primero, procuró desplegar su paracaídas primordial. No se abrió. Tras múltiples intentos, procuró desplegar su paracaídas de reserva. Tampoco se abrió. Uno solo puede imaginar el temor alucinante que debe suceder en tal situación. La Sra. Butler mencionó que el único curso de acción que le quedaba era la oración. Recuerda haber planeado: “Dios, sálvame, por favor”. Dios, dicen, escucha y responde las frases de los fieles. Lanzándose hacia el suelo desde 3,000 pies, el encontronazo dejó a la Sra. Butler herida con una pierna rota y una convulsión cerebral, pero viva.

Lo que provoca que esta historia particularmente sea aún mucho más convincente es que la Sra. Butler asegura que había cambiado de opinión sobre saltar mientras que aún se encontraba en la puerta del avión, y que su instructor, verdaderamente, la empujó fuera del avión pese a su queja. Butler detalla de qué manera se aferró al marco de la puerta del avión y el instructor la empujó múltiples ocasiones, lo que provocó que se cayese del avión. No lo sé, pero ¿no es eso, como, contra la ley o algo de este modo?

5. Hans Lange

Ahora hemos citado previamente el deporte del salto BASE. Aguardando hasta el último segundo absoluto para tirar del paracaídas resulta (sospecho) en una experiencia mucho más incitante. Lange, no obstante, tuvo algo mucho más que sentimientos de euforia en un salto BASE que salió mal en 2008. Lange, saltando desde la cima del Bjoerketind en Noruega, descubrió lo que ocurre en el momento en que una mala planificación, insolencia y falta de las alas se juntan. En resumen, significa un inconveniente para la gente que brincan de las montañas.

El pico del Bjoerketind tiene una elevación en el lado bajo de sobra de 5,000 pies. Lange se arrojó desde este pico y caía a mucho más de 160 km por hora, al lado de la pared de una montaña. ¿Qué no podía salir mal? Al percatarse de que él y la montaña estaban bastante cerca el uno del otro, Lange procuró distanciarse de la pared desplegando su paracaídas. Lamentablemente, en esta guerra del hombre contra la montaña, la montaña ganó. Lange fue golpeado reiteradamente contra las rocas que sobresalían de la ladera de la montaña, mientras que las líneas de su paracaídas se enmarañaban, lo que no dejaba un descenso mucho más retardado. Todo el martirio llegó a un final clamoroso (juego con las palabras) en el momento en que Lange impactó con un árbol en la base de la montaña.

No bastante gente tienen la posibilidad de decir que subsistieron a una caída desde la cima de una montaña, pero Lange sí. No solo vivió, solo padeció una pierna rota por sus inconvenientes. No está mal, teniendo en cuenta todo. Precisamente no disuadió a Lange, quien prometió regresar al swing del salto BASE en el momento en que se recupere de sus lesiones. Oh, sí, todo lo mencionado fue grabado en cinta, ¡naturalmente!

4. Gareth Griffiths

El Sr. Griffiths es un sujeto que está muy familiarizado con la naturaleza física de los deportes, como producto de ser un jugador de rugby profesional en su Enorme Bretaña natal. Esto no logró nada para hacerlo para la catástrofe que experimentaría con su incursión en el paracaidismo en tándem. Adjuntado con el experimentado instructor Michael Costello (que asimismo resultó ser un gerente estatal de Massachusetts), los 2 estaban listos para ofrecer exactamente el mismo salto que una cantidad enorme de personas antes que ellos habían efectuado con seguridad.

En este día, no obstante, los hechos salieron horriblemente mal. Tras escapar del avión y gozar de una corto caída libre, el instructor procuró desplegar el paracaídas. Por causas ignotas, el paracaídas no se infló adecuadamente y el instructor no ha podido volver como estaba en el momento en que los 2 cayeron al suelo. A un esfuerzo atormentado de Costello se le asigna haber salvado la vida de Griffiths, en tanto que se retorció segundos antes del encontronazo y puso su cuerpo entre su carga y el suelo. Griffiths vivió, pero padeció una grave lesión en la espalda. Los médicos, en verdad, se sorprendieron de que Griffins pudiese subsistir al encontronazo de pegar el suelo a una agilidad tan extrema, aun sabiendo el ahínco de Costello por reducir el encontronazo de la colisión con su cuerpo. No obstante, subsistió, y el sacrificio desinteresado de Michael Costello precisamente jugó un papel.

3. Laverne Everett

A los 80 años, Everett tenía un deseo infringido: verdaderamente deseaba saltar de un avión. Con el reconocimiento y disponibilidad de los saltos en tándem, la Sra. Everett decidió… ¡ofrecer el paso! ¿Recuerdas de qué manera fue el último del que charlamos? Bueno, para su consternación, la experiencia prácticamente resultó ser la última. Everett tenía la duda un tanto en dejar el avión, mientras que miraba por la puerta hacia el cielo abierto y sus rodillas se doblaron. Su compañero de salto, a quien se encontraba atada, le dio un suave empujón hacia la apertura y algo de ánimo, y salieron.

