Alimentos de lujo extraños a lo largo de la historia

La palabra “elegancia” se emplea bastante para detallar alimentos que con frecuencia son poco deseables. Se convirtió en una suerte de forma diplomática de detallar algo que absolutamente nadie desearía comer salvo que tuviese que llevarlo a cabo, la mayor parte de las ocasiones. Ciertos manjares, como las larvas, por poner un ejemplo, semejan haber surgido de la necesidad y se comían para subsistir. Pero asimismo hay alimentos suntuosos que absolutamente nadie debía comer siempre para subsistir, sino sencillamente decidían comerlos pues eran peculiares, poco comunes o extraños.

10. Lirón

Hace ya tiempo, en la vieja Roma, la iniciativa de comer roedores no era tan ofensiva como lo es para la mayor parte de la multitud actualmente. Particularmente, el lirón era algo a eso que los romanos tenían enorme afición. Del tamaño de una rata, engordaban a estos roedores antes de comérselos a fin de que fuesen mucho más bien una comida

Los romanos guardaban los animales en vasijas de barro donde podían ser alimentados y engordadosdel mismo modo que se confina a un ganso para forzar el desarrollo de su hígado para la producción de foie gras. En el interior había pequeñas estanterías a fin de que la pequeña bestia pudiese aun sostenerse ocupada y llevar a cabo algo de ejercicio en su momento de libertad.

En el momento en que se encontraba listo, lo rellenaban con carne de cerdo, verduras y condimentas. Entonces se podía hornear o realizar una sopa

9. Flamingo

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Actualmente absolutamente nadie se atreve a comer pollo o pavo. El pato, el pichón, la gallina de caza y otras aves son bastante recurrentes en las tiendas de comibles y en los menús de los sitios de comidas. Pero existen algunas aves que, por alguna razón, jamás recalcaron como alimento y se piensan poco comunes para los estándares recientes. El flamenco es una de esas aves.

En parte importante simbólico de sitios como Florida, en general tenemos en cuenta a estas enormes aves rosas prácticamente ornamentales, o cuando menos no como fuente de alimento. En verdad, los adornos de flamencos rosas son una parte de decoración del césped un poco hortera. No de este modo para los viejos romanos (sí, ellos nuevamente), que quizá no conocían un animal que no estuviesen prestos a asar solo para poder ver de qué manera quedaba.

Los flamencos no eran simples de localizar en Roma y eran originarios de África. Eso quería decir que solo esos que podían posibilitarse los pájaros tenían alguna promesa de comerlos Sirviendo flamencos era visto como un símbolo de estatus y supuestamente los mucho más enormes de los epicúreos romanos se ajustaban a cortes distinguidos como la lengua y los sesos, como se hace

8. Ambergris

El ámbar gris es una substancia cerosa que se genera en algún rincón de las profundidades de las tripas de las ballenas. Los científicos piensan que se forma dentro de la ballena para aceitar sus supones y dejarle pasar los elementos duros que ha comido por el lomo. En verdad, esta es asimismo la manera en que el ámbar gris llega al planeta. Las ballenas lo expulsan. Y después ciertos se lo comen.

La substancia tiene lo que la multitud ha descrito como un fragancia a “heces marinas” en el momento en que hace aparición por vez primera, pero el fragancia cambia al secarse. A lo largo de años, la multitud la ha apreciado por su aroma dulce y terroso, que se empleaba como base en varios perfumes del pasado. Hoy día hay ediciones artificiales que no necesitan apresar o dañar a las ballenas, pero el genuino puede continuar vendiéndose por millones de dólares americanos si llega a la costa

Anteriormente, no solo los perfumistas de todo el mundo amaban el ámbar gris. Diríase que los viejos persas empleaban el ámbar gris en los postres y Casanova lo incluyó en una mousse de chocolate como afrodisíaco. No se sabe si funcionó o no, pero sabiendo su procedencia, probablemente sea mejor no saber los datos