Lamentablemente, semeja que Everett no se encontraba tan apegado a su pareja como pensaban. Prácticamente inmediatamente, Everett empieza a quitarse el arnés. Recuerde, Everett se encontraba esencialmente en el viaje y el instructor era el único con un paracaídas. Si pierde a su pareja, pierde su viaje seguro al suelo. El compañero de Everett debió sostenerla físicamente para eludir que cayese al suelo. Aun el camarógrafo, que brincó para filmar la experiencia, procuró arrimarse para asistir, pero fue en balde. Everett se quedó colgando a una cantidad enorme de pies en el aire, mientras que su compañero luchaba desesperadamente por aferrarse a ella.

Increíblemente, Everett, que supuestamente tiene nervios de acero, no chilló mientras que se aferraba desesperadamente a su compañero de salto. Después declaró a lo largo de una entrevista que no se encontraba verdaderamente atemorizada. El compañero de Everett logró soportar el suficiente tiempo para llevarlos a los dos al suelo seguramente, y Everett solo padeció ciertos raspones y magulladuras en el rellano. Y, como es natural, una enorme historia para contar a sus nietos. Y sí, todo lo mencionado fue captado por la cámara.

2. Nicholas Alkemade

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Acepto alguna afinidad por todo lo militar. Los hombres y mujeres que se ponen el traje, para cualquier nación, son personas que exhiben un prominente nivel de valentía y dedicación que ha de ser respetado y admirado. Tal es la situacion del Sr. Alkemede. Este hecho particularmente no es, técnicamente, un incidente de paracaidismo, pero maldita sea si no es tan convincente como el infierno. Irónicamente, este es otro tipo que se encontraba sirviendo en la Fuerza Aérea de su nación a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. Un primer sargento de la Royal Air Force, Alkemade era un integrante de la tripulación de un bombardero británico, que fue atacado por cazas alemanes en un bombardeo. El bombardero de Alkemade resultó dificultosamente dañado, en llamas y virando fuera de control. Alkemade se quedó con muy escasas opciones. O iba a fallecer quemado con la cercanía del fuego furioso, o moriría en el momento en que el avión golpeara el suelo que se aproximaba de manera rápida.

Decidiendo que no le agradaba ninguna de esas opciones, Alkemade decidió saltar del avión, ¡sin paracaídas (se había quemado en el fuego)! Se encontraba a unos 18.000 pies en el aire en el momento en que tomó esta … resolución trascendental. Y de esta forma cayó. El valeroso tripulante se estrelló contra los pinos cubiertos de nieve que detuvieron su caída y aterrizó en la nieve amortiguada debajo. Según los reportes, solo padeció un esguince de tobillo y se encontraba un tanto confuso. En teoría miró a su alrededor y encendió un cigarro. Aun sus raptores alemanes han quedado sorprendidos por la desgarradora historia de la experiencia de Alkemade y le dieron un certificado que lo señalaba. Guau.

1. Shayna Richardson / West

https://www.youtube.com/watch?v=yQHwDVRV2as

Shayna Richardson (West desde su matrimonio) experimentó lo que absolutamente nadie debería, singularmente en su primer salto (a solas) de paracaidismo, mientras que se encontraba embarazada. Lamentablemente, o sea precisamente lo que le sucedió a esta joven de Joplin, Missouri. La historia se transformó en un rumor en los medios no solo por el hecho increíble de que Shayna subsistió a su horrible experiencia, sino más bien por el hecho de que se enteró de que se encontraba embarazada de múltiples semanas, mientras que recibía régimen por sus lesiones en el hospital.

La narración de Shayna empieza prácticamente rápidamente en su salto. Cuando tiró de su paracaídas y se desplegó, dio un giro incontrolable. Al percatarse de que había un inconveniente (si era su equipo o su inexperiencia, todavía se enfrentamiento entre los compañeros paracaidistas), Shayna cortó su paracaídas primordial y desplegó su paracaídas de reserva. Esto tampoco asistió, puesto que la rampa de reserva tampoco funcionó apropiadamente (de nuevo, gracias a fallas del equipo o inexperiencia). En vez de achicar la agilidad de la aceptable de Shayna, continuó virando incontrolablemente y cayó en picada hacia el suelo a mucho más de 50 mph, pegando de frente contra un estacionamiento.

La pierna de Shayna se encontraba rota, tal como su pelvis en 2 sitios (y perdió ciertos dientes). Lo más esencial es que su hijo por nacer, del que ella ignoraba completamente, se encontraba totalmente bien (Shayna dio a luz a un bebé sano en el mes de junio del año siguiente). Este hecho de supervivencia se grabó totalmente en la película. Según los reportes, Shayna logró paracaidismo solo de nuevo tras el incidente, aseverando que deseaba probar que podía antes de dejar el deporte. ¡Al final, alguien con algo de los pies en el suelo!

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