7. Cerveza de gallo

En el lenguaje moderno, el nombre “cerveza de gallo” basta para suscitar ciertas gracietas pues muchas personas es un tanto infantil y eso está bien. Pero para las generaciones pasadas, gallo solo significaba gallo, y eso provoca que esta cerveza famosa como cerveza de gallo o rooster beer sea un género de extravagancia completamente diferente

Tratándose de llevar a cabo cerveza, la receta en general necesita una pluralidad de granos que tienen que fermentar. Cebada, lúpulo, ese género de cosas. La mayoría del alcohol se genera de manera afín, con independencia de los usos de la planta. Uvas para el vino, quizá patatas para el vodka. Emplear pollo no es habitual

regresar en la década de 1780la multitud se encontraba supuestamente preparada para evaluar cualquier cosa. Entre las recetas de la temporada radica en destripar un gallo, molerlo con ciertas condimentas en una bolsa y después fermentarlo con algo de cerveza. Parece ser, otras recetas solicitan fundamentalmente lo mismo sin la cortesía de matar primero al gallo

El propósito de añadir un gallo a una cerveza no era impartir un exquisito gusto a pollo, en tanto que la infusión debía tener un gusto horrible. La iniciativa era que la vitalidad y la fuerza del ave se impregnaran en el líquido y, por su parte, en el bebedor

6. Plátano simulado

Actualmente ofrecemos por sentado el plátano, pero nos imaginamos una temporada donde localizar la manera de transportar plátanos de manera rápida y segura era prácticamente irrealizable. A lo largo de la Segunda Guerra Mundial, era prácticamente irrealizable localizar un plátano pues se precisaban los navíos para transportarlos para la guerra. Se habían transformado en un producto de mucho lujo para la multitud en el hogar que los había gozado anteriormente pero que no podían lograrlos. Aun se escribieron canciones sobre ellos. Para contribuir a apaciguar a las masas fanáticos de los plátanos, se inventó un nuevo plato. El falso plátano

Como Enorme Bretaña importaba prácticamente todos sus alimentos y racionaba los que tenía, sacrificaron varios productos de gran lujo. El plátano falso usaba lo que la multitud tenía libre en un esfuerzo por reproducir ese gusto y textura propios. Si tuvo éxito o no es una cuestión de enfrentamiento histórico.

El plátano falso era un chirivía hervida o asada o nabo. Una vez bien ablandada, se podía machacar con azúcar y algo de esencia de plátano, un aromatizante artificial que se empleaba en los dulces de plátano y cosas de esta manera

Ciertas personas que vivieron esto recordaron haberlas gozado, pero asimismo incluyeron la observación de que jamás habían comido un plátano enserio. Servían el falso plátano en pan como un sándwich de plátano o tal y como si estuviese en un bol como postre.

5. Bife de montura

Los nómadas hunos eran populares como feroces conquistadores y enormes guerreros. Como buenos jinetes, la iniciativa de de qué manera podían dar de comer a sus ejércitos es algo que probablemente no haya considerado muchas personas. Hay comentarios de que, en el momento en que lo hacían singularmente bien, gozaban de una suerte de cecina a la carrera que la mayor parte de la multitud de el día de hoy consideraría extraña en el más destacable de las situaciones y horrible en el peor.

Con poco espacio para guardar o transportar la carne, hay historias de hunos que tomaban carne en rodajas finas y la guardaban bajo sus monturas. Mientras que cabalgaban, el calor y el sudor de las ancas de sus caballos transformaban la carne en una suerte de cecina que podía ser de manera fácil cocinada después. La sal del sudor del caballo y el roce entre el jinete o la montura y el caballo servirían para sostenerlo tierno

Los registros históricos sobre esto son bien difíciles de hallar, con lo que no hay forma de entender si esta era una práctica extendida, pero habría concepto que ciertos hunos capaces habrían comido bastante superior que otra gente si hubiesen sido capaces de preservar mejor la carne sobre la marcha

4. Pozole

Si disfrutas la cocina mexicana, vale la pena evaluar el pozole. Es un plato que frecuenta reservarse para las fiestas por el hecho de que transporta un buen tiempo de preparación si se hace de manera clásico y puede ser bastante elaborado. Típicamente hecho de cerdo o pollo con maíz y una pluralidad de verduras, es exquisito y abundante. De este modo es el día de hoy, por lo menos.

Anteriormente, el pozole tenía que ver con forma diferente. Los registros de esta comida se remontan a cientos y cientos de años atrás y los aztecas la servían solo a veces destacables, puesto que incluía maíz, y era sagrado

La receta se regresa un tanto extraña si se tiene presente que existen algunos reportes del siglo XVI que señalan que el pollo y el cerdo no en todos los casos eran las carnes implicadas. Un misionero llamado Fray Bernardino de Sahagún escribió que hacían el plato de carne humanaque indudablemente transporta la receta a novedosas cotas

3. Momias

Si Hollywood reflejase el planeta real, estaríamos hasta el cuello de momias malvadas en todo momento. De todos modos, las momias son un tanto mucho más bien difíciles de localizar hoy día, y la mayor parte de las que hay están a buen recaudo en los museos. Pero eso no quiere decir que siempre y en todo momento haya sido bien difícil hacerse con una momia. Según ciertas estimaciones, probablemente halla mucho más de 70 millones de momias por ahí.

La razón por la cual no se aprecian por doquier en la actualidad es que ciertos de ellos por supuesto no fueron descubiertos y varios de los que fueron descubiertos por el momento no están con nosotros. Eso es por el hecho de que la multitud se los comió.

Verdaderamente, millones de momias se perdieron en el tiempo pues nuestros ancestros tenían la impresión de que consumir momias podía sanar prácticamente todo. Se descontroló tanto que apareció un mercado engañoso de momias en el que se secaban cadáveres frescos, en ocasiones aun de víctimas de la peste, y se vendían como momias

2. Panda

No existen muchos animales que hayan alcanzado el estatus del juguetón panda. Son el símbolo del WWF y los zoológicos de todo el planeta los exhiben como elementos apreciados. Una vez en riesgo de extinción, décadas de intentos de preservación consiguieron que estas bestias supuestamente dulces estén en la lista de atacables. Hay entre 1.500 y 3.000 ejemplares en la naturaleza, con múltiples ejemplares en cautividad asimismo

Pese a todas y cada una de las cosas amenas y admirables que asociamos con ellos hoy día, semeja que hay pruebas de que hace cierto tiempo el planeta exquisito podría ser usado para describirlos asimismo. No hay pruebas de que los humanos hayan comido pandas, salvo de manera ilegal en la historia reciente. Aun en la vieja China, semeja ser un tema tabú. Pero si nos remontamos aún mucho más atrás, las cosas cambian un tanto.

Las pruebas arqueológicas prueban que los ancestros de los pandas colosales modernos, que eran mucho más pequeños y quizá mejor descritos como pandas de tamaño habitual, fueron asesinados por manos humanas. Las fabricantes de herramientas en los restos señalan que los animales fueron asesinados y la multitud de esa temporada precisamente no habría cazado por deporte. La conclusión lógica es que los osos fueron comidos

1. Cockentrice

Por extrañísimo que sea un plato en la historia, en la mayoría de los casos se puede tener que una cosa es alguna: el alimento era real. De forma extrañísima, ese no es la situacion del pollo, un animal que jamás existió verdaderamente, con lo que comerlo debería ser una labor bien difícil

No obstante, visto que el gallo no fuese real no impidió que la multitud lo hiciese. Producido para lo que hubo de ser la mucho más magnífica de las oportunidades, un gallo es lo que ocurre en el momento en que se toma el la mitad frontal de un cerdo y la coses a la mitad posterior de un pollo. El monstruo final, una suerte de versión medieval de un jackalope, podría ser rellenado con toda clase de carnes y verduras, y después asado para generar una parte central de la que la multitud indudablemente charlaría a lo largo de años.

Para el chef realmente teatral y la ocasión impresionantemente inolvidable, la escalada natural del jackalope fue el gallo con casco. Gracietas aparte, este plato consistía en montar un pollo encima de un cerdo a fin de que se ve que el ave montaba al otro animal en la guerra. El pollo se vestía con el escudo de armas de quien era honrado en la cena.

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